Archive for the ‘ACTUALIDAD’ Category

A diferencia de otras regiones, la Península Ibérica es bien conocida por haber sido intelectualmente castigada durante siglos por los de afuera y sobre todo por los de adentro, con el desprecio hacia nuestras culturas, religiones y tradiciones, de tal manera que de haberlo bueno no es de aquí, que es copiado o vino de afuera, y de haberlo malo, que lo hay siempre y bastante, es nuestro y con denominación de origen.

Será por eso, porque tenemos tan atrofiado nuestro amor propio, que olvidemos recurrir a los tesoros intelectuales de NUESTRA cultura, especialmente la religiosa, como lo es sin duda la reseña que traemos hoy a colación. Si en vez de quejarnos de carecer de una mitología escrita, rebuscásemos en los muchos fondos históricos que despreciamos por no venir de allende nuestras fronteras, descubriríamos que estamos bien armados míticamente hablando y que no tenemos nada que envidiar de otros pueblos ni mucho menos de quienes además son pueblos hermanos.

En concreto, nos referimos a uno de estos viajes míticos celtas a las Islas Benditas, relatos de indudable calado en el subconsciente colectivo europeo, que se recogerían como IMMRAM (‘viaje’) o como ECHTRA (‘aventura’), en la división que se hace de este tipo de periplos célticos en la Literatura Irlandesa. Nos referimos a El VIAJE DE TREZENZONIO A LA ISLA DE SOLISTICIÓN: “La leyenda proviene de un manuscrito en Latín del siglo XI, Trezenzonii de Solistitionis Insula Magna, donde aparece recogida una historia fantástica de aproximadamente el siglo VIII.[1]

Esta leyenda, versa sobre las peripecias de un monje que visita La Coruña tras las razias de los musulmanes, y en lo alto de la Torre de Hércules descubre una isla maravillosa a la que viajará en un bote hecho con sus propias manos, para encontrar que es un paraíso terrenal donde no transcurre el tiempo… ¿nos suena, verdad? No desvelemos más y descubramos este tesoro olvidado de nuestra literatura.

Para tener un mejor conocimiento de la obra, recomendamos el estudio de Joel Varela Rodríguez, ‘EL VIAJE DE TREZENZONIO A LA ISLA DE SOLISTICION. Refacción de material y distintos niveles de sentido.’ [2]

© Fernando González

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1.- https://www.celtica.es/la-gran-isla-del-solsticio-del-monje-astur-galaico-trezenzonio/

2.- Joel Varela Rodríguez. EL VIAJE DE TREZENZONIO A LA ISLA DE SOLISTICION. Refacción de material y distintos niveles de sentido. Universidad de Santiago de Compostela. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades. EVPHROSYNE, 44, 2016

https://www.academia.edu/31930684/El_viaje_de_Trezenzonio_a_la_isla_de_Solistici%C3%B3n

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Si “wicca”, fue el nombre nativo que evangelizadores como Ælfric de Eynsham (s. X e.a.) utilizaron, para explicar que las prácticas tradicionales de los Cultos precristianos, eran paganas, es evidente que “wicca” y “paganismo” fueron SINÓNIMOS, y por lo tanto cada una de estas palabras lleva implícita a la otra, siendo un PLEONASMO escribirlas juntas e incongruente diferenciarlas.

Unamos a esto, que originalmente no sólo es que tales palabras fuesen similares, sino que los Romanos precristianos utilizaron indistintamente uicani y pagani para referirse a quienes se resistían a abandonar sus creencias y prácticas, frente al sincretismo de la Urbe (Roma).

Además, puesto que wiccano era equivalente a pagano, tampoco puede decirse que la Wicca sea una corriente Neopagana, porque no es nueva en Europa ni está influida por ideas, creencias o filosofías extemporáneas y ajenas al desarrollo propio y natural de nuestras tradiciones religiosas indoeuropeas. Esto es, que sabiendo que las peculiaridades de la Wicca están respaldadas por la Historia Antigua, contradice imaginarlas modernas, como por ejemplo:

▪️Un Panteón Politeísta, regido por una Diosa Triple y un Dios Cornudo.

▪️Un Calendario Lunisolar, con al menos 21 fiestas principales (Plenilunios y Solstinoccios).

▪️Un Rito circular orientado cardinalmente, como forma convencional de la Liturgia.

Por último y a diferencia del Cristianismo, los Cultos precristianos europeos no utilizaban Libros Bautismales para “filiar” a los creyentes en sus respectivas religiones, por lo que resulta absurdo buscar linajes ancestrales y mucho menos demostrarlos con actas inexistentes. Lo que no es óbice, como no lo fue para el clero cristiano, entender que aquellos herejes medievales que adoraban y sacrificaban a los “Demonios”, fuesen igualmente paganos aunque ya estuviesen bautizados -de ahí lo de herejes-.

Más aún, salvo contadas excepciones en buena parte de Europa la escritura con fines religiosos fue tabú, lo que unido a las quemas masivas de textos paganos protagonizadas por cristianos, a la inculpación directa por el hecho de poseerlos y a unas persecuciones que duraron más de 1500 años, hace demagógico y pueril exigir pruebas de una filiación que se sabe no existió, en unas actas que no se escribieron pero que deberían haberse escondido y actualizado durante miles de años y de manera ininterrumpida. Y todo este sinsentido, sólo está para distraer nuestra atención del verdadero quid de la cuestión, y es que como reza el título de este artículo, decir Paganismo y Wicca es lo mismo: si uno no es moderno, la otra tampoco, y si uno es autóctono, la otra también.

© Fernando González

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Históricamente hablando, existen innumerables referencias, evidencias y testimonios directos, que demuestran que ambas palabras no eran sinónimos ni se refirieron a la misma cosa; hasta la intervención y manipulación del Cristianismo, claro.

La Brujería, se transmitía a través de la Iniciación, por regla general se profesaba en grupo y bajo un contexto religioso. La Hechicería, sin embargo, se presentaba como un conocimiento adquirido, se practicaba en privado y era de corte aconfesional. Las formas y el fondo, e incluso la manera distinta en que fueron perseguidas por el Cristianismo, demuestran que no hablamos de sinónimos… pero como también fue un hecho diferencial entre los Cultos precristianos, donde las divergencias estaban mucho más acentuadas y por cierto, de manera natural.

Confundir Brujería con Hechicería, responde además a un planteamiento corrupto desde su base, pues surge a partir que en los inicios del Cristianismo éste toma consciencia de que si quería imponerse al Paganismo, debía desvirtuar el carácter religioso de los Cultos precristianos, empezando por desarraigar primero las prácticas y después las creencias tradicionales. Nunca quiso “competir” socialmente en igualdad, huyó de los debates y no fue extraño que replicase a sus detractores una vez fallecidos, y sólo cuando estuvo protegido por lanzas, se expuso pública y abiertamente a los Cultos precristianos.

Es entonces, cuando las prácticas religiosas paganas se confunden con las Cristianas, que las solapan, y los SACRIFICIOS acaban equiparándose a los MALEFICIOS, de tal forma que se confundirá al sacerdote con el hechicero. Así, cuando el sacerdote deja de verse como un intermediario ante los Dioses, para convertirse en un “emisario” del Mal, quien utiliza sus conocimientos contra sus vecinos ya por vileza, interés o avaricia, la percepción cambiaría. No fue un proceso rápido o natural y ni tan siquiera entonces supuso un odio generalizado, sino un miedo focalizado y episódico, una transformación constante y secular hasta que este cambio de mentalidad se impuso. El terror, la falta de libertad y la educación, darían sus frutos.

Incluso hoy en día, siguen confundiendo hechicero con brujo como algo usual, y por lo tanto blanqueando la perversión de un lenguaje falaz y represivo con fines ideológicos. Que traduzcamos las palabras que daban nombre a la Hechicería clásica, por ejemplo hechiceros, farmacéuticos, fatídicos, maléficos, venéficos o sortílegos, por brujos, es una rémora estúpida, una sinrazón por obcecarnos en utilizarla mal aún a sabiendas que lo hacemos, que ha contribuido a que persista el sentido inapropiado que le damos a ambos términos. Parece que, como hacen los cleros Cristianos con su libro sagrado, quisiésemos engañar y confundir al lector, como cuando traducen prostituto sagrado (qadesh, peyorativamente keleb, ‘perro’), promiscuo (arsenokoites) o disoluto (malakoi) por ‘homosexual’. Ellos, para reforzar una hostilidad ya de por sí evidente, nosotros, por complejo, ignorancia e interés.

Fijémonos, que la palabra bruja no aparece por ningún lado en estos contextos, y sin embargo en la Edad Media serán los cristianos quienes utilizarán este término para denominar o “traducir” todas ellas:

Et primo de falsa opinione credentium illas maleficas et sortílegas mulierculas que ut plurimum vigent in regione basconica ad septentrionalem partem montium pirineorum que vulgariter broxe nuncupatur posse transferri de loco in locum per reales mutationes. […]”

Es falsa la opinión de los que creen que tales mujerzuelas -sortílegas– y maléficas, que tanto abundan en la región de los bascones, parte septentrional de los montes Pirineos[281], y que vulgarmente se llaman brujas[282], puedan viajar de lugar en lugar realmente. […]”.*

No podemos acostumbrarnos, a convivir con la mentira y la tergiversación de tal manera que seamos nosotros mismos quienes abanderemos la farsa. Y no es por desmerecer la Hechicería o restar alcance a la Brujería, sino para devolver a cada cual el sentido original, el que tuvo y le dieron nuestros Antepasados, el que por respeto, honestidad y coherencia, deberíamos darle actualmente nosotros.

Si quisiéramos unas definiciones rápidas, pero fieles a la etimología y el sentido principal de éstos términos, tendríamos:

Brujería. ‘El Oficio o la Práctica de la Wicca’. La acción de profesar ritos y ceremonias religiosas y mágicas, el sacrificio y la consagración.

Hechicería. ‘Lo que se hace artificialmente, no natural, hecho por la mano del hombre’. La formulación y la práctica de técnicas mágicas.

Marcar la diferencia, ni mucho menos significa que la Magia no forme parte de la Brujería, que el hechicero no pueda ser brujo o que el brujo no sepa de hechicería, sino que las cosas deben alinearse conforme a su naturaleza, al margen de intereses, opiniones o los deseos de nadie. O sea, los brujos pueden ser hechiceros, pero sólo los hechiceros que se han iniciado en la Brujería, son brujos. Se puede extrapolar a cualquier religión, pero siempre teniendo en cuenta que decir Brujería es como decir Paganismo, que se puede ser pagano y no por eso druida o godi, por ejemplo.

El Culto de la Brujería, esto es, la Práctica de la Wicca, es una religión ancestral que merece la consideración debida por el mero hecho de serlo, por haber preservado muchas de nuestras tradiciones y por el sentimiento religioso de sus fieles. La Hechicería, en cuanto a ser una técnica “mágica”, ha de tenerse en consideración y tratarla con el respeto que se merece; el error, está en emparejarlas o supeditarlas.

Recapitulando y por darle un contexto final a la imagen: respetar la Tradición no somete, te libera. No somete, porque no te obliga a seguirla, sino a respetarla; y libera, porque no te compromete más allá de ser consecuente y honesto con la Historia.

© Fernando González

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* Martín de Andosilla y Arlés. DE SUPERSTITIONIBUS, 7. Introducción, traducción y notas de Félix-Tomás López Gurpegui.

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Aunque ya lo hemos explicado alguna que otra vez, es necesario seguir replicando al chorreo constante de artículos y opiniones de quienes defienden la posibilidad que exista una hipotética Wicca ecléctica. En todo caso, la nuestra nunca será más que una crítica nimia frente a los cientos de documentos que salen diariamente, a favor del eclecticismo.

Para enfocar nuestra crítica, aportemos primero las definiciones populares, que son las que apoyan los partidarios de esta nueva moda, y después las definiciones que damos sus detractores, en este caso Wicca Celtíbera, que no hablamos en nombre de nadie ni nos consta si públicamente, alguien más comparte nuestro criterio sobre el particular.

▪️WICCA ECLÉCTICA

Entienden, que es una rama de la Wicca constituida por quienes se definen como Wiccanos Solitarios, que son aquellos que no formando parte de ninguna Tradición Wicca pero habiéndose autoiniciado como wiccanos, optan seguir un Sistema religioso personal y ecléctico, aunque en algunos casos se unan para formar nuevas tradiciones.

Cabe añadir, que por lo común y en especial para Gardnerianos y Alexandrinos, ecléctico es todo lo que no desciende del linaje de Gardner, siendo ecléctico el espacio en el que se agrupan independientemente que sean personas o Cultos, y la Wicca Tradicional, a la contra, es el espacio que ocupan sus propios iniciados y Tradiciones…

En realidad, la Wicca Ecléctica es el nombre dado a una imaginaria “rama” inexistente de la Wicca, para referirse a todos aquellos que se dicen así mismos wiccanos, por lo común hechiceros, sin estar iniciados en ninguna Tradición Wicca, y que al no seguir criterios tradicionales ni tener una formación religiosa estructurada, deciden qué y cómo creer y practicar su propia fe, eligiendo los Dioses, creencias y ritos de cualquier religión o inventados y una vez mezclado todo, dar a su idea de lo religioso el nombre de Wicca.

Es cierto, que esto que llaman Wicca Ecléctica se contrapone a una Wicca Tradicional, que lo es por ser la última manifestación de la Wicca Histórica, que a través del Culto de la Brujería mantiene la Tradición desde formas religiosas ancestrales y los patrones y sistemas religiosos de los pueblos indoeuropeos. La Wicca Tradicional, no depende de ningún linaje por el mero hecho de serlo, sino por el tipo de Sistema que tenga.

▪️SISTEMA ECLÉCTICO.

Entienden, que es la opción que tiene cualquiera que se defina como wiccano, para elegir en qué creer y cómo practicar la Wicca siguiendo un guión mínimo, mezclando sus propias convicciones y prácticas con las de diferentes religiones, hasta producir un sistema de creencias propio y personalizado que el interesado encuentre armónico…

Sin embargo, el Sistema Ecléctico wiccano es una entelequia egocéntrica creada con la idea de amparar el presunto “derecho” del individuo (wiccano solitario), a manipular la historia y la tradición a su favor para hacer pasar por wiccano un sistema religioso que nunca lo fue, bajo el pretexto que la Wicca es una religión moderna e inacabada y todas las opiniones y aportaciones son válidas, y tienen igual derecho que un Culto tradicional, a que lo suyo sea Wicca. O sea, creer que la religión “a la carta” supone, además de inventar una nueva religión a través de la intuición y préstamos de diferentes religiones, suplantar la identidad de cualquiera de las que se tome prestado, en este caso la Wicca, en vez de aceptar que lo que ha creado sea otra nueva y distinta.

▪️WICCANO SOLITARIO

Entienden, que es aquella persona que no pertenece a ninguna Tradición Wicca, pero que se hizo wiccana así misma, estudiando por su cuenta y autoiniciándose en la Wicca…

En verdad, el Wiccano Solitario es aquél que se beneficia del reconocimiento que se autoconcede y le otorga una mayoría de la Comunidad wiccana, para presentarse como wiccano sin estar iniciado en ninguna Tradición Wicca porque se ha “iniciado” así mismo. Actualmente, empiezan a aparecer sacerdotes wiccanos solitarios, que dicen tener la potestad de intermediar entre los hombres y los Dioses.

Este término, fue creado para ubicar a todos aquellos hechiceros que decían ser brujos pero no practicaban el Culto de la Brujería, de tal forma que cuando se empiezan a visibilizar los Cultos Tradicionales y definirse como Wicca, no aceptan seguir las normas pero sí que se les reconozca como wiccanos. Sin preparación ni formación religiosa, serán quienes recurran al eclecticismo y defender que son wiccanos “independientes” (solitarios) de cualquier Tradición, ya por una hipotética “revelación” o convicción íntima, por “derecho” o por haberlo “heredado” presuntamente de su familia.

A finales de los años 80 del siglo pasado, la depreciación de este tipo de pseudowicca propició la creación de un nuevo espacio que llamaron Brujería Tradicional, volviendo a usar un término preexistente de manera inadecuada, y que parte en dos mitades Wicca y Brujería y las presenta como distintas. Al ceder una vez más con estas frivolidades, aceptan que de nuevo utilicen la Wicca mientras la descalifican de manera constante.

▪️WICCA TRADICIONAL

Entienden, que es la Tradición Wicca que puede demostrar un linaje que comience en Gardner y cuyas creencias y prácticas tengan una base gardneriana.

Realmente, la Wicca Tradicional es el título que lleva toda Tradición que provenga del Culto de la Brujería (Brujería Tradicional), esto es, de la Práctica de la Wicca (Histórica) entre los pueblos indoeuropeos, que será de donde venga el nombre y el significado.

En tanto que el linaje de Gardner mantenga y transmita esto, depurando si es necesario préstamos ajenos a nuestros legados indoeuropeos, será efectivamente tradicional, pero como lo son aquellas otras Tradiciones que conserven el mismo Patrón.

Es un error, confundir ser los primeros en marcar la diferencia entre Tradicional y Ecléctico, con creerse los únicos. Sobre todo, porque fueron ellos mismos quienes se inventaron una Wicca ecléctica para distinguirse de todos los que no descendían de su linaje y de los oportunistas. Como es un error, conceder que cualquiera pueda llamarse wiccano sin serlo. Y todo, por no hablar desde el sentido común, y dejar claro que quien no esté iniciado en una Tradición Wicca, no es wiccano. Punto.

Vistos los conceptos, y entroncando con artículos anteriores, recordemos tres aspectos muy simples pero esenciales para comprender la farsa en la que nos obligan a creer.

1º.- Ecléctico y Tradicional, son antónimos. Lo nuevo a partir de lo diferente, no puede asimilarse a aquello que se lega con intención de perpetuarse.

2º.- Tradicional y solitario, son antónimos. Tradición viene del lat. tradere, ‘transmitir, entregar’; es lo que se recibe, no lo que se escoge, personaliza (para uno solo) y cambia.

3º.- Solitario y religioso, son antónimos. Si la religión, es la creencia y práctica común de un grupo humano, no puede haber una religión de uno solo. Eso, es espiritualidad.

Ergo, si la Wicca es una religión Tradicional de carácter Hermético, Mistérico e Iniciático, no puede ser Ecléctica, sus creencias y prácticas no se pueden inventar o mezclar con otras de religiones diferentes, ni puede seguirse independientemente, porque necesita de una doctrina religiosa que se transmita según los cánones iniciáticos establecidos por la misma. Y si podemos llamar a alguien wiccano solitario, es porque no esté en ningún coven, no porque practique la Wicca siguiendo su propio criterio. Las pautas diferentes de una misma religión, es lo que da sentido a sus diferentes tradiciones, y nunca el absurdo que exista una tradición diferente para cada persona fiel a una misma religión.

Confundir los enunciados difamatorios (hechicería, Magia negra, etc.) que la publicidad cristiana utilizó contra la Brujería para menoscabar el carácter religioso de la Wicca, con el sentido que realmente tuvo la Wicca entre nuestros Antepasados, no es tradicional, es estúpido. Tampoco tiene sentido, mezclar la Wicca con préstamos judeocristianos y cabalísticos (gnósticos), que usaron hechiceros y magos medievales para compensar su falta de información con un exceso de “creatividad”, y menos rizar el rizo como cuando para colmo, nos cuentan que no va unido la práctica de algo (Brujería), con el algo que se practica (Wicca)… ¿a que va a ser verdad, que nos toman a todos por idiotas?

En fin, pensar que una persona a título individual tenga derecho a modificar a su gusto una religión a la que ni tan siquiera pertenece, llamarlo como esa religión y hablar en su nombre, es uno de esos disparates que la Comunidad Wiccana pagará durante décadas. ¿De verdad creemos, que Traicionar a nuestros Ancestros, mentir a nuestros Hermanos e hipotecar el futuro de nuestras Religiones por ego, dinero y desidia, no va tener consecuencias? Cuán poco respeto tenemos, por los Dioses que decimos adorar…

© Fernando González

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A consecuencia de la ola mundial de incendios que asolan la Tierra, viene a mi mente una antiquísima costumbre de nuestros Cultos precristianos que creo no ponemos en práctica desde hace mucho tiempo, ni las veces ni en los lugares que sin duda deberíamos hacer, una práctica que no hemos respetado debidamente y tampoco restituimos como se supone habría que hacerse. Me refiero, a mantener y renovar la fidelidad de los lugares consagrados y la Consagración de los espacios naturales bajo la advocación de nuestros Dioses.

Ayer, mientras compartía la iniciativa de una Cadena de Oración contra el fuego que arrasa el Planeta, y preparaba la petición a los Dioses protectores de bosques, ríos y montañas, de la Naturaleza y el Clima, para frenar y consumir estos fuegos incontrolados, me vino a la cabeza esta Tradición NUESTRA, del patro/matronazgo de ciertos espacios naturales a nuestras Divinidades, que hoy quizá hemos dejado más para el estudio que para nuestras prácticas.

Si realizamos nuestros ritos en lugares que ya sabemos consagrados a una Divinidad, no solemos revitalizar esa advocación más allá y en el mejor de los casos, de solicitar a la Deidad que interceda por la consecución del rito o nuestros propósitos. Pero en muy pocas ocasiones, por abrir alguna posibilidad a la prudencia, solemos renovar esta advocación con ceremonias concretas, agradecer con ofrendas su atención e incluso encadenar con esconjuraciones la profanación o el daño malintencionado de estos lugares.

Y es que, el ser humano no es solo observador o testigo de lo que ocurre en los espacios naturales, sino también parte activa de su seguridad y sostén, garante y cocustodio de los mismos en virtud de saberlos además de naturales, insuflados por la esencia de los Dioses y de los Espíritus de la Naturaleza.

Es evidente, y habrá quienes con razón nos lo recuerden, que toda Naturaleza es Sagrada y está ya santificada de por sí o como parte de lo Divino, pero, diría yo, como lo está el Sol y sin embargo no dudamos en cuidar su tránsito con escrupulosidad, celebrando sus efemérides cíclicamente. Hemos de tener en cuenta, que la RENOVACIÓN forma parte y no menor de las liturgias paganas, y que contemplar religiosamente esta vinculación y patronazgos nunca está de más y por ser más precisos, siempre habría que contemplarse de manera fija.

No quiero que se entienda esta reflexión, como un reproche hacia nadie, que en todo caso lo sería para todos nosotros, sino como una llamada para que pongamos más atención, si no solemos hacerlo, en esta parte de nuestras prácticas, y animarnos a tener un compromiso aún mayor hacia nuestro entorno del que formamos parte.

Y ahora sí, teniendo esto presente, bien podríamos completarlo con una serie de medidas o acciones sagradas y mundanas que ya planteé y entiendo que ayudarían a este propósito:

1º.- Cuidar, escudar y custodiar los bosques, selvas y parajes naturales que aún conservamos.

2º.- Reforestar, proteger y preservar de la especulación, las zonas arrasadas por las llamas.

3º.- Execrar a quienes provocan, consienten o mantienen su quema indiscriminada para su lucro e interés.

Y, en fin, apostillaría que todo esto no tendría sentido sin recordar dónde ha de recaer nuestro mayor esfuerzo, que es en la EDUCACIÓN. Que atacar el síntoma de una enfermedad, no la combate, sino que reduce las consecuencias que nos ocasiona.

© Fernando González

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Siempre que tocamos el origen de la Wicca, su relación con la Brujería y su pertenencia al Paganismo y a los Cultos Precristianos, surge quemazón, úlceras y escándalo principalmente entre los “influencer” del Paganismo, sobre todo si la información se presenta desde un punto de vista histórico, porque su soberbia les hace incapaces de reconocer algún error o no saberlo todo, y porque tienen un interés personal en mantener las falacias con las que se hicieron un “nombre”, creyendo que desmentirlas o corregirse comprometería la posverdad en la que viven y de la que no quieren renegar.

Y no nos referimos a la Historia Contemporánea e incluso Moderna de la Wicca, en donde la quieren “encerrar” porque no supone ningún quebranto a su credibilidad, sino a la verdadera historia de la Wicca, a esa que no se lee en la pseudoenciclopedia Wikipedia ni en las fakes de Facebook. Esa Historia, nos hace remontarnos al menos al Calcolítico Europeo, tiempo del presunto origen de la palabra y punto de partida más o menos conocido del que sabemos algunos de sus significados. Suprimir este origen y pasado, es tan “apropiado” como negar una historia del Cristianismo anterior al Concilio de Trento.

Por ejemplo: si cuando decimos que la Brujería surge y se llama así gracias a la Wicca, que es la que construye la palabra y que por lo tanto no puede ser posterior a la palabra que nace de ella, ¿qué hay de incierto en esto? Las HOMILÍAS ANGLOSAJONAS del Abad Elfrico (s. X e.a.), no dejan lugar a dudas: Brujería (Witchcraft), viene de WICCE-CRÆFTE (la práctica de la Wicca), y por lo tanto como palabra y concepto nuevo es posterior aunque signifique la misma cosa, un hecho conocido y demostrado por la etimología y la epigrafía, no un opinión ni una idea. Así que, ¿con qué razón, o mejor con qué derecho nos permitimos entonces, cuestionar o negar que la Wicca es anterior a la Brujería? Y si por brujería, fue como se conoció la Wicca a partir de la Alta Edad Media, ¿cómo podemos tener la desfachatez o la irresponsabilidad, de contar que son distintas y aún peor, de tergiversar la historia y decir que la Wicca sea una consecuencia moderna y desvirtuada de la Brujería?

Es verdad, que en un artículo no se puede profundizar o matizar en todos los contextos, porque lo haría difícil de leer y por regla general nadie lo leería entero, pero hay cosas que no necesitan más explicación que contrastarlo y admitir que es cierto o falso lo que se dice. ¿Existe el dato? Sí. ¿Es auténtico? Sí. ¿Dice lo que decimos? Sí. Pues sobre el origen de esta palabra, no hay más que discutir… cosa diferente, es que nos hayan enseñado lo contrario, que lo hayamos defendido así y nos cueste admitir que estábamos equivocados. En nuestras posibilidades, siempre hay que tratar de distinguir la DESCRIPCIÓN de un hecho, de la INTERPRETACIÓN que se haga del mismo. Y hoy, sufrimos las consecuencias de poner a un mismo nivel descripción e interpretación, por agradar a esa mayoría estúpida que es la masa, en cuanto que todos tienen derecho a tener razón, sepan o no de lo que hablen.

La justificación para sostener este dislate, se fundamenta en dos planteamientos:

1º.- Que el sentido o lo que representa la Brujería, es anterior al sentido y lo que representa la Wicca.

2º.- Que si falla el punto 1º, se puede decir que el significado de las palabras cambian con el tiempo, y que por lo tanto el sentido actual es el auténtico.

En cuanto al primer punto, no hay nada más sencillo para comprobar su verosimilitud, que enfrentar la palabra al sentido que se le quiso dar cuando se formuló. Esto es, si brujería significa ‘la práctica de la Wicca’, la práctica de algo que ya se conoce y tiene una explicación concreta y preexistente, es imposible que aquello que se realiza (wicca) sea posterior a la palabra que lo explica (wicce-cræfte).

Más claro: Si sabemos que durante el desarrollo del ser humano existió un “periodo que comprende el uso de las primeras herramientas de piedra”, no es posible que ese periodo sea posterior a la creación del término Paleolítico (1852), ni que la construcción de edificios de piedra sea un conocimiento anterior a la fabricación de bifaces.

Por otra parte y atendiendo al segundo punto: que hoy en día surja una persona o un grupo de personas que decidan, que por Paleolítico debe entenderse el periodo durante el que se construyen las primeras Catedrales, ni estarán en lo cierto ni haríamos lo correcto aceptando algo tan absurdo porque lo afirmen muchos, y porque todos tengan el presunto derecho a llamar a las cosas como les venga en gana.

Frente a la opinión, está la razón: Como decimos, Wicca viene del indoeuropeo, del protoindoeuropeo concretamente, y por lo tanto tiene referencias en muchas lenguas, no sólo en la anglosajona, si bien es verdad que será a partir del Anglosajón y el Germano que se construya la voz witchcraft, que no Wicca. El anglosajón, es una lengua hablada a partir de la Alta Edad Media, el indoeuropeo, al menos desde el Calcolítico, la diferencia es muy grande.

El término wicca (+ueik-), es polisémico y está muy extendido por Europa. Por ejemplo, construye el término gr. oikos, ‘hogar, casa’, y el lat uicus, ‘villa, aldea’, y también ‘casa del Clan’. De alguna manera, todos estos conceptos están en su mayoría relacionados con lo religioso, como el Lar, el fuego del hogar, la casa comunitaria de la tribu o el núcleo más pequeño suprafamiliar, la Aldea. De hecho, hay por toda Europa y por la Península Ibérica en especial, referencias epigráficas de los uicani (wiccanos) dirigidas a Divinidades indígenas, hasta el punto de señalar la persistencia de los Cultos Nativos frente a la romanización, en aquellos lugares donde aparece la palabra uiccani. No es insustancial, que el término peyorativo de pagano, que utilizaron los romanos antes que los cristianos y con un sentido similar, sustituyó el de uicano, como persona “supersticiosa’, que mantenía los Cultos prerromanos y agrícolas antes que el de la Urbe (Roma)… paradojas del destino o justicia Divina, hacia una palabra que se me hace extraño despreciemos hoy con tanta ligereza.

Con todo esto, hay que remarcar que el término wicca no nos es extraño en España, por mucho que haya pasado “desapercibido” para una gran mayoría de la comunidad pagana actual.

Y en cuanto al término español brujería, es verdad que no se tiene la certeza de su origen ni significado, si bien los estudios están un poco más avanzados hoy en día, y hay una líneas o directrices bastante bien enfocadas en este sentido:

a.- La palabra “brujería” (broxaria), es de origen prerromano. Casi con toda probabilidad, celta.

b.- Su significado, está relacionado con personas de alto rango y consideración, sin duda con la 1ª función dumeziliana, la Sagrada.

c.- El Cristianismo equiparó y utilizó como sinónimo el término “brujería” con el de “witchcraft”, dándole el mismo significado.

La etimología, apunta a la raíz celta BROUGH/BRIGA, ‘alto, elevado’, probablemente seguido de algún superlativo, lo que sin duda podríamos equiparar con los nombres de otros cleros que nos son conocidos. Por desgracia, no sabemos si el término es original precristiano o como en el caso de “witchcraft”, una construcción cristiana a partir de unir términos indígenas…

En fin, podremos especular o buscar una explicación a que la palabra Wicca existiese antes que la palabra Brujería, a que la palabra Wicca construyese la palabra Brujería y a que la palabra Wicca, explique a qué se refiere la palabra Brujería, pero lo que no puede ponerse en duda es el hecho en sí mismo. Y si la palabra Brujería, significa “la práctica de la Wicca” (sic), solo caben tres consecuencias:

1º.- Que la Brujería Tradicional, la antigua, la que le da el nombre y la explica, hace referencia a una práctica llamada Wicca.

2º.- Que la palabra wicca, hace referencia a unas prácticas ancestrales (paganas) cuanto menos anteriores a que existiese una palabra que las defina como brujería.

3º.- Que esas prácticas, marcan el sentido y el significado primero de la palabra Wicca y después de la palabra Brujería.

Por lo tanto, hay una Brujería Tradicional, que es la histórica, que viene directamente de la Wicca, y hay una Wicca Tradicional, que es histórica (Wicca Histórica), que viene de las prácticas ancestrales que la describen. Sobre el término Wicca, no tenemos más que recurrir a los diccionarios etimológicos especializados, y comprobar si lo que estamos diciendo es verdadero o falso.

La relación de la Brujería con el Paganismo, viene dada desde el momento histórico que se equipará o explica esa relación, y por lo tanto debemos ceñirnos al momento de la aparición o difusión de la palabra. Pues bien, sabemos que la palabra Brujería surge en la Alta Edad Media, PARA DEFINIR EN LENGUAS NATIVAS LAS PRÁCTICAS PAGANAS. ¿Y qué es lo que se explica? Leyendo las entradas etimológicas de Pokorny, Göbler, Watkins, etc., tendremos la respuesta.

Aún cuando la mayoría de las referencias de las que disponemos, son fuentes cristianas, hay otras que obviamos, quizá no tantas pero también importantes, por no decir que además hemos hecho un uso selectivo de las Fuentes Cristianas, para coger lo que nos interesa y despreciar o desconocer el resto. Y es en ese resto, precisamente, donde se explica lo que una gran parte del Paganismo actual no quiere aceptar, y es que a lo que se llamó brujería fue al mismísimo Paganismo, que el Cristianismo demonizó esas prácticas después, quitándole importancia a su religiosidad precristiana para convertirlo en una desviación herética (ver Agustin de Hipona), y que si reducimos a hechicería la brujería, estamos reduciendo a hechicería al propio Paganismo.

© Fernando González

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Por más que lo repitamos, nunca es suficiente: la Wicca, es una religión. No es un lugar donde experimentar con la “magia”, tampoco un gremio de hechiceros o el refugio de quienes se introducen en el Paganismo sin idea de lo que buscan, hasta encontrar su “auténtico” Camino espiritual y religioso. Y si alguien la utiliza en este sentido, no es excusa para que desequilibrados, frustrados o influencers deseosos de cuestionarla, arremetan contra Ella, en vez de hacerlo contra quienes la pervierten. Sobre todo es entre neopaganos, que se quiere dar esta imagen falsa de la Wicca para cubrir o tapar diferentes intereses, fobias y carencias.

Que se ceben más con esta religión que con otras, no significa que no lo hagan con el resto. Ni el Druidismo o el Asatrú en España, por ejemplo, están libres de intromisiones. El primero, al estar mejor cohesionado es menos susceptible de intrusismo, y sus Tradiciones reaccionan al unísono junto a la propia Comunidad Pagana para censurar la apropiación indebida del término, la misma Comunidad que mira con naturalidad que una PSEUDOWICCA que germinó bajo su amparo, campe a sus anchas comerciando, tergiversando y neologizando la Vieja Religión, para luego culpar a la WICCA de los males que eso provoca. En cuanto al Asatrú, las rémoras son más estrellas fugaces que se consumen rápido, y poco hay que pueda considerarse ilegítimo que no se sepa dónde está -y cuanto más lejos, mejor-, por muy bien que se camufle y se venda.

Desde esta pseudowicca -Wicca+Hechicería+New Age-, se creó una especie de cajón de sastre que convierte en “Arte” su forma de ver la Wicca, para “pintar” de magia y misterios un espacio que sea atractivo para el que llegue al Paganismo, “negocio” redondo que apenas exige conocimientos -los justos para embaucar-, ni una trayectoria que se pueda contrastar -o no creen en ella o se la inventan-, y mucho menos una responsabilidad que no se tiene -y no se espera-, sin más implicación que exprimir al incauto en lo económico y anímico hasta que descubra el engaño, que vea que por ahí no va a ninguna parte y se sienta huérfano de fe. Burlado, como cuando se entera que los maravillosos “arcanos” que le transmitieron en rigurosa “oferta”, no son tales y además los regala la pseudoenciclopedia Wikipedia.

No ha de olvidarse, la cooperación necesaria de algunas de las denominadas tradiciones “serias”, que lo son tanto, que consienten alegremente este tipo de enredos -sino participan- porque están tan por encima de las cosas mundanas, como por debajo del respeto mínimo que deberían tener hacia la fe que dicen profesar, y que miran hacia otro lado cuando se producen estos fraudes, para luego, eso sí, recoger los “pedazos” de los pocos seguidores aún fieles a la Wicca que queden, ya sumisos y “desfogados”, y soltarles el sermón “iniciático”, conciliador y moralista de turno.

Como si caer en manos de desaprensivos y embaucadores, fuese una prueba mística “estándar” que todos deberían experimentar, cuando en realidad su connivencia les hace cómplices no solo de un engaño, sino de aprovecharse del río revuelto de la pseudowicca y contribuir a la escasa credibilidad que tiene la Wicca en el Paganismo. Y siendo justos, no ha de extrañarnos que desde el Paganismo se alcen voces críticas que miren de reojo a la Wicca, pero no lo es menos, que muchas de estas voces generalizan, siguen criterios errados y mezclan churras con merinas. Y en cuanto a esta “prueba iniciática”, es una desvergüenza utilizar una presunta experiencia mistérica para justificar el engaño consentido y connivente, de los incautos que sus amigos “pescan” por ahí. La Iniciación, es una fase íntima y personal lo suficientemente seria, como para no corromperla en manos de quienes en realidad vienen a decirnos, que desde sus supuestas tradiciones “blancas” favorecen y utilizan a los embaucadores y el fraude, para comprobar la voluntad de los creyentes…

Además, es un discurso doloso explicar la Wicca como una fase de “calentamiento” previo antes de “elegir” qué Camino tomar. De hecho, cuando alguna persona interesada en iniciarse en mi Tradición, me plantea su interés por aprender en nuestro Culto porque cree que sea su Camino, le invito directamente a seguir buscando y cuando no dude que su Camino esté en una religión y Tradición concreta, que entonces sí, solicite iniciarse o pertenecer a la misma.

La Wicca NO SE ENCUENTRA, a la Wicca SE LLEGA después de una catarsis. Un hecho, que suele obviarse. A parte de no hacer proselitismo, la Wicca es selectiva, esto es, está entre las religiones iniciáticas donde no entra quien quiere, sino quien debe. Una hecho que no se asume, pero que por sí mismo ya debería ponernos en guardia: toda “Wicca” que invite a iniciarnos en ella o imparta “cursos” de iniciación a esta religión, NO ES WICCA. Simple.

Hay veces, que ante esta actitud beligerante a las vejaciones y buscando siempre el debate, nos comentan que si merece la pena tanto enfrentamiento, o que por qué no hacer lo mismo que hace la mayoría, que somos muy agresivos (!)… y bien saben los Dioses, que todo sería mucho más fácil así. Que asumir las vejaciones a nuestro Culto, su degradación y culpa por practicarlo, aceptar que se nos considere neopaganos o pseudoreligiosos, enseñar lo que quiere todo el mundo que seamos y de donde vengamos o incluso cobrar por hacerlo como hacen muchos, nos situaría en una posición cómoda y distendida donde se nos aceptaría de buen grado en la Comunidad. Pero, ese cuajo nos mataría; nos mataría como personas, como religiosos y como religión, porque nos haría interiorizar las ucronías de otros para que todo les encaje A ELLOS, su posverdad, todas las falacias, tergiversaciones y pseudohistoria que han creado en torno al Culto de la Brujería, o sea, LA PRÁCTICA DE LA WICCA.

Asimismo, no estaría de más insistir en refutar ciertas cantinelas, que por machaconas no van a dejar de ser falsas, capciosas o tergiversaciones voluntarias e involuntarias de lo que son la Wicca Histórica, la Wicca Contemporánea y la Neowicca; por ejemplo, corrigiendo eso de mezclarlas o hacerlas iguales, por dar más credibilidad a Wikipedia que a los wiccanos y por creer que tiene más credibilidad lo que afirma cualquiera que se dice wiccano, que lo que diga realmente.

Dicho esto, quizá debiéramos concienciarnos y responder a según qué mofas pero sobre todo a las críticas, que la Wicca suele recibir desde el Neopaganismo y en menor medida del Paganismo. Esto es, poner límites a la vejación continua, y responder a las cuestiones serias que se nos plantean. Como es lógico, no se puede dar espacio a trolls y descerebrados que usan estas agresiones, para alimentar egos inestables y paliar complejos de inferioridad, provocando enfrentamientos que consigan una atención de la que carecen. Pero, sí que podríamos ir escribiendo sobre todas y cada una de las afirmaciones falsas que se dicen sobre la Wicca, con respeto pero con contundencia, para responder a aquellos que las repiten una y otra vez con toda su buena intención o con la sonrisa de un jesuita. Para distinguir a estas personas, quizá podríamos establcer tres tipos de sujetos:

Gente, disfrazada de pagana y que no lo es de ninguna de las maneras, fanatizada en su ideología o incluso devotos seriéfilos de las que extraen un sentido espiritual o religioso a sus vidas. Personajes, que pese a toda la información que hay a nuestro alcance no suelen tener mucha idea de lo que escriben y son muy dados a plagiar/copiar para simular tenerla. Éstos, merecen desprecio, o sea, no hacer aprecio a sus chanzas y vituperios destructivos.

Los hay menos ignorantes que tóxicos, y por lo común con graves carencias religiosas, que necesitan reafirmarse humillando e imponiéndose a otros para sentirse o formar parte de algo, un afán que acaba en bucle pues nunca van a dejar de ser lo que son, nadie, ni pararán de agredir creyendo que es la única forma de ser alguien. Salvo excepciones, en proporción al grado de maledicencia, merecen igual tratamiento que los anteriores.

Por último, quedan los wikifílicos convencidos, o aquellos que honestamente tienen curiosidad y por supuesto opinión sobre la Wicca, y quieren conocer, no comprenden ni aceptan ciertos criterios en torno a la misma. Está claro, que este tipo de personas merece nuestro respeto y respuesta. Es más, deberíamos plantearnos hacer un ejercicio de asertividad y promover o aceptar el debate. Otra cosa, es que asuman que no van encontrarse con escolares a los que reprender, y acepten que se les refute, replique o aleccione, pero eso escapa de nuestra responsabilidad.

Una Pseudohistoria, que se IMPONE; un Encasillamiento, que se EXIGE; un Eclecticismo, que se FOMENTA; una Desvirtuación, que se ACEPTA; un Negocio, que se TOLERA. Con todos estos antecedentes, ¿qué podemos esperar?

En fin, si no reaccionemos continuarán desvirtuando la Wicca siempre que puedan y porque pueden, porque se les consiente. De qué manera interactuemos con unos y otros, será cosa nuestra, pero no olvidemos que la Wicca no está concebida para ejercerse dejada o acomplejadamente, sino para comunicarnos con nuestros Dioses, y que respetar nuestras creencias empieza por creer que merecen ser respetadas, sobre todo frente a los ataques de quienes lo que menos quieren ni esperan es enfrentarse a una Vieja Religión vertebrada.

© Fernando González

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