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UEIKANO TARDANTUS KENTIS KELTITANI NEKOROTIAKO KELTIBEROS

En esta vida, hay muchas formas de aprender a ser y a estar, pero sin duda es sublime la del ejemplo. No es de las más evidentes ni directa, por lo común pasa de puntillas, casi susurrante, pero una vez la reconozcas, calará en ti de tal forma que nunca podrás olvidarla.

De nuestro hermano, que ha querido hacer de su Destino aquél que nos preceda, no querría destacar lo que es más obvio y que mejor podemos evocar, que es mucho y todo aquello que de bueno irradió mientras viajó junto a nosotros, sino lo que no dijo ni es evidente y que, sin embargo, fue en lo que más empeño puso.

Ayer, mientras zumbaba en mi mente El Abellón y le veía cruzar el Agua de la Vida, más allá de los momentos felices, de su sonrisa cómplice y el humor con el que tomaba las contrariedades, por encima de su abnegación por el estudio y la comprensión de nuestro Culto e Historia, sentí todo aquello que nos ha legado en silencio, sin decir nada. Y es que es lo que no hacía o decía, lo que siento como la mejor impronta que nos ha dejado.

Nunca fue egocéntrico, no reclamaba atención ni aún en los momentos que más pudo necesitarlo, sino que prefería saber de los demás y procurar que nos sintiésemos oídos.

Aborrecía verse en situaciones de vulnerabilidad, pero no por soberbia sino por humildad, porque no quería recibir ni un ápice de atención y consuelo que él sentía un deber tener con los suyos. Eso es… darse, darse siempre a todos.

No descuidaba a los demás, ni aún cuando sus problemas ocupasen todo su tiempo. Aunque fuese con una palabra, siempre hizo saber que estaba pendiente de uno.

Su fuerza de voluntad, ha sido tan contundente como silenciosa. Por sus actos, sabías de su entereza pero no hasta el punto de apabullarte, no la imponía pero era difícil ignorarla.

Y no menos importante, ha sido su mentalidad guerrera. Rehusaba el conflicto por el conflicto y se sentía incómodo en peleas absurdas, pero no rechazaba un reto ni volteó jamás su lanza frente a un ataque.

Quizá a modo de colofón y no menos importante, es habernos legado ese AMOR incondicional que nos une y nos significa como TREBA. El ejemplo de todo lo que somos y podemos llegar a ser manteniéndonos unidos, palpitando al unísono en torno a la Tradición que nos ha acercado los unos a los otros para recorrer juntos El Camino.

Gracias, hermano Tardantus, sobre todo por tu ejemplo, por lo que no se ve pero nos hace fuertes, por ser ese Lucero que una vez cruce el Umbral, intermediará ante quienes nos aguardan.

UDEAEKOM SENTAMO TARDANTUS

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