Posts Tagged ‘tradición’

Por más que lo repitamos, nunca es suficiente: la Wicca, es una religión. No es un lugar donde experimentar con la “magia”, tampoco un gremio de hechiceros o el refugio de quienes se introducen en el Paganismo sin idea de lo que buscan, hasta encontrar su “auténtico” Camino espiritual y religioso. Y si alguien la utiliza en este sentido, no es excusa para que desequilibrados, frustrados o influencers deseosos de cuestionarla, arremetan contra Ella, en vez de hacerlo contra quienes la pervierten. Sobre todo es entre neopaganos, que se quiere dar esta imagen falsa de la Wicca para cubrir o tapar diferentes intereses, fobias y carencias.

Que se ceben más con esta religión que con otras, no significa que no lo hagan con el resto. Ni el Druidismo o el Asatrú en España, por ejemplo, están libres de intromisiones. El primero, al estar mejor cohesionado es menos susceptible de intrusismo, y sus Tradiciones reaccionan al unísono junto a la propia Comunidad Pagana para censurar la apropiación indebida del término, la misma Comunidad que mira con naturalidad que una PSEUDOWICCA que germinó bajo su amparo, campe a sus anchas comerciando, tergiversando y neologizando la Vieja Religión, para luego culpar a la WICCA de los males que eso provoca. En cuanto al Asatrú, las rémoras son más estrellas fugaces que se consumen rápido, y poco hay que pueda considerarse ilegítimo que no se sepa dónde está -y cuanto más lejos, mejor-, por muy bien que se camufle y se venda.

Desde esta pseudowicca -Wicca+Hechicería+New Age-, se creó una especie de cajón de sastre que convierte en “Arte” su forma de ver la Wicca, para “pintar” de magia y misterios un espacio que sea atractivo para el que llegue al Paganismo, “negocio” redondo que apenas exige conocimientos -los justos para embaucar-, ni una trayectoria que se pueda contrastar -o no creen en ella o se la inventan-, y mucho menos una responsabilidad que no se tiene -y no se espera-, sin más implicación que exprimir al incauto en lo económico y anímico hasta que descubra el engaño, que vea que por ahí no va a ninguna parte y se sienta huérfano de fe. Burlado, como cuando se entera que los maravillosos “arcanos” que le transmitieron en rigurosa “oferta”, no son tales y además los regala la pseudoenciclopedia Wikipedia.

No ha de olvidarse, la cooperación necesaria de algunas de las denominadas tradiciones “serias”, que lo son tanto, que consienten alegremente este tipo de enredos -sino participan- porque están tan por encima de las cosas mundanas, como por debajo del respeto mínimo que deberían tener hacia la fe que dicen profesar, y que miran hacia otro lado cuando se producen estos fraudes, para luego, eso sí, recoger los “pedazos” de los pocos seguidores aún fieles a la Wicca que queden, ya sumisos y “desfogados”, y soltarles el sermón “iniciático”, conciliador y moralista de turno.

Como si caer en manos de desaprensivos y embaucadores, fuese una prueba mística “estándar” que todos deberían experimentar, cuando en realidad su connivencia les hace cómplices no solo de un engaño, sino de aprovecharse del río revuelto de la pseudowicca y contribuir a la escasa credibilidad que tiene la Wicca en el Paganismo. Y siendo justos, no ha de extrañarnos que desde el Paganismo se alcen voces críticas que miren de reojo a la Wicca, pero no lo es menos, que muchas de estas voces generalizan, siguen criterios errados y mezclan churras con merinas. Y en cuanto a esta “prueba iniciática”, es una desvergüenza utilizar una presunta experiencia mistérica para justificar el engaño consentido y connivente, de los incautos que sus amigos “pescan” por ahí. La Iniciación, es una fase íntima y personal lo suficientemente seria, como para no corromperla en manos de quienes en realidad vienen a decirnos, que desde sus supuestas tradiciones “blancas” favorecen y utilizan a los embaucadores y el fraude, para comprobar la voluntad de los creyentes…

Además, es un discurso doloso explicar la Wicca como una fase de “calentamiento” previo antes de “elegir” qué Camino tomar. De hecho, cuando alguna persona interesada en iniciarse en mi Tradición, me plantea su interés por aprender en nuestro Culto porque cree que sea su Camino, le invito directamente a seguir buscando y cuando no dude que su Camino esté en una religión y Tradición concreta, que entonces sí, solicite iniciarse o pertenecer a la misma.

La Wicca NO SE ENCUENTRA, a la Wicca SE LLEGA después de una catarsis. Un hecho, que suele obviarse. A parte de no hacer proselitismo, la Wicca es selectiva, esto es, está entre las religiones iniciáticas donde no entra quien quiere, sino quien debe. Una hecho que no se asume, pero que por sí mismo ya debería ponernos en guardia: toda “Wicca” que invite a iniciarnos en ella o imparta “cursos” de iniciación a esta religión, NO ES WICCA. Simple.

Hay veces, que ante esta actitud beligerante a las vejaciones y buscando siempre el debate, nos comentan que si merece la pena tanto enfrentamiento, o que por qué no hacer lo mismo que hace la mayoría, que somos muy agresivos (!)… y bien saben los Dioses, que todo sería mucho más fácil así. Que asumir las vejaciones a nuestro Culto, su degradación y culpa por practicarlo, aceptar que se nos considere neopaganos o pseudoreligiosos, enseñar lo que quiere todo el mundo que seamos y de donde vengamos o incluso cobrar por hacerlo como hacen muchos, nos situaría en una posición cómoda y distendida donde se nos aceptaría de buen grado en la Comunidad. Pero, ese cuajo nos mataría; nos mataría como personas, como religiosos y como religión, porque nos haría interiorizar las ucronías de otros para que todo les encaje A ELLOS, su posverdad, todas las falacias, tergiversaciones y pseudohistoria que han creado en torno al Culto de la Brujería, o sea, LA PRÁCTICA DE LA WICCA.

Asimismo, no estaría de más insistir en refutar ciertas cantinelas, que por machaconas no van a dejar de ser falsas, capciosas o tergiversaciones voluntarias e involuntarias de lo que son la Wicca Histórica, la Wicca Contemporánea y la Neowicca; por ejemplo, corrigiendo eso de mezclarlas o hacerlas iguales, por dar más credibilidad a Wikipedia que a los wiccanos y por creer que tiene más credibilidad lo que afirma cualquiera que se dice wiccano, que lo que diga realmente.

Dicho esto, quizá debiéramos concienciarnos y responder a según qué mofas pero sobre todo a las críticas, que la Wicca suele recibir desde el Neopaganismo y en menor medida del Paganismo. Esto es, poner límites a la vejación continua, y responder a las cuestiones serias que se nos plantean. Como es lógico, no se puede dar espacio a trolls y descerebrados que usan estas agresiones, para alimentar egos inestables y paliar complejos de inferioridad, provocando enfrentamientos que consigan una atención de la que carecen. Pero, sí que podríamos ir escribiendo sobre todas y cada una de las afirmaciones falsas que se dicen sobre la Wicca, con respeto pero con contundencia, para responder a aquellos que las repiten una y otra vez con toda su buena intención o con la sonrisa de un jesuita. Para distinguir a estas personas, quizá podríamos establcer tres tipos de sujetos:

Gente, disfrazada de pagana y que no lo es de ninguna de las maneras, fanatizada en su ideología o incluso devotos seriéfilos de las que extraen un sentido espiritual o religioso a sus vidas. Personajes, que pese a toda la información que hay a nuestro alcance no suelen tener mucha idea de lo que escriben y son muy dados a plagiar/copiar para simular tenerla. Éstos, merecen desprecio, o sea, no hacer aprecio a sus chanzas y vituperios destructivos.

Los hay menos ignorantes que tóxicos, y por lo común con graves carencias religiosas, que necesitan reafirmarse humillando e imponiéndose a otros para sentirse o formar parte de algo, un afán que acaba en bucle pues nunca van a dejar de ser lo que son, nadie, ni pararán de agredir creyendo que es la única forma de ser alguien. Salvo excepciones, en proporción al grado de maledicencia, merecen igual tratamiento que los anteriores.

Por último, quedan los wikifílicos convencidos, o aquellos que honestamente tienen curiosidad y por supuesto opinión sobre la Wicca, y quieren conocer, no comprenden ni aceptan ciertos criterios en torno a la misma. Está claro, que este tipo de personas merece nuestro respeto y respuesta. Es más, deberíamos plantearnos hacer un ejercicio de asertividad y promover o aceptar el debate. Otra cosa, es que asuman que no van encontrarse con escolares a los que reprender, y acepten que se les refute, replique o aleccione, pero eso escapa de nuestra responsabilidad.

Una Pseudohistoria, que se IMPONE; un Encasillamiento, que se EXIGE; un Eclecticismo, que se FOMENTA; una Desvirtuación, que se ACEPTA; un Negocio, que se TOLERA. Con todos estos antecedentes, ¿qué podemos esperar?

En fin, si no reaccionemos continuarán desvirtuando la Wicca siempre que puedan y porque pueden, porque se les consiente. De qué manera interactuemos con unos y otros, será cosa nuestra, pero no olvidemos que la Wicca no está concebida para ejercerse dejada o acomplejadamente, sino para comunicarnos con nuestros Dioses, y que respetar nuestras creencias empieza por creer que merecen ser respetadas, sobre todo frente a los ataques de quienes lo que menos quieren ni esperan es enfrentarse a una Vieja Religión vertebrada.

© Fernando González

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Leyendo, la presentación de una obra que trata sobre la presunta invención de algunas tradiciones insulares europeas (Islas Británicas) * , me han venido a la cabeza una mezcla de sentimientos y razones, tanto a favor como en contra, en cuanto a esta posibilidad, a que puedan haber sobrevivido o crearse presuntas tradiciones “inventadas”.

Dicho esto, no es mi intención criticar la obra o hablar de ella más allá del título, que es lo que ha llamado mi atención [1]. Y lo hago, entendiendo que no sea objeto de la misma equiparar posibles licencias a la hora de “celtizar” ciertas costumbres más o menos arraigadas entre estos pueblos o incluso exagerar su antigüedad, con querer aplicar la misma fórmula a los Cultos Nativos actuales, cuyas Tradiciones, por serlo, no pueden “inventarse”. Sino que para éstos casos y por lo que cuentan, parecen centrarse en la utilización ideológica (política) de ciertas costumbres, para defenderse de los intentos de aculturización por parte de otra cultura dominante. Cosa muy diferente, sería desmontar a quienes se abroguen representar Cultos Nativos sin capacidad para hacerlo, mezclando de aquí y de allá y desvirtuando precisamente las tradiciones, por ejemplo desacralizándolas (!), en virtud que digan sea natural hacerlo, que de estos y otros “inventos” es cierto que hay mucho por escribir y destapar. Pero, no hablamos de esto.

Siquiera, por puntualizar algo más la información que se da en la presentación sobre el caso de la “gaita” y del “kilt” entre los celtas, decir en el caso de la Gaita que siendo cierto no poder identificarla con un instrumento identitario celta y menos irlandés o escocés, este instrumento es antiquísimo y está documentado entre griegos, romanos, hindúes, egipcios, etc., con amplia localización en diferentes pueblos y edades, por lo que no debería parecernos extraña su presencia entre los celtas en un momento indeterminado de la Antigüedad, si bien entiendo acertado no hacerla un elemento destacado de una cultura o sociedad concreta:

Aunque no ha llegado hasta nosotros ninguna mención o representación gráfica de la gaita anterior al Siglo V (ADC), se supone que ésta comenzó a ser utilizada mucho antes, ya que una forma primitiva del instrumento, básicamente compuesta por un reed-pipe o horn-pipe unido a una bolsa de cuero, se ha encontrado frecuentemente en las tradiciones ancestrales de los pueblos comprendidos en una amplia región que se extiende desde la Europa Atlántica y el Maghreb hasta los montes Urales y la India, incluyendo a Europa Oriental y el Medio Oriente. Según algunos expertos, el motivo por el cual no se menciona el instrumento hasta el Siglo V (ADC) es que éste era ejecutado principalmente por individuos pertenecientes a estratos inferiores de la sociedad, como los pastores y los mendigos, y no era considerado de tanta importancia como para ser mencionado o representado en pinturas o grabados.” (La negrita es mía). [2]

De hecho, siguiendo a Rodríguez Ruidíaz, leemos referencias escritas a lo largo de la Historia Antigua (Aristófanes, LISÍSTRATA y LOS ARCANIOS, o Suetonio, VIDA DE LOS DOCE CÉSARES, etc.), en las que se menciona el uso de este instrumento musical. Instrumento, que sigue apareciendo en la Edad Media sobre todo a partir del s. XII, como en el caso de las CANTIGAS DE SANTA MARÍA, recopiladas en el s. XIII por Alfonso X el Sabio. Así que, en un pasado quizá no tan remoto (Edad Media), los pueblos celtas descendientes de los celtas históricos, bien pudieron hacer suyo un elemento reconocido desde antiguo en su paisaje musical, como lo es la gaita, e interiorizarlo como propio de su identidad quizá por verse ésta de alguna manera amenazada o para reforzarla; circunstancia, que no debemos llevar al extremo de creerla una “invención” -y menos- moderna, pues el uso de gaitas en el folclore céltico insular (Irlanda y Escocía) al menos desde el medievo, no es una invención, si bien lo sea hacerlo exclusivo o diferencial de aquellas poblaciones o de los Celtas.

Que entre los celtas (celtíberos) se conocía y lo más importante se utilizaba la gaita al menos desde la romanización, tenemos ejemplos de peso como el de Bracara Augusta (Braga, Portugal), donde puede identificarse un instrumento muy similar, quizá la gaita Romana o utricularius (tibia utricularis, en gr. askaules), tocada junto a un órgano hidráulico tal y como se ve en la imagen de una lucerna hallada en esta ciudad sobre el año 200 e.a. Y esto no es poca cosa, porque al margen que sepamos del uso de gaitas antes de la Era actual, que fuese habitual en espacios solemnes, lúdicos, y religiosos entre los celtas, más que desmerecer la hipótesis de un instrumento celta identitario para Irlanda y Escocía, nos lleva a considerar que la gaita fue un instrumento habitual entre los celtas, que es exagerado o falso hacerlo especialmente nuestro pero por lo mismo que es radicalmente capcioso dar a entender o decir que esta relación entre la gaita y los celtas, sea un “invento” moderno:

El otro instrumento representado en la lucerna corresponde a una gaita, objeto musical de origen incierto, aunque probablemente egipcio (aproximadamente 2500 a.C.). Según algunos autores su origen se relaciona con los ciclos pastoriles (Winternitz 1943: 62; Caro Baroja 1943: 189); otros asocian su origen a los pueblos celtas (Oliveira 2000: 222). Con gran aceptación en la Edad Media la gaita ha sido, sobre todo, asociada a un instrumento popular, y aún hoy es utilizada en festejos públicos, de carácter popular y tradicional. Según Ernesto Veiga de Oliveira (2000: 230- 31), es posible admitir que en Occidente este instrumento pudo también estar asociado a antiguas tradiciones, a las grandes fiestas públicas y a celebraciones religiosas importantes.” [3]

Incluso de querer profundizar, que no queremos, podríamos tocar el tema etimológico, que al menos para lo relativo al término ibérico (gaita), actualmente dicen que procede del gótico gaits, ‘cabra’, en referencia a la bolsa o fuelle que puede estar hecha de la piel de este animal. Pero, es un tema que tampoco está cerrado, porque no hace mucho ha salido un estudio que abre la posibilidad que en realidad esta palabra provenga del gaélico, es decir, del celta, en concreto de la raíz ““gaíth” / “gáeth” / “gaoth”, que significa viento en irlandés antiguo, gaélico irlandés medio y gaélico escocés moderno, respectivamente.[4]

El caso del Kilt, es más complejo. Pero no por falta de evidencias, sino porque influyen otros factores. De entrada, la existencia del kilt como prenda identitaria celta es indiscutible, se llame o no se llame así, porque dudo mucho que los celtas históricos gallegos le diesen un nombre escandinavo -luego se me entenderá-. Cosa diferente es que, como fue el caso de los celtas insulares, se impusiese el anglosajón como lengua vehicular y utilizasen términos con raíces germánicas y escandinavas ya desde la Baja Edad Media.

Pero, ¿qué es el KILT? Siguiendo la página TARTAN GALLAECIA, El tartan oficial de Galicia, leemos que Kilt, “… es el nombre de un tipo de falda masculina confeccionada con un diseño en tartan, que fue popularizada durante el Resurgimiento del siglo XIX en Escocia. Desde finales del siglo XX, el kilt empezó también a ser adoptado progresivamente en el resto de los Países Celtas como una señal de la moderna identidad celta y de revivalismo histórico en ciertos contextos folclóricos.

Aunque el kilt es comunmente asociado sólo a Escocia, donde esta prenda es el traje nacional desde hace dos siglos, lo cierto es que la falda masculina no es únicamente escocesa sino que es parte de una más extensa moda europea.

Las faldas masculinas fueron la moda común en la mayor parte de la historia textil atlántica, incluida Galicia, durante más de un milenio. De hecho, los pantalones que todos vestimos por norma en la moda masculina de hoy en día, sólo se convirtieron en una prenda de uso regular en Europa desde el siglo XVI.[5]

Y en cuanto al tartán, “… es un tejido hecho a base de un diseño geométrico secuencial de lineas de colores y proporciones variadas que producen una apariencia final en forma de cuadros.

Tradicionalmente, el tartan se producía en telares artesanales de cuatro barras utilizando hilos de lana teñidos en diferentes colores. La tejedora entretejía los hilos en una secuencia de colores y proporciones determinada para producir el diseño o tartan deseado en el tejido.

La producción del tartan es una técnica textil practicada en Europa occidental desde hace miles de años, que sobrevivió el paso de los siglos y llegó hasta nuestros días.[6]

Esta antigüedad, no es poca cosa, porque prendas con diseño en tartán se remontan a los indoeuropeos y por supuesto a los celtas arcaicos, como por ejemplo el tartán de las minas de sal de Hallstatt, Austria.

El uso de una prenda de vestir en tartán, como lo era la falda corta entre los hombres celtas, no es una invención, sino un hecho. Cosa diferente, es que pueda ponerse en duda que por ejemplo existiese una tradición milenaria sobre que los colores del tartán, identificasen a los diferentes clanes (familias) de los celtas escoceses, y que eso en concreto, sea una invención moderna en realidad.

El tartán es tan antiguo como celta, y no hay más que ver las esculturas de los príncipes o guerreros galaicos, para dejar de poner en duda lo incuestionable. Esos mismos celtas gallegos, por cierto, que arribarían a Irlanda y de ahí a Escocía en tiempos pretéritos.

De una fecha de sobre el año 1200 a.C., se encontró también tejido con tartan en las minas de sal de Hallstatt, en los Alpes de Austria. […]

… Del siglo III a.C. se conservan dos muestras distintas que prueban igualmente la existencia del tartan en el Atlántico Europeo: el Falkirk Sett de Escocia y las estatuas de Guerreros Galaicos de la Gallaecia.

El Falkirk Sett es un paño hecho en un tartan simple de lana que fue encontrado enterrado en la Muralla de Antonino, cerca de la villa escocesa de Falkirk. Este tartan, guardado en el National Museum of Scotland, es la muestra más antigua de la existencia de tejido tartan en las Islas Británicas.

Contemporáneo al tartan caledonio de Falkirk, se conservan en la Gallaecia varias estatuas funerarias de Príncipes Galaicos. En las faldas de algunos de estos gigantes hombres de piedra se puede apreciar la decoración grabada en forma de cuadros, representando el tejido en tartan que los verdaderos guerreros de carne y hueso portarían en sus prendas.

Existen otros ejemplos de tejido en tartan con fechas ya más posteriores y en hallazgos encontrados en otros lugares de Europa desde Escandinavia a Francia.

No se sabe con certeza cuál es el origen de la palabra “tartan”. Se especula que la palabra actual que utilizamos para referirnos a este tipo de diseño textil probablemente fuese prestada del francés medieval Tiretaine, que haría referencia a un tejido hecho con lana y lino. Otros piensan que podría haber nacido a partir de las palabras gaélicas Tuar y Tan, que significan “color” y “comarca” respectivamente.” [7]

Quizá partiendo de esta segunda línea etimológica, sería más sencillo ensamblar una presunta tradición que identificase color con clan, pero sin incidir demasiado en ello por ahora, pues es posible que haya referencias de más peso.

A partir del Resurgimiento escocés del siglo XIX, las diferentes familias hidalgas o clanes de Escocia empezaron a adoptar cada una su diseño en tartan a modo de identificación heráldica.

Pero los historiadores piensan que el tartan, antes de adquirir esta moderna función de identificación familiar, pudo haber tenido una anterior función de identificación territorial.

En el siglo XVIII, un autor escocés llamado Martin dejó constancia que cada isla y comarca de las Highlands de Escocia utilizaba un diseño diferente de tartan, de modo que se podia adivinar el origen de cada persona por el diseño del tartan que se llevase como ropa.

Cuando hacia el siglo XIX el noble Sir Alan Cameron fundó el Regimiento militar de los Cameron Highlanders, adoptó un nuevo tartan con lineas rojas como uniforme de sus tropas, en base a haber sido el rojo el color predominante en los tartanes de la comarca de Lochaber.

Antiguamente, cuando no existían las tintas químicas, la combinación de colores de los tartanes rudimentarios estaba determinada por las tintas vegetales que hubiese disponibles en cada comarca. Las tintas vegetales se producían a partir de ciertas plantas, y algunas de esas plantas podían ser más abundante en una comarca que en otra.

Los historiadores creen que es posible que cada comarca tuviese un predominante diseño propio de tartan; fuese por costumbre, o más bien por razones de disponibilidad local de cierta gama de tintas vegetales, o probablemente por una combinación de las dos razones.

Cuando el tartan se puso de moda en Escocia en el siglo XIX, las principales familias hidalgas o clanes de cada comarca empezaron a adoptar el tartan como símbolo heráldico-textil de representar su linaje. Se piensa que el tartan fue primeramente el diseño textil característico de un territorio, hasta que finalmente en el siglo XIX pasó a ser el textil representativo de la familia o clan que gobernaba sobre ese territorio.[8]

Lamentablemente, desconozco la referencia de Martin, por lo que no puedo comentarla, si bien que exista este debate y presuntas fuentes que corroboren que el uso de determinados colores en los tartanes identificaba la zona geográfica de quienes los vestían, es un dato relevante a la hora de explicar por qué después se dice que los colores determinen los diferentes clanes (familias) a los que pertenezcan.

En cualquier caso, tenemos innumerables ejemplos de tradiciones inventadas, sin ir muy lejos en el Cristianismo, como para no saber de lo que hablamos. En efecto, el corpus doctrinal de las religiones cristianas está infestado de pseudotradiciones o mejor decir que casi es en sí mismo una parodia de las verdaderas leyendas y tradiciones paganas. Hechos falsos, tergiversaciones escandalosas y narraciones fabuladas como la hagiografía y los martirologios de unos hechos que jamás sucedieron o copiaron de otros más antiguos. Estas, son un ejemplo perfecto de falsas e inventadas tradiciones.

Creo, que no estaría de más ir diferenciando construir una identidad ancestral a partir de referencias tradicionales poco claras, como el caso de la celticidad de la gaita, con referirse a la “invención” de tradiciones religiosas de orígenes ancestrales, como lo son nuestras Tradiciones Nativas, que es quizá la excusa de muchos “gaiteros” que inventan antirrelatos sobre Cultos como la Wicca y el Druidismo, con la intención de menoscabar su legitimidad negándoles una antigüedad o tradición suficiente. La Tradición, ni puede ni debe caer en estas maquinaciones.

La Tradición no se inventa, en realidad se instituye, se conserva y se transmite, y lo contrario es que no existiese realmente o que de haber existido y no darse estas condiciones, desaparezca. Es muy sencillo, instituir, seguir o recoger una costumbre implica al grupo que se ocupa de ello, que mediante la transmisión a través del tiempo y frente a terceros les confiere una identidad propia y por lo tanto distinta de otros colectivos.

Y digo bien que una tradición no se inventa, porque hacerlo supondría desnaturalizar el fondo mismo que se le atribuye, que no es crear ad hoc una costumbre, queriendo asacarla, lo que supondría considerarla una pseudotradición, sino recoger una costumbre, doctrina, rasgo, práctica, rito, etc., y, como decimos, TRANSMITIRLA, del latín tradere (‘entregar, transmitir’), que de ahí es de donde viene el origen de la palabra tradición (traditio/onis).

Es cierto, que en ocasiones se suceden iniciativas interesadas en crear de la nada o a partir de antecedentes que nunca lo fueron, nuevas tradiciones con la etiqueta de antiguas, pero este tipo de iniciativa, léase fraude o manipulación, suele estar abocada al fracaso temprano.

Para que un conjunto de creencias y prácticas tomen las características identitarias que definen una Tradición, entiendo que deberían darse tres situaciones:

▪️Que existan previamente. Recoger unas costumbres, que existían con anterioridad.

▪️Que identifiquen a un grupo. Contribuir o definir la identidad de un colectivo.

▪️Que se transmitan. Traspasarlas a terceros, con la intención de perpetuarse.

Comprendiendo el objeto de este libro y el alcance que pretenden tener los autores con un enunciado (“La Invención de la Tradición”), no lo olvidemos, muy delicado, creo que por ser generalista ha de tenerse la precaución de no extrapolar los temas que trata, ni siquiera de soslayo, para crear una falsa idea de poder extenderlo al contexto religioso de nuestros Cultos Nativos. Y por otra parte, tampoco debería servirnos para justificar cualquier iniciativa que pretenda infravalorar la necesidad de conservar nuestras tradiciones, quizá con la peregrina idea que a fin de cuentas, muchas de ellas partan de supuestos “elegibles”, de inventar y seleccionar las referencias que más nos convengan, para “construir” una nueva identidad a la que podamos despojar lo que nos incomode de la original, aunque lleve su nombre.

Sí, es muy típico del pensamiento moderno suponer que podemos transformar el pasado a nuestro antojo, sin deudas ni consecuencias por alterar la Tradición que creemos representar, y hacerlo con la misma tranquilidad con la que criticamos a quienes sí las representan diciendo que las falsean (!).

En fin, creo que no podemos generalizar con todas las costumbres o tradiciones, ni mezclar lo ideológico (político) con lo religioso, pues la ideología usa la historia para JUSTIFICARSE, mientras que la religión recurre a ella para SOSTENERSE.

Moraleja: No es oro todo lo que reluce, pero tampoco es plomo todo lo que pesa.

© Fernando González

* https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2549870571729761&set=a.301130856603755&type=3&sfns=mo

1.- Eric Hobsbawm y Terence Ranger (eds.) LA INVENCIÓN DE LA TRADICIÓN, VVAA 1ª Ed. 1983. En mi poder la edición de Editorial Crítica (2003).

2.- Armando Rodríguez Ruidíaz. LA GAITA, SUS ORÍGENES Y EVOLUCIÓN, p. 4.

3.- Rui Morais, Maria José Sousa, Javier Salido Domínguez. ARQUEOLOGÍA DE LA MÚSICA: GAITA, ÓRGANO HIDRÁULICO Y OTROS INSTRUMENTOS MUSICALES ROMANOS DE BRACARA AUGUSTA (BRAGA, PORTUGAL), p. 105. Portvgalia, Nova Série, vol. 35, Porto, DCTP-FLUP, 2014, pp. 101-116.

4.- https://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/09/24/situan-origen-palabra-gaita-vocablo/1099750.html

5.- http://www.tartan.galician.org/es/kilt.htm

6.- http://www.tartan.galician.org/es/historia.htm

7.Web cit.

8.Ibid.

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Esto que vamos a decir aquí, no es la primera vez que lo hacemos. No es un tema nuevo, ni tan viejo como para considerarlo crónico. Como introducción, podemos afirmar que en el ámbito pagano se produce un intrusismo religioso que daña la credibilidad de nuestros Cultos, desvirtúa nuestros ritos y creencias y hace peligrar la supervivencia de nuestras Tradiciones.

Con intrusismo religioso, nos referimos en especial a la suplantación impía, premeditada y consciente de una identidad religiosa, por lo común sacerdotal, por parte de quienes sin tener la preparación, experiencia y trayectoria necesarias ni haber sido ordenados sacerdotes, dicen ser miembros de nuestros cleros y aprovechando esta potestad fingida, facilitan o venden la iniciación y el acceso al sacerdocio al margen de las reglas y las tradiciones de este oficio religioso.

Lo que motiva a estos individuos a actuar de manera tan irresponsable, entendemos que tanto puede ser por lucrarse a través de cursos y productos, como crear dependencias espirituales y filosóficas e incluso montar pseudotradiciones y corrientes eclécticas, que trivializan nuestra historia y raíces con el objeto de obtener la credibilidad que sustraen de otros, pero liberándose de dar cuentas de su falta de rigor. Atrapan al incauto con un relativismo exacerbado y en cuanto se descuidan, llevan pagados miles de euros por un título que no vale ni el papel del diploma; es más, suele suceder que todo Culto serio no les reconozca sino como incautos que han tirado su dinero a la basura.

Después de vivir diferentes casos y con la experiencia de haberlos sufrido directa e indirectamente, creemos que los rasgos más comunes por los que se puede reconocer a quienes se apropian indebidamente del sacerdocio, son:

– El bajo nivel o poco interés religioso/histórico de los individuos que crean estos grupos.

– La carencia de las pautas, los principios y valores religiosos de los Cultos que predan.

– Justificar el uso, que no las reglas, de las viejas religiones.

– Dar a sus “proyectos” de grupo, el nombre de Cultos precristianos o términos afines.

– El uso del eclecticismo, como sistema de creencias y prácticas.

– Hablar más de espiritualidad, que de religión.

– Despreciar la iniciación y ordenación, pero exigirla de sus seguidores.

– Lucrarse de su grupo y de sus simpatizantes.

Decimos que el intrusismo y la suplantación de identidad sacerdotal daña la credibilidad de nuestros Cultos, porque en la mayoría de las ocasiones estos individuos simulan pertenecer a una religión a la que no pertenecen y en la que no creen, además de que pretenden ejercer unas funciones sacrales careciendo de la instrucción, la experiencia y la perspectiva que caracteriza a los auténticos sacerdotes, no conocen la supervisión y orientación que proporciona un clero organizado ni han sido evaluados, ordenados y reconocidos por sus iguales. Con tantos inconvenientes y por su falta de conocimientos y preparación, alteran y transforman las creencias y prácticas que dan sentido a nuestras Tradiciones, vendiendo (sic) una idea demagógica y equivocada de nuestras religiones, que provoca que vaya desapareciendo el conocimiento de la original. Si unimos a esto, que buscan lucrarse, el daño es evidente.

Pero si hay algo peor que todo lo anterior, es la connivencia de muchos de quienes en teoría son miembros de auténticas Tradiciones religiosas y de personas individuales con conocimientos y sintonía con nuestras religiones paganas, pero incapaces de adaptarse a la disciplina religiosa y en especial la iniciática o no queriendo formar parte de ninguna, que por las razones que sean, inadaptabilidad, resentimiento o convicción, justifican si no es que colaboran con estos personajes: participando en sus actividades, defendiendo sus prácticas, arropando a sus gurús y cabecillas, etc.

Dicen, por ejemplo, que todas las religiones empezaron igual, con alguien que salió de la nada y creó algo nuevo, y siendo un decir muy temerario y nada documentado, se les olvida que aunque fuese cierto, ninguno jamás dijo ser sacerdote y representar un Culto ya existente en ese momento, dando directrices diferentes y contradictorias de esa misma religión, ni al contrario de la norma vendían cursos para hacer sacerdotes a sus seguidores o inventaban las prácticas de Cultos que ya tenían las suyas propias. Es que, no estamos hablando de alguien que presenta una nueva religión, sino que se presenta como sacerdote de una que ya existe. Siguiendo el ejemplo que suele poner una de mis hermanas, deberíamos preguntarnos, ¿quién de todos estos valedores del intrusismo, de necesitar cirugía elegirían operarse por alguien sin titulación pero que ha estudiado por su cuenta? ¿recurrirían al cirujano titulado o al que dice haberse inspirado a las puertas de un hospital? Y, si no ponemos nuestra salud física en manos de aquellos que suplantan a otros, ¿por qué deberíamos hacerlo con nuestra salud espiritual? Pues eso…

Remarcamos, que no estamos hablando de alguien que crea una nueva religión, sino de quien abre un nuevo negocio y para convencer a sus futuros clientes de su capacidad, simula pertenecer a una religión conocida y formar parte de su clero. No estamos en el mismo supuesto, pues, que plantean algunos para justificar estas iniciativas.

Ahora bien, no por lo anterior los Cultos Tradicionales estamos exentos de culpa, pues muchas veces con dejar hacer colaboramos en la irrupción de este tipo de personajes. Quizá, obviando nuestra responsabilidad como referentes de opinión más o menos leídos. Ya sea por egoísmo (no afecta a lo mío) o dejadez (para qué meterse en líos), hemos mirado demasiadas veces hacia el otro lado del problema, una no-acción que han aprovechado y puede acabar contagiando amplios espacios del Paganismo.

Hoy, por suerte, menos dos pseudoreligiones legalizadas que sangran a sus seguidores o ponen en manos de sus asociados inventar cultos nuevos, algún que otro inquisidor y varios “perdonavidas” de las Redes Sociales, a la vez no suelen pulular por nuestros espacios más de tres o cuatro charlatanes, que generalmente acaban su aventura tan pronto como tarde en cerrarse la cartera de sus seguidores o se les desenmascare, si bien es verdad que el mismo cuentista puede reciclarse y pasar de druida a wiccano o godi en menos de lo que tarda en actualizarse Facebook.

De todas formas, desde Wicca Celtíbera reiteramos la necesidad de replantearnos cómo afrontar este tipo de intrusismo, y en nuestra opinión creemos que si logramos darnos algunas directrices, podría ayudarnos a contrarrestar estas intromisiones. Por ejemplo:

– CUANDO SE APROPIEN DEL OFICIO SACERDOTAL DE UNA RELIGIÓN, SE APROPIAN DEL OFICIO SACERDOTAL DE TODAS LAS RELIGIONES.

– CUANDO UN CULTO DENUNCIE INTRUSISMO RELIGIOSO, LO DENUNCIAN TODOS LOS CULTOS.

– CUANDO SE ATAQUE A UN CULTO POR COMBATIR EL INTRUSISMO RELIGIOSO, SE ATACA A TODOS LOS CULTOS.

– TODOS LOS CULTOS REDOBLARÁN SUS ESFUERZOS POR DIVULGAR DE MANERA CONSTANTE, QUÉ ES UNA RELIGIÓN, EL SACERDOCIO Y LAS REGLAS COMUNES.

¿Seguir estos parámetros, es exigirnos mucho o nos compromete demasiado? Bien, cada cual somos muy libres de no considerar el intrusismo un problema o enfrentarnos a él como creamos conveniente. Wicca Celtíbera, siempre se ha manifestado en contra de aceptar que alguien se haga pasar por religioso, utilizar la religión para vender cursos iniciáticos o sacerdotales y por supuesto, del uso ilegítimo del oficio sacerdotal, por lo que siempre que hemos sido inquiridos sobre el particular, nos pronunciamos en este sentido. Nunca nos callamos ante actividades de este tipo, ni cuando nos afectaba ni cuando afectó a terceros, al extremo de no dejarnos intimidar por quienes utilizan las redes sociales para hacer campañas en nuestra contra por dar nuestra opinión. Porque, no hemos de olvidar que los vividores del Paganismo nos quieren callados, silenciar cualquier crítica a sus actividades, y es por eso que opinar en su contra lo consideran una agresión, considerando que la libertad de expresión es ese derecho que tienen ellos a decir lo que quieran y a que los demás se callen si no les van dar a la razón.

Por último y debido a los fakes que están saliendo contra nuestra Confesión por defender estos principios, hemos de aclarar que esta iniciativa no se ha concebido para perseguir, criticar o censurar a los demás por expresarse o hacer lo que estimen oportuno con su vida y creencias y que no tenemos intención, tiempo ni gana de fiscalizar a nadie, sino dejar claro que no vamos a aceptar como “normal” suplantar nuestros cleros, ni vamos a dejar de denunciar estas actividades y que nos esforzaremos aún más si cabe, para que las personas estén mejor informadas y prevenir presuntos fraudes. Creemos, que actuando así, con cabeza pero con firmeza, lograremos que los casos sigan siendo prácticamente residuales.

© Fernando González

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La Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera, desea manifestar su gratitud a los Dioses por habernos bendecido con el crecimiento de nuestra Hermandad, tras la Iniciación de cinco nuevos hermanos.

Siendo una Tradición no proselitista, esto es, que no busca crecer más allá de garantizar su transmisión y núnca por encima de la responsabilidad que exige hacerlo, menteniendo siempre la calidad por encima de la cantidad, toda nueva Iniciación es tan importante como valiosa.

No entendemos la Iniciación como una meta, sino como el principio vital de un proceso de renovación personal, religiosa y espiritual que además de nutrir al Iniciado en su búsqueda de superación, renacimiento y enriquecimiento intelectual, haga de éste un hombre o mujer libre pero comprometido con el valor y la responsabilidad que suponen ser depositario de una Tradición a la que se debe a partir de iniciarse para garantizar su respeto, rigor y continuidad.

Por todo ello, queremos agradecer a nuestros nuevos hermanos haber alcanzado este Primer Grado y entrar por derecho propio a formar parte activa de la Tradición Celtíbera. Depositamos en ellos nuestra confianza y seguridad que su renacimiento revitalizará nuestra savia y hará posible que Wicca Celtíbera siga viva más fuerte una generación más.

Bienvenidos a la que es vuestra casa y vuestro Camino, Galo, Stephi, Marga, Akela y Sol. Que el Sol os ilumine, que la Luna os guarde y que el Árbol os guíe a partir de ahora.

 

Fernando González

Brueisamos Kombalkores Bintoi

Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (II)

En 2013 dejamos inconcluso un artículo que llamó mucho la atención y provocó una gran polémica entre la Comunidad Pagana, porque tocamos materias tabú de las que nadie quería hablar sin el beneplácito, la bendición o el preceptivo nihil obsta de lo políticamente correcto y su línea editorial, quedando pendiente un segundo escrito sobre la Wicca Tracicional.

Al objeto de rematar ese trabajo y afrontar el nuevo ciclo menos cargados de “debes” y más dispuestos a afrontar nuevos retos y escenarios, doy cumplimiento a nuestra deuda y escribo la segunda parte del mismo[1]

IMG_131410579252210Quiero dedicar el primer artículo de este nuevo años 2015 a lo que creo es lo único que tiene y ha dado sentido a mi vida, que siempre ha estado conmigo en lo bueno y en lo malo, que nunca me ha decepcionado, a la raíz de un árbol demasiado grande para contenerle y que no solo ha germinado sino que atravesó mi corazón hasta romperlo, nutriéndome y alimentándose de mi a un tiempo. Quiero empezar este año hablando de La Vieja Religión.

Y voy a hacerlo con datos y no desde un punto de vista poético, para el que ya hay gente verdaderamente inspirada, o imponiendo por sí sola mi opinión a los demás bajo el “yo pienso” o el “yo entiendo“, que como sabemos en ocasiones acaba siendo mera retórica para justificar que se acepten sin recelo, ideas y opiniones que adolezcan de sustancia y disfracen nuestra inseguridad.

El título de este trabajo, El Arte de la Wicca, es causal, premeditado y consciente, como vamos a comprobar en un instante. No se trata de un recurso literario ni un juego de palabras, sino del significado etimológico REAL, de la palabra witchcraft (Brujería).

Es un pequeño extracto de una obra mucho más prolija en la que estoy trabajando y de la que quiero dejar hoy aquí esta muestra, como testimonio de una realidad tércamente ignorada, aportando nuestro particular granito de arena a un resurgimiento imparable de los viejos Cultos nativos indoeuropeos, del que la Wicca, precisamente por ser Wicca, nunca debió desligarse.

No dudo que en este punto más de uno empezará a removerse en su asiento, que mirará con escepticismo el título y pensará con qué nueva extravagancia vaya a encontrarse. Espero decepcionar sus expectativas.

IMG_12042449046985Es innecesario pararnos a especular en la “aparición” del término witchcraft, porque tenemos su construcción etimológica perfectamente identificada y sabemos sin lugar a dudas que es de raíz indoeuropea, cuya evolución en el anglosajón deja referencias ya incluso en la Alta Edad Media, periodo en el que podemos documentarla gracias a los manuscritos que han llegado hasta nosotros.

Para todos aquellos que entiendan la Brujería (en este trabajo léase su versión anglófona de Witchcraft) como un término disociado de la Wicca, hemos de empezar diciendo que más allá de la opinión de cada cual, están las evidencias empíricas (paleográficas y etimológicas en este caso) para corregir los enunciados infundados y para disponer el uso adecuado que hemos de dar a las palabras.

Así, una palabra no es ni conlleva lo que a cada cual le interese en cada momento, sino lo que en y por sí misma signifique. Cuestión siempre secundaria, circunstancial y temporal será el uso y argot donde utilizar después la misma; que ha sido, precisamente, lo que ha ocurrido en este caso: que hemos alterado el origen, el significado y el uso del término witchcraft para amoldarlo a una necesida subjetiva y secundaria ¡la de no seguir peleándonos contra nosotros mismos!

Pero el problema va mas allá, que no está solo en modificar el significado de witchcraft, sino en pretender hacer pasar o convertir nuestra interpretación en el significado original.

De hecho se ha buscado durante décadas “amoldar” la propia palabra “witchcraft” a tantos significados diferentes al auténtico, que hemos acabado enterrando el significado original, que está perfectamente localizado bajo una losa de opiniones equivocadas.

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Es conocido que el término witchcraft (brujería) proviene del anglosajón:

witchcraft (n.) Old English wiccecræft “witchcraft, magic,” from wicce (see witch) + cræft  “power, skill” (see craft). Witchcraft was declared a crime in English law in 1542; trials there peaked in 1580s and 1640s but fell sharply after 1660. The last, in 1717, ended in acquittal. The Witchcraft Act was repealed 1736.[2].

Pero quizá no tenga la misma publicidad que la deconstrucción etimológica sea, por lo tanto:

WITCHCRAFT – WICCECRÆFTE – WICCE (WITCH) + CRÆFT (CRAFT)= EL ARTE O EL DOMINIO DE LA WICCA

Introduje la traducción del sentido etimológico de craft como dominio, creyendo que quizá pueda entenderse mejor el uso y significado literal, que sería el de habilidad, conocimiento, podervirtud, destreza, fuerza, arte… si bien este último enunciado, el “arte” de la Wicca, por más poético y evocador, es el que cuenta con más partidarios:

craft (n.) Old English cræft (West Saxon, Northumbrian), -creft (Kentish), originally “power, physical strength, might,” from Proto-Germanic *krab-/*kraf- (cognates: Old Frisian kreft, Old High German chraft, German Kraft “strength, skill;” Old Norse kraptr “strength, virtue”). Sense expanded in Old English to include “skill, dexterity; art, science, talent” (via a notion of “mental power”), which led by late Old English to the meaning “trade, handicraft, calling,” also “something built or made.” The word still was used for “might, power” in Middle English. Use for “small boat” is first recorded 1670s, probably from a phrase similar to vessels of small craft and referring either to the trade they did or the seamanship they required, or perhaps it preserves the word in its original sense of “power.”[3].

Siendo un bello enunciado, que lo es y al que no me duelen prendas recurrir, creo que hemos abusado un poco del mismo teniendo en cuenta que de lo que estamos hablando no es de ningún “arte”, sino de la habilidad y el dominio de un conocimiento ancestral, el de lo sagrado, el de la comunicación e intermediación con/de lo Divino para explicar el Culto del que procede[4].

Y puestos a abusar, me quiero permitir la observación sobre un abuso no ya etimológico, sino histórico, que resume el cajón de sastre en el que se ha convertido el estudio de la Wicca: se afirma sin pudor ninguno, que el término de “el Arte de los Sabios” referido a la Wicca, sea una interpolación masona de las que dicen, con más obstinación que tino, abundan en la Vieja Religión.

im98820525-navalcan-estatua-menhirEs difícil entender cómo es posible que la masonería de los ss. XIX y XX e.a., pudiera haber influido en la lengua anglosajona de la Alta Edad Media o en la indoeuropea de hace 7.000 años. Pero nos ayuda a comprender las razones por las que haya un sector empecinado en no valorar la historia de la Wicca más allá de mediados del s. XX e.a.: si no hablamos de lo que no queremos reconocer, si hacemos como que no está, evitamos tener que explicar por qué no coincide con lo que defendemos.

De la misma manera, es una pérdida de tiempo seguir especulando con el origen del término “witch“, porque también lo sabemos, porque lo tenemos delante y porque no es otro que el de “wicce“… sí, el femenino de “wicca“:

witch (n.) Old English wicce “female magician, sorceress,” in later use especially “a woman supposed to have dealings with the devil or evil spirits and to be able by their cooperation to perform supernatural acts,” fem. of Old English wicca”sorcerer, wizard, man who practices witchcraft or magic,” from verb wiccian “to practice witchcraft” (compare Low German wikken, wicken “to use witchcraft,” wikker, wicker “soothsayer”).

OED says of uncertain origin; Liberman says “None of the proposed etymologies of witch is free from phonetic or semantic difficulties.” Klein suggests connection with Old English wigle “divination,” and wig, wih “idol.” Watkins says the nouns represent a Proto-Germanic *wikkjaz “necromancer” (one who wakes the dead), from PIE *weg-yo-, from*weg- (2) “to be strong, be lively” (see wake (v.)).

That wicce once had a more specific sense than the later general one of “female magician, sorceress” perhaps is suggested by the presence of other words in Old English describing more specific kinds of magical craft. In the Laws of Ælfred (c.890), witchcraft was specifically singled out as a woman’s craft, whose practitioners were not to be suffered to live among the West Saxons:

Ða fæmnan þe gewuniað onfon gealdorcræftigan & scinlæcan & wiccan, ne læt þu ða libban.”

The other two words combined with it here are gealdricge, a woman who practices “incantations,” and scinlæce”female wizard, woman magician,” from a root meaning “phantom, evil spirit.” Another word that appears in the Anglo-Saxon laws is lyblæca “wizard, sorcerer,” but with suggestions of skill in the use of drugs, because the root of the word is lybb “drug, poison, charm.” Lybbestre was a fem. word meaning “sorceress,” and lybcorn was the name of a certain medicinal seed (perhaps wild saffron). Weekley notes possible connection to Gothic weihs “holy” and German weihan “consecrate,” and writes, “the priests of a suppressed religion naturally become magicians to its successors or opponents.” In Anglo-Saxon glossaries, wicca renders Latin augur (c.1100), and wicce stands for “pythoness, divinatricem.” In the “Three Kings of Cologne” (c.1400) wicca translates Magi:

Þe paynyms … cleped þe iij kyngis Magos, þat is to seye wicchis.

The glossary translates Latin necromantia (“demonum invocatio”) with galdre, wiccecræft. The Anglo-Saxon poem called “Men’s Crafts” has wiccræft, which appears to be the same word, and by its context means “skill with horses.” In a c.1250 translation of “Exodus,” witches is used of the Egyptian midwives who save the newborn sons of the Hebrews: “Ðe wicches hidden hem for-ðan, Biforen pharaun nolden he ben.” Witch in reference to a man survived in dialect into 20c., but the fem. form was so dominant by 1601 that men-witches or he-witch began to be used. Extended sense of “old, ugly, and crabbed or malignant woman” is from early 15c; that of “young woman or girl of bewitching aspect or manners” is first recorded 1740. Witch doctor is from 1718; applied to African magicians from 1836.

At this day it is indifferent to say in the English tongue, ‘she is a witch,’ or ‘she is a wise woman.’ [Reginald Scot, “The Discoverie of Witchcraft,” 1584]“.[5].

Y este significado está perfectamente contrastado por la paleografía. Prueba de ello y a tenor de la referencia precedente, son las Homilias Anglosajonas de Elfrico (s. IX e.a.):

Original anglosajón: “Se cristena mann ðe on ænigre þissere gelicnysse bið gebrocod, and he ðonne his hælðe secan wyle æt unalyfedum tilungum, oððe æt wyrigedum galdrum, oþþe æt ænigum WICCECRÆFTE, ðonne bið he ðam hæðenum mannum gelíc, þe ðam deofolgylde geoffrodon for heora lichaman hælðe, and swa heora sawla amyrdon. Se ðe geuntrumod beo, bidde his hæle æt his Drihtne, and geðyldelice þa swingla forbere; loc hú lange se soða læce hit foresceawige, and ne beceapige na ðurh ænigne deofles cræft mid his sawle ðæs lichaman gesundfulnysse; bidde eac góddra manna bletsunge, and æt halgum reliquium his hæle gesece. Nis nanum cristenum menn alyfed þæt he his hæle gefecce æt nanum stane, ne æt nanum treowe, buton hit sy halig rode-tacen, ne æt nanre stowe, buton hit sy halig Godes hus: se ðe elles deð, he begæð untwylice hæðengild. We habbað hwæðere þa bysne on halgum bocum, þæt mot se ðe wile mid soðum læcecræfte his lichaman getemprian, swa swa dyde se wítega Isaias, þe    worhte ðam cyninge Ezechie cliðan to his dolge, and hine gelácnode.” (La mayúscula y negrita es mía)

Traducción al inglés: “The christian man, who in any of this like is afflicted, and he then will seek his health at unallowed practices, or at accursed enchantments, or at any WITCHCRAFT, then will he be like to those heathen men, who offered to an idol for their bodies’ health, and so destroyed their souls. Let him who is sick pray for his health to his Lord, and patiently endure the stripes; let him behold how long the true Leech provides, and buy not, through any devil’s craft, with his soul, his body’s health; let him also ask the blessing of good men, and seek his health at holy relics. It is not allowed to any christian man to fetch his health from any stone, nor from any tree, unless it be the holy sign of the rood, nor from any place, unless it be the holy house of God: he who does otherwise, undoubtedly commits idolatry. We have, nevertheless, examples in holy books, that he who will may cure his body with true leechcraft, as the prophet Isaiah did, who wrought for the king Hezekiah a plaster for his sore, and cured him.” (La mayúscula y negrita es mía) [6].

Cosa importante es que veamos cómo no solo es que la Wicca tenga relación con la Brujería, sino que además wicca es el sentido, origen y significado, el sujeto que construye la palabra brujería, sin la cual sería imposible entenderla.

Oxford Bodleian Library ms 264 fol 181 v

Sin wicca el término brujería no puede existir o dicho de otra forma, la Brujería SIEMPRE ha significado el dominio, el arte o el conocimiento de la Wicca. Por lo tanto, por mucho que se intente disociar ambos conceptos, no es más que un error, verbigracia, conceptual, además de empírico, pues hay un solo concepto: la Wicca.

Y como quiera que una de las letanías más repetidas a lo largo y ancho de la Red y en toda tertulia, programa o conferencia mollar allá donde las haya, viene siendo eso de que la Brujería y la Wicca no son lo mismo, que son Cultos diferentes, no está de menos decir que no, que es falso, que son ellos y solo ellos -quienes lo dicen- los que pese a la historia y los hechos pretenden que esto sea así. Que la Brujería y la Wicca SON la misma cosa, que la una explica a la otra por lo mismo que la otra contextualiza a la una.

Deberíamos acostumbrarnos a ser exigentes con los mensajes que nos adoctrinen y cuando se oigan o lean afirmaciones de este calibre, se pidan argumentos y datos y no solo testimonios de fe.

Bien, siguiendo con el argumento y como todos deberíamos saber, aunque no se enseñe ni se divulgue con el interés que merece, el término wicce que construye witchcraft, como ya hemos dicho es el femenino de Wicca, que a su vez es un palabra de origen indoeuropeo (ie.) que podríamos traducir tanto como el objeto seleccionado de la ofrenda o del sacrificio (la víctima), como la persona especializada en la selección y el sacrificio (el sacerdote):

Root: u̯eik-1. English meaning: to choose, filter. German meaning: `aussondern’ Material: Ai. vinákti, vivékti, vevekti `sondert, siebt, sichtet’, Part. viktá-; Kaus. vecáyati; av. ava-vaēk- ausscheiden,aussuchen’;ausderBedeutungzu gottesdienstlichen Zwecken aussondern’ entspringt die des `Weihens’, weshalb hierher lat. victima `Opfertier, Opfer’, beruhend auf einemi-oder u-Stamm, *vikti-s bzw. *viktu-s `Weihung’; got. weihs `heilig’, as. wīh- ds., ahd.wīh, wīhi ds., vgl. mhd. (ze) wīhen nahten, woraus nhd. Weihnachten; aisl. vē- n. `Heiligtum, Tempel’, as. wīh m. `Tempel’, ags. wēoh, wīg m. `Götterbild’; abgeleitetes Vb. got. weihan, altisl. vīgja, as. wīhian, afries. wīa, wīga, ahd. wīhen `weihen’; mit Intensivgemination germ. *wik-kan- `Zauberer’: ags. wicca m. ds., wicce `Zauberin’ (engl. witch); md. wicken `zaubern’, wicker `Zauberer, Wahrsager’; ohne Geminata: ags.wigol `zum Wahrsagen gehörig’, wiglian `wahrsagen’, mnd. wickelen; eine Variante *u̯eig- (?) in umbr. eveietu `electum’ (*ek-u̯eigētum?). References: WP. II 232, WH. II 782; See also: Beziehung zu u̯eik- u̯eigh- `biegen’ usw. ist nicht ausgeschlossen. Pages: 1128[7].

El término ie. +ueik/+weik (sacrificio/sacrificador), se ha llegado no muy acertadamente a solapar o alternar quizá por homofonía o por extensión y por supuesto después por interés, con el también ie. +ueid/+weid (ver, saber), cuando son raices distintas que siguen trayectorias diferentes, si bien haciendo una interpretación abierta sí que podrían encontrarse siquiera alegóricamente.

Tanto es así que relacionamos wicca con wittan sin que tengan cruce etimológico alguno. Gardner refiriéndose a Witchcraft como el Arte de los Sabios identifica equivocadamente witch como sabio, aunque witch no viene del ie. +uied, ver, saber[8], del que derivaría wittan, sino del ie. +ueik, víctima ó encargado -del sacrificio-, wicca[9]. Dicho esto, ni Gardner iba mal encaminado ni es un término que nos sea ajeno y que no podamos utilizar, que lo hacemos, y que por lo tanto no podamos sentirnos identificados con él; siempre, eso sí, que tengamos claro los conceptos.

Quizá muchos no haríamos esta salvedad si no fuese porque, como digo, se ha solapado el término, pero es que también se ha utilizado para justificar el falso modernismo de la Wicca y lo que es peor, para ocultar el hecho que Brujería y Wicca son la misma cosa, algo que para Gardner es muy probable no necesitase matizar, pero que como quiera que se está utilizando para “distraer” de qué sabiduría estamos hablando, que es de la wiccana y no de ninguna otra, se nos exige recordarlo.

Que sí, que decir que la Brujería es el Arte de los Sabios no desdora el sentido de la palabra, siempre y cuando no tratemos de distraer la atención de que es sobre la Wicca de lo que habla.

Sobre el origen etimológico del lat. víctima, escribe Elena Pingarrón Seco, Catedrática de Latín, en el portal web Etimologías de Chile: “Es un viejo término religioso que significa “lo que es resultado último de una elección o selección para ser ofrendado a los dioses”. Aunque algunos tienen dudas al respecto por las vinculaciones del término a las prácticas etruscas, los indoeuropeístas relacionan este vocablo con una raíz indoeuropea *weik-2 (elegir, seleccionar, filtrar) presente en los vocablos de diferentes lenguas indoeuropeas[…]”[10].

Por cierto que la referencia dada por Pingarrón, aunque sea alusiva también nos deja un amplio campo alegórico incluso desatendiendo su vinculación religiosa, por que vernos como aquellos que podemos elegir y que hemos sido seleccionados, tampo desmerece la grandeza de esta Religión.

Con todo, siempre estará mucho más cerca de la realidad un Gardner que alee diferentes raíces lingüísticas indoeuropeas para explicar un concepto singular mediante un término similar, que la opinión ya de rábulas o de quienes tratan de explicarle, mejor sería decir justificarse ellos, a través de conjeturas infundadas.

1406992834826Resumiendo, el significado de Brujería ES el arte o el dominio de la Wicca, por lo mismo que Wicca ES la religión de las personas conocedoras y especializadas de los oficios religiosos en los Cultos indoeuropeos y proto-indoeuropeos… y todo lo demás, pues eso, “palabrería”.

Como gremio o casta en sí misma, muy bien podría entenderse a través de lo que los druidas y el Druidismo son y significa para y entre los pueblos celtas.

Wicca es un término cultual de origen indoeuropeo, que da nombre a la especialización de las personas encargadas de los oficios religiosos, de aquellos que ofrendan (sacrifican) a los Dioses: los sacerdotes.

Y decimos mejor sacerdotes que chamanes aún a costa que ambos tengan cabida, sabiendo que la construcción trifuncional propia de los pueblos indoeuropeos, define claramente como una de las funciones destacadas, la sacerdotal.

La Wicca es pues, el puente espiritual y mágico que une el Neolítico con la Edad de Bronce, el paso del Chamanismo a la Religión, la fuente de los Cultos de la Fertilidad y de la Fecundidad, de la sacralización de los Ciclos Vitales, la Cultura Megalítica y de los proto-sacerodcios de los pueblos indoeuropeos. Y nosotros en tanto tratemos de revitalizarla, sostenerla y reconstruirla a través de sus diferentes Tradiciones, desde o como la Brujería Tracicional, seremos sus transmisores y custodios.

Al ser los Cultos wiccanos una consecuencia religiosa de los pueblos indoeuropeos y siendo los pueblos indoeuropeos una pluralidad en sí misma, no puede existir una Tradición Wicca o una Brujería Tradicional que sea la primera y menos la única.

Si alguna Tradición Wicca reclama su originalidad desde la Brujería Tradicional, lo hará en tanto identifique su propia corriente dentro de dicha Tradición y sin que afecte al resto. Para poder explicarlo mejor: que el Catolicismo sea un Culto Cristiano, no quiere decir que sea el único Culto cristiano, el primero de los Cultos cristianos ni el más cristiano de todos los Cultos. Podrá decirlo, cómo no, pero será mentira. Y ya no decir si además se presenta como el auténticamente judío.

Puesto que la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca (sic), la Brujería no puede ser un concepto diferente al de Wicca. Son la misma cosa: una palabra (wicca) construye a la otra (brujería), es más: sin la Wicca, la Brujería no tiene sentido ni como palabra ni como continente de nada.

Como la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca, o lo que es lo mismo, la especialización sacerdotal en los Cultos indoeuropeos, la Brujería Tradicional es la propia o referida a las religiones indoeuropeas, aquella que se haya transmitido por y desde estas fuentes religiosas.

Siendo que la Brujería Tradicional es aquella que define a los Cultos wiccanos, los Cultos wiccanos no pueden ser diferentes de la Brujería Tradicional.

Al estar definidos los Cultos wiccanos originales como Brujería Tradicional, ni puede haber una Tradición Wicca que no sea Brujería Tradicional, ni puede existir una Brujería Tradicional que no defina a alguna Tradición Wicca.

Por ser las Tradiciones Wicca diferentes ramificaciones de los Cultos indoeuropeos, condición necesaria para ser Tradiciones, no pueden existir Tradiciones Wicca que no se correspondan con los Cultos indoeuropeos.

Y si hay Cultos que se digan wiccanos que no tengan esa originalidad indoeuropea en su raíz y principios, no serán Tradicionales, por lo mismo que si no son Tradicionales, serán eclécticos o no serán wiccanos.

Siendo la Brujería Tradicional exponente de los Cultos Wicca y los Cultos Wicca referente de los Cultos indoeuropeos, los Cultos Wicca no son neo-paganos, sino paganos. Pretender que deba existir una transmisión ininterrumpida, nominal y contrastable es ridículo, es una exigencia subjetiva e impuesta de cuño judeocristiano, que por cierto ningún Culto judeocristiano puede justificar para sí mismo.

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Muy al contrario, serán las doctrinas y el sistema de creencias y ritos de estas religiones, que se mantengan o rescaten dentro de su evolución natural o desarrollo, conservando los patrones cultuales de sus orígenes, las que puedan atestiguar su antigüedad, y no que su Culto haya o no haya podido transmitirse mediante filiación ininterrumpida desde el Paleolítico… ¡menuda imbecilidad!

 Cuando los mismos cristianos son incapaces de justificar más allá del mito, una transmisión original desde Cristo a Nicea, en 150 años de prohibición y algunos periodos de persecución, cuánto menos se nos puede exigir a los Cultos paganos que hagamos lo propio, tras 1.600 años de prohibición y 1.500 años de persecución.

Bien es cierto que el linaje, el conocimiento de la línea iniciática dentro de la Tradición, es propio aunque no exclusivo de la Wicca, pero no como un fundamento teológico, sino como una medida de contextualización, de reconocimiento de la filiación y de la trayectoria. Como también es lógico suponer, que tras siglos de persecuciones, éste no puede valorarse y menos exigirse más allá que a partir del establecimiento de las leyes públicas que lo permitan y que, por lo tanto, toda discusión previa a la Libertad Religiosa sobre el mismo, es una forma inútil de entreternos con el sexo de los ángeles.

No, es nuestra línea religiosa, nuestra teología, nuestras creencias y ritos, los que deberán definirnos como Tradición, lo que nos defina, en fin, como Wicca Tradicional, neo-wicca (Wicca mal llamada “ecléctica”) ó pseudo-Wicca.

Cuando hablamos desde el conocimiento de los términos que utilizamos, todo parece cobrar sentido. De la misma forma que cuando algunos nos quieren explicar estos mismos conceptos a partir de sus impresiones e interpretaciones personales, las piezas no encajan… y lamentándolo mucho, en este “puzzle” no vale recortarlas.

Finalmente y sabiendo lo grueso de este artículo por lo que se dice y por lo que no se dice, antes de que saquemos nuestras propias conclusiones, rogaría que volviésemos a repasar las notas al pie. Y cuando ya lo tengamos claro, releerlas de nuevo.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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1.- BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (I)

https://wiccaceltibera.wordpress.com/2013/07/29/brujeria-tradicional-vs-wicca-tradicional-un-puente-sin-orillas/

2.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=witchcraft&searchmode=none)

3.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONARY.

(http://www.etymonline.com/index.php?term=craft&allowed_in_frame=0)

4.- El término “arte” aquí no lleva implícito el significado de “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros” (2a. acep., DRAE), sino el de “virtud, disposición y habilidad para hacer algo” (1a. acep., DRAE).

5.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=wicca&searchmode=none)

6.- Elfrico. The Homilies of the Anglo-Saxon Church: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I.

7.- Wicca. Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch, Julius Pokorny, pág. 1128:

(http://starling.rinet.ru/cgi-bin/response.cgi?single=1&basename=%5Cdata%5Cie%5Cpokorny&text_recno=2112&root=config)

8.- Ejemplos de sustituir “d” por “t” son habituales, lo tenemos en el caso de otras lenguas indoeuropeas, como en el celtibérico (ci.), donde vemos ci. tamai (ie. *dhH1-meH2) ó ci. Teiuo (ie. *deiwo).

9.- Para la etimología de +weid: Edward A. Roberts, Bárbara Pastor, Diccionario Etimológico Indoeuropeo de la Lengua Española. Págs. 189-190.

10.- http://etimologias.dechile.net/?vi.ctima

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tumblr_mcglp11ZTG1rjdemoo1_500Para encarar esta reflexión -que es lo que a priori pretende ser- como un avance de un trabajo posterior más elaborado, voy a ceñirme sobre todo a una convicción antes que a una teoría o hipótesis documentada que pretenda resolver el escollo que ha supuesto partir de la base que, al referirnos a los términos brujería y wicca, lo hagamos desde márgenes diferentes de un mismo río.

Dicho lo cual, me gustaría que no se interprete mi sinceridad como un interés, una intuición o un deseo romántico por justificar una creencia, sino como el resultado de una experiencia vital y estudiada que en modo alguno pretende eludir el valor de la prueba o carezca de hechos y evidencias para poder llegar a esta conclusión, sino que busca sembrar la necesidad de un debate incómodamente relegado a una lista cada vez más extensa de tareas pendientes, que la Vieja Religión va a tener que afrontar más tarde o más temprano.

También soy consciente y porque creo que debido a intereses creados durante cuatro décadas mal contadas de individualismos, competencias y desencuentros, que este planteamiento lo más probable es que vaya a suscitar resquemores y reabrir heridas que se mantienen obcecadamente mal cerradas desde entonces, con el único objeto de crear una serie de Cultos y Tradiciones “burbuja” desde los que cada cual pueda proteger su parcela de razón de ser cuando no pseudo-identitaria.

De una parte tenemos tradiciones wiccanas fuertemente atrincheradas en adoctrinar sobre la diferencia existente entre la Brujería Tradicional y la Wicca Tradicional. De otra parte, claro, existen grupos y asociaciones de Brujería Tradicional totalmente convencidos que la Wicca es una intromisión que ha usurpado, en buena medida, rasgos de su propia identidad para concebirse históricamente. Y también existimos, que haberlos haylos aunque seamos los menos seguramente o los que menos ruido hagamos, quienes entendemos que son y han sido siempre la misma cosa.

Hasta bien entrados los años 50 y mejor durante la década de 1960 esta dicotomía no tuvo apenas sentido más allá de unos pocos desencuentros y conflictos nominales antes que religiosos o espirituales que se fraguaron en el Reino Unido, a partir básicamente de la iniciativa de Gerald Gardner a la hora de aprovechar la derogación de las últimas leyes contra la Brujería en este país, para presentar públicamente la Brujería Tradicional como un Culto aún vivo.

Antes y durante un buen tiempo después, la Wicca no existía como referencia diferencial y no había más controversias que las relativas a comprender el Culto desarrollado a través de Gerald Gardner (la Brujería) como demasiado imbuido quizá de préstamos ocultistas y esotéricos antes que reconstruccionista o hereditario, o haberse tomado demasiadas licencias ajenas a la Tradición para adaptar la Brujería al siglo XX. Persistían, eso sí, las diferencias y conflictos eminentemente personales que no puedo entender probablemente más allá de la envidia, una competitividad innecesaria y por lo tanto desmedida o la endogamia.

Con todo y con eso aún al final de la década de 1970 y principio de los años 80 resulta cuanto menos paradójico comprobar, que wicca y brujería, en palabras de sus máximos exponentes por aquél entonces, eran términos que se seguían usando indistintamente  y por igual para referirse a la Vieja Religión.

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  • QUÉ ES HECHICERÍA

hechicerasTampoco podemos dejar a un lado otro de los típicos estereotipos de este problema que está siendo muy difícil despejar, que es confundir Brujería con Hechicería.

La hechicería es una práctica común tanto en la Brujería como en otras creencias diferentes y la Brujería un Culto religioso en el que se enseña, conoce y se puede practicar la hechicería. Podríamos decir que todo brujo es hechicero porque aprende a utilizar estas prácticas en su preparación, si bien un hechicero no tiene por qué ser brujo porque no haya podido o querido iniciarse en la Brujería.

La Hechicería puede o debe concebirse como un conjunto de prácticas “mágicas” -con todas las reservas también para el uso de esta palabra-, que una persona individual o en grupo, por iniciativa, por aprehensión o por costumbre lleve a cabo sin que tenga por qué mediar lo religioso.

La Brujería jamás podrá estar separada de lo religioso, porque dejaría inmediatamente de serlo, se descontextualizaría. Hay que entender antes la diferencia entre el conocimiento y la práctica de una materia dentro de un Culto, y el reconocimiento de esa materia como un Culto en sí mismo, que es lo que entiendo se pretende y que al confundirlo se induzca al error.

Esto viene a colación porque muchos hechiceros equiparan su práctica con la Brujería, esto es, aunque no sean conscientes o incluso rechacen reconocerla como una religión concreta, dan por sentado que el wiccano al no ser estrictamente hablando un brujo como ellos se entienden, de alguna forma esté invadiendo una parcela de la que se sienten herederos y depositarios. Y así, nos hemos encontrado con un sinfín de opiniones, muchas elaboradas y eruditas pero en su gran mayoría tan dispares y estrafalarias como personales, que han fomentado y prolongado aún más una diferenciación que a mi parecer es absolutamente ficticia.

Como hechicerías hay muchas, hasta el punto de poder acabar siendo tantas como personas pues no deja de ser el ejercicio de unas prácticas para la obtención de unos resultados al margen de las creencias, “brujerías” -se dicen- también. La Brujería, que hace referencia a un Culto o crisol de otros posteriores que surge marcado con unos condicionantes religiosos inherentes, choca abiertamente por lo tanto con la libre interpretación de quienes quieren o entienden que deben ser reconocidos como brujos siendo hechiceros.

Cuestión al margen de esta situación hemos de tratar el que hay quienes conciben y practican la Brujería como un Culto religioso diferente a la Wicca. En este caso entiendo que vuelven a mezclarse las cuestiones personales de quienes serán  protagonistas de su popularización y de las corrientes que liderarán o se generarán a partir de ellos, con el Culto propiamente dicho, que pese a matices y opiniones, sigue siendo el mismo para ambas.

Ahora que hemos despejado la primera incógnita: entender la diferencia entre brujería y hechicería, será cuando nos sea más sencillo recalar en lo que podamos definir como Brujería Tradicional, que es en definitiva a lo que todos y desde un principio hacían -y hacemos algunos igualmente en estos días- referencia.

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  • QUÉ ES BRUJERÍA

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Como los diccionarios por lo común y salvo los especializados -e incluso éstos según y cómo-, aún están fuertemente influenciados por el cristianismo o parten de una apreciación o percepción social cuando no sesgada, “contaminada” por la moral imperante, recurrir libremente a ellos volverá a retrotraernos al problema anterior, a que siguen confundiendo hechicería y brujería. Deberemos, pues, basarnos en la etimología de las palabras para entender desde su origen lo que significan y lo que nos transmiten.

La palabra española brujería tiene el hándicap de que desconozcamos su significado concreto y tampoco ha tenido una atención superlativa resoloverlo, seamos sinceros, si bien existen trabajos que incomprensiblemente se dejan al margen y que apuntan a que además de que seguramente sea una palabra pre-romana, pueda estar relacionada con la raíz celta *brough (lo que esta en un alto, elevado, por encima de ó sobre) como apelativo de las personas sabias encargadas del Culto, aquellas que practicaban y oficiaban en las viejas religiones pre-cristianas. Una raíz que daría nombre a construcciones elevadas (*briga) y como no es complicado deducir, también a una de las Diosas más universales de la mitología celta (Brigantia/Brigith).

Que brujería quizá no fuese un término impuesto por el cristianismo, sino propio, indígena y por lo tanto libre, al menos en su concepción y uso original, de rasgo peyorativo alguno, es algo que puede desprenderse de la reflexión de Lope de Barrientos (1382-1469 e.a.) en su Tractado de las Adivinanças… “qué es, e qué cosa es esto que se dize que ay unas mugeres que se llaman bruxas, las quales creen e dizen que de noche andan con Diana, deesa de los paganos, con muchas e innumerables mugeres caualgando en bestias, e andando, e passando por muchas tierras e logares, e que pueden aprouechar e dañar a las criaturas”.

Y es que, obviamente, sería muy cuestionable suponer que alguien pueda escojer autodenominarse de tal forma que la palabra por la que se identifique le denigre, sea infamante, que le marque negativamente hasta el punto de elegir considerarse abiertamente un paria despreciado en su entorno, bajo un epíteto que le vincule a crímenes castigados con la pena capital

¿Alguien cree probable que un violador de menores quiera presentarse en su tarjeta de visita como Fulanito de tal“, pedófilo? Y si esto nos parece del todo absurdo ¿cómo es que suponemos sin pestañear que las brujas hubiesen podido reconocerse así mismas en plena Edad Media y ante una sociedad inquisidora y fundamentalista judeocristiana, bajo un término que las señale como adoradoras del diablo y asesinas de niños?

Bajo este prisma, es más que razonable suponer que la palabra Brujería no debió tener originalmente para los brujos ningún significado negativo, más bien al contrario, que sería el clero quienes desvirtuarían el significado real de la misma.

No es baladí recurrir a los testimonios de los primeros cristianos frente al paganismo europeo, al objeto de identificar sus Cultos como Brujería y a éstos como a brujos. Cuando San Columbano (s. VII e.a.) -leía no hace mucho- recriminaba a los paganos diciéndoles que sus Dioses eran siervos del Diablo y por lo tanto demonios a su servicio y que los fieles de estos Dioses eran brujos y Brujería sus Cultos “demoniacos”, tenía perfectamente claro a quienes se estaba refiriendo y con qué deseaba igualarlos.

Columbano no iba en absoluto desencaminado, pues al margen de su evidente interés en hacer parecer estos cultos como desviaciones heréticas, diabólicas de su propia cosecha religiosa, no es menos cierto que reconoce en la Brujería, sin lugar a dudas, la continuidad de los Cultos -religiosos- paganos. Es más, este santo católico y misionero de origen irlandés y por lo tanto buen conocedor de lo que hablaba, en ningún momento dice que sea una creencia “nueva” que naciera a partir del paganismo, no, dice claramente que eso en lo que creen, que sus prácticas y Cultos, que la devoción a sus Dioses es, en presente de indicativo, Brujería y que ellos por continuar con esas prácticas son brujos/as.

CernunnosCiertamente eran Brujería las creencias, ritos, devociones y tradiciones paganas, pero no por venir de un demonio de la mitología cristiana, sino por su propio derecho. En este sentido no hay pues transición estrictamente hablando, sino renombrar de otra forma lo que ya existe; como no ha de parecernos extraño que, para ello, Columbano utilizase las lenguas autóctonas, pues se dirigía con el objeto de hacerse entender a un pueblo llano que no entendía ni el latín ni el griego. Y tampoco pretendió desvincular de la Brujería las religiones de los fieles al paganismo, sino que la destaca como característica inequívoca de los mismos.

Que el cristianismo ponderase después y por encima del hecho religioso la práctica de la Hechicería, no ha sido más que otra forma de tratar de ahogar el componente cultual de la Brujería, distorsionando su sentido original para favorecer su crítica y persecución. No es lo mismo recelar de quien pueda maldecirte por vicio tras reconocerse como un servidor del Mal, que de quien se presente a ti y reconozcas como intermediario ante tus Dioses. El miedo y años de adoctrinamiento harían el resto.

La Brujería supuso el crisol a partir del cual se reubicarían los diferentes Cultos paganos en Europa, una vez que el cristianismo empezó a asentar su poder en el continente (ss. XII-XVI) -que curiosamente coincide con el esplendor de la “caza de brujas“-, demonizaron nuestros Dioses y Diosas, prohibieron o plagiaron muestro Calendario y nuestras tradiciones, expoliaron, destruyeron o usurparon nuestros templos y santuarios y resolvieron definirnos como servidores de “su” mal. Y que utilizaran esta palabra (brujería) no pudo ser algo gratuito, claro, sino una voz cercana que les refería directamente a los Viejos Cultos aún vivos que perseguían, y como apuntaba más arriba recurriendo a los modismos indígenas para expandir mejor su mensaje diabólico, con lo que nacería la stregha, witchcraft, brujería, romuva, etc.

Sus seguidores eran las personas encargadas de intermediar con lo Divino, que sabían y hacían guardar los tiempos, los ciclos y los ritos, que entendían de lo celeste y de lo terrestre, que sanaban al enfermo o enseñaban al niño, quienes guardaban las ciencias, las tradiciones y sus mitos, los hombres y mujeres que por su función eran distinguidos de entre sus iguales como aquellos que merecían estar en una posición elevada, la más alta, la que G. Dumézil identifica como la Iª Función, la que ocupan reyes y sacerdotes… los/as brujos/as.

Este reconocimiento es mucho más sencillo de rastrear si seguimos la etimología anglosajona. Al provenir de otra lengua indoeuropea pero que mantendría durante más tiempo su idiosincrasia, el término witchcraft reproduce fielmente su significado original. Y no tenemos más que buscar la raíz de esta palabra (*-wicca) para entender que efectivamente la Brujería es la Vieja Religión de origen indoeuropeo que nos identifica a todos los Cultos posteriores y que entiendo nos dice sin lugar a dudas, que la Brujería es, en definitiva, el Culto europeo originario y no como se nos pretende hacer creer o entienden otros, las reglas por las que se rija la hechicería allá donde se de o se practique, sin una connotación religiosa explícita y al margen de la cultura donde se desarrolle.

Es en este punto donde deberíamos plantearnos si, efectivamente, existe un nexo entre ésta y la Wicca.

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  • QUÉ ES WICCA

DIOSA TRIPLE1Al contrario de lo que se piensa y sobre todo de lo que se escribe, el origen o el significado histórico de la palabra wicca es tan conocido como por desgracia mutilados cuando leemos sobre Ella. Y aunque ya me he ocupado en otras ocasiones de aportar lo que he aprendido sobre la misma, no está de más seguir escribiendo una y otra vez y así cuanto sea necesario.

El término indoeuropeo wicca es el antecedente etimológico y raíz de la palabra brujería (witch, withcraft) y con la misma explicación. Es un cultismo que empezó a usarse con cierta liberalidad y más allá del sentido principal que le daría el mundo académico y posteriormente quien lo rescatase del olvido (Gerald Gardner), a finales de los años 60 y principios de los años 70 del siglo pasado, para entender la Brujería desde una óptica más realista u objetiva, al margen del valor peyorativo con el que lastraría esta palabra el cristianismo, pero cada vez más aplicado -y he aquí el escollo- a la corriente cultual que se desarrollaría a partir de Gardner en detrimento de las demás, hasta unos extremos en los que se enseña que no es wicca lo que no salga de su corriente y linaje.

Gardner en ningún momento dijo haber creado Culto o Tradición nueva alguna, se limitó a posicionarse como iniciado en la Brujería Tradicional y esto es y seguirá siendo así de sencillo por más vueltas que le demos para buscar lo contrario. En palabras de Cantrell, “… no existe duda que a Gerald Gardner se le debe dar crédito al hacer pública nuestra religión en el siglo XX sin haber reinventado Wicca. Sería más por desarrollar la tradición que lleva su nombre, la Wicca Gardneriana, desde la cual muchas de las tradiciones del presente han podido desarrollarse.“ (Gary Cantrell, “Creencias y Prácticas Wiccanas” -Wiccan Beliefs and Practices-, St. Paul, MN: Llewellyn Publications, 2004, página 17.)

Esta idea e intención de separar primero a Gardner de la Brujería Tradicional para después vincular la Wicca estrictamente con Gardner, entiendo que ha sido en buena medida lo que ha provocado gran parte de esta “descolocación” de referentes que al no querer frenarlo cada vez se hace más complicado.

Siendo el significado de witchcraft, brujería y +wicca la raíz de esta palabra, lo que le da el sentido que tiene ¿por qué nos empeñamos en leer lo que no dice? ¿Cómo podemos afirmar que sean términos que aluden a cuestiones “diferentes”? ¿No será que hemos confundido o queramos confundir al “mensajero” con el “mensaje”? y peor aún ¿que por error o interés estemos intentando vincular la Wicca exclusivamente a la particular adaptación hecha por Gardner de la Brujería y después a la corriente que a partir de entonces se crease?

Ante esta dicotomía solo puedo entender que, efectivamente, ha sido confundir el significado de wicca con la persona por la que se religaría en la actualidad y a partir de quien se crearía después un Culto específico marcando una línea clave para su revitalización, pero un linaje más a fin de cuentas producto de su trascendencia personal, lo que ha podido influir de manera determinante en este conflicto. Una circunstancia de la que no podemos culpar ni a Gardner ni a sus primeras iniciadas.

Confundir, ligar y hacer depender exclusivamente la Wicca con Gerald Gardner, entiendo que de alguna forma puede ser despreciar sus esfuerzos por normalizarla en todo su contexto la Brujería Tradicional y detraer gran parte de su riqueza, causa posterior -o incluso la excusa perfecta- para fomentar y/o favorecer nuestra división actual.

Al margen o por encima de cualquier especulación, creo que a resultas de lo poco y mal que se conoce al respecto, solo encuentro sentido al afirmar que la Wicca ha sido, es y seguirá siendo el término adecuado para referirnos a la Brujería -indoeuropea, para entendernos-, lo mismo que ésta hace referencia a los Cultos paganos en contraposición a los cristianos y estas creencias paganas a los Cultos pre-cristianos de origen indoeuropeo, donde la Wicca sería originalmente el núcleo del que partirían en un pasado remoto. O dicho de otro modo: La Vieja Religión.

Útil paradoja ésta que a pesar de nuestras carencias documentales, resquemores e intereses nos devuelve a un origen primitivo como si de alguna manera nos estuviese aleccionando de que ha llegado el momento de cerrar el círculo.

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¿Y por qué llamarse wicca y no de otra forma? ¿o por qué no vamos a poder llamar Brujería a todo y luego ya Wicca a lo que nos parezca? pues por lo mismo que no entendemos de origen mexical la Brujería europea. Si al nahual se le identifica con América, al wiccano (brujo) con Europa ¿Quiere decir esto que no puede haber nahuales en Europa o wiccanos (brujos) en América? ni mucho menos. Quiere decir lo que quiere decir, que no puede existir una Wicca de tradición cultual americana, ni una corriente nahual de tradición europea, lo que no es óbice para que un americano se inicie como Wicca y un europeo como Nahual. En definitiva, que lo mismo que no nos duelen prendas en rescatar y nominar otros Cultos foráneos en su pureza, no estaría de más que respetásemos los nuestros en su integridad, quizá empezando por reconocerlos en su contexto y no en el que queramos darles.

Somos muy dados a utilizar nombres arcaicos para adornar saludos, argumentos y despedidas, pero extrañamente olvidadizos y reticentes para recuperar en su contexto original los propios.

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  • QUÉ ES TRADICIÓN

8La singularidad de una Tradición, lo que la hace serla, es precisamente poder circunscribirse a unas particularidades concretas, constantes y localizadas, que expliquen y apoyen una conducta o patrón común a consecuencia de una originalidad. Será la transmisión de una serie de hábitos y costumbres en un entorno definido lo que identifique una tradición y la distinga de otras.

Y deberemos ubicar esa transmisión de hábitos y costumbres cultuales para poder entender a qué nos referimos cuando señalamos una tradición religiosa y la reconozcamos como tal o como sucede en este caso, el origen de una serie de tradiciones religiosas que se desarrollan desde unas raíces comunes.

Sería primordial tratar de configurar antes el radio de alcance de la Brujería Tradicional. Así como no hay duda que la Brujería se desarrolla desde los pueblos indoeuropeos, la propia idiosincrasia de estos pueblos reconducen, a su vez, esta sabia común entre sus descendientes y como no es anormal suponer lo hacen, salvando la interacción, en paralelo y no a consecuencia de los demás.

Lo mismo que nuestras culturas, incluso viniendo de los mismos focos, se ha desarrollado de manera independiente del tronco, así sabemos que ha ocurrido con sus religiones. No es igual el druidismo galo que el britano ni este que el hispánico, si bien en todo momento hablamos de la misma cultura. Si esto es así y sabemos que lo es ¿a qué viene que nos obcequemos en decir que la Brujería no haya podido tener el mismo recorrido lógico y constatado de las religiones que la preceden? ¿Y cómo podemos decir que la Brujería Tradicional sea la nuestra y sucedáneos o híbridas todas las demás? Pues esto ocurre con la Brujería, ocurre con la Wicca. Motivos para afirmarlo habrá, hay muchos, qué duda cabe, hechos y razones ya sería más discutible.

Son muchos los ejemplos que nos hablan de diferentes “focos” brujeriles en Europa (Alemania, Italia, España, Reino Unido, Francia, etc.), que se dan como resultado de la persistencia en el hábito religioso de los pueblos “cristianizados” por mantener sus creencias y rituales, con sus singularidades y generalidades, pero todos ellos con el patrón común del paganismo -léase también lo que he escrito sobre este término- como causa.

Un explicación a la medida del caso nos la proporciona su antecedente ¿Por qué no hubo un solo Culto pre-cristiano en Europa si tuvo una fuente común? Como sabemos la respuesta, me saltaré tratar de responderla y me adelantaré a la siguiente ¿Y si no hubo un solo Culto en Europa, por qué habría de tener una sola Tradición después? A lo que -y concluyo- me pregunto ¿Y si creemos razonable y sabemos cierto que de una misma fuente surgirían diferentes Cultos relacionados pero paralelos, por qué nos hemos de limitar ahora y fuera de toda lógica y evidencias a una sola Tradición religiosa para explicar todas las demás?

Resultado de todo ello es que en diferentes localizaciones (zonas) de un mismo marco geográfico (Europa), van a desarrollarse y fluir corrientes religiosas (Cultos) que respondan tanto a su origen común (indoeuropeos) como a sus peculiaridades geográficas y culturales (Tradiciones, Cultos o religiones) que las diferencien de sus “hermanas”, sin que por esta causa deba o pueda perder su relación de parentesco.

Es por lo antedicho que todo me hace pensar que existe una Brujería Tradicional de la que se nutren y germinan Cultos diferentes que conoceremos como Tradiciones, en tanto y cuando provengan de ésta, que además la entiendo pan-europea y que no lo puedo entender fuera de su contexto (indoeuropeo) de ninguna otra manera.

Y es precisamente desde esta estructura lo que va a hacer posible que la Brujería se “reconstruya” o para ser más exactos, se rehabilite primero y restaure después adaptándose al siglo XX bajo el cultismo Wicca.

¿Significa esto que la Brujería Tradicional ha sido “superada” por la Wicca Tradicional? No. Porque es lo mismo. Aunque sigan otros muchos Cultos llamándose brujería en vez de wicca, todos seguirán siendo, les guste o no les guste, igual de tradicionales. Puestos a preguntar ¿por qué esa obsesión, en muchos casos reduccionista, en que existan tales diferencias? ¿por qué no preguntarnos a quien beneficia y quien lo necesita? ¿Y no será que diferenciarlas obedezca a un interés concreto por monopolizarlas?

LITHA6bLas Tradiciones Wicca que efectivamente lo sean, lo que precisan en primer lugar para ser reconocidas de esta forma no es el nombre, el idioma o el lugar del que procedan, sino que rezumen ese vínculo sagrado con los Cultos de la Vieja Europa. Y por lo tanto ninguna de Ellas puede tener jamás preeminencia sobre el resto ni mucho menos supeditarlas a una sola.

Quedándose tantas cosas por decir en el tintero aún después de haberme extendido más de lo esperado, voy a dividir esta reflexión en dos mitades en cuya segunda parte y empezando por donde lo dejo ahora, recorreré los fundamentos de la Wicca Tradicional.

No deseo que este trabajo sirva o se entienda en ningún momento como una provocación, sino como una llamada seria y honesta a la coherencia y la fraternidad frente a la cerrazón. Ninguna de nuestras Tradiciones necesitamos en un principio -y si lo necesitásemos nuestro orgullo no nos lo haría decir- de las demás para justificar nuestra existencia, como tampoco permiso para ser lo que somos, pero sí estar unidos para sobrevivir.

Hay quienes tratamos de aprender de nuestros errores y procuramos leernos la moralejas de las vidas de Viriato o de Vercingetorix, por ejemplo, y los hay que piensan que eso no les pasará a ellos. La verdad, no sabría decir qué es mejor, pero estoy seguro que sumar nunca puede ser malo.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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SkullFlowersHendrickAndriezsooVanitasMás allá de los manidos <<yo pienso>>, <<creo que>> o <<en mi opinión>>, de plurales mayestáticos -hasta los de modestia o de autoría- que pretenden formar una idea consensuada de una opinión o creencia personal y de “golpes” de -una presunta- autoridad tradicionalista, lo cierto es que lo primero con lo que se encuentran todas las personas que se acercan a la Wicca, es que sus interlocutores no les explican bien lo que es, lo explican mal o no saben lo que explican. Y lo más oneroso de esta situación en principio apática e inusual, es que somos nosotros, los wiccanos, quienes más confusión “aportamos” a su significado.

Partiendo de la base que la Wicca no es lo que cada cual quiera que sea, lo que a cada cual le interesa que sea o en lo que cada cual quiera convertirla, estamos “condenados” a que más pronto que tarde todos nosotros nos paremos en una misma estación y sentemos unas bases comunes, un entendimiento común, la posibilidad al menos de en vez de querer imponer nuestras teorías, trabajar a partir de los hechos y dar un contexto académico y preciso de nuestra religión.

No podemos seguir discriminando, marginando, negando las realidades de otras Tradiciones -cuando efectivamente lo sean- o simplemente sentenciando que los que no viene de nosotros, ni es Wicca ni la reconocemos como tal. Más aún, aceptando muchas veces sesgar o soslayar su etimología e historia para justificarse y ocultar un espectro mucho más amplio que pueda hacer peligrar lo que entendamos por ortodoxo. Porque correremos el peligro que el resto de Tradiciones se enroquen o agrupen a su albur y tampoco quieran saber nada de las demás, consiguiendo crear un vacío hostil y una ausencia de entendimiento decididamente desafortunado y contraproducente para nuestra religión.

Tampoco es cuestión de promover una posible unidad que siendo sinceros nuestra propia idiosincrasia abortaría quizá antes de empezar siquiera a plantearlo y que además se hace tan innecesaria hoy como inapropiada, pero sí sería posible sentar las bases de un futuro marco heterogéneo común, donde sea lo que nos une antes de lo que nos separe lo que marque la línea a seguir a partir de aquí.

Si todos podemos estar más o menos de acuerdo en algo, creo, es que la Wicca es el resultado de la evolución, adaptación o readaptación de la Brujería Tradicional, que es de origen indoeuropeo y como tal una cepa religiosa pagana y a partir de ésto podríamos tener el espacio necesario para empezar a trabajar.

Actualmente y gracias a la informática tenemos la oportunidad de interactuar entre todos nosotros y estar conectados e informados de nuestros pasos, sin necesidad de movernos apenas del sillón de nuestra casa. En Wicca Celtíbera creemos que esta ventaja es una oportunidad que no podemos dejar escapar y que de alguna forma estamos obligados al menos a intentarlo.

Con este objetivo, en los próximos días la Confesión Religiosa Wicca, Tradición Celtíbera propondrá a la Pagan Federation International un Ier. CONGRESO INTERNACIONAL WICCA EN ESPAÑA, en base a un programa consensuado de trabajo donde podamos tratar los temas de mayor calado, al objeto de buscar un entendimiento que pueda concretarse en un documento escrito que sirva de referencia.

Deseamos con todas nuestras fuerzas que brille por encima de todos nosotros la fraternidad y el entendimiento en un feliz encuentro entre los hermanos y hermanas Wicca.

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Further than those trite “I think“, “I believe” or “In my opinion“, than “royal we”- those of bother or authorship that pretend to get an agreed idea from personal beliefs- and than “strikes” of- a supposed- traditionalist authority, the fact is that the first thing that everybody finds when they approach to Wicca, is that their speakers don’t explain them properly what it is, they explain it wrongly or they don’t know what they explain. And the most burdensome from this situation, basically apathetic and unsusual, is that we, the wiccans, are who “give” more confusion to its meaning.

Assuming that Wicca isn’t what anyone wants it to be, what anyone is interested in it to be or what anyone wants to turn it in, we are “condemned” to stop at a same station earlier than later and to lay common foundations, common understanding, at least the chance to work starting from the facts and to give an academic and precise context of our religion, instead of setting our theories.

We can’t go on discriminating, marginalizing, dennying other Tradition’s ralities- when they really are so- or just sentence that what doen’t come from us isn’t Wicca and that we don’t recognize it as Wicca. More than that, we agree to cut or to avoid its etimology eand history to justify and hide a much bigger spectre that can endanger what we think orthodox is. Because we’ll run the risk of having the rest of the traditions leaving or forming a group that won’t want to know anything from the others, getting to create a hostile emptiness and a lack of understanding decidely unfortunate and counterproductive to our religion.

It’s not a matter of promoving a possible joining that, being sincere, our own idiasyncrasy would abort maybe before we even think about it. Nowadays it’s not necessary and it’s not appropriate. But it would be possible to lay the foundations of a future heterogenous common framework, where what joins us instead of what separates us is what sets the line we have to follow from now.

I think if all of us may agree more or less with the same thing is that Wicca is the result of the Traditional Witchcraft’s evolution, adaptation or readjustment, whose origin is Indo-European, and that is a pagan stock. Starting from this we could have the necessary room to start working.

Nowadays thanks to computing we have the chance to interact with each other between all of us and to be connected and informed about our steps, without miving from our home’s armchair.

We, Wicca Celtibera ( Celtiberian Wicca), think that this advantage is a chance we can’t let go and that we are obliged somehow to try it.

Having this aim in the next few days, Confesion Religiosa Wicca, Tradicion Celtibera (Wiccan Religious Confesion, Celtiberian Tradition), will suggest to the Pagan International Federation to call a first International Wiccan Conference in Spain, intending to achieve a working consensus where we may handle the most important subjects. Our aim is to find an understanding that may be drawn up in a written document that will be used as a reference.

We strongly wish that brotherhood and understanding shine above all of us in a happy Wiccan brother’s and sister’s meeting.

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Fernando González

Brueisamos Kombalkores Bintoi

Confesión Religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

(Wiccan Religious Confesion, Celtiberian Tradition)

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