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(Seguimos con la segunda parte del artículo LOS FALSOS MITOS DE LA BRUJERÍA I)

Si como veremos es poco convincente traducir brujo (‘practicante de la Wicca’), como hechicero, y Brujería (‘la práctica de la Wicca’), como Hechicería, menos lo es aceptar Cábala, por ejemplo, como creencia y práctica pagana propia de los Cultos precristianos europeos, y lo vemos a diario ¿verdad?. Máxime, cuando Cábala, etimológicamente, viene del hebreo (qabbala, ‘recibir’), con referencia a la tradición oral que presuntamente recibió Moisés de Yahwéh, en contraposición de la tradición que presuntamente dejó por escrito en la Torá (heb. Torah, ‘mostrar’) [14]. Y que como recoge el DLE, viene a ser el “conjunto de doctrinas teosóficas basadas en la Biblia -más acertado decir en todo caso que en el Pentateuco-, que, a través de un método de interpretación y transmitidas por vía de iniciación, pretende revelar a los iniciados doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo.” (la interpolación es mía) [15]

No voy a entrar a discutir sobre el sentido, el valor o el uso de la Cábala y de sus ramificaciones, porque surge del Judaísmo Monoteísta y de una Doctrina AJENA a los Cultos precristianos y el Paganismo antiguo, nace del misticismo medieval judío (s. XI e.a.) como señala Gershom Sholem  [16], es una creencia post-cristiana y no tiene NADA que ver con la Brujería Tradicional, en absoluto… Y con la Wicca menos, lógicamente. Aunque como es de esperar, no se trata de un ejemplo cogido al azar. Recordemos cómo empezaba el artículo del Traditional Witchcraft Forum: “¿Qué es la Brujería Tradicional? La brujería tradicional no es Wicca, la brujería tradicional es el paganismo antiguo. Es la práctica de las creencias pre-wiccanas y pre-cristianas (o al menos tratar de revivir las viejas costumbres) […]”. Únicamente quiero puntualizar que hay límites que no sólo ponemos los Celtíberos, y que no perdamos el Norte sobre todo cuando abordemos la ortopraxis de los demás.

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FALSO MITO: HECHICERÍA Y BRUJERÍA SON SINÓNIMOS

Siguiendo el hilo anterior, aquí nos encontramos con otro pronunciamiento que no puede ser correcto, puesto que la etimología dice todo lo contrario y el propio sentido que se le reconoce a la Brujería Tradicional en artículo de referencia, se encarga por sí solo de desmentirlo. Si, como dice, la Brujería Tradicional es “el paganismo antiguo” (sic), no puede contener ni contemplar más creencias, prácticas y tradiciones religiosas (Cultos) que las concernientes a este ámbito (precristiano y religioso). De hecho, antes que descartar a la Wicca como Brujería Tradicional, sería mejor considerar la adscripción de todos aquellos Cultos y personas que hoy afirman pertenecer a la Brujería Tradicional, que sabemos que no cumplen, ni de lejos, con esta expectativa. Es probable que nos encontremos con que hay más de un problema, para ajustarse al requisito principal que se exigen a las demás Tradiciones, en la práctica sólo a las wiccanas, de que “la brujería tradicional es el paganismo antiguo. Es la práctica de las creencias pre-wiccanas y pre-cristianas (o al menos tratar de revivir las viejas costumbres)”.

Bueno, dejemos a un lado eso de que para pertenecer a la Brujería Tradicional se han de seguir las prácticas “pre-wiccanas”, puesto que es un pronunciamiento hecho como consecuencia de una disputa local y contemporánea y al margen de todo rigor histórico, no nos cansaremos de decirlo, que surge como consecuencia de las diferencias sobre todo personales, de quienes representaban -o decían hacerlo- diferentes Cultos locales de la Brujería, principalmente en Inglaterra, luego EEUU, a partir de mediados los años 60 del siglo pasado. Al definir estos otros Cultos a la Corriente Gardneriana como Wicca, en vez de ceñir su crítica hacia el Culto de Gardner, lo hicieron contra la Wicca en sí misma, alegando que estaba fuera de la ortodoxia tradicional por implementar Cábala y ritos esotéricos de corte moderno, y que, por lo tanto, las prácticas de los Cultos que lo criticaban, eran “pre-wiccanas” (lo correcto en todo caso, hubiera sido decir “pre-Gardnerianas”). Pero al hacerlo, dieron de lado la historicidad de la Wicca, que se remonta a los Cultos proto-Indoeuropeos, y a la continuidad de la Wicca que se recoge en la palabra vernácula utilizada durante la Era de las Persecuciones, para referirse a las prácticas paganas (witchcraft), y no fueron conscientes o no le dieron importancia a que en un contexto riguroso, esto no tiene ningún sentido.

A un nivel histórico, de lo poco que tenemos claro es que wicca es un término religioso de origen proto-indoeuropeo referido al Culto, presente en la raíz de diferentes palabras de las lenguas-madre europeas con un sentido predominantemente cultual, y que cuando los cristianos usaron las lenguas vernáculas para condenar las creencias y prácticas de las religiones precristianas, tras el desmoronamiento del Imperio Romano, volvieron a utilizarla para hacer entender al pueblo que se referían a estas religiones y a quienes las practicaban. Por lo tanto, eso de reducirla a las conjeturas de una persona habilidosa para mezclar de aquí y de allá su conocimiento sobre ritos antiguos y fórmulas modernas, más que empobrecer el concepto, nos sitúa fuera de la realidad.

Por otra parte, antes de conjugar estas prácticas y contrastarlas con lo que sabemos del pasado cultual de los pueblos precristianos, y por muy incómodo que nos resulte, estamos obligados a trazar un mínimo de líneas o topes, que nos evite salirnos del ámbito apropiado.

Las religiones precristianas, y la Brujería es su último exponente, significaron para sus sociedades un rasgo identitario, por supuesto que también íntimo, pero no individual. De hecho, de haber sido así, ningún Culto precristiano hubiese tenido algún eco histórico o sobrevivido a la muerte de su practicante. El problema está, una vez más, en no atender al uso correcto del lenguaje. Y es que una cosa es la religión, el concepto de creencias comunes sobre lo trascendente de un colectivo, y otra el tipo de Culto que se le profese, las prácticas que estructuran esa religión. Pero como deberíamos saber diferenciar, dentro de un Culto, la profesión de fe (creyente), de aquellos que además se especializan en su práctica (sacerdote), con la intención de conocer y transmitir la Tradición. De esta forma:

1°.- Ninguna religión precristiana se concibió para que su Culto fuese individual, sino para que su práctica fuese principalmente pública y familiar, además, claro, de tener su devoción privada, puesto que lo religioso se concibió sobre todo de propiedad, luego singularidad, comunitaria.

2°.- Jamás ha existido un solo Culto precristiano, que estableciese unos ritos abiertos a que cualquiera pudiese modificarlos, siendo que, al contrario, se disciplinaban en seguir de forma escrupulosa las fórmulas rituales (tradición).

3°.- No se conoce de un solo Culto, que dispusiera por activa o pasiva, que sus fieles tuviesen la libertad de mezclar, poner y quitar a su criterio Dioses, ritos y creencias con otros diferentes, sino todo lo contrario, siendo las creencias y prácticas religiosas las más difíciles de aculturizar, precisamente por la resistencia a modificarlas o sustituirlas (superstición).

4.- Todas las religiones del Paganismo Antiguo son politeístas, ni son monoteístas, ni duoteístas, ateístas o agnósticas. Desde las más simples a las más sofisticadas, contemplan una teología o Daemonología múltiple.

5.- Todo Culto precristiano, contó con una serie de reglas y preceptos de obligado cumplimiento para sus fieles, de tal forma que su incumplimiento acarreaba sanciones que podían variar desde amonestaciones, pasando por la exclusión de los ritos, hasta la muerte del infractor.

Y estos principios no pueden ser sostenidos por una Hechicería que no es ni se ha considerado nunca a sí misma como religión, ni siquiera  en la patria de Ericto. Efectivamente, no hubo jamás hechiceras más afamadas por los versos latinos, que las mal llamadas Brujas de Tesalia. Y digo antes bien hechiceras que no brujas, porque eso es lo que demuestran los hechos, por encima de los intereses que cada cual tenga en ocultarlos. Primero, porque la fama seguramente inmerecida que alcanzaron, no es más que la hipérbole de poetas ilustres, como Lucano [17] o Apuleyo [18]; segundo, porque lo dejan muy claro los textos que lo relatan; y tercero y último, porque sus contemporáneos no cayeron en nuestro error de confundir “magia” con religión.

La prueba de esto, está, como digo, en los propios relatos. Así, en la Farsalia del poeta cordobés, se recoge y recalca la actitud sacrílega de Pompeyo, que con la intención de saber el resultado de su contienda contra Cesar, no duda en requerir los servicios de una hechicera de Tesalia, antes que apoyarse en los augurios y oráculos religiosos: “Descreído y sacrílego, no Ie pasó por Ias mientes ir a consultar ni los altares de Apolo, venerado en Ia isla de Delfos, ni Ia respuesta de Júpiter en eI Epiro, ni examinó Ias entrañas palpitantes de Ias víctimas ofrecidas en sacrificio, ni observó el vuelo de Ias aves, ni Ia dirección del rayo en Ia tormenta, ni el curso de los astros; en una palabra, todos estos rituales, prescritos y bendecidos, los despreció alevosamente. Con increíble audacia se lanzó a una aventura que era diametralmente contraria a Ia voluntad de los dioses. Con estos detalles nos pinta Lucano al cobarde y sacrílego Sexto Pompeyo. Sin embargo él pone toda su confianza y cree con fe ciega en el vaticinio que Ie van a hacer las Brujas de Tesalia. Y se decide a consultarlas.” [19]

No cabe duda, que aquí Lucano enfrenta, como digo, la actitud piadosa (religiosa) de Cesar, frente a la impía (anti-religiosa) en la figura de Pompeyo, demostrando que para la mentalidad antigua, las prácticas hechiceriles, si bien igualmente adivinatorias, no eran religiosas.

El mismo Arredondo, en su trabajo, aporta dos evidencias más: que ser hechicero no tiene nada que ver con el sacerdocio, y que las prácticas de estas mujeres son las propias de la Hechicería (maléficas, en concreto venéficas, y sortílegas), como explicaré más adelante.

“ … A renglón seguido refiere el inexplicable y maligno poder de las hechiceras de Tesalia; sobre todo, los efectos prodigiosos de las pócimas por ellas confeccionadas y su lenguaje misterioso y enigmático… El poeta atribuye esta mágica influencia a las curiosas e innumerables yerbas ponzoñosas, que abundan y crecen en aquellos siniestros parajes, y que tal vez ocultan en sus hojas y en sus flores un poder secreto, incluso contra las divinidades del cieIo…[20]

El Paganismo, sitúa en el mapa y en el tiempo la expresión religiosa de los Cultos precristianos durante la Era de las Persecuciones, particularmente durante la Edad Media, y con el término de Brujería sobrevivió hasta la Edad Moderna. Es la religiosidad de las Confesiones anteriores al Cristianismo, durante el predominio del Cristianismo como religión exclusiva. Y religión fue un concepto plural de Culto, antagónico a lo individual o “a la carta”. Otra cosa muy diferente, como apuntábamos, es que dentro de cualquier religión, los Cultos exijan un proceso iniciático singular (hermético, mistérico), para quienes se especializan en su práctica (iniciados, sacerdotes).

Por lo tanto, aquellos Cultos que no se ciñan a estos principios básicos, no pueden pertenecer a la Brujería Tradicional. Todo un inconveniente, pues con sus reglas en la mano, la gran mayoría de los que dicen serlo, no deberían estar, siendo un foso insalvable para la Hechicería, porque no tiene nada que ver con lo religioso más allá de ser la materia prima de la que vive. Decir que ambos términos son sinónimos, es aceptar que la Hechicería fuera una religión en sí misma, una equiparación imposible.

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FALSO MITO: LA HECHICERÍA ES UNA FORMA DE BRUJERÍA

Y esta apreciación, tiene todo el sentido, porque la Brujería no fue confundida con la hechicería, hasta que así lo decretó el Cristianismo. En la Roma precristiana siempre hubo fatídicos, maléficos y sortilegos, la traducción moderna es adivinos, hechiceros, sin que jamás se haya confundido el CULTUS DEORUM con la Hechicería ¿Por qué? ¿hay algún pagano que diga del Cultus Deorum, que es Brujería, en el falso contexto actual que damos a esta palabra, porque practicaban la magia? Es más, el Cristianismo tildó de sortílegos y maléficos a los sacerdotes del Culto Romano, sin que nadie con dos dedos de frente, nunca haya defendido que hubiesen sido la misma cosa… ¿y por qué iba a ser hechicería la práctica y creencias paganas, que es el sentido original de Brujería? ¿lo fue quizá el DODECATEÍSMO? todo lo contrario que hacemos nosotros, con los Cultos no-clásicos, los “otros” Cultos Nativos Europeos.

Casi la totalidad de los epítetos cultos tardomedievales para señalar la Brujería, pasan por el latín, no me cabe duda que a través del Cristianismo y confundiendo adrede las habilidades “mágicas” inherentes al sacerdocio pagano, con las facultades “mágicas” de sanadores, adivinos, etc., estos últimos, personajes residuales de la religiosidad, pero marginales en cuanto a lo religioso (los términos residual y marginal son descriptivos, no peyorativos), de los que hay innumerables testimonios escritos.

ORIGINAL: “Et primo de falsa opinione credentium illas maleficas et sortílegas mulierculas que ut plurimum vigent in regione basconica ad septentrionalem partem montium pirineorum que vulgariter broxe nuncupatur posse transferri de loco in locum per reales mutationes. Nam (re) vera ut habent XXVI q. v. episcopi ex concilio Aquiren.tales persone non transferuntur a demone localiter in loca in quibus dicunt se fuisse: credentes cum Diana vel Herodiade nocturnas horis equitare: vel se in alias creaturas transformare. Sed ipse Sathanas cum mentem uniusque mulieris similis ceperit et hanc per infidelitates sibi subiugaverit illico transformat se in diversarum formarum spes et similitudines creaturarum, representat fantasie dormientis quem huiusmodi superstitione sequit. Et mentem quam captivam tenet in somnis deludens: modo per leta, modo per tristia imaginarle solum deducit non veraciter: et cum hoc sola anima patiatur infidelis hec non in animo, sed in corpore evenire opinatur. Unde quedam muliercule inservientes Sathane demonum illusionibus seducte credunt et profitentur nocturnis horis cum Diana paganorum dea vel Venere in magna mulierum multitudine equitare: alia nephanda agere: puta parvulos a lacte matris avellere: assare et comedere: domos per caminos seu fenestras intrare et habitantes variis modis inequitare. Que omnia et consimilia solum fantastice accidunt eis.[21]

TRADUCCIÓN: “Es falsa la opinión de los que creen que tales mujerzuelas maléficas, que tanto abundan en la región de los bascones, parte septentrional de los montes Pirineos[281], y que vulgarmente se llaman brujas[282], puedan viajar de lugar en lugar realmente. Pues como reza el Canon Episcopi[283], tales personas no son llevadas por el demonio localmente a los sitios, donde dicen que estuvieron. Creen además que han cabalgado en esas horas nocturnas con Diana y Herodías, y que se transformaron en otros seres[284]. “Pero es el mismo Satanás, el que se apodera de la mente de la mujer, folio4v la domina, y prontamente la cuitada cree transformarse en otra especie, cambiando su forma, y semejando otras criaturas, pero todo son fantasías y sueños: superstición, en suma. Engaña a la mente que tiene cautiva en sueños  tristes o alegres, pero siempre imaginativos, que los sueños, sueños son. Nunca se trata de realidades, pero aunque esta situación afecte sólo al ánimo inestable, ella piensa que todo le sucede en su cuerpo. De aquí que algunas mujercillas, servidoras de Satanás, seducidas por las ilusiones de los diablos, creen y confiesan que en sus horas nocturnas cabalgan con Diana, diosa de los paganos, o con Venus, en compañía de una gran multitud de mujeres[285]. Creen además que ejecutan otras acciones nefandas, arrancan a los rorros de la teta de sus madres, los asan y los comen; entran en las casas por las ventanas o chimeneas, y turban a sus moradores de distintas maneras[286]. Todo esto, y cosas similares, sólo les sucede en su fantasía[287].[22]

La traducción cristianizada de maléfica es la de ‘bruja’, si bien a veces se utiliza por separado e incluso como especialidad (“brujas, maléficas…”, o “brujas maléficas, brujas sortílegas…”), pero como ya sabemos y veremos mejor, brujo no tiene el mismo significado. Yendo más atrás, en las Guerras Celtibéricas, leemos que, efectivamente, esta igualación es de todo punto artificiosa y premeditada. Después de estrepitosas derrotas y el fracaso del asedio que Roma infligió a los Celtíberos durante años en Numancia, el Senado decide encargar la campaña al mayor estratega con el que contaban en aquél tiempo, Escipión el Africano, héroe de Roma y destructor de Cartago. Nada más llegar, se encontró un ejército desmotivado, cansado y dejado a banales entretenimientos para olvidarse o protegerse de los horrores de una guerra que llevaba años de continuas batallas y escaramuzas sin ver su final. El relato que hace Apiano, es esclarecedor:

A su llegada expulsó a todos los mercaderes, prostitutas, magos y adivinos, a quienes se habían entregado los soldados, desmoralizados por tal cantidad de derrotas, y en lo sucesivo prohibió  la introducción de todo lo superfluo en la vida castrense, así como la práctica de sacrificios adivinatorios. […]” [23]

Léase que no habla de sacerdotes celtíberos ni de ninguna otra religión, sino de adivinos y “magos” que ofrecen sus servicios a los legionarios romanos. No hay confusión en este texto, se habla de indígenas que atienden las necesidades de los militares acampados, de muy diferentes formas, de entre las que destacan mancias, hechizos y sin duda los elementos apotropaicos habituales, como sacrificios adivinatorios, amuletos y talismanes. Y sin embargo, los clásicos supieron diferenciar el carácter mágico del estrictamente religioso, dejando infinidad de ejemplos más ¿Por qué nosotros somos incapaces de hacerlo, cuando además decimos hablar en representación de aquellos?

Es evidente que hubo un embarullamiento intencionado de funciones y atribuciones por parte del Cristianismo, que aprovecharon haber convertido en proscritos los cleros precristianos para pervertir el sentido de sus cualidades e ir confundiendo a unas sociedades ya desprovistas de capacidad crítica: “Por lo que respecta a los cultos paganos se vieron abocados a la privatización o el ocultamiento. Así la destrucción de edificios paganos generó a su vez la posterior caza de brujas y de magos que en otras circunstancias, al menos una parte de ellos, no hubieran pasado de ser considerados como simples ejecutores de ritos paganos..” [24]

Para entender este proceso, debemos partir una vez más de la etimología. Hechizo, viene del latín facticius, ‘artificial, hecho por el hombre, artesanal’, del verbo facere, ‘hacer’ [25], término moderno que pasó al portugués feitiço, con el mismo significado. “A partir del participio pasivo de hacer, ‘hecho’, se formó la palabra hechizo en español hacia fines del siglo XV, como ‘artificio supersticioso de que se valen los hechiceros’, según definía el Diccionario español-latino (1495), de Antonio de Nebrija. Hechicero, palabra también formada a partir de ‘hacer’, ya aparecía registrada en nuestra lengua desde Calila y Dimna, un libro de cuentos anónimo traducido del árabe por iniciativa de Alfonso X. Hechicero y hechizo pasaron al portugués como feiticeiro y feitiço. Esta segunda palabra portuguesa llegó luego al francés como fetiche; más tarde, al inglés como fetish. En ambas lenguas denomina objetos de hechicería africana, tales como amuletos y talismanes, y finalmente, reingresó al castellano con este significado, bajo la nueva forma fetiche.” [26] También relacionada, con ‘la acción de ejercer un maleficio contra alguien[27]. Para un estudio más detallado de esta palabra, véase Eva Lara Arbeloa, HECHICERAS Y BRUJAS EN LA LITERATURA ESPAÑOLA DE LOS SIGLOS DE ORO [28].

Tenemos los términos de viejo cuño que terminarían por adscribirse al común de hechicero, que como adelantaba, son los de fatídico, maléfico y sortílego, los que por iniciativa cristiana han acabado confundiéndose con el de sacerdote o devoto de los Cultos precristianos (brujo), con la intención de eclipsar su cualidad religiosa en beneficio de unas facultades que en malas manos supondría un peligro para la sociedad… y la Iglesia se encargaría de promocionarlo. Una jugada maestra que incluso a día de hoy, nos tiene a los paganos enfrascados en discusiones bizantinas.

Fatídico, del latín fatidicus. “Se aplica este adjetivo a cosas y a personas que anuncian desgracias, pero la palabra latina de la que proviene, fatidicus, era un sustantivo que usaban Virgilio y Plinio para referirse a aquellos que afirmaban poder predecir el futuro. Fatidicus se formó a partir de fatum ‘hado’, ‘destino’ y dicere ‘decir’. Las primeras noticias que tenemos del uso de fatídico en castellano datan del siglo XV, siempre con el sentido actual, como en este trecho de El infamador (1578), de Juan de la Cueva: Con prósperas señales de fatídico agüero se nos demuestra el cielo generoso en ocasiones tales, si en esto es verdadero el disponer del Hado venturoso.[29] Sería más correcto usar el término de fatídico o sortílego antes que adivino con quienes predicen profesionalmente el porvenir, puesto que adivino, viene a significar ‘presagiar, profetizar, inspirado por los Dioses’ [30], entroncando con otra categoría de mancia.

Maléfico es, sin duda, la palabra más relacionada con la hechicería y por desgracia atribuida al brujo, cosa evidente, como veremos, por ser una de las cualidades más peligrosa. Derivada del latín maleficus, male-facere, ‘hacer el mal, hacer daño’, característico de las personas que se especializan en el manejo de venenos (venenum, ‘poción mágica’, de ahí venefico, ‘que produce veneno, que tiene carácter tóxico’) [31], encantamientos (fascinum), maldiciones (maledictio) y conjuros (coniurāre), trato con malos espíritus, etc., todo lo relativo con el estereotipo de bruja medieval, que desde muy temprano interesó a los mayores apologetas cristianos, con la clara intención de vincular esta palabra directamente con las religiones paganas y no con algunas personas concretas. Como leemos en el DU CANGE ET AL., GLOSSARIUM MEDIÆ ET INFIMÆ LATINITATIS:

MALEFICUS. Incantator, divinus, mathematicus, magus. S. Hieronym. in cap. 27. Hierem.: Maleficos, quos vel veneficos possumus appellare, vel dæmonum phantasmatibus servientes.[32]

Sortílego, en origen, del latín sortiarius, variante de sortilĕgus, de sortes, ‘instrumentos para la adivinación’, llanamente ‘echador de suertes’, palabra que daría el francés sorcier, y de éste el vasco sorgina [33].Palabra radicalmente separada de augur (augurio) y auspiciador (auspicio), términos netamente religiosos, que ya en la Roma arcaica tuvieron un sentido institucional [34].

Todas estas atribuciones, referidas desde antiguo juntas o por separado a personas ajenas a los Sistemas religiosos tradicionales, no se rigen por un patrón concreto, sino por su propia idiosincrasia, cohabitando en cualquier religión o sociedad; en definitiva, lo que venimos definiendo como Hechicería. En el mundo pagano, el hechicero era temido en la sociedad y vigilado por la justicia, pero porque no se regía por más valores que los propios, mientras que iniciados y sacerdotes aún cuando manejasen las mismas técnicas y potenciasen idénticas cualidades, vivían una disciplina que les alejaba del uso indiscriminado de las mismas. Por ejemplo, un médico (sacerdote o persona especializada y reconocida por el pueblo para ese fin) tenía capacidad para sanar o dañar utilizando según qué elementos, desconocidos para la mayoría de sus convecinos, pero su código deontológico y ético le exigía someterse a una disciplina enfocada en curar o paliar las dolencias de sus congéneres, empero, un curandero (persona que aprende o actúa por libre) que usase sus conocimientos para dañar, dispondría de un amplio abanico de medios para hacerlo sin control alguno. De ahí que tener acceso a tales conocimientos, supusiese una gran responsabilidad y supervisión, o en caso contrario estuviese en una posición delicada frente a la comunidad. No olvidemos que el conocimiento y uso de venenos por parte de personas sin escrúpulos, fue un verdadero problema en todas las sociedades antiguas.

El Cristianismo lo tuvo claro, solo necesitaba abolir las viejas religiones, para dejar en entredicho a sus iniciados y culparles después de todos los males. La tergiversación y falacias, desde el poder y control de la información, hicieron el resto. ¿Identificaron por todo esto los paganos a sus sacerdotes, con envenenadores, conjuradores o sortílegos? ¡Desde luego que no! Esta conjetura sólo la mantenemos el Cristianismo, nosotros y los académicos que aún no han pasado de siglo.

Por todo lo anterior, creo que es evidente que brujos y hechiceros no fueron caras de una misma moneda, sino aspectos diferentes de supuestos distintos, como mucho, caminos paralelos que el Cristianismo recicló en su beneficio como uno solo, para extirpar la cohesión religiosa de un pueblo, que se resistía a modificar sus costumbres y creencias, de tal forma, que la Iglesia al final se vio obligada a incorporarlas a su propio ritual. Una vitoria pírrica en realidad la nuestra, pues nos ha costado perder una buena parte del fondo, el sentido de aquella simbología que los Cultos Tradicionales procuramos recuperar, a pesar de una Comunidad Pagana aún absorta y creída en la campaña cristiana de desnaturalización de la Brujería.

Aunque dicho todo lo anterior así, sin paños calientes, para una gran mayoría de personas quizá pueda parecer que nuestro análisis parta de condiciones demasiado contundentes, no lo es menos soportar las consecuencias del entramado para-histórico que se ha ido construyendo por nuestra pasividad, connivencia y sobre todo a nuestra costa, en torno a la Historia de la Brujería.

Y nada mejor para corresponder, que contrastar lo que afirman que practican estas Tradiciones que se reconocen como Brujería Tradicional, con las prácticas de los Cultos precristianos, para evaluar si, efectivamente, cumplen como dicen con los parámetros que exigen a los demás. Para este propósito, vamos a tomar como ejemplo algunas de las más populares y hacer una pequeña valoración de los patrones cultuales de estas Tradiciones: Cultus Sabatti, Brujería del Cerco, Anderson Feri, Clan de Tubal-Cain o Brujería en la Cocina

Evidentemente, obviamos los testimonios personales de todos aquellos que declaran ser brujos porque así lo entienden y deciden, puesto que, como digo, la Brujería no es una declaración de intenciones, en todo caso una profesión de fe consolidada por unas creencias y prácticas comunes, verificables y contrastadas a lo largo de nuestra historia.

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FIN DE LA PARTE II.

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©Fernando González

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14.- http://etimologias.dechile.net/?ca.bala y http://etimologias.dechile.net/?Tora.-

15.- http://dle.rae.es/?id=6NE00cq

16.- G. Sholem. LOS ORÍGENES DE LA CÁBALA.

17.- Lucano. FARSALIA, 6.

18.- Apuleyo. EL ASNO DE ORO.

19.- Francisco Arredondo. UN EPISODIO DE MAGIA NEGRA EN LUCANO, pp. 349-350.

20.- Arredondo. Op. cit., p. 350.

21.- Martín de Andosilla y Arlés. Doctor en Teología por La Sorbona y Canónigo de la catedral de Pamplona. Tractatus exquisitissim. de superstitionibus editus et recollectus per reverendu(m) dominu(m) magistru(m) Martinu(m) de Arles dictu(m) de Andosilla in sacra theologia pfessore(m): canoniqu(m) et archidiaconu(m) vallis aybar in ecclia. Pamp. regni Navarre. circa 1510 e.a. fol. III r. Existe una traducción al castellano por Félix-Tomás López Gurpegui: Martín de Andosilla y Arlés. De superstitionibus, que puede comprar en línea.

22.- Martín de Andosilla y Arlés. DE SUPERSTITOINIBUS, 7. Introducción, traducción y notas de Félix-Tomás López Gurpegui.

23.- Apiano de Alejandría. IBERIA, 85.

24.- Rosa Sanz Serrano. Doctorada “Cum Laude” en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Historia Antigua de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Arys, Vol. VI, ANTIGÜEDAD: RELIGIONES Y SOCIEDADES. La destrucción de centros de culto paganos como forma de persecución religiosa en la Península Ibérica.

25.- http://etimologias.dechile.net/?facticio 

26.- http://www.elcastellano.org/palabra/fetiche

27.- http://etimologias.dechile.net/?hechiceri.a

28.- https://books.google.es/books?id=0Q8aPa9EBZAC&pg=PA18&lpg=PA18&dq=maleficio+etimolog%C3%ADa&source=bl&ots=k03mAlQgOX&sig=iUKuds5zVnKdBLgzW24AV4igq4I&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiuotSdlo7RAhULKMAKHYgdBrA4ChDoAQgpMAc 

29.- http://www.elcastellano.org/palabra/fat%C3%ADdico

30.- http://etimologias.dechile.net/?adivino 

31.- http://etimologias.dechile.net/?vene.fico 

32.- http://ducange.enc.sorbonne.fr/maleficus 

33.- http://etimologias.dechile.net/?bruja 

34.- http://etimologias.dechile.net/?augurio 

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*Olvido es señal de menosprecio, y por tanto causa enojo.” (Aristóteles de Estagira)

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Cuando no eres consciente de lo que celebras, pero participas de la fiesta por “contagio”, del jolgorio haces jarana. Y esto nunca acaba bien, porque siempre hay quien acaba sufriendo o pagando tus excesos.
Si se utiliza un Festival de Renovación de la Naturaleza para congraciarse o exaltarla, todas las actividades que se reducen a divertirse a costa de ignorar estos propósitos y que terminan agrediendo nuestro entorno natural, ni la honra, ni te interesa, ni se enriquece.

Si se aprovecha un acontecimiento religioso, para dar rienda suelta al desfogue del estrés y de las frustraciones, se pervierte el sentido para el que está concebida la Celebración, corrompe el motivo por el que la gente se ha congregado y deslegitima nuestra presencia en la misma.

Si con esta actitud, se insultan las creencias de quienes participen devotamente de SU FIESTA, se ofende a quienes compartieron un espacio para festejarlo y se ensucia con los despojos de nuestra irresponsabilidad, deberíamos plantearnos si no estamos haciendo de nuestra libertad, libertinaje, y de su generosidad, desvergüenza.

Lo que hemos visto al amanecer del Solsticio de Verano, tanto en la fecha concreta en Stonehenge (Rio Unido) pero sobre todo en las réplicas de los día inmediatamente posteriores (España), vuelve a ser un insulto para la celebración y para quienes la celebran.

Estamos empezando a acostumbrarnos que durante nuestras festividades más multitudinarias, profanar de diferentes maneras los Lugares de Culto, principalmente o por serlo los Espacios públicos Naturales y Santuarios, se convierta en una constante y consecuencia de celebrarlas. Un mal que sabemos va a producirse y al que no vemos, buscamos o encontramos solución.

Cuando hablamos de falta de respeto, desmanes y basura tras nuestras festividades, a todos se nos viene a la cabeza el día después en Stonehenge o las decenas de playas españolas al amanecer de los días 24 o 25 del mismo mes.

Por cierto y para los más puristas, dos apuntes: quienes celebran las últimas bocanadas del Solsticio de Verano, aún vivo festivamente hablando algún día después, en tanto sea como consecuencia del hecho principal y siga la pauta ritual prefijada, la efeméride que el Cristianismo impondría para tratar de cristianizarlo, cosa que no consiguió, ni la sustituye ni lo modifica.

Los paganos SIGUIERON celebrando entre el 11 y el 25 de junio, las mismas fiestas y tradiciones de antaño, pero esta vez bajo el paraguas de otra de las efemérides que el Cristianismo se sacó de la manga para paliar la devoción pagana, la Noche de San Juan. Es absurdo suponer que el Cristianismo, que abolió o sustituyó las principales efemérides de los Cultos precristianos, en este caso concreto hubiese optado, para “confundir” a los nativos que llevaban miles de años calculando astronómicamente sus fechas y celebrándolo fielmente, correr la fiesta a uno o dos días después para que no supiesen qué estaban festejando.

Es más, es que defendían abiertamente que su objetivo era ligarse a los ritos solsticiales paganos, incapaces de erradicarlos. No querían cambiar de fechas, sino justificar por qué superponían sus propias conmemoraciones a las paganas. Si habían fijado el nacimiento de Jesús coincidiendo con el Solsticio de Invierno, el natalicio de Juan Bautista, que dicen sus textos sagrados había nacido seis meses antes y que apodaban “el Precursor”, tenía que haber sido en el Solsticio de Verano.

Así, leemos cómo Agustín de Hipona vincula los natalicios de Juan el Bautista y Jesús a los solsticios de verano e invierno, respectivamente, so pretexto que “… nace Juan cuando la luz del día comienza a disminuir y a crecer la noche; Cristo nace cuando las noches decrecen y los días se alargan. Y como si el mismo Juan hubiese advertido el simbolismo de los dos nacimientos, dijo: Conviene que él crezca y yo mengüe[…]” 1

Dicho esto, cuestión que aclararemos en los próximos días con un artículo exprofeso sobre la Noche de San Juan, volvamos al asunto del que nos hacemos eco hoy: la falta de conciencia y por qué no, la irresponsabilidad con la que mucha gente agrede nuestras Celebraciones y Espacios Sagrados, con la excusa de participar de nuestras fiestas, desbarrar sin miramientos y enmierdarlo todo sin preocuparse del efecto que provoca en la Naturaleza.

Los paganos, por regla general solemos ser cuidadosos y respetuosos con nuestro medio ambiente, de hecho sacralizamos la Naturaleza, por lo que no supone problema alguno prever los desperdicios de la fiesta y recogerlos para dejar el lugar, sagrado para nosotros, igual que lo encontramos. Igualmente, vemos en nuestros Santuarios lugares consagrados a nuestros Dioses, por lo que piedras, árboles y arroyos tienen el mismo valor que los altares de cualquier catedral cristiana. Esa no suele ser la causa de las imágenes que nos abochornan.

Sí es preocupante, que no seamos capaces de concienciar a los creyentes y demás participantes anónimos en nuestros ritos públicos abiertos, de la necesidad de preservar y proteger de nuestra irrupción el espacio que vayamos a utilizar para la celebración y por lo tanto de comportarse en consecuencia. Y por lo mismo que nadie bien nacido se recostaría alegremente para posar sobre la losa de la tumba de su madre, nosotros no lo hacemos sobre nuestros altares de piedra (megalitos), ensuciando nuestros ríos y campos o encaramados a nuestros árboles sagrados.

Por supuesto, no podemos ni controlar ni responsabilizarnos de aquellas otras fiestas que no oficiamos, que salvo casos muy localizados y concretos son aquellas que bajo el patronazgo cristiano más daño ocasionan. Con todo, es nuestro deber concienciar a las personas que maltratan nuestro entorno, del daño que provocan.

El problema en Stonehenge debe servirnos de ejemplo de lo que no podemos consentir que nos ocurra. Si solicitamos un espacio público, natural e/o histórico, hemos de dejar claro a quien quiera participar con nosotros, de su responsabilidad y obligación de cuidar nuestro espacio sagrado, que es el suyo propio como poco en tanto esté en él. Y si no lo entiende, no puede participar. Punto.

Asimismo, debemos pedir la colaboración de las Administraciones para que protejan el normal desarrollo de nuestras ceremonias públicas, evitando el intrusismo de quienes se apuntan a todo lo que les huela a incienso, cachondeo y excesos. Es preferible una fiesta con 20 personas conscientes de lo que viven y dónde están, que de 20.000 descontrolados para los que todo el monte es orégano y que lo único que entienden es que toda excusa es buena si de diversión se trata.

Contra lo que suceda en el transcurso de las fiestas de otros Cultos, repito, no podemos hacer más que denunciarlo y hacer pedagogia, concienciar a la sociedad de lo que tan imprudentemente ha dejado atrás: el respeto.

©Fernando González

_____________________

1.- Agustín de Hipona. Sermón 293. 1. Cartago, sermón del 24 de junio de 413 e.c., con motivo de la Festividad de San Juan Bautista.

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Me gustatía aprovechar el artículo subido a Piedras del pasado, con el título de “Sepulcro Megalítico de les Maioles“, para recalcar en la que entiendo mala costumbre de no revisar el discurso científico.

Sin pretender desmerecer en absoluto el esfuerzo e interés por divulgar este testimonio histórico -empero RELIGIOSO- de nuestro pasado, no estaría de más tener en cuenta algunas consideraciones en cuanto a la redacción y las formas de este artículo. Y me voy a permitir hacerlo sin usar las referencias habituales, porque no quiero que se lea sino como una reflexión o comentario “a pie de foto”.

En lo que a la parte técnica se refiere, denominar “sepulcro megalítico“, “dolmen” o “sepulcro de corredor ancho” a este SANTUARIO, infiere estar catalogandolo como propio de la mal llamada CULTURA MEGALÍTICA (mejor y más cierto, RELIGIÓN MEGALÍTICA), una circunstancia que para muchos debería chocar abiertamente con la presunta datación del yacimiento: principios del II milenio a.e.

Y chocaría porque según el “guión” académico popular, mil años a.e. la “Cultura” Megalítica propiamente dicha ya era historia. Que como todos sabemos (?) no fue mucho más allá de las primera etapa de la EDAD DEL BRONCE.

Sin embargo este yacimiemto está datado en pleno BRONCE III y esto no es cosa de tomarlo a la ligera, porque estamos hablando sin lugar a dudas del final del BRONCE y principios del HIERRO, de CELTAS e ÍBEROS, a quienes la (in)cultura popular desliga de forma machacona del Megalitismo (“Cultura” Megalítica”).

En cuanto a la parte religiosa , poco más que decir sino abundar en lo que tantas veces hemos dicho, entender la “Cultura” Megalítica como microcementerios o tumbas, es no entender LA RELIGIÓN MEGALÍTICA.

Siendo un Santuario no expoliado en el que han aparecido 15 inhumaciones (12 adultos, dos jóvenes y un niño) y de ser cierta esta teoría, tendrían que explicar sus defensores cuántas personas adultas debieron haber participado en su construcción en virtud de la técnica utilizada, de cuantas familias o poblados hablamos, por qué no fueron inhumados siquiera los que participaron en su construcción que sin lugar a dudas fueron muchos más de 15 personas, durante cuanto tiempo ha sido utilizado y qué tiempo separa a unos cadáveres de otros, saber por qué de ser tumbas solo han muerto 15 personas de entre esas familias y pueblos durante todo el periodo de uso, o casi mejor, explicar de ser cierto que solo inhumaban a personas relevantes, por qué no se considera una tumba o sepulcro por ejemplo a la Catedral de Santiago de Compostela, para después defender con los mismos argumentos, por qué se considera tumba o sepulcro al Dolmen de les Maioles.

No vendría nada mal, pues, que tomásemos este yacimiento como un antecedente de lo equivocados que están muchos y me refiero principalmente a la Comunidad Pagana y Neopagana, cuando explican no sin dejar “caer” una sonrisa cómplice, que por ejemplo los celtas no tuvieon nada que ver con la “Cultura” Megalítica, esto es, ni con menhires, dólmenes o cromlechs. Estupidez esta que podemos leer profusamente en neo-pseudo-enciclopedias como Wikipedia. Y que por más que se repita no dejará de ser producto de nuestros complejos, ignorancia o intereses personales.

®Fernando González – Wicca Celtíbera

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Después de leer la normativa de la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de Educación Religiosa para el Curso 2014/15, que con más o menos diferencias se reproduce en el resto de España, no podemos evitar que resurjan entre nosotros sentimientos de impotencia y agravio por estar sometidos a un desarrollo legislativo profundamente injusto, desigual y quizá hasta rayano en lo anti-constitucional.

Al margen de la verborrea legalista de toda normativa e impreso administrativo que se precie de tal, llama mucho la atención la facilidad para mezclar conceptos enfrentados y antónimos con una naturalidad que espanta.

Resulta que lo que el Estado entiende por libertad religiosa en el ámbito educativo, es aquella que consiste en reconocer el derecho a la educación religiosa en las escuelas públicas y concertadas, exclusivamente, a las Confesiones religiosas que tengan acuerdos con el Estado.

Concretamente nos dicen que: “los centros docentes que imparten enseñanzas de segundo ciclo de educación infantil, educación primaria, educación secundaria obligatoria o bachillerato, informarán a los padres, madres o tutores legales del alumnado, o a éste si es mayor de edad, de que el centro oferta la enseñanza de religión, de aquellas confesiones con las que el Estado tiene suscritos Acuerdos y, en su caso, historia y cultura de las religiones.” Y en el impreso a rellenar señalan que las religiones “agraciadas” son: Católica, Evangélica, Islámica, Judía ó en su defecto Historia y cultura de las religiones, aunque no se dice quienes impartirían esta última asignatura optativa.

A esto y al margen de leyes menores que se supone solo pueden desarrollar pero nunca corregir o deslegitimar a las de mayor rango, la Constitución Española, en la cúspide de todas ellas, dice sobre el particular:

“Artículo 14. Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Artículo 16. 3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Artículo 27. 3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

A tenor del discurso jurídico de los poderes fácticos, que justifica esta aberración legal sacando a jugar al tercero en discordia: el notorio arraigo (un concepto ad hoc según el cual todas las religiones son iguales pero las que tengan más creyentes e implantación, tienen más derechos que el resto y por eso han de privilegiarse en detrimento de las otras) ¿estaremos obligados a aceptar que la Constitución Española es papel mojado? ¿Hemos de acatar una Constitución que sólo nosotros estamos obligados a cumplir y que el Estado incumple por sistema?

¿Qué papel tiene la igualdad sin discriminación alguna, frente a la discriminación por motivo del número de creyentes? Bajo este planteamiento ¿qué impide al Estado legislar privilegios para los diestros en detrimento de los zurdos?

¿En qué parte de la frase “…sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social“, dice que por la condición de mayoritarias o la circunstancia de mayor implantación, deban discriminarse por sus creencias a unas personas frente a otras? ¿Ser cristiano nos permite tener más derechos y privilegios que ser pagano?

¿Dónde dice que mantener “… las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones“, significa que no se deba cooperar con las demás Confesiones si carecen de notorio arraigo?

¿Qué poderes públicos garantizan a los creyentes de Confesiones religiosas sin el reconocimiento de notorio arraigo, “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.“? ¿Tenemos los padres y madres paganos, el derecho a que nuestros hijos reciban en las escuelas una formación religiosa acorde con nuestras convicciones, como lo tienen los padres y madres de religiones con notorio arraigo?

Podrán justificarse como quieran, blindarse jurídicamente cuanto les plazca, apuntar mil y una razones que lo motiven, pero en su fuero interno saben mejor que nadie que lo que hacen se llama discriminar, que lo que pretenden se conoce como privilegiar y en definitiva, que lo que defienden no es la libertad, sino marginar a las minorías.

¿Por qué tenemos la impresión que han hecho de nuestra Carta Magna un contrato de “Preferentes”?

Nuestra pretensión ni tan siquiera pasa por emular lo que entendemos como rémora del Nacional-catolicismo, no queremos privilegios o que nuestra religión sea una asignatura más del sistema educativo, porque ni somos proselitistas ni entendemos que la religión haya de cursarse en los colegios, ni que decir tiene que menos aún hacer de nuestros cleros parte del funcionariado.

Pedimos que la religión deje de ser una asignatura, tampoco, claro, evaluable o si se quiere obligatoria. Nuestras reivindicaciones pasan por requerir que el Estado la elimine del cuerpo de materias lectivas, que se sustituya la Asignatura de Religión por otra de Filosofía e Historia de las Religiones y que desaparezca la figura del profesor de religión impuesto por las Confesiones. Que la cooperación del Estado a la que se refiere la Constitución, se ciña a poner a disposición de padres y alumnos de las instalaciones de los Centros para que, fuera del horario lectivo, tutores nombrados por las Confesiones puedan acercar a los alumnos que lo soliciten la religión de su preferencia, sin más costo para las arcas públicas que el derivado de los gastos de material y usos.

Somos pacientes y comprensivos, pero no hasta el punto de ignorar la desigualdad que sufrimos en materia religiosa, una “asignatura” pendiente para España que deseamos se resuelva lo antes posible y coloque definitivamente a nuestra Nación en el s. XXI.

(C) Fernando González-Wicca Celtíbera

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¿Qué no hubiera cambiado entre los modernos develadores anglosajones de la Wicca, de saber sobre la existencia del Santuario jiennense de Puente Tablas? Es probable que muy poco, lo se, por desgracia no hablamos de “Tables bridge”.

Es casi tan curiosa la reacción de sorpresa de los propios arqueólogos, como el silencio entre la Comunidad Pagana tras el hallazgo de un Templo dedicado a una Diosa de la Fecundidad (Lunar) y a un Dios Solar (Fertilidad) en la Europa “profunda”, en la que sólo lo que viene de fuera y en inglés es genuino, en la de los sempiternos aprendices de todo, siempre humillados y siempre humillantes, la España de los servicios -léase lacayos-… pero solo casi, porque hay que tener el cuajo bien templado para no leer y divulgar en grandes titulares urbi et orbi uno de los hallazgos más fulminantes, no solo de la arqueología sino de la historia de las religiones y entre ellas de la Brujería. A fin de cuentas si viene de España no puede valer mucho y si lo vale mejor callarlo, no sea que tengamos algo que decir y ese algo ofenda al paradigma de una intelectualidad que lleva media vida tapando nuestra historia por no achicar la propia, que lo de “torito bravo” murió con el Fali, los atributos mochos y la única suerte que nos conceden es la de “varas”.

En el artículo Los arqueólogos desvelan el carácter oriental y el doble culto de los íberos en el santuario de Puente Tablas (Jaén), se destaca este doble descubrimiento: “Aunque todavía es pronto para desvelar la identidad de las divinidades a las que se rendía culto en Puente Tablas “sí podemos asegurar que esta doble advocación estuviera dirigida a una deidad masculina y a otra femenina como lo atestiguan los hallazgos del betilo de la diosa que descubrimos el año pasado y de la piedra con forma de “lingote chipriota” que encontramos junto al acceso del santuario y que se suele asociar al culto de una deidad masculina”, nos comenta Arturo Ruíz.

La simbología implícita y explícita de ese Santuario, que helaría la sangre de todo intelectual wiccan que se precie, podemos empezar a atisbarlo con las pruebas realizadas directamente en el mismo, tal y como leemos en el Equinoccio de Otoño en Puente Tablas… “el Instituto Universitario de Arqueología Ibérica ha levantado un dispositivo en la Puerta del Sol del oppidum, gracias al cual se han podido reproducir las sombras y luces que al amanecer crea el astro sobre una copia de la estela antropomorfa de la diosa hallada en la excavación arqueológica.

Sobre el ritual hay que señalar que se trata de un culto asociado al control del calendario solar. En este sentido, ha afirmado que la Puerta del Sol de Puente Tablas, construida en el siglo IV a.c. y orientada dirección este-oeste, “es un calendario en sí” con una función “claramente de culto” dedicada a una diosa de la fecundidad, de la naturaleza de la agricultura, de la riqueza y quizás del amor, porque lo que se ve “es el encuentro de la luz del sol con la diosa, una especie de encuentro místico y divino entre el dios masculino representado en el sol y la femenina, representada en la piedra”.

puente tablas betilo-antropomorfo-diosa-templo-ibc3a9rico-puente-tablasSegún ha añadido Ruiz, este encuentro es el que da lugar a la riqueza y a la fecundidad, al crecimiento de los frutos desde que comienza en primavera hasta que finaliza con la llegada del otoño, momento en el que la diosa era guardada en una pequeña capilla, que los trabajos arqueológicos dejaron al descubierto junto a la puerta. Por lo tanto, se trataría de un culto asociado al calendario solar.

No no, esto no lo ha escrito Murray, Frazer ni Leland, sino que lo ha constatado un equipo de arqueólogos e historiadores hace la friolera de 14 meses mal contados, un poquito después, me da a mi, del romanticismo decimonónico del que nos atribuían estar excesivamente influenciados.

Me parece estar viendo una sonrisa complaciente en Gardner, Valiente y otros que nos anteceden en la Tierra de los Bienaventurados al saber que vamos descubriendo, poco a poco, que hay vida más allá de Crowley en la Vieja Religión y que después de todo no es únicamente “romanticismo” y hasta plagio -como dicen-, sino que en el fondo trasluce un algo más que solo la Vieja Religión puede explicar. Será en definitiva por mejor leer, más viajar y una buena pala, lo único que necesite la Wicca para poner en su sitio a tantos que se burlaron de la verdad, de una realidad que, aunque a la española, va a terminar derrumbado el muro del escepticismo chovinista que hemos sufrido durante décadas.

Como todo, no hemos terminado de decir la última palabra, simplemente hay un argumento más -y ya van unos cuantos- que encajar con rigor y sin precipitarse en un puzzle que nos lleve finalmente a hilvanar nuestro pasado. Es un “nuevo” pero importante antecedente que nos facilita poder presentar un pasado mítico pero auténtico con un hueco menos a cubrir; una base más sólida que justifique uno símbolos, mitos y tradiciones perfectamente rastreables, no constantes pero sí arraigados y conocidos por nuestros Antepasados… los de esta vieja piel de toro, todo sea dicho.

Una Tradición intermitente ¡porque a fuerza ahorcan, oiga Ud.! que sin hogueras, represión y censura ni el papanatismo congénito de una hispanofobia endémica, tengo muy claro que otro gallo nos hubiera cantado.

Mientras, más evidencias que confirman la realidad histórica de una Tradición, la nuestra, en una Tierra, la Ibérica, que dejemos que sea la historia la que diga sino fue más original que la burda y sometida copia en la que nos han convertido la mayoría.

Largo es el Camino como larga es la manga de quienes ni se hacen eco, ni rectifican ni mucho menos tienen la intención de disculparse de tanta majadería que hemos tenido que soportarles. Y ancho el teclado de quienes no vamos a dejar de recordarlo hasta que la divulgación de los hechos sea una constante frente a la interpretación de los mismos y no al contrario, como hasta ahora.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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gtwiccamen_medEsta es una de esas frases que uno no está preparado para leer y sin embargo parece ser que aunque tímidamente y desde un lenguaje sutil, más o menos cercano o alejado de lo políticamente correcto, empieza o mejor aún vuelve a dejarse oír desde algunos sectores.

Aunque claro, sabiendo que hay quienes se han visto impelidos a crear una Wicca “gay” y otros se han sacado de la manga una Wicca… ¡cristiana! para no sentirse culpables o “por si acaso” -vaya Ud. a saber-, es complicado que nos asombren con algo. No se, por dar ideas ¿para cuando una Wicca zurda o pelirroja? y por eso de ser rumbosos ¿y una Wicca dominica?

Leyendo el artículo “Wicked? Homophobic wizards, gay witches and the fight for acceptance in the Wicca community” de   publicado en Planetivy.com, en el que se entrevista a Morgana Sithove, Suma Sacerdotisa del coven Gardneriano Silver Circle, no puedo dejar de mirar de reojo al pasado con cierta decepción por entender que después de todo -siglo incluido- no ha valido de mucho la experiencia y la información de la que disponemos, ya sea porque no hemos llegado a comprender que las cosas han cambiado no por novedad ni por moda sino porque sabemos más y mejor de lo que hablamos, o porque no estén dispuestos a cambiar ahora que tienen la ocasión de hacerlo, aquellos que van llegando al paganismo y en concreto a la Wicca desde sociedades fuertemente ideologizadas en su pasado más reciente.

En un ejercicio humilde pero contundente de solidaridad con Morgana Sithove me gustaría dar también mi opinión personal al respecto.

Entiendo que este rebrote literal, profunda y esencialmente anti-pagano -vaya paradoja- que denuncia Morgana -espero disculpe que la apee el tratamiento pero me mueve más el cariño que las formas-, ha sido una consecuencia de nuestra permisividad, en ocasiones indolencia frente a sentencias o ideologías ad personam, favoreciendo pseudo-doctrinas a la carta y siendo como hemos sido proclives en todo momento a dejar creer que es el Culto y no el individuo quien se transforma -que enriquecer nos enriquecemos todos- cuando se llega a la iniciación, lo que pueda estar provocando estos desencuentros ideológicos por llamarlos de alguna forma.

Perdidos como Bill Murray en “el día de la marmota” (Atrapado en el tiempo) parece que cuando vamos a dar el siguiente paso, volvemos a despertarnos en el mismo sitio y a la misma hora del día anterior y todo vaya a repetirse de nuevo, que seamos incapaces de sublimarnos, osea aprender por fin de nuestros aciertos y errores, luces y sombras para trascender.

Tenemos por un lado la opinión de un sector decimonónico que en algunas Tradiciones puede actuar como cepo en según qué circunstancias y por otro lado la presunción de los recién llegados a que Wicca o el paganismo en general sea o deba ser lo que ellos quieran creer o imponer, que por lo común dista y mucho de lo que es.

Sobre los primeros, más de uno necesitamos que nos recuerden que Wicca tiene héroes, no santos y que muchas veces su opinión, por el mero hecho de serla, no sienta cátedra (filia ad personam).

Para los segundos no hemos tenido la precaución de marcar la diferencia entre viejo y antiguo, sobre todo cuando vienen de países y regímenes totalitarios y/o claramente reduccionistas en el ámbito religioso y precisamente sometido a lo judeocristiano, intrínsecamente perverso y engañoso. Y cuidado, que del reduccionismo al exclusivismo hay un corto paso y ya sabemos o deberíamos saber lo que ocurre cuando lo damos o cuando consentimos que a partir de nosotros, otros lo den.

A diferencia de lo “viejo”, lo antiguo tiene esa pátina tan especial y multicolor que tanto atrae a quienes saben apreciar el Arte. A diferencia de lo “antiguo”, lo viejo tiene ese regusto avinagrado que aja los sentidos de quien lo paladea.

Que en un extremo haya quienes por su edad, la época que les tocó vivir y su manera de ser no han sabido asumir la realidad de una Naturaleza más diversa y extensa de lo que son capaces de aceptar y que la ciencia les haya pasado por la izquierda -siniestra, “torcida”, “desviada”- sin que hayan sabido reaccionar a tiempo, siquiera reaccionar, no les estigmatiza sino que les hace todo lo imperfectos que como humanos son en realidad. Una lección de la que ninguno estamos exentos a sufrir.

Y que en otro extremo llamen a nuestras puertas quienes en defecto de una pésima divulgación y permisividad con el objeto de holgarnos y atraer a la mayor cantidad posible de personas, han crecido en un relativismo ab absurdum en lo que todo cabe, no deja de incidir en nuestra imperfección.

Un HECHO se DESCRIBE no se INTERPRETA. Desde el momento en el que un HECHO se INTERPRETA, deja de ser un HECHO para convertirse en una OPINIÓN. Y por desgracia hay muchos dogmas llenos de opiniones.

Morgana-Sythove1Y esto es así allá donde lo apliquemos, tanto a las viejas como a las nuevas generaciones de quienes nos sintamos paganos… incluso para quienes además de sentirlo, lo seamos. Y esto pasa porque como muy bien reflexiona Morgana, las cosas no se han dicho o han sabido decirse y menos se están explicando como debería ser.

El Paganismo no es una ideología, política o filosofía, ni tan siquiera una espiritualidad o forma de vida, dejémonos de eufemismos y juegos new age. El Paganismo es un adjetivo por el que el cristianismo señaló a los creyentes de un grupo de tradiciones religiosas de origen, raíz e/o inspiración precristiana y dicho ésto, pero solo después, sí, podemos hablar de ideologías, filosofías y modos de vivir nuestras vidas en virtud de las creencias que mejor nos inspiren y conduzcan.

La homosexualidad no es una forma de ser ni un vicio o una conducta, es una orientación inherente al ser humano y a otras muchas especies y por lo tanto NATURAL. Y si forma parte de la Naturaleza, si está implícita en sus manifestaciones ha de ser igualmente Sagrada. En este contexto y entre nosotros, si no tiene cabida en nuestros Cultos, si no la asumimos como una parte de nosotros mismos y de nuestras Divinidades, si la rechazamos o forzamos a que otros deban crear sistemas donde se la pueda “integrar”, estaremos afirmando que la Diosa, que lo Divino, no tiene cabida tampoco en nuestros Cultos, que no la consideramos una parte de los mismos, que la rechazamos y forzamos a quienes la reverencien a rendirla devoción fuera de ellos. Ergo mantener esta postura contradice nuestro paganismo y por supuesto entender lo que es la Wicca.

Y la homosexualidad en el paganismo no es una incidencia, sino un hecho. Por supuesto que no es una condición para ser pagano pero sí una manera de saber si no lo somos. Quien se diga pagano o en concreto wiccano y no acepte la homosexualidad o se miente o pretende engañarnos.

Otra cuestión es si comprende su Culto y los ritos de su Tradición desde una óptica particularmente heterosexual, que es algo tan legítimo como aquellos que lo entiendan a la inversa. Mientras lo explique así será tan lícito como obligado dejarlo claro desde un principio y en último extremo, potestad del creyente aceptarlo o buscar un espacio en el que sentirse real y plenamente integrado. Porque tampoco sería honesto que sabiendo el carácter heterosexual de su ceremonial, un homosexual entrase primero y se quejase después.

Diferente sería que quiera justificar el rechazo de una forma tan poco afortunada como para tratar de convencernos que la ritualísitica heterosexual tenga un sentido universal y excluyente que englobe y determine a toda la Wicca o el Paganismo en cualquier contexto.

gerald_gardner2Ignoro si, como dicen, haya sido la marcada homofobia de Gardner lo que haya podido influir, de ser cierta, que en algunas Tradiciones exista cierta forma de represión o discriminación. En todo caso en lo que a él concierna entiendo que se le debe más de lo que se le puede reprochar y finalmente es cuestión nuestra valorar lo que transmitió por debajo o por encima de sus prejuicios. No es lo que él opinase sino lo que nosotros sabemos lo que debe valorarse.

Desde nuestra Prehistoria, desde el Paleolítico la homosexualidad ha sido una constante sobre todo religiosa y en concreto con el resultado de estar naturalmente presente en todos y cada uno de nuestros pueblos y por lo tanto en los Cultos que nos sirven de referencia: griegos, romanos, celtas,  nórdicos, siberianos, lapones, hindúes, etc.

No es cosa de hacer un repaso histórico -no por carecer de datos sino por tener demasiados- o que nos pongamos a relatar, por ejemplo, las virtudes sagradas de los ritos mistéricos (orgiásticos) de las sacerdotisas falóforas[1] de hace 4.000 años para demostrar que el lesbianismo religioso ancestral ha sido una constante en la evocación a la Diosa. Tampoco vamos a hablar de los ritos similares entre hombres sobradamente conocidos donde la conducta homosexual ha sido una manifestación asimismo vinculada con lo sagrado. Es una lástima que muchos nos perdiésemos la magnífica exposición Sexo en Piedra mostrada en la sede de la Fundación Atapuerca en Ibeas de Juarros (Burgos) en 2011, en la que se reivindicaba que “tras más de un siglo de mojigatería, una exposición en la cuna de la paleoantropología española, los yacimientos de Atapuerca, sacará del armario los indicios que sugieren que el sexo homosexual era habitual en el Paleolítico. Las pruebas parecen consistentes. Un grabado en una placa de piedra de la cueva francesa de La Marche muestra lo que parece una mujer dedicada a hacerle un cunnilingus a otra. En otra piedra caliza del abrigo rupestre de Laussel, en Dordoña, alguien talló hace unos 27.000 años a dos mujeres con las piernas entrelazadas, en la postura conocida como la tijera. Y en Gonnersdorf, un yacimiento alemán en la orilla del Rin, decenas de placas muestran parejas de mujeres. Una de ellas, de 12.000 años y bautizada las bailarinas, muestra dos hembras frotando sus pechos en actitud cariñosa. Y también hay un coito anal entre dos hombres en La Marche.[2]

Eudald Carbonell, co-Director de los yacimientos de Atapuerca y uno de lo promotores de esta exposición dará en el clavo de un problema que no entiendo por qué haya quienes todavía desde el paganismo quieren hacer suyo: “Me sorprende el silencio que rodea a la homosexualidad en el Paleolítico. Imagino que hay que atribuirlo a la cultura dominante, que es la judeocristiana“.[3]

La MarcheNo es de extrañar ni para menos la exasperación de Morgana cuando habla sobre algunos de sus hermanos mayores cuando sostienen afirmaciones como las de Kevin Carlyon: “Homosexuality, he contends, does not belong in a natural, fertility based religion. “Energy can’t really be raised by a man sticking his willy up someone else’s bum,” deadpans the white witch, psychic, tarot card reader and founder of the Covenant of Earth Magic. “Like terminals on a battery,” he explains, “if two of the same polarity are touched together the power supply is short-circuited rather than energised.

Una afirmación tan contundente ha de tener una respuesta igualmente significativa y en este caso mejor que sea gráfica, tan gráfica como lo es esta plaqueta paleolítica de La Marchele en la que se ve lo que parece ser y así apuntan los arqueólogos a una imagen de sexo explícito entre hombres y además con connotaciones religiosas… Y no, Sr. Carlyon, aunque se lo parezca no es que a uno de sus ancestros suyos y míos se le cayera la varita en mal momento y otro que pasaba por ahí aprovechara el interín mientas ¡oh casualidad! un petrógrafo presenciaba la escena, si bien de “varitas” va la cosa. Varitas que, por otra parte, hombres y mujeres ya en aquellos tiempos tuvieron la mala costumbre de tallar y no sabría decirle yo si acaso tras leerle creyera que fueran proyectos fallidos de pitorros de botijo…

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Mucho se nos llena la boca y con vehemencia escribimos sobre el chamanismo, pero poco se nos viene a la mente en cuanto a que el chamán o chamana fuese considerado/a el de “los dos espíritus” por contener en sí el aspecto desarrollado de hombre y mujer.

Creer que el género constriñe a los Dioses es tan absurdo y tan errado como humanizarlos. Mantener por encima del símbolo y del espíritu que la culminación del binomio fertilidad/fecundidad se supedita al plano material o físico, es tan peregrino como pretender que si no celebramos el Solsticio de Verano el Sol, como Astro, se apagará. Así, desacreditar que dos hombres o dos mujeres realicen el Gran Rito porque no puedan atraer la fertilidad y la fecundidad por no ser de sexo opuesto, además de ignorar la doctrina sagrada es reconocer explícitamente que estamos incapacitados para crear por nosotros mismos y que todos nuestros ancestros, por cierto, se equivocaron y nos mintieron. Es más, puesto que es el sentido reproductor lo que se busca, todo lo que no culmine en embarazo quedará como un rito fallido, una pantomima. Mucha responsabilidad para poca espalda.

Pero pasa lo mismo con nuestros prejuicios morales, exclusivamente originales del judeocristianismo y sin embargo de amplia trayectoria -impostada- en nuestra ética pagana, defendidos por quienes, como venía diciendo más arriba, entienden los hechos desde la interpretación que ellos mismos y otros hayan querido darles por encima de lo que realmente dicen.

Sheela-na-Gig (female deity), Llandrindod WellsNos turba, incomoda e incluso repulsa nuestro propio desnudo y más el de personas cercanas a nosotros y ya no decir mostrarlo abiertamente, pero a la vez aplaudimos y difundimos el desnudo de terceros… vaya por delante que lo mío es diferente porque yo tengo muy mal desvestir.

Si la Diosa se nos muestra desnuda, voluptuosa, exhibiendo sus dones, mejor que mejor, sentiremos atracción y orgullo, una comprensión metafísica de la belleza y la Naturaleza; nuestros Dioses itifálicos nos cautivan y prodigan con su simiente… pero nuestros genitales hay que taparlos, esconderlos, porque representan algo sucio, impuro. Vivimos en una sociedad hipócrita y castrante donde apreciamos el mármol y el óleo mientras que la fotografía y la piel, todo lo que nos recuerda a nosotros, nos repele.

No es verdad -ójala lo fuera- que como dice Morgana “there’s no hiding in the naked Skyclad ritual. “All the bulges, all the scars. It’s acceptance“. No al menos de forma mayoritaria o no del todo. Muchas veces no aceptamos más desnudo que el que nos gusta ver y por supuesto al que nos disgusta más que aceptarle lo soportamos.

patriciacrowther2Criticamos la moralina patriarcal machista pero sostenemos su ética de roles limitada y excluyente con toda ¿naturalidad?: al hombre se le representa duro y a la mujer coqueta, pero mientras que no se les represente mucho y nunca al contrario. Y ya no digamos si tiene la osadía de no sentir reparo en mostrarse tal cual es, que eso es una provocación fuera de lugar y de mal gusto, que desnudez y religiosidad no pueden mezclarse. Hay ocasiones, incluso, que creo que somos nosotros peores que nuestros mayores.

¿Tabúes? no, seríamos demasiado benignos, no se trata de tabúes, sino de complejos, prejuicios y represiones.

¿Que la fertilidad no puede evocarse a través de mujeres u hombres solos? Bueno está bien saberlo aunque sea una pena no tener una máquina del tiempo con “gasolina” suficiente para dedicarse a ir uno por uno miles de años atrás, a explicarles a todos nuestros Ancestros que estaban equivocados, que lo que hicieron no les valió para nada, que sus Cultos mistéricos eran teatro, sus ritos verbenas y su magia prestidigitación.

Y además va a resultar que la visualización que nos han enseñado a dirigir y perfeccionar es una pérdida de tiempo, porque sin cópula heterosexual somos incapaces de fertilizar o fecundar, de crear nada.

Realmente creo que buena parte del problema estriba porque todo lo vemos desde el ego, desde el gusto que pudiera o no procurarnos, la vergüenza ajena que nos produzca o la envidia que nos genere.

Hay otro prejuicio que se disimula muy bien o no se conoce tanto y quien sabe si algún día tendremos que pasar la vergüenza de tener que explicar el por qué de una Wicca “parapléjica”, porque las personas que padezcan discapacidades físicas al final se vean obligadas a crear su propio grupo para poder reverenciar a los Dioses. Sí, leemos bien, actualmente hay personas que por tener limitaciones físicas son “deshechadas” en la Wicca.

Puedo entender… bueno no, comparto que quien no esté a la altura mental y espiritual que se le exige en la Iniciación, no sea admitido. Ahora bien, que se rechace a los discapacitados físicos me parece una absoluta aberración cuando no sacrilegio.

Se aduce que si no pueden ejecutar los movimientos y pasos rituales de las ceremonias, no pueden ser iniciados porque sería imposible seguir el ritmo del coven. No se dice, claro que muchos de los rituales y ceremonias actuales se han tenido que adaptar a los tiempos y circunstancias en aquellos aspectos que lo exija la Ley y el lugar.

Seguramente todos conservemos viejos tratados en los que el guión nos exija imposibles y seguro que tenemos a mano éstos o similares formularios ya actualizados donde buena parte de todo esto desaparece. También leemos cómo hemos ido substituyendo en los rituales animales por vegetales, bosques por parques o incluso ciudades y en fin un sinnúmero de remedos que nos faciliten la práctica ¡y que buenos son mientras no la desvirtúen! Pues bien ¿para cuando una ejercicio de creatividad para incluir a aquellas personas que espiritual, sentimental y mentalmente están receptivas y preparadas para ser wiccanas, pese a estar físicamente impedidas? ¿Trataríamos igual a nuestros ancianos, les echamos de nuestros covens por inútiles para una práctica “normal”? No dudo que éste sea otro handicap que debamos tomarnos muy en serio.

Bien cierto es, como apunta Morgana, que “we’re just a cross-section of the normal population – we’re tackling the same problems as the rest of society: eating healthy, smoking, sleeping around… prejudice“, pero no por eso podemos consentir que el neófito imponga su ego por encima de su renacimiento en vez de aniquilarlo para trascender.

Hay barreras no físicas que si están puestas es por algo y entiendo que desnaturalizarnos, saltárnoslas de ninguna forma nos significa, sino que nos extingue.

No es excusa que nuestra sociedad tenga prejuicios contra la homosexualidad y que por ello esté de alguna forma justificado que entre nosotros se mantenga. Por las mismas no podríamos aceptarnos ni nosotros mismos porque la Brujería es un foco secular de prejuicios. Que no nos extrañe, puestos en este plan, que haya “wiccanos” que sostengan que el satanismo o el sacrificio de niños es Wicca. Bueno, de hecho ya he leído por ahí que se anuncia una Wicca “satánica”.

Conste que con esto no pretendo echarnos toda la culpa, pero sí hacernos responsables por no cortar por lo sano y nunca mejor dicho, el mismo día que leímos dislates tan absurdos. Que esto no viene de ahora, que es una irresponsabilidad por creer que respetar a las personas nos obliga a hacerlo con sus opiniones.

Aunque creo comprender a Morgana y sintonizo con sus palabras, no puedo estar del todo de acuerdo con que “If the old guard are not willing to change with the younger generation of Wiccans, who are experimenting with new forms of the craft like this,” she adds, “we will be failing.” Y no lo puedo estar porque el hecho mismo que estemos hoy aquí quiere decir que tan mal no lo hicieron, que un maestro nos enseña lo que sabe, todo lo bueno y todo lo malo y ha de ser cuestión nuestra discernir y aprender y sobre todo qué es lo que hemos estado transmitiendo nosotros y qué es lo que queremos transmitir realmente.

Hoy más que nunca hay que reivindicar el reconstruccionismo en la Wicca, porque todos estos problemas desaparecerían de un plumazo. Ya no sería la opinión de nadie, sino el hecho de todos, lo que tendría un significado, un valor ortopráctico.

Nos han transmitido un ceremonial, unos ritos, pero no entiendo que con ellos tengan que ir etiquetadas las medidas y proporciones los bultos o la ausencia de éstos que deban tener aquellos que los practiquemos.

Igual que el neófito conoce lo que trae consigo a la Iniciación, el sacerdote sabe que las maletas se quedan fuera y que si no es severo en cuanto a esto, todo lo que no se destruya antes se magnifica después.

No puede ser que aceptemos en lo que se ha convertido la persona por encima de lo que realmente es. Y si lo hacemos asumimos que pueda hacer de nuestro Culto lo que la de la gana y convertirlo en lo que quiera y entonces, en ese mismo momento, estaremos firmando nuestra desaparición ¿Qué Tradición estamos transmitiendo si no garantizamos en nuestras posibilidades a quien se la transmitimos que así la hemos recibido y así ha de transmitirla él? ¿Y cual es el resultado si lo hacemos? Muy sencillo, wicca gay, cristiana, homófoba, no dudo que pronto misógina o musulmana ¿Y qué más dará si al final lo que va a valer es la opinión o costumbre -las cenizas- de quien llega o de quien no supo aprender lo que representa lo Divino -el fuego-?

Dura va a ser la tarea que Morgana se ha propuesto, pero siendo justa y sobre todo necesaria no dudo que tenga sus frutos. Al menos la empatía y apoyo del que escribe va por delante. Morar para otro lado es lo que nos ha puesto en esta situación.

Cuando vemos arte en un cuadro y pornografía en una foto algo falla en nosotros. Cuando buscamos aprender según cómo sean y no por lo que nos enseñan algo falla en nosotros. Cuando aceptamos al prójimo dependiendo de lo que es por encima de lo que puede aportar algo falla en nosotros… Cuando reverenciamos la Naturaleza corrigiéndola, algo falla en nosotros.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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1.- Falóforo. “Del griego, término que designa al sacerdote encargado de llevar el falo durante las faloforias o fiestas consagradas a Dioniso en la antigua Grecia, donde el falo era considerado un símbolo de la fertilidad. En un primer momento el falo estuvo dotado de características mágicas, aunque terminó por actuar como atributo del dios o como divinidad propiamente dicha. Heródoto mencionó un antecedente de los falóforos en una ceremonia similar celebrada en Egipto en honor del dios Osiris. En aquellas fiestas dos sacerdotes se encargaban de llevar un enorme falo adornado con cintas y protegido con un disfraz. Herodoto nombró a Melampus fundador de los cultos dionisíacos en Grecia, al haber importado desde Egipto aquellas ceremonias. Hoy en día se cree, sin embargo, que las celebraciones en honor a Dioniso son originarias de Grecia. Al contrario que otras formas de culto a Dioniso, las faloforias no fueron orgías misteriosas, sino fiestas de carácter público. La parte central de las celebraciones fue el falo, que se realizaba de diferentes materiales, sobre todo en piel y madera de higuera, por ser considerada ésta sagrada para los seguidores.

Cada año se construía un nuevo falo y el viejo era arrojado con toda solemnidad al fuego, ya que los objetos sagrados en los cultos de fertilidad sólo podían tener un uso. Las celebraciones comenzaban con una alegre comitiva en marcha hacia el templo de Dioniso. El falóforo sujetaba en alto, a lo largo del recorrido, un falo gigante. La explosión y el juego daban comienzo cuando establecía una lucha, con el falo a modo de lanza, contra una amazona. Las mujeres jóvenes llevaban sobre sus cabezas cestas que contenían lo necesario para celebrar las ofrendas y sacrificios a Dioniso: un cabrito, vino, uvas, higos y manzanas. La marcha se acompañaba de cantos fálicos en honor de Falos, el alegre y libertino compañero de Dioniso. Los ithifaloi, vestidos con coronas de violetas o hiedra y con máscaras de borrachos se dedicaban a hacer todo tipo de bufonerías y burlas a los espectadores. El más importante de todos ellos era el falóforo, quien, pintado y ataviado con una llamativa túnica, acercaba a los asistentes la enorme representación del falo, sin duda para atraer la fertilidad, el florecimiento y la prosperidad sobre ellos. Al cortejo seguía el solemne sacrificio, auspiciado por el falóforo como sacerdote principal del culto. Después tenía lugar el banquete. Las faloforias llegaban a su fin con el cômos, es decir, el regreso a la ciudad del cortejo, más exaltado y procaz como consecuencia del vino.” Por extensión, hombres y mujeres que portan falos en ritos y ceremonias religiosas.

2.- Público.es, Los gays paleolíticos salen de la caverna.

3.- Ibid.

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