Posts Tagged ‘Wicca Histórica’

Siempre que tocamos el origen de la Wicca, su relación con la Brujería y su pertenencia al Paganismo y a los Cultos Precristianos, surge quemazón, úlceras y escándalo principalmente entre los “influencer” del Paganismo, sobre todo si la información se presenta desde un punto de vista histórico, porque su soberbia les hace incapaces de reconocer algún error o no saberlo todo, y porque tienen un interés personal en mantener las falacias con las que se hicieron un “nombre”, creyendo que desmentirlas o corregirse comprometería la posverdad en la que viven y de la que no quieren renegar.

Y no nos referimos a la Historia Contemporánea e incluso Moderna de la Wicca, en donde la quieren “encerrar” porque no supone ningún quebranto a su credibilidad, sino a la verdadera historia de la Wicca, a esa que no se lee en la pseudoenciclopedia Wikipedia ni en las fakes de Facebook. Esa Historia, nos hace remontarnos al menos al Calcolítico Europeo, tiempo del presunto origen de la palabra y punto de partida más o menos conocido del que sabemos algunos de sus significados. Suprimir este origen y pasado, es tan “apropiado” como negar una historia del Cristianismo anterior al Concilio de Trento.

Por ejemplo: si cuando decimos que la Brujería surge y se llama así gracias a la Wicca, que es la que construye la palabra y que por lo tanto no puede ser posterior a la palabra que nace de ella, ¿qué hay de incierto en esto? Las HOMILÍAS ANGLOSAJONAS del Abad Elfrico (s. X e.a.), no dejan lugar a dudas: Brujería (Witchcraft), viene de WICCE-CRÆFTE (la práctica de la Wicca), y por lo tanto como palabra y concepto nuevo es posterior aunque signifique la misma cosa, un hecho conocido y demostrado por la etimología y la epigrafía, no un opinión ni una idea. Así que, ¿con qué razón, o mejor con qué derecho nos permitimos entonces, cuestionar o negar que la Wicca es anterior a la Brujería? Y si por brujería, fue como se conoció la Wicca a partir de la Alta Edad Media, ¿cómo podemos tener la desfachatez o la irresponsabilidad, de contar que son distintas y aún peor, de tergiversar la historia y decir que la Wicca sea una consecuencia moderna y desvirtuada de la Brujería?

Es verdad, que en un artículo no se puede profundizar o matizar en todos los contextos, porque lo haría difícil de leer y por regla general nadie lo leería entero, pero hay cosas que no necesitan más explicación que contrastarlo y admitir que es cierto o falso lo que se dice. ¿Existe el dato? Sí. ¿Es auténtico? Sí. ¿Dice lo que decimos? Sí. Pues sobre el origen de esta palabra, no hay más que discutir… cosa diferente, es que nos hayan enseñado lo contrario, que lo hayamos defendido así y nos cueste admitir que estábamos equivocados. En nuestras posibilidades, siempre hay que tratar de distinguir la DESCRIPCIÓN de un hecho, de la INTERPRETACIÓN que se haga del mismo. Y hoy, sufrimos las consecuencias de poner a un mismo nivel descripción e interpretación, por agradar a esa mayoría estúpida que es la masa, en cuanto que todos tienen derecho a tener razón, sepan o no de lo que hablen.

La justificación para sostener este dislate, se fundamenta en dos planteamientos:

1º.- Que el sentido o lo que representa la Brujería, es anterior al sentido y lo que representa la Wicca.

2º.- Que si falla el punto 1º, se puede decir que el significado de las palabras cambian con el tiempo, y que por lo tanto el sentido actual es el auténtico.

En cuanto al primer punto, no hay nada más sencillo para comprobar su verosimilitud, que enfrentar la palabra al sentido que se le quiso dar cuando se formuló. Esto es, si brujería significa ‘la práctica de la Wicca’, la práctica de algo que ya se conoce y tiene una explicación concreta y preexistente, es imposible que aquello que se realiza (wicca) sea posterior a la palabra que lo explica (wicce-cræfte).

Más claro: Si sabemos que durante el desarrollo del ser humano existió un “periodo que comprende el uso de las primeras herramientas de piedra”, no es posible que ese periodo sea posterior a la creación del término Paleolítico (1852), ni que la construcción de edificios de piedra sea un conocimiento anterior a la fabricación de bifaces.

Por otra parte y atendiendo al segundo punto: que hoy en día surja una persona o un grupo de personas que decidan, que por Paleolítico debe entenderse el periodo durante el que se construyen las primeras Catedrales, ni estarán en lo cierto ni haríamos lo correcto aceptando algo tan absurdo porque lo afirmen muchos, y porque todos tengan el presunto derecho a llamar a las cosas como les venga en gana.

Frente a la opinión, está la razón: Como decimos, Wicca viene del indoeuropeo, del protoindoeuropeo concretamente, y por lo tanto tiene referencias en muchas lenguas, no sólo en la anglosajona, si bien es verdad que será a partir del Anglosajón y el Germano que se construya la voz witchcraft, que no Wicca. El anglosajón, es una lengua hablada a partir de la Alta Edad Media, el indoeuropeo, al menos desde el Calcolítico, la diferencia es muy grande.

El término wicca (+ueik-), es polisémico y está muy extendido por Europa. Por ejemplo, construye el término gr. oikos, ‘hogar, casa’, y el lat uicus, ‘villa, aldea’, y también ‘casa del Clan’. De alguna manera, todos estos conceptos están en su mayoría relacionados con lo religioso, como el Lar, el fuego del hogar, la casa comunitaria de la tribu o el núcleo más pequeño suprafamiliar, la Aldea. De hecho, hay por toda Europa y por la Península Ibérica en especial, referencias epigráficas de los uicani (wiccanos) dirigidas a Divinidades indígenas, hasta el punto de señalar la persistencia de los Cultos Nativos frente a la romanización, en aquellos lugares donde aparece la palabra uiccani. No es insustancial, que el término peyorativo de pagano, que utilizaron los romanos antes que los cristianos y con un sentido similar, sustituyó el de uicano, como persona “supersticiosa’, que mantenía los Cultos prerromanos y agrícolas antes que el de la Urbe (Roma)… paradojas del destino o justicia Divina, hacia una palabra que se me hace extraño despreciemos hoy con tanta ligereza.

Con todo esto, hay que remarcar que el término wicca no nos es extraño en España, por mucho que haya pasado “desapercibido” para una gran mayoría de la comunidad pagana actual.

Y en cuanto al término español brujería, es verdad que no se tiene la certeza de su origen ni significado, si bien los estudios están un poco más avanzados hoy en día, y hay una líneas o directrices bastante bien enfocadas en este sentido:

a.- La palabra “brujería” (broxaria), es de origen prerromano. Casi con toda probabilidad, celta.

b.- Su significado, está relacionado con personas de alto rango y consideración, sin duda con la 1ª función dumeziliana, la Sagrada.

c.- El Cristianismo equiparó y utilizó como sinónimo el término “brujería” con el de “witchcraft”, dándole el mismo significado.

La etimología, apunta a la raíz celta BROUGH/BRIGA, ‘alto, elevado’, probablemente seguido de algún superlativo, lo que sin duda podríamos equiparar con los nombres de otros cleros que nos son conocidos. Por desgracia, no sabemos si el término es original precristiano o como en el caso de “witchcraft”, una construcción cristiana a partir de unir términos indígenas…

En fin, podremos especular o buscar una explicación a que la palabra Wicca existiese antes que la palabra Brujería, a que la palabra Wicca construyese la palabra Brujería y a que la palabra Wicca, explique a qué se refiere la palabra Brujería, pero lo que no puede ponerse en duda es el hecho en sí mismo. Y si la palabra Brujería, significa “la práctica de la Wicca” (sic), solo caben tres consecuencias:

1º.- Que la Brujería Tradicional, la antigua, la que le da el nombre y la explica, hace referencia a una práctica llamada Wicca.

2º.- Que la palabra wicca, hace referencia a unas prácticas ancestrales (paganas) cuanto menos anteriores a que existiese una palabra que las defina como brujería.

3º.- Que esas prácticas, marcan el sentido y el significado primero de la palabra Wicca y después de la palabra Brujería.

Por lo tanto, hay una Brujería Tradicional, que es la histórica, que viene directamente de la Wicca, y hay una Wicca Tradicional, que es histórica (Wicca Histórica), que viene de las prácticas ancestrales que la describen. Sobre el término Wicca, no tenemos más que recurrir a los diccionarios etimológicos especializados, y comprobar si lo que estamos diciendo es verdadero o falso.

La relación de la Brujería con el Paganismo, viene dada desde el momento histórico que se equipará o explica esa relación, y por lo tanto debemos ceñirnos al momento de la aparición o difusión de la palabra. Pues bien, sabemos que la palabra Brujería surge en la Alta Edad Media, PARA DEFINIR EN LENGUAS NATIVAS LAS PRÁCTICAS PAGANAS. ¿Y qué es lo que se explica? Leyendo las entradas etimológicas de Pokorny, Göbler, Watkins, etc., tendremos la respuesta.

Aún cuando la mayoría de las referencias de las que disponemos, son fuentes cristianas, hay otras que obviamos, quizá no tantas pero también importantes, por no decir que además hemos hecho un uso selectivo de las Fuentes Cristianas, para coger lo que nos interesa y despreciar o desconocer el resto. Y es en ese resto, precisamente, donde se explica lo que una gran parte del Paganismo actual no quiere aceptar, y es que a lo que se llamó brujería fue al mismísimo Paganismo, que el Cristianismo demonizó esas prácticas después, quitándole importancia a su religiosidad precristiana para convertirlo en una desviación herética (ver Agustin de Hipona), y que si reducimos a hechicería la brujería, estamos reduciendo a hechicería al propio Paganismo.

© Fernando González

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Por más que lo repitamos, nunca es suficiente: la Wicca, es una religión. No es un lugar donde experimentar con la “magia”, tampoco un gremio de hechiceros o el refugio de quienes se introducen en el Paganismo sin idea de lo que buscan, hasta encontrar su “auténtico” Camino espiritual y religioso. Y si alguien la utiliza en este sentido, no es excusa para que desequilibrados, frustrados o influencers deseosos de cuestionarla, arremetan contra Ella, en vez de hacerlo contra quienes la pervierten. Sobre todo es entre neopaganos, que se quiere dar esta imagen falsa de la Wicca para cubrir o tapar diferentes intereses, fobias y carencias.

Que se ceben más con esta religión que con otras, no significa que no lo hagan con el resto. Ni el Druidismo o el Asatrú en España, por ejemplo, están libres de intromisiones. El primero, al estar mejor cohesionado es menos susceptible de intrusismo, y sus Tradiciones reaccionan al unísono junto a la propia Comunidad Pagana para censurar la apropiación indebida del término, la misma Comunidad que mira con naturalidad que una PSEUDOWICCA que germinó bajo su amparo, campe a sus anchas comerciando, tergiversando y neologizando la Vieja Religión, para luego culpar a la WICCA de los males que eso provoca. En cuanto al Asatrú, las rémoras son más estrellas fugaces que se consumen rápido, y poco hay que pueda considerarse ilegítimo que no se sepa dónde está -y cuanto más lejos, mejor-, por muy bien que se camufle y se venda.

Desde esta pseudowicca -Wicca+Hechicería+New Age-, se creó una especie de cajón de sastre que convierte en “Arte” su forma de ver la Wicca, para “pintar” de magia y misterios un espacio que sea atractivo para el que llegue al Paganismo, “negocio” redondo que apenas exige conocimientos -los justos para embaucar-, ni una trayectoria que se pueda contrastar -o no creen en ella o se la inventan-, y mucho menos una responsabilidad que no se tiene -y no se espera-, sin más implicación que exprimir al incauto en lo económico y anímico hasta que descubra el engaño, que vea que por ahí no va a ninguna parte y se sienta huérfano de fe. Burlado, como cuando se entera que los maravillosos “arcanos” que le transmitieron en rigurosa “oferta”, no son tales y además los regala la pseudoenciclopedia Wikipedia.

No ha de olvidarse, la cooperación necesaria de algunas de las denominadas tradiciones “serias”, que lo son tanto, que consienten alegremente este tipo de enredos -sino participan- porque están tan por encima de las cosas mundanas, como por debajo del respeto mínimo que deberían tener hacia la fe que dicen profesar, y que miran hacia otro lado cuando se producen estos fraudes, para luego, eso sí, recoger los “pedazos” de los pocos seguidores aún fieles a la Wicca que queden, ya sumisos y “desfogados”, y soltarles el sermón “iniciático”, conciliador y moralista de turno.

Como si caer en manos de desaprensivos y embaucadores, fuese una prueba mística “estándar” que todos deberían experimentar, cuando en realidad su connivencia les hace cómplices no solo de un engaño, sino de aprovecharse del río revuelto de la pseudowicca y contribuir a la escasa credibilidad que tiene la Wicca en el Paganismo. Y siendo justos, no ha de extrañarnos que desde el Paganismo se alcen voces críticas que miren de reojo a la Wicca, pero no lo es menos, que muchas de estas voces generalizan, siguen criterios errados y mezclan churras con merinas. Y en cuanto a esta “prueba iniciática”, es una desvergüenza utilizar una presunta experiencia mistérica para justificar el engaño consentido y connivente, de los incautos que sus amigos “pescan” por ahí. La Iniciación, es una fase íntima y personal lo suficientemente seria, como para no corromperla en manos de quienes en realidad vienen a decirnos, que desde sus supuestas tradiciones “blancas” favorecen y utilizan a los embaucadores y el fraude, para comprobar la voluntad de los creyentes…

Además, es un discurso doloso explicar la Wicca como una fase de “calentamiento” previo antes de “elegir” qué Camino tomar. De hecho, cuando alguna persona interesada en iniciarse en mi Tradición, me plantea su interés por aprender en nuestro Culto porque cree que sea su Camino, le invito directamente a seguir buscando y cuando no dude que su Camino esté en una religión y Tradición concreta, que entonces sí, solicite iniciarse o pertenecer a la misma.

La Wicca NO SE ENCUENTRA, a la Wicca SE LLEGA después de una catarsis. Un hecho, que suele obviarse. A parte de no hacer proselitismo, la Wicca es selectiva, esto es, está entre las religiones iniciáticas donde no entra quien quiere, sino quien debe. Una hecho que no se asume, pero que por sí mismo ya debería ponernos en guardia: toda “Wicca” que invite a iniciarnos en ella o imparta “cursos” de iniciación a esta religión, NO ES WICCA. Simple.

Hay veces, que ante esta actitud beligerante a las vejaciones y buscando siempre el debate, nos comentan que si merece la pena tanto enfrentamiento, o que por qué no hacer lo mismo que hace la mayoría, que somos muy agresivos (!)… y bien saben los Dioses, que todo sería mucho más fácil así. Que asumir las vejaciones a nuestro Culto, su degradación y culpa por practicarlo, aceptar que se nos considere neopaganos o pseudoreligiosos, enseñar lo que quiere todo el mundo que seamos y de donde vengamos o incluso cobrar por hacerlo como hacen muchos, nos situaría en una posición cómoda y distendida donde se nos aceptaría de buen grado en la Comunidad. Pero, ese cuajo nos mataría; nos mataría como personas, como religiosos y como religión, porque nos haría interiorizar las ucronías de otros para que todo les encaje A ELLOS, su posverdad, todas las falacias, tergiversaciones y pseudohistoria que han creado en torno al Culto de la Brujería, o sea, LA PRÁCTICA DE LA WICCA.

Asimismo, no estaría de más insistir en refutar ciertas cantinelas, que por machaconas no van a dejar de ser falsas, capciosas o tergiversaciones voluntarias e involuntarias de lo que son la Wicca Histórica, la Wicca Contemporánea y la Neowicca; por ejemplo, corrigiendo eso de mezclarlas o hacerlas iguales, por dar más credibilidad a Wikipedia que a los wiccanos y por creer que tiene más credibilidad lo que afirma cualquiera que se dice wiccano, que lo que diga realmente.

Dicho esto, quizá debiéramos concienciarnos y responder a según qué mofas pero sobre todo a las críticas, que la Wicca suele recibir desde el Neopaganismo y en menor medida del Paganismo. Esto es, poner límites a la vejación continua, y responder a las cuestiones serias que se nos plantean. Como es lógico, no se puede dar espacio a trolls y descerebrados que usan estas agresiones, para alimentar egos inestables y paliar complejos de inferioridad, provocando enfrentamientos que consigan una atención de la que carecen. Pero, sí que podríamos ir escribiendo sobre todas y cada una de las afirmaciones falsas que se dicen sobre la Wicca, con respeto pero con contundencia, para responder a aquellos que las repiten una y otra vez con toda su buena intención o con la sonrisa de un jesuita. Para distinguir a estas personas, quizá podríamos establcer tres tipos de sujetos:

Gente, disfrazada de pagana y que no lo es de ninguna de las maneras, fanatizada en su ideología o incluso devotos seriéfilos de las que extraen un sentido espiritual o religioso a sus vidas. Personajes, que pese a toda la información que hay a nuestro alcance no suelen tener mucha idea de lo que escriben y son muy dados a plagiar/copiar para simular tenerla. Éstos, merecen desprecio, o sea, no hacer aprecio a sus chanzas y vituperios destructivos.

Los hay menos ignorantes que tóxicos, y por lo común con graves carencias religiosas, que necesitan reafirmarse humillando e imponiéndose a otros para sentirse o formar parte de algo, un afán que acaba en bucle pues nunca van a dejar de ser lo que son, nadie, ni pararán de agredir creyendo que es la única forma de ser alguien. Salvo excepciones, en proporción al grado de maledicencia, merecen igual tratamiento que los anteriores.

Por último, quedan los wikifílicos convencidos, o aquellos que honestamente tienen curiosidad y por supuesto opinión sobre la Wicca, y quieren conocer, no comprenden ni aceptan ciertos criterios en torno a la misma. Está claro, que este tipo de personas merece nuestro respeto y respuesta. Es más, deberíamos plantearnos hacer un ejercicio de asertividad y promover o aceptar el debate. Otra cosa, es que asuman que no van encontrarse con escolares a los que reprender, y acepten que se les refute, replique o aleccione, pero eso escapa de nuestra responsabilidad.

Una Pseudohistoria, que se IMPONE; un Encasillamiento, que se EXIGE; un Eclecticismo, que se FOMENTA; una Desvirtuación, que se ACEPTA; un Negocio, que se TOLERA. Con todos estos antecedentes, ¿qué podemos esperar?

En fin, si no reaccionemos continuarán desvirtuando la Wicca siempre que puedan y porque pueden, porque se les consiente. De qué manera interactuemos con unos y otros, será cosa nuestra, pero no olvidemos que la Wicca no está concebida para ejercerse dejada o acomplejadamente, sino para comunicarnos con nuestros Dioses, y que respetar nuestras creencias empieza por creer que merecen ser respetadas, sobre todo frente a los ataques de quienes lo que menos quieren ni esperan es enfrentarse a una Vieja Religión vertebrada.

© Fernando González

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Dolmen del Morueco, Burgos (España)

Si bien el término wicca puede retrotraerse al protoindoeuropeo, esta palabra se registra en las lenguas indoeuropeas con un marcado sentido religioso. Sin necesidad que nos lo cuenten ni expliquen, cualquiera que consulte los diccionarios etimológicos más prestigiosos, encontrará la palabra y sus significados, y podrá rastrearla a lo largo y ancho de Europa hasta el origen de sus pueblos. Comprendo, que haya quienes minimicen este hecho indiscutible, si pretenden convencernos que no exista una Wicca Histórica, pero para su desgracia la realidad es demasiado evidente como para ocultarla.

Tal circunstancia, no puede interpretarse como que exista un linaje wiccano hasta el Neolítico, pues creerlo sería tan absurdo como plantear la ridícula idea que alguien lo sostenga. Lo que sí demuestra, es que la palabra y su sentido religioso tiene miles de años y hace referencia a las prácticas cultuales de nuestros Ancestros, y que por lo tanto el término de Wicca Histórica está aplicado correctamente.

Esto, quiere decir que hay una serie de prácticas religiosas asociadas a la Wicca, que tienen un origen histórico y una relación con determinados pueblos, y que será a partir que contrastemos las prácticas Wiccanas modernas con aquellas que surgen y desarrollan estos pueblos, lo que determine si pueden circunscribirse a la Wicca Histórica o no, si son tradicionales o no, si en definitiva son wiccanas, o no.

Por ejemplo, cuando utilizamos el término chamanismo, raro es quien ignore su relación euro-asiática y su sistema iniciático, y sin embargo cuando identificamos a una persona o grupo pagano con prácticas chamánicas, a nadie se le ocurre decir que afirmen tener un linaje paleolítico con los chamanes siberianos. Entonces, ¿por qué cuando hablamos de la Wicca Histórica, pretenden que estemos diciendo que nuestras Tradiciones tengan un linaje que llegue el Calcolítico? Lo que es importante, será comprobar que sus prácticas sean chamánicas, ¿no? Pues con la Wicca, ocurre lo mismo, a no ser que haya algún tipo de prejuicio oculto, que desvirtúe todo nuestro análisis.

El significado de la palabra, encierra su esencia y contenido, y pata tener una visión formada y un auténtico argumento académico, se empieza por buscarla en los diccionarios especializados, como por ejemplo:

▪️Calvert Watkins. THE AMERICAN HERITAGE DICTIONARY OF INDO-EUROPEAN ROOTS. Houghton Mifflin Harcourt, THIRD EDITION, Boston New York 2011

©️ Fernando González

Calvert Watkins. THE AMERICAN HERITAGE DICTIONARY OF INDO-EUROPEAN ROOTS.

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En cuanto a la Wicca, para los retrógrados, farsantes y vividores del Paganismo, la Historia no existe, la etimología no sirve y las investigaciones académicas se censuran. Para el Neopaganismo, más allá de Gardner, solo hay silencio y marginación, señalamiento y persecuciones. Pese a todo esto, la WICCA HISTÓRICA sigue abriéndose paso, las pruebas se agolpan y el mundo académico reacciona desde nuevas perspectivas, donde la proyección de la sombra caduca del cristianismo, ha dejado de pesar sobre la conciencia de unos académicos que empiezan a contextualizar el fenómeno de la Brujería, esto es, LA PRÁCTICA DE LA WICCA, desde una perspectiva innovadora: dejar a un lado los intereses de la Iglesia y su influencia intelectual, ciñéndose cada vez más a los hechos propiamente dichos, describiéndoles antes de interpretarlos y contextualizando las innumerables pruebas sueltas, que hasta ahora pasaban inadvertidas por figurar aisladas de ese todo que es nuestro pasado.

Algo tan simple, como describir el significado etimológico de wirchcraft (brujería), se oferta sesgado al profano de tal forma que le roban los miles de años de historia previa que se ocultan tras la palabra. Pero, ¿cómo es posible que siendo muy fácil de ver, permanezca oculto desde los años 70 del siglo pasado? No cabe duda, que la influencia de unos pocos mediocres ha subyugado una masa de crédulos, acostumbrados a que les den la comida masticada, dispuestos a aceptarlo todo si con ello se evitan el esfuerzo de comprobarlo y de tener que buscar las cosas por sí mismos. Después, a estos campeones del esperpento, solo les queda atemorizar a esa masa con el descrédito y la marginalidad, poner en la picota a algún que otro díscolo de vez en cuando, y dejarse aupar como “influencer “ de unos seguidores, cada vez más idiotizados y necesitados de mantener la aprobación de sus ídolos.

Hasta aquí, no habría mucho más que contar, excepto porque es sobre todo desde una gran parte de quienes se identifican como wiccanos, que ha cuajado esta posverdad y por diferentes intereses la defienden como si fuese la única, fabricando un dogma que confunde a los buscadores y les impide un conocimiento pleno de su religión.

Animamos a toda la Comunidad Pagana, a no dejarse manipular, abrir el buscador, teclear estos dos enlaces que pondré a continuación, y seguir las pistas que hallaréis en un viaje al pasado que es probable cambie vuestra concepción y creencias sobre la Wicca… y una cosa es segura, no volverán a engañaros aquellos mediocres que viven a costa de vuestro aprendizaje, ni a mentiros con que no existe una Wicca Histórica y sobre la antigüedad milenaria de esta mágica palabra:

https://www.etymonline.com/word/witchcraft#etymonline_v_25508

https://www.etymonline.com/word/witch

Fernando González

Kombalkores Bintoi monati,

Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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