Posts Tagged ‘paganismo’

Muchos, creen exagerado que insistamos tanto sobre el significado de wicca y brujería, y sin embargo el ritmo frenético de fakes no deja de sorprender y superarnos a diario. La desinformación constante, difundida por vídeos, libros, redes sociales y medios de comunicación, altera la percepción de la sociedad, creando dos “realidades” paralelas: lo que cree la gente que es la Wicca, y lo que es la Wicca en realidad… y es que después de siglos sin poder explicar qué somos, ahora quienes presumen ser -y no son- paganos, no dejan de meternos palos en las ruedas.

Y no nos llevemos a engaño, en la crítica estamos prácticamente solos. A excepción de Wicca Celtíbera y algún que otro verso suelto, nadie se quiere “mojar” desmintiendo nada, prefieren callar, si no balar, al ritmo de Wikipedia. Pasó algo similar, cuando defendíamos EN SOLITARIO que wicca es un término Indoeuropeo (paneuropeo) y muy anterior al Anglosajón. Esto, nos trajo innumerables críticas, acusándonos de mentir y falsear la historia para quitar a la Wicca su pretendida condición exclusiva y excluyente anglosajona, apropiarnos de forma ilegítima del término y justificar su presencia en España. Hoy, sin embargo, ya empiezan a utilizar nuestras referencias para explicar la etimología de wicca desde el indoeuropeo. Eso sí, diciendo ahora los que lo negaban con porfía haberlo defendido “siempre”, que en este paganismo donde no dejamos de aprender nunca, nadie nos puede enseñar nada jamás…

El problema de esta distorsión, es que cuajó la falsa idea que la Wicca es tantas cosas, que todas son igual de válidas. Y ya se sabe que cuando todo vale, nada vale… lo que en el fondo buscan quienes se posicionan contra la Wicca, desde que no lograron que sacrificase el hecho de ser una religión en vez de seguir como mera “hechicería”, donde la metió el Cristianismo por la fuerza y donde la quiere hoy el Neopaganismo por la letra.

Pongo entre comillas hechicería, porque la estrategia cristiana, que como vemos caló incluso entre los paganos de hoy, engañó en buena medida a la etimología popular para venir a decir que brujería y hechicería sean sinónimos, cuando es notorio que ni para el propio Cristianismo fueron la misma cosa; de hecho, las persiguió de manera diferente.

Hoy, se explica la Brujería como un convencionalismo para referirse a las hechicerías con “pedigrí” o a la Magia Negra, según de dónde salga la ocurrencia, y que además es el “origen” de la Wicca, tanto etimológica como históricamente hablando. O sea, que la palabra wicca viene de witch, ‘brujo’ (!), la Wicca es una forma de Brujería y ésta, la Brujería, la que engloba todas las prácticas de la hechicería. El mundo al revés…

Que esto se piensa, lo leemos en un artículo de hace apenas tres meses de la BBC, que valora el incremento de los seguidores de la Wicca en los EE.UU., con el título de EL LLAMATIVO AUGE DE LA BRUJERÍA PAGANA EN ESTADOS UNIDOS (Y SU SINGULAR CONEXIÓN CON EL ACTIVISMO POLÍTICO DE LOS “MILLENNIALS”):

Dentro del concepto global de brujería y paganismo, se encuentra la “wicca”, una religión muy específica fundada por el británico Gerald Gardner en los años 50 en un intento de recuperar antiguas prácticas paganas de los celtas.

El término tiene su origen en la palabra inglesa de la Edad Media wicche que derivó en el actual witch (“bruja”).[1]

Si contrastamos el artículo con otra publicación de este lado del Océano, leeremos que no es una línea editorial cualquiera o una torpeza de la articulista, sino un relato perfectamente diseñado y que se replica por todas partes:

¿Qué es la Wicca?

La Wicca es un conjunto de creencias anterior a la época cristiana. Distintas religiones paganas que han sido reinterpretadas a los nuevos tiempos y que incluyen elementos como el respeto a la naturaleza o un papel más importante de la mujer en la sociedad.

La Wicca tiene influencias celtas, germanas y escandinavas. Pero también recoge lo mejor de las culturas de los indígenas de Norteamérica, los pueblos precolombinos o los aborígenes australianos. Y por supuesto, bebe directamente de la tradición clásica de Grecia y Roma, el misticismo del Antiguo Egipto y las religiones indias o babilónicas.

¿Qué relación tiene la Wicca con la brujería?

La palabra Wicca proviene de Witch, que en inglés se traduce como bruja. No obstante, no existe tal paralelismo en la realidad. Los hechiceros Wicca no invocan a espíritus malignos ni desean causar daño a nadie. Más bien se trata de una visión renovada de los cultos arcaicos del mundo anglosajón en la prehistoria…

¿Qué es la brujería?

Para encontrar el origen de la brujería tendríamos que viajar hasta el origen de los tiempos. Este término tan impreciso se ha utilizado a veces para denominar a chamanes, sacerdotes, videntes y otros practicantes de artes místicas a lo largo de la historia. […]” [2]

Es fácil, comprobar el tiberio que provocan estos mensajes. Insisten, en hacer a Gerald Gardner el fundador de una religión que él nunca dijo fundar, que sus sacerdotisas jamás dijeron haber fundado, y que en ambos casos defendieron referirse a un Culto preexistente, con fieles ajenos a Gardner que consideraron como iguales; por no decir, que Gardner ni tan siquiera tomó el nombre de wicca para esta religión, sino que mantuvo el de Witchcraft hasta su muerte. Se identificaba con este arcaísmo, a los fieles a una Religión a la que llamaban Brujería, de características históricas e identitarias europeas y más o menos homogéneas entre sus diferentes Corrientes.

La única verdad que dicen sobre el origen de esta palabra, es que el término witch -que no el de “wicche”-, tiene origen en el Medievo, en concreto la Alta Edad Media… pero porque viene de otro anterior, wicce, femenino de wicca, NUNCA AL REVÉS, ni porque “wiche” sea la raíz de nada, que es +ueik-, sino que wiche es cómo se pronuncia wicce en un contexto lingüístico determinado. Presentarla como lo hacen, es tergiversar el lenguaje y contrario al conocimiento histórico, que subvierte la realidad de una palabra invirtiendo la deconstrucción de la misma. Vamos, es como afirmar que el término latino TRADERE, viene del español TRADICIÓN.

Y por lo mismo que tradición viene de tradere, witchcraft viene de wicca y no al revés. Es evidente, que confunden el último “eslabón” de la cadena de transmisión de la Wicca Histórica, la Brujería, como el origen de la Wicca. Circunstancia nada intrascendente, porque cambia todo el sentido del mensaje que se quiere dar. No es lo mismo, decir que la Wicca viene de la Brujería, que la Brujería venga de la Wicca, ¿verdad? En realidad, la diferencia está entre mentir y decir la verdad, explicar la historia tal y como fue o contar una ucronía que encaje mejor en los intereses de quien tergiversa y falsea los hechos.

El segundo artículo, introduce una ambigüedad. Dice, que la Wicca REINTERPRETA las viejas religiones paganas. Otro término, que leído de seguido parece inofensivo, pero que en realidad puede cambiar el párrafo. Reinterpretar, en el sentido de volver a expresar o ejecutar algo, sí; pero enfocado hacia una nueva versión de algo desde la óptica de quien lo mira, por supuesto que no, porque modifica el sentido original. La Wicca, ADAPTA la Vieja Religión a nuestro tiempo, pero no la personaliza. Una vez se adopta la reinterpretación falsa, lo siguiente es coger de donde le parezca bien a uno, y ante la duda, hacerlo de todas partes, ¿y por qué no?

Asimismo, leemos que como en la noticia precedente, vuelven a hacerse eco de una de las muchas falacias que tratan de inculcar, según la cual “La palabra Wicca proviene de Witch, que en inglés se traduce como bruja.” Es aclaratorio, además, que el artículo hable de los “hechiceros wicca”, porque de nuevo confirma y justifica lo que venimos apuntando: insistir cansa, sí, pero adulterar enferma… y enfermar, mata.

Para destacar una última incongruencia de esta postverdad, llama la atención suponer indescifrable la etimología de brujería (witchcraft), hasta hacerlo un término “impreciso”, ¿indescifrable, impreciso? De eso nada, witchcraft: ‘la práctica o el oficio de la Wicca’. A partir de esta verdad IN-DIS-CU-TI-BLE, dígase después lo que se quiera, que ya se contestará como se deba. Siendo cierto, que witchcraft es una palabra que se ha utilizado a lo largo de la historia para explicar diferentes prácticas mágico-religiosas, en realidad la mayoría de las definiciones que sobreviven en el ideario popular, fueron forzadas por el Cristianismo con la intención de desvirtuar su sentido eminentemente religioso y sacerdotal. Por eso, toda acción informativa que contrarreste adulteraciones de “copypasters” o periodistas mal informados, es poca y bienvenida.

Mientras deforman nuestra historia, creencias y tradiciones, el silencio cómplice de los wiccanos facilita la incomprensión, el fraude y la mentira que vierten sobre esta religión. Quizá no es importante, quizá nada lo sea, pero no está de más tener pundonor o siquiera vergüenza y decir ¡hasta aquí!, antes que seguir dócilmente a quienes se erigen como “referentes” del Paganismo, con la intención de decidir por y para nosotros de camino a ese corral que son los artículos, Foros y Grupos, donde pretenden trasquilarnos…

© Fernando González

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1.- BBC NEWS MUNDO. El llamativo auge de la brujería pagana en Estados Unidos (y su singular conexión con el activismo político de los “millennials”). Beatriz Díez BBC News Mundo. 20 junio 2019.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-48616396

2.- DIGITALSEVILLA. Últimas noticias sobre Alicia Collado y las diferencias entre Wicca, brujería y santería. Vicki Vera Marroquín | 20 de junio de 2019.

https://digitalsevilla.com/2019/06/20/ultimas-noticias-sobre-alicia-collado-y-las-diferencias-entre-wicca-brujeria-y-santeria/

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La Wicca, provoca pasiones pero también odios, en especial desde el neopaganismo y por lo común en gente con falta de conocimientos sobre su historia, que ya por fobia o desdén pero siempre sin medida, llegan al extremo de utilizarla a su antojo o acusar a esta religión de defender unos postulados ficticios ¡que los mismos críticos se inventan!

Si a lo anterior, unimos a los que la acusan de intrusismo y de todos los males que sufre la Comunidad Pagana, el “potaje” está servido. Sobre esto, hay un hecho que siempre me ha llamado la atención, y es que LOS MISMOS que reprochan a la Wicca desvirtuar el paganismo, RESPALDAN que quepa en la Wicca ese eclecticismo que lo desvirtúa.

Claro, abrir una puerta a la gente que llega al paganismo sin tener las cosas claras, decir que ahí cabe todo, que es Wicca y se llama Eclecticismo, “libra” de un plumazo al resto de religiones de la mayoría de freelances que abundan por las Redes y que pretenden imponer sus creencias personales a las religiones que quieran, y así, sin remordimientos, señalar un culpable a quien en el fondo no se respeta. Luego, eso sí, que la Wicca se encargue de los “suyos”… Una realidad que no podría darse, de no haber wiccanos encantados con meter a todo el mundo en el mismo saco.

Pero, no creamos que esta tendencia es de ahora y no tenga entre sus afines personajes con alguna influencia o credibilidad dentro del Paganismo, que haberlos haylos y los hubo desde los años 60 del siglo pasado (Robert Cochrane), y aunque por el acceso a la información que vamos brindando algunos, cada vez sea más difícil acusar a la Wicca de tantos estereotipos, gracias a Internet estos reaccionarios gritan más fuerte y llegan más lejos con críticas mediocres o falaces. Individuos, portadores de una desinformación tóxica contra la Wicca que hace tiempo desmontaron los hechos, y que, sin embargo, persisten en reeditar cuestionando unos datos actuales que no reproducen NUNCA para poder tergiversarlos a su antojo. Como son incapaces de desmentir los hechos, cuestionan que existan o que digan lo que dicen y “despellejan” a quienes los divulguen.

Una de las últimas tonterías en la que se entretienen, es tratar de desprestigiar los estudios y trabajos académicos que presentamos, sobre la existencia real de una Wicca Histórica que trasciende y por mucho a Gardner y al s. XX de nuestra Era, que el origen de la Wicca puede rastrearse hasta el Calcolítico y que existe un rastro etimológico de la palabra wicca, que acabaría construyendo la palabra witchcraft. En su contra, “argumentan” que no existe una Wicca Etimológica (sic), que es ridículo suponer a la Wicca miles de años o una convergencia entre las palabras (wicca y witchcraft).

En cuanto a lo primero, es verdad que no existe “la” Wicca Etimológica. Hay que ser un NECIO, para creer que la Wicca de culto a la etimología de una palabra, tan lerdo, como utilizar una estupidez de este calibre para atacar a terceros… –Oh, Diosa Polisemia, intercede ante Homonimia, para que no confunda nuestras acepciones… ¿Cómo puede haber alguien, que crea esta majadería? Pues los hay, lo dicen y se quedan tan panchos.

Lo que sí existe, mal que les pese a muchos, es una trazabilidad del origen y significado de la palabra “wicca” a través de la historia. Algo tan fácil de entender, como absurdo que haya quienes utilicen un presunto culto a la “palabra” (!) que NADIE ha mencionado jamás, para atacar a la Wicca, en concreto a la Tradición Celtíbera, haciendo creer que defendamos una imbecilidad como esta y ocultar así el verdadero mensaje.

Me estoy planteando, editar el Manual WICCA PARA TORPES, y explicar que cuando hablamos de la etimología de la palabra wicca o que la Wicca tenga una etimología, no nos referimos a que en la Wicca exista un Culto etimológico, sino que “partiendo de la especialidad lingüística que estudia la etimología de las palabras”, es posible trazar su recorrido precisamente a través de estudiar el “Origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma[1]

De su etimología, y esto es lo que de verdad les asusta y por lo que no quieren ni oír hablar de ella, sabemos que tiene su origen AL MENOS en el protoindoeuropeo (+ueik-), lo que supone, de hecho, ubicarla en el Calcolítico. ¿Quiere decir esto, que exista un linaje que vaya del Calcolítico… a cualquier wiccano actual? No, en absoluto. Quiere decir, que la palabra viene del indoeuropeo y que por eso se sitúa sobre el Calcolítico. Como que si viniese del anglosajón, debería ubicarse en la Alta Edad Media.

Si la palabra wicca se ha rastreado hasta el INDOEUROPEO, habrá que situarla en el contexto histórico del indoeuropeo, ¿no? Bien, repetimos que el momento histórico del indoeuropeo se sitúa en el CALCOLÍTICO [2]. Por eso, cuando decimos que la palabra wicca aparece en el Calcolítico, estamos diciendo la verdad, que se visibiliza en Europa por los indoeuropeos que la usan, en un tiempo que se ha definido como Calcolítico, y quién diga lo contrario, miente. Nada de esto es opinable.

Ahora bien, que pueda situarse la palabra wicca en el Calcolítico, no implica que su significado religioso se remonte necesariamente a esas fechas, pues es un término que tiene varias acepciones (polisemia), ni que se mantuviese en el tiempo. Para comprobarlo, recurriremos a Diccionarios Etimológicos especializados en el indoeuropeo, y ver qué dicen al respecto del posible significado religioso de esta palabra.

Como no paran de “esputar” falacias al respecto, volveremos a aportar las pruebas que demuestran que sin lugar a dudas, mienten. Y como se jactan, que no haya ni un solo etimólogo que nos avale, que la palabra wicca no venga del Indoeuropeo y que no tenga los significados que damos, no vamos a poner solo un ejemplo, sino TRES, tres diccionarios de investigadores destacados por sus estudios académicos del celta (Pokorny), germano (Köbler) e indoeuropeo propiamente dicho (Watkins), siendo los tres conocidos indoeuropeólogos de referencia obligada para la filología moderna:

▪️Julius Pokorny. INDOGERMANISCHES ETYMOLOGISCHES WÖRTERBUCH. 2 Vol. French & European Pubns, 1969.

▪️Gerhard Köbler. INDOGERMANISCHES WÖRTERBUCH. 5ª Ed. 2014. En Línea.

▪️Calvert Watkins. THE AMERICAN HERITAGE DICTIONARY OF INDO-EUROPEAN ROOTS. Houghton Mifflin Harcourt, THIRD EDITION, Boston New York 2011.

Dejamos como muestra, la imagen del diccionario de Watkins de la entrada wicca (+weik-) como resumen de los anteriores. Aunque, si tenemos un mínimo interés en conocer la verdad sobre este asunto, léanse con detenimiento las tres entradas, porque se verá la trazabilidad de la que hablamos y que confirma punto por punto lo que venimos diciendo.

Si nos hemos molestado en leer las referencias que hemos aportado por enésima vez, ya sabemos tres cosas:

1º.- Que la palabra wicca viene del indoeuropeo.

2º.- Que se sitúa en el período Calcolítico.

3º.- Que define patrones religiosos.

Sobre los especialistas que han hablado de la Vieja Religión en este sentido, no hemos querido profundizar en este caso para no recargar el artículo, pero diremos de quienes a día de hoy afirman que siguen desacreditados iconos como Murray o Gimbutas, que se miente una vez más o se ignora que hace años que la Historia está empezando a devolver parte del crédito a Murray y todo el mérito a Gimbutas. De Murray, diremos que figuras como Ginzburg la redimen en cierta forma, reconociendo que algunas de sus teorías como la de un antiguo Culto a la Fertilidad que sobrevivió en la Edad Media Europea (Brujería) y hasta la Edad Moderna, es una hipótesis a tener en cuenta.

Minimizando las posiciones que estudian a los «perseguidores», C. Ginzburg construyó otro objeto histórico-discursivo que podría relacionarse luego de las correcciones que le efectúa, con las hipótesis -en algunos aspectos desacreditadas- de Margaret Murray- egiptóloga y discípula del antropólogo James Frazer- quien sostiene que el aquelarre descripto en los procesos no es resultado de los inventos de los jueces que logran declaraciones a la fuerza, ni informes de experiencias interiores de carácter más o menos alucinatorio, sino en realidad, descripciones de ritos efectivamente celebrados. Murray no se limitó a destacar el interés etnológico de las confesiones, invirtiendo la problemática les dio credibilidad. Estos ritos, deformados por los jueces en sentido diabólico, estaban relacionados con un culto precristiano de fertilidad que viene tal vez de la prehistoria y llega a la modernidad.” [3]

A este respecto, en su HISTORIA NOCTURNA Ginzburg desarrolla esta afirmación, que ya en la Introducción de su obra dice que “La tésis de Murray, aunque <<formulada de un modo totalmente acrítico>>, encerraba un núcleo de verdad.” [4]

Para el caso de Gimbutas, qué mejor ejemplo que el reconocimiento público que la brindó el mismísimo Renfrew, que criticó duramente sus teorías en torno a los pueblos indoeuropeos, que tras demostrarse que su rival tenía razón, en 2017 dijo en una Conferencia en honor de Gimbutas, que ella estaba en lo cierto y él estaba equivocado. La introducción del vídeo de esta conferencia, que aportamos en la Nota a pie de página, resulta bastante explícito:

Colín Renfrew, admitiendo estar equivocado en favor de Marija Gimbutas en el homenaje a esta última

“Marija Rediviva: DNA and Indo-European Origins

Marija Gimbutas had a detailed knowledge of the archaeology of prehistoric Europe and of the cultures of ‘Old Europe’ with their rich iconography of goddesses and gods, which she viewed as overwhelmed at the onset of the Bronze Age by the Kurgan invasion, an incursion of a new population from the East European steppe lands, north of the Black Sea. This she saw as the key impetus which brought Old Europe to an end, and which introduced to Europe a new population speaking early Indo-European languages.

The first Memorial Lecture will offer a critical review of the question of Indo-European language origins, and will highlight the contribution of one of the leading prehistorians of the twentieth century.[5]

La primera conclusión que podemos sacar, es que el mundo académico representado por Renfrew, ha dejado de ver a Gimbutas como una visionaria, pues aceptó haberse equivocado, se excusó y ha reconocido su trabajo, y ahora sólo hace falta que el racimo de pedantes que actualmente ironiza burlonamente sobre su trabajo desde el Neopaganismo, lean y pidan disculpas… pero claro, ellos están por encima del ¿iluso? de Renfrew, que tampoco tiene idea de lo que habla (…). Hieren la inteligencia de cualquiera, que después que el mundo académico reconozca un Matrifocalismo Neolítico, un Matriarcalismo que aún les cuesta verbalizar, queden berzotas paseando su ignorancia por las Redes Sociales. [6]

En cuanto desmentir que witch y wicca estén relacionados, seguimos esperando que aparezca alguien, quien sea, que se atreva a sostenerlo con un trabajo académico que refute lo siguiente. Nos vamos a remitir a dos Fuentes, la paleográfica y la etimológica.

Sobre la fuente paleográfica, reproducimos nuevamente un texto del s. X e.a., donde describen las prácticas paganas como WICCE-CRÆFTE, que traducen del anglosajón al inglés moderno como WITCHCRAFT, demostrando que, como decimos, witchcraft, fue descrita como ‘la práctica o el oficio de la Wicca’:

Original Anglosajón: “”Se cristena mann ðe on ænigre þissere gelicnysse bið gebrocod, and he ðonne his hælðe secan wyle æt unalyfedum tilungum, oððe æt wyrigedum galdrum, oþþe æt ænigum wiccecræfte, ðonne bið he ðam hæðenum mannum gelíc, þe ðam deofolgylde geoffrodon for heora lichaman hælðe, and swa heora sawla amyrdon. Se ðe geuntrumod beo, bidde his hæle æt his Drihtne, and geðyldelice þa swingla forbere; loc hú lange se soða læce hit foresceawige, and ne beceapige na ðurh ænigne deofles cræft mid his sawle ðæs lichaman gesundfulnysse; bidde eac góddra manna bletsunge, and æt halgum reliquium his hæle gesece. Nis nanum cristenum menn alyfed þæt he his hæle gefecce æt nanum stane, ne æt nanum treowe, buton hit sy halig rode-tacen, ne æt nanre stowe, buton hit sy halig Godes hus: se ðe elles deð, he begæð untwylice hæðengild. We habbað hwæðere þa bysne on halgum bocum, þæt mot se ðe wile mid soðum læcecræfte his lichaman getemprian, swa swa dyde se wítega Isaias, þe worhte ðam cyninge Ezechie cliðan to his dolge, and hine gelácnode.” (La negrita es mía).

Traducción: “The christian man, who in any of this like is afflicted, and he then will seek his health at unallowed practices, or at accursed enchantments, or at any witchcraft, then will he be like to those heathen men, who offered to an idol for their bodies’ health, and so destroyed their souls. Let him who is sick pray for his health to his Lord, and patiently endure the stripes; let him behold how long the true Leech provides, and buy not, through any devil’s craft, with his soul, his body’s health; let him also ask the blessing of good men, and seek his health at holy relics. It is not allowed to any christian man to fetch his health from any stone, nor from any tree, unless it be the holy sign of the rood, nor from any place, unless it be the holy house of God: he who does otherwise, undoubtedly commits idolatry. We have, nevertheless, examples in holy books, that he who will may cure his body with true leechcraft, as the prophet Isaiah did, who wrought for the king Hezekiah a plaster for his sore, and cured him.” (La negrita es mía).” [7]

Bien, aunque tal cual se describe la polémica debería quedar automáticamente saldada, no queremos dejarlo solo aquí, por lo que vamos a añadir la explicación etimológica que las fuentes académicas nos aportan. Dicen en el ONLINE ETYMOLOGY DICTIONARY:

▪️“witchcraft (n.)

Old English wiccecræft “witchcraft, magic,” from wicce (see witch) + cræft “power, skill” (see craft). Witchcraft was declared a crime in English law in 1542; trials there peaked in 1580s and 1640s but fell sharply after 1660. The last, in 1717, ended in acquittal. The Witchcraft Act was repealed 1736.[8]

Y para rematar lo dicho, leamos las acepciones de uno de los diccionarios etimológicos más importantes de la lengua anglosajona, editado 46 años antes de nacer Gardner, el DICCIONARIO DE LA LENGUA ANGLOSAJONA de Joseph Bosworth.

▪️”Wicce-cræft, WITCHCRAFT; incantatio, veneficium, Lev. 20, 27: L. North. Preeb. 4-8. Wiccian; p. ode; pp. 0d. To use witchcraft, to bewitch ; veneficiis uti :—Gif hwa wic cige any one bewitch, L. Can. Edg. imp. pn. 4-1. Wiccung-dém Witchcraft, magic art ,- ineantatio, ars magica, Cd. 178.” [9]

En fin, no cabe duda que la palabra witchcraft se construye a través de wicca (femenino wicce), y como dicen, “a fuerza, ahorcan”. La fuerza de los hechos, de las pruebas que una vez más volvemos a poner de manifiesto, que ahoga todo intento de pervertir el origen, sentido y significado de una palabra que por más que algunos negados recurran a la falacia y el engaño, para desinformar y mantener patéticos intentos de imponer sus ideas absurdas, no van a poder confundirnos a todos siempre y en todas partes.

© Fernando González

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1.- Etimología (DLE).

https://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=etimolog%C3%ADa

2.- Calcolítico.

https://indoeuropeo.org/es/Calcol%C3%ADtico

3.- María Luz González Mezquita. ¿MICROHISTORIA O MACROHISTORIA? CARLO GINZBURG ENTRE I BENADANTI Y LA HISTORIA NOCTURNA. PROHISTORIA 4 · 2000 (UNMDP), pp. 138-139.

4.- Carlo Ginzburg. HISTORIA NOCTURNA. Muchnik Efitores S.A., 1991., p. 19.

5.- Conferencia conmemorativa en descargo de Marija Gimbutas. Presentado por Lord Colin Renfrew, miembro principal del Instituto McDonald de Investigación Arqueológica, ex profesor de arqueología de Disney y director del Instituto McDonald de la Universidad de Cambridge. Comentarios introductorios del Dr. Audrius V. Plioplys. Organizada y patrocinada por los Dres. Audrius y Sigita Plioplys:

Marija Rediviva: ADN y orígenes indoeuropeos

https://m.youtube.com/watch?v=pmv3J55bdZc

6.- https://www.europaindigena.com/2%C2%AA-el-neol%C3%ADtico/ii-la-muerte-del-viejo-mundo/6-las-invasiones-indoeuropeas/

7.- Ælfric of Eynsham. THE HOMILIES OF THE ANGLO-SAXON CHURCH. THE FIRST PART, CONTAINING THE SERMONES CATHOLICI, OR HOMILIES OF ÆLFRIC. IN THE ORIGINAL ANGLO-SAXON, WITH AN ENGLISH VERSION. VOL. I. By BENJAMIN THORPE, F.S.A. LONDON: PRINTED FOR THE ÆLFRIC SOCIETY. MDCCCXLIV.

8.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONARY.

https://www.etymonline.com/word/witchcraft#etymonline_v_25508

9.- Joseph Bosworth. A DICTIONARY OF THE ANGLO-SAXON LANGUAJE, p. 457. 1838.

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Si “wicca”, fue el nombre nativo que evangelizadores como Ælfric de Eynsham (s. X e.a.) utilizaron, para explicar que las prácticas tradicionales de los Cultos precristianos, eran paganas, es evidente que “wicca” y “paganismo” fueron SINÓNIMOS, y por lo tanto cada una de estas palabras lleva implícita a la otra, siendo un PLEONASMO escribirlas juntas e incongruente diferenciarlas.

Unamos a esto, que originalmente no sólo es que tales palabras fuesen similares, sino que los Romanos precristianos utilizaron indistintamente uicani y pagani para referirse a quienes se resistían a abandonar sus creencias y prácticas, frente al sincretismo de la Urbe (Roma).

Además, puesto que wiccano era equivalente a pagano, tampoco puede decirse que la Wicca sea una corriente Neopagana, porque no es nueva en Europa ni está influida por ideas, creencias o filosofías extemporáneas y ajenas al desarrollo propio y natural de nuestras tradiciones religiosas indoeuropeas. Esto es, que sabiendo que las peculiaridades de la Wicca están respaldadas por la Historia Antigua, contradice imaginarlas modernas, como por ejemplo:

▪️Un Panteón Politeísta, regido por una Diosa Triple y un Dios Cornudo.

▪️Un Calendario Lunisolar, con al menos 21 fiestas principales (Plenilunios y Solstinoccios).

▪️Un Rito circular orientado cardinalmente, como forma convencional de la Liturgia.

Por último y a diferencia del Cristianismo, los Cultos precristianos europeos no utilizaban Libros Bautismales para “filiar” a los creyentes en sus respectivas religiones, por lo que resulta absurdo buscar linajes ancestrales y mucho menos demostrarlos con actas inexistentes. Lo que no es óbice, como no lo fue para el clero cristiano, entender que aquellos herejes medievales que adoraban y sacrificaban a los “Demonios”, fuesen igualmente paganos aunque ya estuviesen bautizados -de ahí lo de herejes-.

Más aún, salvo contadas excepciones en buena parte de Europa la escritura con fines religiosos fue tabú, lo que unido a las quemas masivas de textos paganos protagonizadas por cristianos, a la inculpación directa por el hecho de poseerlos y a unas persecuciones que duraron más de 1500 años, hace demagógico y pueril exigir pruebas de una filiación que se sabe no existió, en unas actas que no se escribieron pero que deberían haberse escondido y actualizado durante miles de años y de manera ininterrumpida. Y todo este sinsentido, sólo está para distraer nuestra atención del verdadero quid de la cuestión, y es que como reza el título de este artículo, decir Paganismo y Wicca es lo mismo: si uno no es moderno, la otra tampoco, y si uno es autóctono, la otra también.

© Fernando González

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Históricamente hablando, existen innumerables referencias, evidencias y testimonios directos, que demuestran que ambas palabras no eran sinónimos ni se refirieron a la misma cosa; hasta la intervención y manipulación del Cristianismo, claro.

La Brujería, se transmitía a través de la Iniciación, por regla general se profesaba en grupo y bajo un contexto religioso. La Hechicería, sin embargo, se presentaba como un conocimiento adquirido, se practicaba en privado y era de corte aconfesional. Las formas y el fondo, e incluso la manera distinta en que fueron perseguidas por el Cristianismo, demuestran que no hablamos de sinónimos… pero como también fue un hecho diferencial entre los Cultos precristianos, donde las divergencias estaban mucho más acentuadas y por cierto, de manera natural.

Confundir Brujería con Hechicería, responde además a un planteamiento corrupto desde su base, pues surge a partir que en los inicios del Cristianismo éste toma consciencia de que si quería imponerse al Paganismo, debía desvirtuar el carácter religioso de los Cultos precristianos, empezando por desarraigar primero las prácticas y después las creencias tradicionales. Nunca quiso “competir” socialmente en igualdad, huyó de los debates y no fue extraño que replicase a sus detractores una vez fallecidos, y sólo cuando estuvo protegido por lanzas, se expuso pública y abiertamente a los Cultos precristianos.

Es entonces, cuando las prácticas religiosas paganas se confunden con las Cristianas, que las solapan, y los SACRIFICIOS acaban equiparándose a los MALEFICIOS, de tal forma que se confundirá al sacerdote con el hechicero. Así, cuando el sacerdote deja de verse como un intermediario ante los Dioses, para convertirse en un “emisario” del Mal, quien utiliza sus conocimientos contra sus vecinos ya por vileza, interés o avaricia, la percepción cambiaría. No fue un proceso rápido o natural y ni tan siquiera entonces supuso un odio generalizado, sino un miedo focalizado y episódico, una transformación constante y secular hasta que este cambio de mentalidad se impuso. El terror, la falta de libertad y la educación, darían sus frutos.

Incluso hoy en día, siguen confundiendo hechicero con brujo como algo usual, y por lo tanto blanqueando la perversión de un lenguaje falaz y represivo con fines ideológicos. Que traduzcamos las palabras que daban nombre a la Hechicería clásica, por ejemplo hechiceros, farmacéuticos, fatídicos, maléficos, venéficos o sortílegos, por brujos, es una rémora estúpida, una sinrazón por obcecarnos en utilizarla mal aún a sabiendas que lo hacemos, que ha contribuido a que persista el sentido inapropiado que le damos a ambos términos. Parece que, como hacen los cleros Cristianos con su libro sagrado, quisiésemos engañar y confundir al lector, como cuando traducen prostituto sagrado (qadesh, peyorativamente keleb, ‘perro’), promiscuo (arsenokoites) o disoluto (malakoi) por ‘homosexual’. Ellos, para reforzar una hostilidad ya de por sí evidente, nosotros, por complejo, ignorancia e interés.

Fijémonos, que la palabra bruja no aparece por ningún lado en estos contextos, y sin embargo en la Edad Media serán los cristianos quienes utilizarán este término para denominar o “traducir” todas ellas:

Et primo de falsa opinione credentium illas maleficas et sortílegas mulierculas que ut plurimum vigent in regione basconica ad septentrionalem partem montium pirineorum que vulgariter broxe nuncupatur posse transferri de loco in locum per reales mutationes. […]”

Es falsa la opinión de los que creen que tales mujerzuelas -sortílegas– y maléficas, que tanto abundan en la región de los bascones, parte septentrional de los montes Pirineos[281], y que vulgarmente se llaman brujas[282], puedan viajar de lugar en lugar realmente. […]”.*

No podemos acostumbrarnos, a convivir con la mentira y la tergiversación de tal manera que seamos nosotros mismos quienes abanderemos la farsa. Y no es por desmerecer la Hechicería o restar alcance a la Brujería, sino para devolver a cada cual el sentido original, el que tuvo y le dieron nuestros Antepasados, el que por respeto, honestidad y coherencia, deberíamos darle actualmente nosotros.

Si quisiéramos unas definiciones rápidas, pero fieles a la etimología y el sentido principal de éstos términos, tendríamos:

Brujería. ‘El Oficio o la Práctica de la Wicca’. La acción de profesar ritos y ceremonias religiosas y mágicas, el sacrificio y la consagración.

Hechicería. ‘Lo que se hace artificialmente, no natural, hecho por la mano del hombre’. La formulación y la práctica de técnicas mágicas.

Marcar la diferencia, ni mucho menos significa que la Magia no forme parte de la Brujería, que el hechicero no pueda ser brujo o que el brujo no sepa de hechicería, sino que las cosas deben alinearse conforme a su naturaleza, al margen de intereses, opiniones o los deseos de nadie. O sea, los brujos pueden ser hechiceros, pero sólo los hechiceros que se han iniciado en la Brujería, son brujos. Se puede extrapolar a cualquier religión, pero siempre teniendo en cuenta que decir Brujería es como decir Paganismo, que se puede ser pagano y no por eso druida o godi, por ejemplo.

El Culto de la Brujería, esto es, la Práctica de la Wicca, es una religión ancestral que merece la consideración debida por el mero hecho de serlo, por haber preservado muchas de nuestras tradiciones y por el sentimiento religioso de sus fieles. La Hechicería, en cuanto a ser una técnica “mágica”, ha de tenerse en consideración y tratarla con el respeto que se merece; el error, está en emparejarlas o supeditarlas.

Recapitulando y por darle un contexto final a la imagen: respetar la Tradición no somete, te libera. No somete, porque no te obliga a seguirla, sino a respetarla; y libera, porque no te compromete más allá de ser consecuente y honesto con la Historia.

© Fernando González

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* Martín de Andosilla y Arlés. DE SUPERSTITIONIBUS, 7. Introducción, traducción y notas de Félix-Tomás López Gurpegui.

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A consecuencia de la ola mundial de incendios que asolan la Tierra, viene a mi mente una antiquísima costumbre de nuestros Cultos precristianos que creo no ponemos en práctica desde hace mucho tiempo, ni las veces ni en los lugares que sin duda deberíamos hacer, una práctica que no hemos respetado debidamente y tampoco restituimos como se supone habría que hacerse. Me refiero, a mantener y renovar la fidelidad de los lugares consagrados y la Consagración de los espacios naturales bajo la advocación de nuestros Dioses.

Ayer, mientras compartía la iniciativa de una Cadena de Oración contra el fuego que arrasa el Planeta, y preparaba la petición a los Dioses protectores de bosques, ríos y montañas, de la Naturaleza y el Clima, para frenar y consumir estos fuegos incontrolados, me vino a la cabeza esta Tradición NUESTRA, del patro/matronazgo de ciertos espacios naturales a nuestras Divinidades, que hoy quizá hemos dejado más para el estudio que para nuestras prácticas.

Si realizamos nuestros ritos en lugares que ya sabemos consagrados a una Divinidad, no solemos revitalizar esa advocación más allá y en el mejor de los casos, de solicitar a la Deidad que interceda por la consecución del rito o nuestros propósitos. Pero en muy pocas ocasiones, por abrir alguna posibilidad a la prudencia, solemos renovar esta advocación con ceremonias concretas, agradecer con ofrendas su atención e incluso encadenar con esconjuraciones la profanación o el daño malintencionado de estos lugares.

Y es que, el ser humano no es solo observador o testigo de lo que ocurre en los espacios naturales, sino también parte activa de su seguridad y sostén, garante y cocustodio de los mismos en virtud de saberlos además de naturales, insuflados por la esencia de los Dioses y de los Espíritus de la Naturaleza.

Es evidente, y habrá quienes con razón nos lo recuerden, que toda Naturaleza es Sagrada y está ya santificada de por sí o como parte de lo Divino, pero, diría yo, como lo está el Sol y sin embargo no dudamos en cuidar su tránsito con escrupulosidad, celebrando sus efemérides cíclicamente. Hemos de tener en cuenta, que la RENOVACIÓN forma parte y no menor de las liturgias paganas, y que contemplar religiosamente esta vinculación y patronazgos nunca está de más y por ser más precisos, siempre habría que contemplarse de manera fija.

No quiero que se entienda esta reflexión, como un reproche hacia nadie, que en todo caso lo sería para todos nosotros, sino como una llamada para que pongamos más atención, si no solemos hacerlo, en esta parte de nuestras prácticas, y animarnos a tener un compromiso aún mayor hacia nuestro entorno del que formamos parte.

Y ahora sí, teniendo esto presente, bien podríamos completarlo con una serie de medidas o acciones sagradas y mundanas que ya planteé y entiendo que ayudarían a este propósito:

1º.- Cuidar, escudar y custodiar los bosques, selvas y parajes naturales que aún conservamos.

2º.- Reforestar, proteger y preservar de la especulación, las zonas arrasadas por las llamas.

3º.- Execrar a quienes provocan, consienten o mantienen su quema indiscriminada para su lucro e interés.

Y, en fin, apostillaría que todo esto no tendría sentido sin recordar dónde ha de recaer nuestro mayor esfuerzo, que es en la EDUCACIÓN. Que atacar el síntoma de una enfermedad, no la combate, sino que reduce las consecuencias que nos ocasiona.

© Fernando González

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Siempre que tocamos el origen de la Wicca, su relación con la Brujería y su pertenencia al Paganismo y a los Cultos Precristianos, surge quemazón, úlceras y escándalo principalmente entre los “influencer” del Paganismo, sobre todo si la información se presenta desde un punto de vista histórico, porque su soberbia les hace incapaces de reconocer algún error o no saberlo todo, y porque tienen un interés personal en mantener las falacias con las que se hicieron un “nombre”, creyendo que desmentirlas o corregirse comprometería la posverdad en la que viven y de la que no quieren renegar.

Y no nos referimos a la Historia Contemporánea e incluso Moderna de la Wicca, en donde la quieren “encerrar” porque no supone ningún quebranto a su credibilidad, sino a la verdadera historia de la Wicca, a esa que no se lee en la pseudoenciclopedia Wikipedia ni en las fakes de Facebook. Esa Historia, nos hace remontarnos al menos al Calcolítico Europeo, tiempo del presunto origen de la palabra y punto de partida más o menos conocido del que sabemos algunos de sus significados. Suprimir este origen y pasado, es tan “apropiado” como negar una historia del Cristianismo anterior al Concilio de Trento.

Por ejemplo: si cuando decimos que la Brujería surge y se llama así gracias a la Wicca, que es la que construye la palabra y que por lo tanto no puede ser posterior a la palabra que nace de ella, ¿qué hay de incierto en esto? Las HOMILÍAS ANGLOSAJONAS del Abad Elfrico (s. X e.a.), no dejan lugar a dudas: Brujería (Witchcraft), viene de WICCE-CRÆFTE (la práctica de la Wicca), y por lo tanto como palabra y concepto nuevo es posterior aunque signifique la misma cosa, un hecho conocido y demostrado por la etimología y la epigrafía, no un opinión ni una idea. Así que, ¿con qué razón, o mejor con qué derecho nos permitimos entonces, cuestionar o negar que la Wicca es anterior a la Brujería? Y si por brujería, fue como se conoció la Wicca a partir de la Alta Edad Media, ¿cómo podemos tener la desfachatez o la irresponsabilidad, de contar que son distintas y aún peor, de tergiversar la historia y decir que la Wicca sea una consecuencia moderna y desvirtuada de la Brujería?

Es verdad, que en un artículo no se puede profundizar o matizar en todos los contextos, porque lo haría difícil de leer y por regla general nadie lo leería entero, pero hay cosas que no necesitan más explicación que contrastarlo y admitir que es cierto o falso lo que se dice. ¿Existe el dato? Sí. ¿Es auténtico? Sí. ¿Dice lo que decimos? Sí. Pues sobre el origen de esta palabra, no hay más que discutir… cosa diferente, es que nos hayan enseñado lo contrario, que lo hayamos defendido así y nos cueste admitir que estábamos equivocados. En nuestras posibilidades, siempre hay que tratar de distinguir la DESCRIPCIÓN de un hecho, de la INTERPRETACIÓN que se haga del mismo. Y hoy, sufrimos las consecuencias de poner a un mismo nivel descripción e interpretación, por agradar a esa mayoría estúpida que es la masa, en cuanto que todos tienen derecho a tener razón, sepan o no de lo que hablen.

La justificación para sostener este dislate, se fundamenta en dos planteamientos:

1º.- Que el sentido o lo que representa la Brujería, es anterior al sentido y lo que representa la Wicca.

2º.- Que si falla el punto 1º, se puede decir que el significado de las palabras cambian con el tiempo, y que por lo tanto el sentido actual es el auténtico.

En cuanto al primer punto, no hay nada más sencillo para comprobar su verosimilitud, que enfrentar la palabra al sentido que se le quiso dar cuando se formuló. Esto es, si brujería significa ‘la práctica de la Wicca’, la práctica de algo que ya se conoce y tiene una explicación concreta y preexistente, es imposible que aquello que se realiza (wicca) sea posterior a la palabra que lo explica (wicce-cræfte).

Más claro: Si sabemos que durante el desarrollo del ser humano existió un “periodo que comprende el uso de las primeras herramientas de piedra”, no es posible que ese periodo sea posterior a la creación del término Paleolítico (1852), ni que la construcción de edificios de piedra sea un conocimiento anterior a la fabricación de bifaces.

Por otra parte y atendiendo al segundo punto: que hoy en día surja una persona o un grupo de personas que decidan, que por Paleolítico debe entenderse el periodo durante el que se construyen las primeras Catedrales, ni estarán en lo cierto ni haríamos lo correcto aceptando algo tan absurdo porque lo afirmen muchos, y porque todos tengan el presunto derecho a llamar a las cosas como les venga en gana.

Frente a la opinión, está la razón: Como decimos, Wicca viene del indoeuropeo, del protoindoeuropeo concretamente, y por lo tanto tiene referencias en muchas lenguas, no sólo en la anglosajona, si bien es verdad que será a partir del Anglosajón y el Germano que se construya la voz witchcraft, que no Wicca. El anglosajón, es una lengua hablada a partir de la Alta Edad Media, el indoeuropeo, al menos desde el Calcolítico, la diferencia es muy grande.

El término wicca (+ueik-), es polisémico y está muy extendido por Europa. Por ejemplo, construye el término gr. oikos, ‘hogar, casa’, y el lat uicus, ‘villa, aldea’, y también ‘casa del Clan’. De alguna manera, todos estos conceptos están en su mayoría relacionados con lo religioso, como el Lar, el fuego del hogar, la casa comunitaria de la tribu o el núcleo más pequeño suprafamiliar, la Aldea. De hecho, hay por toda Europa y por la Península Ibérica en especial, referencias epigráficas de los uicani (wiccanos) dirigidas a Divinidades indígenas, hasta el punto de señalar la persistencia de los Cultos Nativos frente a la romanización, en aquellos lugares donde aparece la palabra uiccani. No es insustancial, que el término peyorativo de pagano, que utilizaron los romanos antes que los cristianos y con un sentido similar, sustituyó el de uicano, como persona “supersticiosa’, que mantenía los Cultos prerromanos y agrícolas antes que el de la Urbe (Roma)… paradojas del destino o justicia Divina, hacia una palabra que se me hace extraño despreciemos hoy con tanta ligereza.

Con todo esto, hay que remarcar que el término wicca no nos es extraño en España, por mucho que haya pasado “desapercibido” para una gran mayoría de la comunidad pagana actual.

Y en cuanto al término español brujería, es verdad que no se tiene la certeza de su origen ni significado, si bien los estudios están un poco más avanzados hoy en día, y hay una líneas o directrices bastante bien enfocadas en este sentido:

a.- La palabra “brujería” (broxaria), es de origen prerromano. Casi con toda probabilidad, celta.

b.- Su significado, está relacionado con personas de alto rango y consideración, sin duda con la 1ª función dumeziliana, la Sagrada.

c.- El Cristianismo equiparó y utilizó como sinónimo el término “brujería” con el de “witchcraft”, dándole el mismo significado.

La etimología, apunta a la raíz celta BROUGH/BRIGA, ‘alto, elevado’, probablemente seguido de algún superlativo, lo que sin duda podríamos equiparar con los nombres de otros cleros que nos son conocidos. Por desgracia, no sabemos si el término es original precristiano o como en el caso de “witchcraft”, una construcción cristiana a partir de unir términos indígenas…

En fin, podremos especular o buscar una explicación a que la palabra Wicca existiese antes que la palabra Brujería, a que la palabra Wicca construyese la palabra Brujería y a que la palabra Wicca, explique a qué se refiere la palabra Brujería, pero lo que no puede ponerse en duda es el hecho en sí mismo. Y si la palabra Brujería, significa “la práctica de la Wicca” (sic), solo caben tres consecuencias:

1º.- Que la Brujería Tradicional, la antigua, la que le da el nombre y la explica, hace referencia a una práctica llamada Wicca.

2º.- Que la palabra wicca, hace referencia a unas prácticas ancestrales (paganas) cuanto menos anteriores a que existiese una palabra que las defina como brujería.

3º.- Que esas prácticas, marcan el sentido y el significado primero de la palabra Wicca y después de la palabra Brujería.

Por lo tanto, hay una Brujería Tradicional, que es la histórica, que viene directamente de la Wicca, y hay una Wicca Tradicional, que es histórica (Wicca Histórica), que viene de las prácticas ancestrales que la describen. Sobre el término Wicca, no tenemos más que recurrir a los diccionarios etimológicos especializados, y comprobar si lo que estamos diciendo es verdadero o falso.

La relación de la Brujería con el Paganismo, viene dada desde el momento histórico que se equipará o explica esa relación, y por lo tanto debemos ceñirnos al momento de la aparición o difusión de la palabra. Pues bien, sabemos que la palabra Brujería surge en la Alta Edad Media, PARA DEFINIR EN LENGUAS NATIVAS LAS PRÁCTICAS PAGANAS. ¿Y qué es lo que se explica? Leyendo las entradas etimológicas de Pokorny, Göbler, Watkins, etc., tendremos la respuesta.

Aún cuando la mayoría de las referencias de las que disponemos, son fuentes cristianas, hay otras que obviamos, quizá no tantas pero también importantes, por no decir que además hemos hecho un uso selectivo de las Fuentes Cristianas, para coger lo que nos interesa y despreciar o desconocer el resto. Y es en ese resto, precisamente, donde se explica lo que una gran parte del Paganismo actual no quiere aceptar, y es que a lo que se llamó brujería fue al mismísimo Paganismo, que el Cristianismo demonizó esas prácticas después, quitándole importancia a su religiosidad precristiana para convertirlo en una desviación herética (ver Agustin de Hipona), y que si reducimos a hechicería la brujería, estamos reduciendo a hechicería al propio Paganismo.

© Fernando González

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Por más que lo repitamos, nunca es suficiente: la Wicca, es una religión. No es un lugar donde experimentar con la “magia”, tampoco un gremio de hechiceros o el refugio de quienes se introducen en el Paganismo sin idea de lo que buscan, hasta encontrar su “auténtico” Camino espiritual y religioso. Y si alguien la utiliza en este sentido, no es excusa para que desequilibrados, frustrados o influencers deseosos de cuestionarla, arremetan contra Ella, en vez de hacerlo contra quienes la pervierten. Sobre todo es entre neopaganos, que se quiere dar esta imagen falsa de la Wicca para cubrir o tapar diferentes intereses, fobias y carencias.

Que se ceben más con esta religión que con otras, no significa que no lo hagan con el resto. Ni el Druidismo o el Asatrú en España, por ejemplo, están libres de intromisiones. El primero, al estar mejor cohesionado es menos susceptible de intrusismo, y sus Tradiciones reaccionan al unísono junto a la propia Comunidad Pagana para censurar la apropiación indebida del término, la misma Comunidad que mira con naturalidad que una PSEUDOWICCA que germinó bajo su amparo, campe a sus anchas comerciando, tergiversando y neologizando la Vieja Religión, para luego culpar a la WICCA de los males que eso provoca. En cuanto al Asatrú, las rémoras son más estrellas fugaces que se consumen rápido, y poco hay que pueda considerarse ilegítimo que no se sepa dónde está -y cuanto más lejos, mejor-, por muy bien que se camufle y se venda.

Desde esta pseudowicca -Wicca+Hechicería+New Age-, se creó una especie de cajón de sastre que convierte en “Arte” su forma de ver la Wicca, para “pintar” de magia y misterios un espacio que sea atractivo para el que llegue al Paganismo, “negocio” redondo que apenas exige conocimientos -los justos para embaucar-, ni una trayectoria que se pueda contrastar -o no creen en ella o se la inventan-, y mucho menos una responsabilidad que no se tiene -y no se espera-, sin más implicación que exprimir al incauto en lo económico y anímico hasta que descubra el engaño, que vea que por ahí no va a ninguna parte y se sienta huérfano de fe. Burlado, como cuando se entera que los maravillosos “arcanos” que le transmitieron en rigurosa “oferta”, no son tales y además los regala la pseudoenciclopedia Wikipedia.

No ha de olvidarse, la cooperación necesaria de algunas de las denominadas tradiciones “serias”, que lo son tanto, que consienten alegremente este tipo de enredos -sino participan- porque están tan por encima de las cosas mundanas, como por debajo del respeto mínimo que deberían tener hacia la fe que dicen profesar, y que miran hacia otro lado cuando se producen estos fraudes, para luego, eso sí, recoger los “pedazos” de los pocos seguidores aún fieles a la Wicca que queden, ya sumisos y “desfogados”, y soltarles el sermón “iniciático”, conciliador y moralista de turno.

Como si caer en manos de desaprensivos y embaucadores, fuese una prueba mística “estándar” que todos deberían experimentar, cuando en realidad su connivencia les hace cómplices no solo de un engaño, sino de aprovecharse del río revuelto de la pseudowicca y contribuir a la escasa credibilidad que tiene la Wicca en el Paganismo. Y siendo justos, no ha de extrañarnos que desde el Paganismo se alcen voces críticas que miren de reojo a la Wicca, pero no lo es menos, que muchas de estas voces generalizan, siguen criterios errados y mezclan churras con merinas. Y en cuanto a esta “prueba iniciática”, es una desvergüenza utilizar una presunta experiencia mistérica para justificar el engaño consentido y connivente, de los incautos que sus amigos “pescan” por ahí. La Iniciación, es una fase íntima y personal lo suficientemente seria, como para no corromperla en manos de quienes en realidad vienen a decirnos, que desde sus supuestas tradiciones “blancas” favorecen y utilizan a los embaucadores y el fraude, para comprobar la voluntad de los creyentes…

Además, es un discurso doloso explicar la Wicca como una fase de “calentamiento” previo antes de “elegir” qué Camino tomar. De hecho, cuando alguna persona interesada en iniciarse en mi Tradición, me plantea su interés por aprender en nuestro Culto porque cree que sea su Camino, le invito directamente a seguir buscando y cuando no dude que su Camino esté en una religión y Tradición concreta, que entonces sí, solicite iniciarse o pertenecer a la misma.

La Wicca NO SE ENCUENTRA, a la Wicca SE LLEGA después de una catarsis. Un hecho, que suele obviarse. A parte de no hacer proselitismo, la Wicca es selectiva, esto es, está entre las religiones iniciáticas donde no entra quien quiere, sino quien debe. Una hecho que no se asume, pero que por sí mismo ya debería ponernos en guardia: toda “Wicca” que invite a iniciarnos en ella o imparta “cursos” de iniciación a esta religión, NO ES WICCA. Simple.

Hay veces, que ante esta actitud beligerante a las vejaciones y buscando siempre el debate, nos comentan que si merece la pena tanto enfrentamiento, o que por qué no hacer lo mismo que hace la mayoría, que somos muy agresivos (!)… y bien saben los Dioses, que todo sería mucho más fácil así. Que asumir las vejaciones a nuestro Culto, su degradación y culpa por practicarlo, aceptar que se nos considere neopaganos o pseudoreligiosos, enseñar lo que quiere todo el mundo que seamos y de donde vengamos o incluso cobrar por hacerlo como hacen muchos, nos situaría en una posición cómoda y distendida donde se nos aceptaría de buen grado en la Comunidad. Pero, ese cuajo nos mataría; nos mataría como personas, como religiosos y como religión, porque nos haría interiorizar las ucronías de otros para que todo les encaje A ELLOS, su posverdad, todas las falacias, tergiversaciones y pseudohistoria que han creado en torno al Culto de la Brujería, o sea, LA PRÁCTICA DE LA WICCA.

Asimismo, no estaría de más insistir en refutar ciertas cantinelas, que por machaconas no van a dejar de ser falsas, capciosas o tergiversaciones voluntarias e involuntarias de lo que son la Wicca Histórica, la Wicca Contemporánea y la Neowicca; por ejemplo, corrigiendo eso de mezclarlas o hacerlas iguales, por dar más credibilidad a Wikipedia que a los wiccanos y por creer que tiene más credibilidad lo que afirma cualquiera que se dice wiccano, que lo que diga realmente.

Dicho esto, quizá debiéramos concienciarnos y responder a según qué mofas pero sobre todo a las críticas, que la Wicca suele recibir desde el Neopaganismo y en menor medida del Paganismo. Esto es, poner límites a la vejación continua, y responder a las cuestiones serias que se nos plantean. Como es lógico, no se puede dar espacio a trolls y descerebrados que usan estas agresiones, para alimentar egos inestables y paliar complejos de inferioridad, provocando enfrentamientos que consigan una atención de la que carecen. Pero, sí que podríamos ir escribiendo sobre todas y cada una de las afirmaciones falsas que se dicen sobre la Wicca, con respeto pero con contundencia, para responder a aquellos que las repiten una y otra vez con toda su buena intención o con la sonrisa de un jesuita. Para distinguir a estas personas, quizá podríamos establcer tres tipos de sujetos:

Gente, disfrazada de pagana y que no lo es de ninguna de las maneras, fanatizada en su ideología o incluso devotos seriéfilos de las que extraen un sentido espiritual o religioso a sus vidas. Personajes, que pese a toda la información que hay a nuestro alcance no suelen tener mucha idea de lo que escriben y son muy dados a plagiar/copiar para simular tenerla. Éstos, merecen desprecio, o sea, no hacer aprecio a sus chanzas y vituperios destructivos.

Los hay menos ignorantes que tóxicos, y por lo común con graves carencias religiosas, que necesitan reafirmarse humillando e imponiéndose a otros para sentirse o formar parte de algo, un afán que acaba en bucle pues nunca van a dejar de ser lo que son, nadie, ni pararán de agredir creyendo que es la única forma de ser alguien. Salvo excepciones, en proporción al grado de maledicencia, merecen igual tratamiento que los anteriores.

Por último, quedan los wikifílicos convencidos, o aquellos que honestamente tienen curiosidad y por supuesto opinión sobre la Wicca, y quieren conocer, no comprenden ni aceptan ciertos criterios en torno a la misma. Está claro, que este tipo de personas merece nuestro respeto y respuesta. Es más, deberíamos plantearnos hacer un ejercicio de asertividad y promover o aceptar el debate. Otra cosa, es que asuman que no van encontrarse con escolares a los que reprender, y acepten que se les refute, replique o aleccione, pero eso escapa de nuestra responsabilidad.

Una Pseudohistoria, que se IMPONE; un Encasillamiento, que se EXIGE; un Eclecticismo, que se FOMENTA; una Desvirtuación, que se ACEPTA; un Negocio, que se TOLERA. Con todos estos antecedentes, ¿qué podemos esperar?

En fin, si no reaccionemos continuarán desvirtuando la Wicca siempre que puedan y porque pueden, porque se les consiente. De qué manera interactuemos con unos y otros, será cosa nuestra, pero no olvidemos que la Wicca no está concebida para ejercerse dejada o acomplejadamente, sino para comunicarnos con nuestros Dioses, y que respetar nuestras creencias empieza por creer que merecen ser respetadas, sobre todo frente a los ataques de quienes lo que menos quieren ni esperan es enfrentarse a una Vieja Religión vertebrada.

© Fernando González

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