Archive for 29 mayo 2015

grecia21

Talleres, cursos, academias, escuelas, diplomas, titulaciones… la oferta formativa a través de la Red se ha multiplicado de manera exponencial, máxime cuando las barreras físicas se han visto superadas por la tecnología. Un potencial que no ha escapado al ámbito del Paganismo.

Pero en vez de aprovechar la gran ventaja que supone un mundo sin fronteras y apenas impedimentos para transmitir y recibir toda la información que necesitemos y enriquecernos intelectual y espiritualmente con el basto conocimiento que ponen y tenemos a nuestro alcance, hemos acabado corrompiendo una vez más el bien que se nos ha dado para lucrarnos ilegítimamente a costa de nuestras creencias, pero sobre todo de nuestros intereses y deseos.

La demanda ha crecido tanto como la competencia y para llevar más lejos sus negocios y ponerse por delante de sus competidores, muchos no han dudado en valerse de estas nuevas tecnologías para reinventar la publicidad engañosa, la farsa y la estafa.

El mundo Pagano y quienes viven de él no ha escapado de esta lacra, y si bien hubo un tiempo que ante una fuente inagotable de datos estuvo a punto de arruinarles, pues carecía de sentido vender a unos pocos lo que de forma gratuita estaba al alcance de todos, malicia y avaricia se unieron para dar un toque más sofisticado al embaucador profesional.

images-1Ya no atraen como antes los gurús ni los talleres mágicos, porque tenemos poco margen de servicio y contamos con miles de páginas y archivos a los que acceder gratuitamente, y nos hemos acomodado tanto, somos tan vagos y superficiales, que rechazamos la formación integral y exhaustiva. Lo queremos todo, lo queremos ya y lo queremos sin esfuerzo… pero eso sí, que parezca un logro, incluso que nos lo creamos nosotros mismos.

Así, cuando en este ámbito pagano se ignoran, soslayan o admiten “ofertas iniciáticas” que mezclan y confunden interesadamente, consagrarnos como discípulos a un Culto religioso con matricularnos como alumnos de un Curso formativo, algo estamos haciendo mal.

Cuando se pone a la venta un producto, que es de lo que estamos hablando en realidad, con el propósito de acercarnos a una religión concreta, magnificado con un reclamo publicitario cuyo objetivo fundamental no es promover nuestro interés por conocer mejor ese Culto, no, sino hacernos creer que es una oferta para iniciarnos en él, o sea para introducirnos formal, ceremonial y religiosamente como neófitos en una Tradición Hermética, Mistérica e Iniciática, que por principio universal rechaza de plano el proselitismo (sic), por muy poco que uno esté documentado en este tipo de religiones, deberían saltar todas las alarmas.

Cuando hay la impudicia de anunciar cursos públicos para ordenar sacerdotes, con temarios improvisados, sesgados, inconexos y “fusilados” hasta de Wikipedia, sin contar con vocación, intereses y conocimientos o una auténtica Tradición de testigo y referencia, ni reflexionar sobre lo inútil y contraproducente de querer condensar años de estudio y dedicación en unas tutorías y pocas semanas, que no quepa duda alguna: esto es una farsa.

¿Pero de verdad puede haber persona tan ilusa como para creerse que un SACERDOTE de la religión que sea, puede estar mínimamente formado con un cursillo, unas pocas horas lectivas y quizá a distancia? Más aún ¿en qué cabeza cabe que pueda ser veraz, integral y reconocida la formación de quien se presente a un tiempo como sacerdote de religiones diferentes? ¿Acaso daríamos credibilidad a una persona que se diga tanto rabí como cura? ¿Entonces?

Y no digamos de esos cursos “intensivos” de fin de semana que se multiplican por Facebook, en los que te despachan a granel en dos encuentros y a las pocas horas ya como “iniciado”, a veces tras una evaluación, que ni exámenes ni pruebas ni tiempo para conocerse, sobre lo que te acaban de “contar”, a algunos por primera vez, bajo el mántrico “prrr-prrr” del datáfono y la foto-finish de los graduados -todos, que para eso pagan- mostrando su “Diploma de Iniciación”.

Hombre, teniendo en cuenta que normalmente no pasan de ocho horas lectivas en el mejor de los casos, porque el domingo toca iniciación “a la japonesa”, que por motivos de agenda reniegan hasta de una iniciación decente (especial, íntima), tampoco es que haya mucho que enseñar y menos que aprender.

guru2-1Por cierto ¿a cuántos se les exime pagar el curso en todo o en parte si no tienen posibilidad de hacerlo o les cambia su suerte? Porque, claro, esto es un negocio, y ellos, quienes lo dirigen, unos “profesionales” que viven de “eso”… y aquí nadie “trabaja” gratis.

Vamos, que todo eso que nos “venden” del amor universal, la fraternidad y la comunión con la Naturaleza de todos los seres humanos y bla bla bla, se va a hacer puñetas como no tengas cash

¿Cuántos de los matriculados suspenden? Aunque es una pregunta retórica pues ya sabemos que todos aprueban porque para eso han pagado, no deja de ser un indicio más de una ignominiosa desverguenza que debería hacernos reaccionar frente a la desvirtuación y prostitución de nuestras creencias.

El ardid es tan simple como viciado: mediante la presentación grandilocuente de un “Curso Iniciático”, nos atraen con la vana pretensión que podamos comprar nuestra consagración sin pasar por el duro y laborioso trance de una auténtica iniciación, pero sin hacernos sentir avergonzados, culpables o idiotas. Bueno, esto será inevitable con el tiempo.

Si quiera fuese para poder mirar a los ojos de nuestros neófitos sin que se nos cayese la cara de vergüenza, ya que algunos parecen haber olvidado lo que les costó llegar a lo que son -quizá porque se lo pusieran muy fácil o no sean lo que dicen ser-, solo con eso tendríamos motivos sobrados para no desmerecer el esfuerzo que supone renacer a nuestros hermanos y hermanas, que observan atónitos cómo se aceptan por iguales personas que han sacrificado 75€ y un fin de semana de sus vidas, frente a los años de sacrificios y una dura preparación que con todo derecho y razón les exigimos a ellos.

¿Con qué argumento les diremos que, para nosotros, ambos tienen la misma consideración, su dedicación el mismo valor y nuestro esfuerzo por enseñarles concienzudamente, un sentido? ¿Y para qué pedirles tanto, si en realidad no lo creemos necesario? ¿Ésta es nuestra coherencia?

Contra el mercadeo iniciático podrían tomarse muchas medidas de haber un sentimiento real de Comunidad, por ejemplo comprometernos a la denuncia de estas prácticas, el desprecio a la actitud de sus promotores y el acuerdo tácito de todos los Cultos de no reconocer las cualidades obtenidas por este sistema.

¿Fácil, verdad? Pues parece que no, porque quizá muchos estén más interesados en ir a lo suyo y si pueden zancadillear al de al lado, que en cambiar las cosas, pensando que tal y como está la situación no les perjudica y de modificarse hasta les beneficie, lo justito aunque sea para decidir que mejor se “mojen” otros. Craso error.

Y aquí hemos de pararnos un momento para reflexionar si no tendremos nosotros mucha de la culpa de estos fraudes… es más, es que la tenemos.

Porque sin demanda no hay oferta que se sostenga por mucho tiempo, y esto lo digo, sí, por todas aquellas personas que conciban el Camino Iniciático como una oportunidad laboral, como un mito romántico que da postín o como un espacio donde quepan los atajos.

Porque somos conscientes que nadie regala nada en esta vida y que cuando alguien te ofrece una ganga que no puedes dejar pasar, acabas perdiendo tu dinero, tocada tu inocencia y en la basura lo que compraste.

Y porque seamos realistas y no escurramos el bulto, o mejor limpiar nuestra conciencia diciendo que nunca lo hemos aceptado, que mirar para otro lado frente a tanta inmoralidad y dislate, aunque sea renegando, justificará que no hagamos lo que esté en nuestra mano para evitarlo.

También se da el caso, excepcional pero no extraño, de negocios que han prosperado hasta el punto de poder mantener una infraestructura pseudo-docente por largo tiempo, normalmente tanto como aguante la paciencia, interés y credulidad del alumno y sobre todo la de su bolsillo y proyección de futuro, porque no es menos cierto que el mejor pagador suele acabar formando parte del timo.

Los que vayan a ejercer como docentes, se nos presentarán con un currículo tan dilatado como falso y estrafalario, al objeto de convencernos de su “profesionalidad”, de la seriedad de su temario y del reconocimiento que esperamos obtener con el curso.

Y lo hacen proyectando la falsa idea que la Iniciación es una carrera profesional o un Master, que podemos incluir en nuestro currículo laboral -aquí el anzuelo-… y “también” un Rito de Paso que nos abre el Camino de nuestro renacimiento espiritual -aquí el cebo-.

Me vienen a la cabeza casos como un “Archidruida” y Mago Cabalista que pasea su “coven” por las ferias para oficiar Akelarres, uno que dice ser Sumo Sacerdote Wicca, Babalawo Yoruba y sacerdote Vudú a un tiempo, otro que es Obispo cristiano y Sumo Sacerdote Wicca, o un cuarto que se ha auto-nombrado druida al tiempo que da cursos en los que inicia al Druidismo -¿qué sentido tiene si cada cual se puede iniciar así mismo cuando quiera, como hizo él?-…

Normalmente, como leemos, se presentan con el máximo grado o nivel sacerdotal de cada religión que nos venden, pensando que cuanto más grande sea la mentira, más difícil creerla falsa.

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Pasarán por alto y despacharán con un cinismo tan absurdo como atractivo para nosotros, que decirse “auténticos” ministros y representantes de varias religiones a la vez, en muchos casos teológica y doctrinalmente antagonicas, carece de sentido, seriedad y, seamos claros, de verguenza.

No dudarán en “absolver” nuestras conciencias confundiendo espiritualidad con religión y falta de dogmas con religión “a la carta”, para convencernos que esto de formar parte y tener dos o más teologias y filosofías e incluso oficios sacerdotales -tantas como cursos impartan- de Cultos diferentes como por ejemplo el Cristianismo y la Wicca, es normal y ni siquiera exige renunciar a alguno de ellos porque, a fin de cuentas, todos nos llevan a lo mismo… a sacarnos el dinero, claro.

Embrollándonos con la terminología, tratarán de “desmitificar” el proceso iniciático -¡pero qué cosa más absurda!- introduciendo un modelo público, “ofertista” y profesionalizado frente al tradicional sistema personal, elitista y religioso.

Quieren hacernos creer que la matriculación en una especialidad profesional es igual a la iniciación en un oficio sacerdotal. Pero como decimos, el sacerdocio es un oficio no una profesión y por lo tanto no es una salida laboral, sino una entrega completa, sincera y devota a un Camino espiritual, mágico y religioso de superación, evolución y servicio.

Se dirán Sumos Sacerdotes, Archidruidas y cualquier cosa que se les ocurra, como ya hemos dicho, recurriendo para ello a ramas y variantes en las que no se pueda confirmar la veracidad de sus grados ni de su “historia”… y si no hay ninguna tranquilos, se la inventarán.

Mentirán sobre la religión y la Tradición de la que se digan representantes al igual que de sus antecedentes, mostrándose esquivos si no molestos frente a cualquiera que les solicite contrastarlo.

No dudarán en tergiversar normas y doctrinas para justificarse: unos restando importancia a ciertos criterios comercialmente “incómodos”, como la Tradición de guardar al menos un tiempo natural (un año y un día en la Wicca) para iniciarse, estar previamente ordenado sacerdote para hacerlo (como por ejemplo en el Druidismo), etc., y otros inventando unos nuevos que les avalen.

Su discurso, machacón y retórico, abundará una y otra vez en la licitud sobre todo ética de su oferta, la fidelidad de la formación que imparten y la validez de la titulación que otorgan.

Unos conocimientos, por cierto y para desencanto de muchos, que cualquiera que tenga acceso a Internet puede obtener por sí mismo sin coste económico alguno. Y esto es así porque en realidad no saben ni conocen de ningún misterio, y no están iniciados ni se les espera en ningún Culto del que puedan aprenderlos.

Evitan explicar cómo es posible alcanzar el estatus necesario para conocer los secretos y los Misterios de estas religiones, una responsabilidad que implica haber jurado confidencialidad, y que al mismo tiempo puedan compartir abiertamente lo más íntimo de una Tradición que fue y sobre todo sigue siendo hermética y mistérica, y divulgar sus secretos mejor guardados (los iniciáticos), a todo aquél que se los compre.

Mezclan con tanto descaro terminología comercial y religiosa, que no les tiembla el pulso decir, por ejemplo, que prestan una “formación continua con un linaje ininterrumpido” (!), como he leído en una de esas ofertas comerciales que te vende hasta el sacerdocio on-line

¿Pero qué puñeta significa “Formación continua con un linaje ininterrumpido”? ¿un linaje de profesores, de alumnos, de profesores a alumnos que luego serán profesores? ¡No hombre, no! en lo comercial esto tiene un nombre y no es linaje, sino pirámide, negocio piramidal… “yo te la “cuelo” a ti pero no te preocupes, porque si “tragas” procuraré que, por un porcentaje, tú se la “cueles” a otros y así ganamos todos“.

En otro orden de cosas y como ya lo he leído en dos de esos anuncios de cursos-milagro, me pregunto: ¿Es solo a mi, o a los demás también les suena ridículo imaginar un anuncio que dijese: “Hágase cura por correspondencia“, o “¡Si tienes Skype, ya puedes ser rabino!“? ¿Y el bautismo cómo lo hacemos, en el baño y por YouTube? ¡Por favor!

Resumiendo, matricularse en un curso de formación lo único que infiere es que si es serio, nos procurará un mayor o mejor conocimiento de la materia que imparta ¡oh sorpresa! Por lo mismo que si decidimos iniciarnos en un Culto religioso y somos admitidos, no nos enseñarán únicamente a conocerlo, sino a conocernos y descubrirnos como parte viva del mismo, naciendo a algo diferente que marcará al menos el resto de nuestras vidas.

Porque es de esto de lo que trata la Iniciación, no de facilitarnos una salida profesional ni un grimorio infalible y mucho menos un estatus con el que pavonearnos.

Aprendamos a valorar nuestro esfuerzo y superación y sobre todo a respetar a las Seidades que decimos honrar y no seamos tan irresponsables, por nuestro bien y salud mental, como para creer que podemos engañar a las Divinidades y someterlas a nuestros caprichos.

Screenshot_2015-05-29-03-24-04-1Superemos de una vez el deje cabalístico, pseudo-cristiano y decimonónico, al menos como paganos que decimos ser, de creer que podemos controlar, dominar o someter a los Dioses Antiguos de nuestros viejos Panteones, cual demonios medievales, para que sirvan a nuestros intereses y necesidades, o suponerles tan estúpidos como para ignorar que por mucho que lo disimulemos, sabemos y saben que estamos haciendo trampa y aún así creer que nos saldremos con la nuestra.

El cambio más importante y el primero será el interno, el íntimo, el más sagrado de todos los que se irán produciendo a partir de entonces en nuestras vidas, porque será desde ese momento que los Dioses y Diosas nos otorgarán consciencia, un nombre y el Camino que nos lleve a trascender como renacidos… no nos hurtemos ese derecho al menos.

Enseñemos y aprendamos con honestidad, sin más bagaje que nuestra decisión, voluntad y creencias, ni menos peso que el de nuestro sentimiento más íntimo por dar y recibir aquello que ha nutrido o vaya a hacerlo, nuestro espíritu e intelecto.

Y hagámoslo sin prisa ni atajos, disfrutando de cada momento y situación, de cada paso o peldaño que habrá de guiarnos hacia nuestro Destino.

Acerquemos a los demás nuestra experiencia o acudamos a quienes puedan transmitirla sin complejos, pidiendo que se valore nuestro trabajo y que se respete nuestro esfuerzo. Exijamos un precio justo si de lo que se trata es impartir conocimientos académicos o una entrega fiel si transmitimos la herencia de una Tradición, pero sin confundir ni mezclar los conceptos. Que en todo caso la primera lección sea siempre nuestro ejemplo.

Quizá todo esto no nos haga más ricos, tampoco más pobres, quizá ni sea importante que lo seamos, pero al menos habremos sido transparentes frente a nuestros Dioses, fieles a la memoria de nuestros Ancestros y honrados con nuestros allegados y al final, cuando demos el salto, cuando crucemos el umbral, hayamos ganado un lugar digno entre nuestros Antepasados.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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