Posts Tagged ‘suplantación de identidad’

Esto que vamos a decir aquí, no es la primera vez que lo hacemos. No es un tema nuevo, ni tan viejo como para considerarlo crónico. Como introducción, podemos afirmar que en el ámbito pagano se produce un intrusismo religioso que daña la credibilidad de nuestros Cultos, desvirtúa nuestros ritos y creencias y hace peligrar la supervivencia de nuestras Tradiciones.

Con intrusismo religioso, nos referimos en especial a la suplantación impía, premeditada y consciente de una identidad religiosa, por lo común sacerdotal, por parte de quienes sin tener la preparación, experiencia y trayectoria necesarias ni haber sido ordenados sacerdotes, dicen ser miembros de nuestros cleros y aprovechando esta potestad fingida, facilitan o venden la iniciación y el acceso al sacerdocio al margen de las reglas y las tradiciones de este oficio religioso.

Lo que motiva a estos individuos a actuar de manera tan irresponsable, entendemos que tanto puede ser por lucrarse a través de cursos y productos, como crear dependencias espirituales y filosóficas e incluso montar pseudotradiciones y corrientes eclécticas, que trivializan nuestra historia y raíces con el objeto de obtener la credibilidad que sustraen de otros, pero liberándose de dar cuentas de su falta de rigor. Atrapan al incauto con un relativismo exacerbado y en cuanto se descuidan, llevan pagados miles de euros por un título que no vale ni el papel del diploma; es más, suele suceder que todo Culto serio no les reconozca sino como incautos que han tirado su dinero a la basura.

Después de vivir diferentes casos y con la experiencia de haberlos sufrido directa e indirectamente, creemos que los rasgos más comunes por los que se puede reconocer a quienes se apropian indebidamente del sacerdocio, son:

– El bajo nivel o poco interés religioso/histórico de los individuos que crean estos grupos.

– La carencia de las pautas, los principios y valores religiosos de los Cultos que predan.

– Justificar el uso, que no las reglas, de las viejas religiones.

– Dar a sus “proyectos” de grupo, el nombre de Cultos precristianos o términos afines.

– El uso del eclecticismo, como sistema de creencias y prácticas.

– Hablar más de espiritualidad, que de religión.

– Despreciar la iniciación y ordenación, pero exigirla de sus seguidores.

– Lucrarse de su grupo y de sus simpatizantes.

Decimos que el intrusismo y la suplantación de identidad sacerdotal daña la credibilidad de nuestros Cultos, porque en la mayoría de las ocasiones estos individuos simulan pertenecer a una religión a la que no pertenecen y en la que no creen, además de que pretenden ejercer unas funciones sacrales careciendo de la instrucción, la experiencia y la perspectiva que caracteriza a los auténticos sacerdotes, no conocen la supervisión y orientación que proporciona un clero organizado ni han sido evaluados, ordenados y reconocidos por sus iguales. Con tantos inconvenientes y por su falta de conocimientos y preparación, alteran y transforman las creencias y prácticas que dan sentido a nuestras Tradiciones, vendiendo (sic) una idea demagógica y equivocada de nuestras religiones, que provoca que vaya desapareciendo el conocimiento de la original. Si unimos a esto, que buscan lucrarse, el daño es evidente.

Pero si hay algo peor que todo lo anterior, es la connivencia de muchos de quienes en teoría son miembros de auténticas Tradiciones religiosas y de personas individuales con conocimientos y sintonía con nuestras religiones paganas, pero incapaces de adaptarse a la disciplina religiosa y en especial la iniciática o no queriendo formar parte de ninguna, que por las razones que sean, inadaptabilidad, resentimiento o convicción, justifican si no es que colaboran con estos personajes: participando en sus actividades, defendiendo sus prácticas, arropando a sus gurús y cabecillas, etc.

Dicen, por ejemplo, que todas las religiones empezaron igual, con alguien que salió de la nada y creó algo nuevo, y siendo un decir muy temerario y nada documentado, se les olvida que aunque fuese cierto, ninguno jamás dijo ser sacerdote y representar un Culto ya existente en ese momento, dando directrices diferentes y contradictorias de esa misma religión, ni al contrario de la norma vendían cursos para hacer sacerdotes a sus seguidores o inventaban las prácticas de Cultos que ya tenían las suyas propias. Es que, no estamos hablando de alguien que presenta una nueva religión, sino que se presenta como sacerdote de una que ya existe. Siguiendo el ejemplo que suele poner una de mis hermanas, deberíamos preguntarnos, ¿quién de todos estos valedores del intrusismo, de necesitar cirugía elegirían operarse por alguien sin titulación pero que ha estudiado por su cuenta? ¿recurrirían al cirujano titulado o al que dice haberse inspirado a las puertas de un hospital? Y, si no ponemos nuestra salud física en manos de aquellos que suplantan a otros, ¿por qué deberíamos hacerlo con nuestra salud espiritual? Pues eso…

Remarcamos, que no estamos hablando de alguien que crea una nueva religión, sino de quien abre un nuevo negocio y para convencer a sus futuros clientes de su capacidad, simula pertenecer a una religión conocida y formar parte de su clero. No estamos en el mismo supuesto, pues, que plantean algunos para justificar estas iniciativas.

Ahora bien, no por lo anterior los Cultos Tradicionales estamos exentos de culpa, pues muchas veces con dejar hacer colaboramos en la irrupción de este tipo de personajes. Quizá, obviando nuestra responsabilidad como referentes de opinión más o menos leídos. Ya sea por egoísmo (no afecta a lo mío) o dejadez (para qué meterse en líos), hemos mirado demasiadas veces hacia el otro lado del problema, una no-acción que han aprovechado y puede acabar contagiando amplios espacios del Paganismo.

Hoy, por suerte, menos dos pseudoreligiones legalizadas que sangran a sus seguidores o ponen en manos de sus asociados inventar cultos nuevos, algún que otro inquisidor y varios “perdonavidas” de las Redes Sociales, a la vez no suelen pulular por nuestros espacios más de tres o cuatro charlatanes, que generalmente acaban su aventura tan pronto como tarde en cerrarse la cartera de sus seguidores o se les desenmascare, si bien es verdad que el mismo cuentista puede reciclarse y pasar de druida a wiccano o godi en menos de lo que tarda en actualizarse Facebook.

De todas formas, desde Wicca Celtíbera reiteramos la necesidad de replantearnos cómo afrontar este tipo de intrusismo, y en nuestra opinión creemos que si logramos darnos algunas directrices, podría ayudarnos a contrarrestar estas intromisiones. Por ejemplo:

– CUANDO SE APROPIEN DEL OFICIO SACERDOTAL DE UNA RELIGIÓN, SE APROPIAN DEL OFICIO SACERDOTAL DE TODAS LAS RELIGIONES.

– CUANDO UN CULTO DENUNCIE INTRUSISMO RELIGIOSO, LO DENUNCIAN TODOS LOS CULTOS.

– CUANDO SE ATAQUE A UN CULTO POR COMBATIR EL INTRUSISMO RELIGIOSO, SE ATACA A TODOS LOS CULTOS.

– TODOS LOS CULTOS REDOBLARÁN SUS ESFUERZOS POR DIVULGAR DE MANERA CONSTANTE, QUÉ ES UNA RELIGIÓN, EL SACERDOCIO Y LAS REGLAS COMUNES.

¿Seguir estos parámetros, es exigirnos mucho o nos compromete demasiado? Bien, cada cual somos muy libres de no considerar el intrusismo un problema o enfrentarnos a él como creamos conveniente. Wicca Celtíbera, siempre se ha manifestado en contra de aceptar que alguien se haga pasar por religioso, utilizar la religión para vender cursos iniciáticos o sacerdotales y por supuesto, del uso ilegítimo del oficio sacerdotal, por lo que siempre que hemos sido inquiridos sobre el particular, nos pronunciamos en este sentido. Nunca nos callamos ante actividades de este tipo, ni cuando nos afectaba ni cuando afectó a terceros, al extremo de no dejarnos intimidar por quienes utilizan las redes sociales para hacer campañas en nuestra contra por dar nuestra opinión. Porque, no hemos de olvidar que los vividores del Paganismo nos quieren callados, silenciar cualquier crítica a sus actividades, y es por eso que opinar en su contra lo consideran una agresión, considerando que la libertad de expresión es ese derecho que tienen ellos a decir lo que quieran y a que los demás se callen si no les van dar a la razón.

Por último y debido a los fakes que están saliendo contra nuestra Confesión por defender estos principios, hemos de aclarar que esta iniciativa no se ha concebido para perseguir, criticar o censurar a los demás por expresarse o hacer lo que estimen oportuno con su vida y creencias y que no tenemos intención, tiempo ni gana de fiscalizar a nadie, sino dejar claro que no vamos a aceptar como “normal” suplantar nuestros cleros, ni vamos a dejar de denunciar estas actividades y que nos esforzaremos aún más si cabe, para que las personas estén mejor informadas y prevenir presuntos fraudes. Creemos, que actuando así, con cabeza pero con firmeza, lograremos que los casos sigan siendo prácticamente residuales.

© Fernando González

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