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El dogma de una Cultura Celta originaria de Centroeuropa, que llega a la Península Ibérica tras un largo periplo y se asienta tardíamente en estas tierras de manera heterogénea, local y discontinua, es un mantra cada vez más alejado de las Universidades y sin embargo más difundido por la Red.

Estamos en el único lugar del mundo, donde se confunde ser con estar y haber con tener, de tal manera que no somos por estar, sino que estamos por haber sido “descubiertos”. Y si aquí hubo cultura, no fue por tenerla, sino por haberla recibido de otros.

Cosa diferente, es leer las investigaciones de los verdaderos especialistas en la materia:

Estela del Guerrero de Magacela, Badajoz (España), BRONCE FINAL.

Recent work has modified the status quæstionis. Notes on the Decipherment of Tartessian as Celtic (2015) by the American linguist Terrence Kaufman could be counted as a sustained argument—at viii + 526 pages—for the classification of the language of SW corpus as Celtic. Regarding this core issue, Kaufman recognizes common ground:

… part of Koch’s summing up of his conclusions and accomplishments runs: ‘[It is not hard to see that the SW corpus contains Celtic names.]3 It is not hard to see that the matrix language contains forms that look like Indo-European verbs and preverbs tee, ro, and rar4. Combined, these categories make up more than half the corpus and are consistent with a particular classification.’ [Koch 2014b, 400–1] This is entirely correct and is the reason that Koch needs to be credited for showing that Tartessian is Celtic.5 (Kaufman 2015, 19, cf. 525)

Kaufman (2015, 9) also provides a detailed account of how the distinguished Celticist and Indo-Europeanist, Eric Hamp, reached the conclusion that Tartessian is Celtic in 2010. This view of Hamp’s also figured in his updated Indo-European family tree (Hamp 2013).6 Several proposals in Kaufman’s book are attributed to personal communication with Hamp. Thus, in effect, we are informed that there now exists a school of thought for whom the Celticity of the SW language has been established.

The seminar of Werner Nahm, ‘Is Tartessian Celtic?’, given at the Dublin Institute for Advanced Studies in October 2015, presented work carried out independently of Kaufman and Hamp and was made public at nearly the same time as Kaufman 2015 appeared.7 It is therefore significant that this seminar expressed agreements on several matters of detail, as well as the general conclusion, concerning the Indo- European, specifically Celtic, classification.

Notwithstanding the foregoing points, the Celtic classification of the SW language is not the primary focus of Kaufman’s monograph. He sees the matter as already well enough established. So, it is time to move on to a second set of questions: Where can the grammatical and etymological interpretations be improved or confirmed? What is the content of the lexicon and grammar? What do the inscriptions say and what can that tell us about the cultural history of the region? What light does this new evidence throw on the evolution of Proto-Celtic from Proto-Indo-European? In Koch 2011 (§46.2) and speaking only for myself, I wrote that my personal research on the SW corpus had reached a similar stage.

(John T. Koch. COMMON GROUND AND PROGRESS ON THE CELTIC OF THE SOUTH-WESTERN (s.w.) INSCRIPTIONS. Aberystwyth Canolfan Uwchefrydiau Cymreig a Cheltaidd Prifysgol Cymru University of Wales. Centre for Advanced Welsh and Celtic Studies 2019.)

Si los tartessios hablaban proto-celta, o sea, un celta primitivo hablado antes del celta convencional, ¿cómo pudimos aprenderlo de unos pueblos que llegaron después hablando un celta ya estructurado y definido, nosotros, qué lo hablábamos al menos 500 años antes de la presunta llegada de éstos primeros celtohablantes? La respuesta es sencilla: leemos más, o dejamos de tener Wikipedia como recurso intelectual.

Mientras tanto, es España seguiremos buscando “gamusinos” en los pecios fenicios, incluso cuando estudios genéticos han establecido que los Filisteos vinieron del sur de Europa (Anatolia, Creta, Cerdeña o España)*. Vamos, que va a ser cierto que esto de definir quién dio el qué a cada cual, tiene más de ideología que de epistemología.

©Fernando González

* https://elpais.com/elpais/2019/07/03/ciencia/1562161996_514533.html?id_externo_rsoc=FB_CC

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El pasado 5 y 6 de Marzo, Fernando González, Kombalkores de Wicca Celtíbera, en su representación y como Portavoz de la Plataforma de Religiones Ancetrales Europeas (PRAE), participó en dos Ponencias para la CONFERENCIA ANUAL de la European Academy of Religion (EuARe)* celebrada en Bolonia (Italia):

▪️EuARe. Annual Conference Bologna, March 4-7 2019**.

– #5/044.1 – Panel Minorities in context. Alevis, Shi’as and Pagans in Europe and Turkey. Platform for the Religious Freedom of Paganism. Chair: Silvio Ferrari (Università Milano)

La primera Ponencia, versó sobre el estado de las Religiones minoritarias de carácter pagano en España, su relación con la Administración y las posibilidades de diálogo. En concreto:

Generó interés el hecho de que el paganismo esté como categoría en el registro y que haya 11 entidades religiosas paganas inscritas. Consideraban excesivo el requerimiento de 30 años registrados para solicitar el arraigo; además de los otros dos requisitos. Preguntaron sobre que otras vías hay de diálogo con la administración si el arraigo es “casi imposible” a corto y medio plazo. Como tema común a las tres ponencias se trató el tema de los lugares de culto y la dificultad de uso en las celebraciones religiosas.

Es interesante, que internacionalmente pueda considerarse excesiva la reglamentación española actual para acceder al Notorio Arraigo, y si bien ha sido un paso indudable haberlo regulado, pues anteriormente la aplicación de este factor era discrecional, nos abre las puertas a replantear al Estado la adecuación de estos requisitos. Este fue un tema que se abordó de manera indirecta en la última reunión de la Plataforma con el Ministerio de Justicia, que esperamos ahondar antes del verano. En cuanto a los Lugares de Culto, fue una materia que también se abordó en dicha reunión.

– #6/414 – Panel Defining Religion. Wicca Celtibera: is it religion? Chair: Yaron Catane (Bar Ilan University Law School).

La segunda ponencia, planteó si puede considerarse a la Wicca y en concreto a la Wicca Celtíbera una religión, o como creen algunos que sea un movimiento espiritual. En concreto:

Generó mucho interés en que se planteara que es una religión. En Italia no está reconocido el Islam. Preguntaron, sobre cuál es el interés académico de cuestionar si Wicca Celtíbera es religión. La explicación sobre las características de Wicca Celtíbera provocó interés y se hicieron fotografías a las diapositivas proyectadas. La ponencia anterior era sobre espiritualidad y como ejemplo mencionó el paganismo. Vino bien, para explicar la diferencia entre espiritualidad y religión e indicar que los Cultos paganos son religiones tal como académicamente se expuso. La tercera ponencia de nuestro Panel, era sobre la religión en la esfera pública. Hizo referencia, a nuestra explicación sobre el corpus moral de la Wicca y su existencia en la mayoría de las religiones.

En esta doble participación, Fernando González participó como co-ponente junto al Dr. Pedro García Repetto, de la Universidad Complutense de Madrid, aunque por cuestiones de idioma (solo se podía defender en inglés), fue presentada por García Repetto.

Lo primero que hemos de agradecer, es el interés que demostró EuARe por la temática aceptando ambas ponencias, pues somos conscientes que es uno de los encuentros de mayor trascendencia internacional en el ámbito del estudio de las religiones, que reúne a los mejores especialistas en esta materia y a las Universidades de mayor prestigio del mundo, donde es muy complicado que acepten una ponencia y más aún dos, por lo que nuestro agradecimiento debe ser doble.

Haber tenido el honor de participar en la Conferencia Anual de EuARe, es ya un éxito en sí mismo, en palabra de García Repetto, “se podrá participar en algunos Congresos que estén al mismo nivel, pero no más importantes que éste”. Y es a él, ciertamente, a quien debemos que nuestras religiones empiecen a conocerse con mayor precisión en el espacio académico. Lo que nos lleva, por último, a animar al resto de Cultos a dejarse exponer, siquiera lo necesario para que el mundo académico pueda saber de nosotros y desde ellos, aprender a respetarnos la sociedad.

Diapositivas de una de las presentaciones. Por error, se tradujo ‘Portavoz’ por ‘Presidente’.

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* https://www.europeanacademyofreligion.org/

** Programa

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Los celtíberos, sostenemos desde hace décadas que las creencias wiccanas que sirven de base a nuestro Corpus Doctrinal, son ancestrales, de hecho prehistóricas, comunes a los pueblos indoeuropeos y rastreables entre las religiones precristianas continentales y mediterráneas, en nuestra era coetáneas del Cristianismo en forma de Paganismo y denominadas Brujería a partir de que caiga Roma y se vaya imponiendo el Cristianismo en Europa. Y aunque podemos dar casi tantos ejemplos como creencias que nos vienen del Neolítico, uno de los más destacados es sin duda el Calendario Litúrgico, compuesto al menos de 21 Festividades (Solsticios, Equinoccios y Plenilunios), del que tenemos una constancia física (Megalitismo) de su implementación entre las sociedades prehistóricas.

Esta afirmación, no es una hipótesis o planteamiento a desarrollar -en futuro- a partir de algunas evidencias, sino el resultado o la consecuencia del estudio e investigaciones académicas actuales que han llegado a estas mismas conclusiones, y que recogemos para apoyar nuestro trabajo. El matiz, es importante.

Más allá de la vehemencia con la que se puedan exponer o acompañar estas noticias, se ha querido ver en nuestros artículos falsificaciones o alteraciones de las fuentes, dando a entender que aún en el caso de ser ciertas (!) sus conclusiones no son definitivas en realidad, ni así las presentan los historiadores que trabajan con ellas, que por el contrario es que las hacemos nosotros equivocadamente “irrefutables”, presuponiendo que tengamos interés en hacer que digan lo que no dicen. Es llamativo, que a la vez que estos críticos nos tildan de “rigoristas”, crean que retorcemos lo que dicen los propios investigadores, cuando lo cierto es que para evitar esta suspicacia hace tiempo que decidimos, además de referenciar correctamente las citas que aportamos, transcribirlas completas y en su contexto. Es más, es que en los mismos debates que participamos, es habitual que a falta de críticas documentadas, traten de refutarnos con desaires.

En realidad, la contundencia de las afirmaciones que REPRODUCIMOS está en la propia firmeza de sus conclusiones, que por muy inconcebibles que les parecen a quienes se escandalizan creemos que farisaicamente con nuestros escritos, confirman nuestras tésis y corrigen las hipótesis desfasadas o desmentidas de un relato cristiano, que hace años que comenzó a superarse, a pesar de la tozudez de muchos paganos y neopaganos que se muestran incapaces de asumirlo.

Tanto es así, como lo contamos, que cuando quienes nos critican debaten entre ellos sobre los artículos donde tratamos estos estudios e investigaciones o aportamos a los debates estas mismas fuentes, se regalan los oídos a nuestras espaldas apelando a la “paciencia” que tienen que tener ¡por leernos!, partiendo de una condescendencia y superioridad que en los hechos, es ficticia, que por ser incapaces de refutarnos, es falaz y que por hipócrita, es absurda. Porque, dejémoslo claro, el único argumento real que han utilizado contra las fuentes que aportamos, es que no existan, que las manipulemos o que las presentemos como incuestionables sin serlo, y todo esto de palabra, pues no ha habido sobre la mesa, ni un solo documento que las refute. Bien, ¿y si leemos estas fuentes, vemos qué dicen y cómo lo dicen y que cada cual saque sus propias conclusiones, sin que terceros nos digan qué pensar o qué valor tienen? A fin de cuentas, nadie que nos critica por publicar estos trabajos ha refutado jamás ninguno de ellos, ni ha dicho nunca qué hemos falseado en concreto de los mismos.

Y es aquí, donde hemos de replicar que aún siendo cierto que en contadas ocasiones nuestras convicciones sobrepasasen los hechos, distinguimos el indicio de la evidencia y en su defecto, procuramos dejar claro y por escrito lo que es el uno y la otra, como diferenciamos una descripción de una interpretación, un ejercicio que por desgracia tiene muy poco predicamento. De ser cierto, que en alguna ocasión fuésemos más allá de lo que va el autor o llega el dato, no tendríamos reparo en reconocerlo, pero es que es al contrario, son aquellos que no aceptan los hechos y las investigaciones, en concreto los resultados que les desmienten, que quieren desacreditarlo, pero como al hacerlo ya no se limitarían a criticar las opiniones de otros sino a los propios historiadores de quienes recopilamos las investigaciones, optan por culparnos de inventar, tergiversar o exagerar las fuentes (!). Como todas estas alusiones se basan en prejuicios, son muy sencillas de desmontar, como es fácil demostrar que por más que las repitan y divulguen, sus conjeturas del siglo pasado ya no se sostienen.

Uno de los muchos casos que hemos expuesto y por el que hemos sido muy criticados (la Wicca en general), se refiere al origen e iconografía de nuestra Diosa Madre, representada de manera Triple evocando los ciclos de la mujer (Joven, Madre y Anciana) e identificada con una Divinidad paneuropea, explícitamente vinculada al Panteón Celta. Y es aquí, en concreto, que nos responden en la misma línea de la pseudoenciclopedia Wikipedia, fuente habitual de inexactitudes, opiniones tendenciosas y falacias. Para fijar el contexto de esta idea generalizada sobre el origen de la Diosa Triple wiccana, vamos a recuperar dos temas de esta pseudoenciclopedia, la entrada “Diosa” y la “Triple Diosa”:

DIOSA

La diosa es muchas veces representada con un fuerte simbolismo lunar, inspirado en distintas culturas y deidades antiguas tales como Diana, Hecate e Isis, y muchas veces es representada como la triada “Virgen”, “Madre” y “Vieja bruja” popularizada por Robert Graves (ver Triple Diosa en sección a continuación). Muchas representaciones de ella toman elementos de diosas celtas. […]

… Robert Graves popularizó la tríada de “Virgen”, “Madre” y “Vieja Bruja” y a pesar de que esta concepción no se apoya en evidencia académica sólida, su inspiración poética ha tenido una amplia acogida.

Existe una amplia variedad en la concepción precisa de estas figuras, tal como ocurre típicamente en el neopaganismo y en las religiones paganas en general. Algunos la interpretan como tres etapas en la vida de la mujer, simbolizadas por la menarquía, la maternidad y la menopausia. Otros encuentran este enfoque como demasiado rígido y basado en la ciencia y biología y prefieren una interpretación más libre, en que la Virgen es el nacimiento (independiente, consciente de sí misma, exploradora), la Madre que da a luz (conectada con el mundo, acogedora y compasiva, creativa) y la Vieja bruja es la muerte y renovación (holística, remota, inescrutable) — las tres, eróticas y sabias.

En religiones derivadas del helenismo y posteriormente en religiones Nueva era y wicca, frecuentemente tres de las cuatro fases de la luna (creciente, llena y menguante) simbolizan los tres aspectos de la Triple Diosa. […]”

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Diosa

TRIPLE DIOSA

La Triple Diosa es el tema de muchos de los escritos de Robert Graves y ha sido adoptado por muchos neopaganos como una de sus deidades principales. El término Triple Diosa se utiliza con poca frecuencia fuera del neopaganismo para referirse a tríadas de diosas y diosas individuales de tres formas o aspectos. En el uso común neopagano, las tres figuras femeninas son descritas con frecuencia como la Doncella, la Madre y la Anciana, cada una de los cuales simboliza una etapa separada en el ciclo de vida de las mujeres y una fase de la luna, y muchas veces gobiernan uno de los reinos de la Tierra, Inframundo y Cielo. Estos pueden o no pueden ser percibidos como aspectos de una mayor divinidad única. La parte femenina del sistema teológico duoteoista de la Wicca, a veces se representa como una diosa triple, su contraparte masculina es el dios astado.

Las modernas concepciones neopaganas de la Triple Diosa, han sido fuertemente influenciadas por el poeta, novelista y mitógrafo prominente de principios y mediados del siglo XX, Robert Graves, que consideraba a la Triple Diosa como la continua musa de toda verdadera poesía y que especulativamente reconstruyó su antiguo culto, apoyándose en los estudiosos de su tiempo, en particular, los ritualistas de Cambridge. Más recientemente, la prominente arqueóloga Marija Gimbutas ha argumentado a favor de la antigua adoración de una diosa triple en Europa, atrayendo una gran controversia y sus ideas también influyeron en el moderno neopaganismo.

Muchos sistemas de creencias neopaganos siguen a Graves en su uso de la figura de la Triple Diosa y continúan siendo una influenciados por el amorío imposible, la literatura, la psicología de Jung y la crítica literaria.”

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Triple_Diosa_(neopaganismo)

No vamos a entrar a discutir estas entradas -y ganas no nos faltan-, pues aunque tengan tantas inexactitudes como falacias, y son muchas, se escapa del objetivo de este artículo. Si bien, como recoge perfectamente la ideología de quienes nos “soportan” con estoicismo, por tener que leernos entre otras cosas del arcaísmo de nuestra Diosa Triple tal cual la vemos, al menos entre los panteones celtas, va a venir muy bien que nos faciliten esta sinopsis de un relato que viene perfectamente recogido en estas dos entradas, y que se podría resumir en que:

La Triple alegoría de la Diosa Madre Wicca, con los ciclos o edades de la mujer, es una idealización poética moderna.

Esta idealización, utiliza la mitología celta y poetas como Robert Graves, para crear una figura contemporánea de la Diosa Madre desconocida entre los pueblos precristianos.

No existen pruebas ni estudios académicos, que concluyan que la Diosa Triple Wicca, representada como Joven, Madre y Anciana, fuese adorada por los celtas.

Ahora, que tenemos los puntales con los que lancean todo trabajo que no mantenga esta postura, haremos dos cosas: primero, responderemos con una cita académica que confirme de manera inequívoca -e irrefutable, sí-, la concepción que tenemos los celtíberos de esta Diosa, y después seleccionaremos una serie de citas académicas que corroboran estas conclusiones, desmintiendo palabra por palabra esa pseudoenciclopedia y a los “pacientes” críticos que la dan por buena. De hecho, son datos que ya hemos aportado en algunos debates, pero que creemos recomendable agrupar y exponer en un artículo específico y con un número de referencias suficientes, que por lo explícito de sus conclusiones aleje cualquier duda sobre la veracidad de las mismas:

▪️ “Estas divinidades celtas -la Diosa Madre, las Matres- podían aparecer representadas de manera individual, doble o triple, siendo esta última la más característica de las formas de representación, que aunque si bien es cierto encuentra paralelos en el arte religioso mediterráneo, la recurrente representación de las matres como tríada, subraya la triple función simbólica de estas manifestaciones. Estas diosas poseían poderes relacionados con aspectos de la fertilidad, protección de la casa y la familia – al proteger contra la esterilidad, pobreza y enfermedad -, los cursos de agua, así como del espíritu una vez que se había producido el tránsito de la muerte. Las representaciones escultóricas muestran a tres mujeres sedentes con edades diferentes que personifican las edades o ciclo vital de las mujeres, juventud, maternidad y vejez con un claro simbolismo asociado a la plenitud y fecundidad, acompañadas de granos, frutos, panes, cornucopias, niños sobre sus rodillas, cestas, símbolos en definitiva que muestran todos ellos el poder generativo o de fertilidad de la mujer (Green, 1995, 106, 109) (Fig. 4); además este amplio repertorio de atributos se puede encontrar casi en su totalidad en las terracotas ofrecidas en sus santuarios, las cuales incluso portan joyas, animales, etc. siendo común representar la lactancia de un niño para ilustrar la fertilidad femenina (Schauerte, 1987, 75).” (La interpolación y la negrita es mía).*

*Javier Bermejo, Universidad de Huelva. UN SANTUARIO A LAS MATRES EN EL FORO DE ARUCCI: LA CONSTATACIÓN DE LAS RIXAMAE EN LA BAETURIA CÉLTICA, p. 112 Revista OnOba, 2014, No 02, 107-125.

A ver, ¿no identifica a una Diosa Madre, personificada en tres figuras, como una imagen recurrente que se representó en la Antigüedad? ¿qué parte de “Las representaciones escultóricas muestran a tres mujeres sedentes con edades diferentes que personifican las edades o ciclo vital de las mujeres, juventud, maternidad y vejez con un claro simbolismo asociado a la plenitud y fecundidad, […]”, no dice, pues, de manera clara y contundente que las representaciones celtas de la Diosa Triple, existen y hacen referencia al ciclo vital de la mujer (Joven -juventud-, Madre -maternidad- y Anciana -vejez-)? ¿Y no es esto, precisamente, lo que defendemos? Si afirmamos que el dato es irrefutable, y solo podemos leerlo así, además de que la fuente es auténtica, claro, lo decimos porque DESCRIBE un hecho, no lo INTERPRETA, porque habla en PRESENTE (de indicativo), expresando LO QUE EXISTE y se sabe en ese momento, no lo que “pueda” existir ni que se sospeche, y porque relata que se daba el significado EXACTO que da la Wicca, no habla de algo aproximado o parecido.

Así, no podemos ser nosotros, los receptores asépticos de una información académica, quienes estemos falseando la fuente, interpolando el texto ni manipulando las conclusiones que da el mismo historiador, y no es a nosotros, entonces, a quienes hay que corregir y mucho menos acribillar con acusaciones infundadas… pero, aceptamos las consecuencias de abrir los ojos de tantos paganos que siguen apegados al siglo pasado, si con eso conseguimos que se replanteen su concepto de nuestra Historia o hacemos que lo tengan.

De hecho, son los mismos académicos que saben existe esta representación Triple de la Diosa Madre, quienes no tienen reparos en corregirse cuando la interpretación pueda exceder los patrones conocidos (ara de Statilius Proculus), aún cuando acto seguido contrastan la imagen en duda con otra que sí representa en este caso los tres ciclos de la mujer (ara de Vettius Severus), demostrando una vez más que sabiendo existen diferentes iconografías para representar a la Diosa Madre, en forma triple y figurando las edades alegóricas de la mujer, sin duda es una de ellas:

▪️ “839 El altar de T. Statilius Proculus presenta un relieve (descripción ápud RÜGER, 1983, pp. 213 s.), en su reverso, en el que sobre un paisaje quebrado, de apariencia montuosa, surge un árbol con forma de S con amplio ramaje, rematado a su vez en manojos de hojas, dos o tres de las ramas más grandes sostienen un nido esférico, que contiene a cuatro pajarillos con el pico abierto; fuera de su agujero, una serpiente aparece en medio del tronco, tanto bajo su barbilla como sobre su cabeza, que está dispuesta para atacar, hay una cresta; sobre el suelo rocoso se dispone un ser fabuloso, una cabra o macho cabrío de tres cuerpos y una única cabeza, dos de sus cuerpos están erguidos, el otro yacente, la cabeza común es representada con sendos cuernos. El autor (ibid., p. 214) sitúa los paralelos de la pieza en un tipo iconográfico de época helenística y augústea empleado para representar la naturaleza salvaje, no obstante presente la substitución del tema del águila persiguiendo una liebre por este de la serpiente y los pajarillos, así como introduce la representación triple de la cabra o macho cabrío. Para el autor se trataría de una representación primitiva de las Matres, cuyas atribuciones sobre la fertilidad serían aquí recordadas en la forma primitiva del antiguo culto arbóreo (cf. infra, apartado Corpus. Duillis) previo a la antropomorfización del culto ca. 160 d. C. (cf. infra apartado Cronología de los testimonios), la serpiente –animal ctónico por excelencia– simbolizaría a la Tierra misma y en cuanto a la cabra de triple cuerpo, para C. B. RÜGER (ibid., p. 218) sería una alegoría de las edades de la mujer, trayendo a colación la diferenciación de edad observable en la imagen central de la tríada de las Aufaniae del altar de Vettius Severus, probablemente el más cercano a la imagen de culto en el santuario, y el objeto triangular adyacente a la boca de la cabra, que para este autor se asemejaría a la peculiar forma de la placenta en estos animales. Se trataría de una imagen que en conjunto haría referencia a la fertilidad y las edades de la mujer, propuesta que referimos, no obstante nos parezca en este punto excesivamente especulativa, y que para este autor habría sido posible por el interés anticuarista de la dedicante de alto rango, Sutoria Pia, por conocer y representar a las Matronae según las concepciones previas a la reorganización antropomórfica del culto concomitante a la disposición del santuario de Bonn (ibid., p. 215), que hallarían su eco en la representación análoga de árbol y una sola cabra, en el reverso del altar dedicado por Flavia Tiberina (AE 1930, 0030) en el mismo santuario de Bonn.” (La negrita es mía).*

*Ángel Aleixandre Blasco. MATRES Y DIVINIDADES AFINES DE CARÁCTER PLURAL EN LA HISPANIA ANTIGUA. UNIVERSIDAD DE VALENCIA. FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA, p. 140. Departamento de Historia de la Antigüedad y de la Cultura Escrita. Programa de doctorado Mundo Clásico: Metodología, fuentes y documentación. Memoria presentada para optar al grado de Doctor por D. Ángel Aleixandre Blasco. Dirigida por el Prof. Dr. D. Francisco Javier Fernández Nieto, Catedrático de Historia Antigua VALENCIA, septiembre de 2015.

Y es que, los historiadores no debaten si se representaba o no a la Diosa Madre como Triple a partir de las diferentes edades simbólicas de la mujer, sino que lo hacen sobre si tal o cual imagen está representando a la Diosa Madre como Joven, Madre y Anciana (Triple), tal y como se la identifica en muchas ocasiones, o lo hacen a partir de alguna otra iconografía que también era conocida:

▪️”… En ocasiones, como también ocurre en borgoña, se observa una diferencia de edad entre cada una de las figuras femeninas expresando, quizá, distintos estadios de la vida femenina. En Borgoña aparecen más frecuentemente los tipos triádicos, en los que se resalta el carácter maternal de las diosas, ya que son corrientes las representaciones de niños desnudos que juegan a los pies de las Matres, o niños envueltos en pañales junto a otra iconografía de carácter doméstico, como elementos de baño, cubeta, esponja, toalla, etc. Otros atributos que acompañan las diosas en esta región expresan conceptos más complejos, como rollos o cruces de balanza, el libro de la vida u otros que son característicos de Fortuna, como la proa, el timón o la esfera. Según Green, estos símbolos indican que en la región de Borgoña, las Matres tenían una significación que excedía del ámbito de la fertilidad y la procreación, abarcando el paso de la vida a la muerte.”

En la región renana, tanto los monumentos escultóricos como los iconográficos tienen un carácter diferente. En primer lugar, son de una alta calidad y sofisticación, realizadas por individuos de alto rango, que proceden del ejército o la administración imperial. Las diosas aparecen aquí con sus símbolos característicos, panes, frutas, monedas o cereales y los monumentos aparecen con relieves de motivos vegetales y animales914.

En algunos lugares de las provincias germanas, las diosas se vinculan a árboles sagrados, como en el santuario de Pesch o en Bonn. En algunos monumentos, se observa una distribución de roles, ya que una diosa sostiene el cuerno de la abundancia y la pátera, como símbolos de prosperidad, y las otras presentan otros símbolos.

La complejidad de estas diosas puede presentar múltiples aspectos, que resume agudamente Green: “There may have been perceptions of three goddesses or of one deity with three aspects, or three intensifying images, offering triple honour to the Mother. Triple concepts which may have underlain this multiple imaginery include the spatial: sky/earth/underworld, or before/here/behind; the elemental: earth/air/water; or the temporal: past/present/future. All or some of these ideas may have been present”915.” (La negrita es mía).*

*Juan Carlos Olivares Pedreño. LOS DIOSES DE LA HISPANIA CÉLTICA, p. 255. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. UNIVERSIDAD DE ALICANTE. MADRID, 2002.

Hombre, comprenderíamos que dudasen de una afirmación de este calado si fuésemos los celtíberos quienes la hiciésemos, pues gran parte de los voceros de Wikipedia no respetan nuestro criterio, pero el caso es que estos historiadores y arqueólogos no son wiccanos ni están en nuestro Culto, así que la suspicacia está fuera de lugar. Si añadimos a esto, que no es un caso aislado y que como leemos, hay historiadores reputados que apoyan esta conclusión, es más, que incluso la explican como si no cupiese ninguna duda -y es que, no cabe-, pues deberíamos replantearnos si esto no empieza ya a sonar como Negacionismo o Posverdad, en vez de tratar de matar al “mensajero”.

Pero sigamos con algunas referencias más:

▪️”Cómo representaban a las Matronae

¿Y cómo se representa a estas diosas? No siempre de la misma forma, claro, de modo que unos altares votivos son más ricos que otros, algunos son muy crudos artísticamente mientras que bastantes son obras de arte destacables. Normalmente tenemos tres figuras femeninas que muestran las tres edades de la Diosa: la más joven en el centro, flanqueada por la madre y la abuela, todas ellas sentadas. Las tres suelen llevar tocados diferentes que hacen referencia a su distinta edad, y habitualmente tienen sobre las rodillas, o en el regazo, cestas de frutas, o quizá cereales, o pan. Pueden aparecer con un animal doméstico al lado.” (La negrita es mía).*

*Enrique Bernárdez Sanchis. LOS MITOS GERMÁNICOS, pp. 146-147. Alianza Editorial, 2002.

■ “En las manifestaciones artísticas paleolíticas son frecuentes las agrupaciones de dos o tres diosas, es la Diosa en su doble o triple manifestación. Representa tres facetas que se corresponden con los ciclos astrales: creciente-llena-menguante, primavera-verano-invierno, juventud, madurez y vejez. La divinidad triple aparece en todas las mitologías (parcas, gracias, horas”. (La negrita es mía).*

*Raquel Lacalle Rodríguez. LOS SÍMBOLOS DE LA PREHISTORIA, p. 122. ALMUZARA, 2011.

■ “Como creadora del tiempo, la luna representa la concepción del destino o hado del que se impregna el pensamiento arcaico. Es la perpetua renovación, la inmortalidad, la eternidad. Representada comúnmente como deidad triple, encarna las fases creciente, llena y menguante, traducidas en las tres edades de la mujer. […]”.

“… Pertenecen al concepto celta de la divinidad triádica, una potenciación de los caracteres divinos a través de la reiteración implícita en el número tres y pueden encarnar tanto diferentes funciones de la actividad total de la gran madre (fecundidad, guerra, destino…), como las principales fases lunares representando, a su vez, los diferentes estadios de la vida femenina (joven, madura y anciana). Pero su origen es muy anterior al del panteón celta, remontándose al culto primigenio de la Madre Tierra que ya se adoraba, según los restos encontrados en el Auriñaciense, como ídolos simples, y en el Magdaleniense, como representación triple”. (La negrita es mía).*

*Angie Simonis. LA DIOSA: UN DISCURSO EN TORNO AL PODER DE LAS MUJERES. APROXIMACIÓN AL ENSAYO Y LA NARRATIVA SOBRE LO DIVINO FEMENINO Y SUS REPERCUSIONES EN ESPAÑA. p. 63 y 295. Tésis Doctoral. Directora: Carmen Alemany Bay. Universidad de Alicante, 2012.

■ “La Diosa Triple o Diosa Madre, o Gran Diosa de la Vida, la Muerte y la Regeneración, era una divinidad lunar, imagen central de la religión neolítica de la Vieja Europa, que aparece en tres formas: una joven, una madre, una anciana, que representan respectivamente sus aspectos de Creadora, Protectora y Destructora.” (La negrita es mía).*

*Yadira Calvo. LA CANCIÓN OLVIDADA. Heredia (Costa Rica). EUNA, 2002, p. 162. Angie Simonis (Coord.) LA DIOSA Y EL PODER DE LAS MUJERES. REFLEXIONES SOBRE LA ESPIRITUALIDAD FEMENINA EN EL SIGLO XXI. FEMINISMO/S, Revista del Centro de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Alicante. Número 20, diciembre de 2012.

Pero no creamos que estas iconografías se limitan a las culturas celtas, porque no hemos de olvidar que estamos en un marco indoeuropeo y por lo tanto Continental:

■ “De hecho, para comprender el sentido del ritual realizado en el Monte Soracte hay que tener en cuenta que Perséfone-Proserpina era una hipóstasis de Hécate, la Luna Vieja (novilunio), la diosa de la muerte, la magia, la adivinación y de las almas de los difuntos. Un fragmento de Servio, autor de finales del siglo IV d.C., en su comentario a Virgilio (Ad Aen. 4 511) permite caracterizar a esta diosa lunar:

Tergeminanque Hecatem. Unos dicen que es llamada Hécate porque es ella misma, Diana y Proserpina, procedente de cada una de las dos; o porque es hermana de Apolo, el que lanza lejos sus dardos… Tria uirginis ora Dianae es una repetición: de Luna, de Diana, de Proserpina. Cuando está sobre la tierra, se cree que es la Luna; en la tierra, Diana; bajo la tierra, Proserpina (Huic triplex nomen attribuitur. Nam in caelo creditur esse Luna, in terra Diana, et apud inferos Proserpina). (“Por esta razón les parece a algunos que es triple, porque la Luna tiene tres figuras. Otros la llaman Lucina, Diana y Hécate, puesto que atribuyen a una sola las tres potestades de nacer, ser fuerte y morir; y dicen que Lucina es la diosa del nacimiento; Diana de la salud; Hécate de la muerte; a causa de esta triple potestad, la representan triforme y triple…”)

Algunos siglos después San Isidoro (Etym. 8 2 56ss), haciéndose eco del texto virgiliano, recoge todavía esta definición de la diosa triple, asimilándola a Diana, la diosa luna:

De Diana, hermana de Apolo, dicen igualmente que es la luna… Se la denomina Diana, como si dijéramos Duana, porque la luna aparece tanto de día como de noche. La llaman también Lucina, porque da luz. Y Trivia, porque puede presentarse bajo tres aspectos. De ella dice Virgilio (En. 4 511) ‘los tres rostros de la virgen Diana’, porque se la denomina Luna, Diana y Proserpina. Cuando se muestra como la luna, ‘brilla con un vestido apenas resplandeciente; cuando, arremangado el vestido, dispara sus flechas, es la virgen Latona; cuando aparece sentada en el trono, es la esposa de Plutón’ (Prud. Contra Sim. 363)… A Ceres, es decir, a la tierra, la llaman así por producir frutos, pero le dan otros muchos nombres. Así la denominan Ops, porque con sus operaciones se mejora la tierra. Y Proserpina porque de ella se propagan los frutos23.

Todo ello lleva a considerar a Hécate, Diana y Proserpina (y, por tanto, también a Feronia) como aspectos de una misma diosa lunar triple —cada una de ellas referida a una de las tres fases visibles por las que atraviesa el astro nocturno en su revolución alrededor de la Tierra— que, en el caso de Proserpina-Perséfone, hija de Ceres-Pales, aparece vinculada al mundo infernal y ctónico por ser la esposa de Plutón-Dispiter24. Ese carácter triple de la diosa se advierte bien en la figura de Hécate, diosa que recibe el epíteto de tricéfala, porque a menudo aparece representada con tres cabezas: la derecha de yegua, la izquierda de perro y la central de leona (Orph. in Argon. 975: tria habuit capita, dextrum equinum, sinistrum caninum, medium suis agristis). Por eso no extraña que, aun siendo considerada diosa de la muerte, Hécate tuviera asimismo la potestad “de aumentar los rebaños en los establos y por lo que se refiere a las manadas de bueyes, grandes rebaños de cabras y manadas de ovejas de espeso vellón, si así lo quiere en su ánimo…” (Hesiodo, Teog. 445-448), aspecto éste que la asimila de nuevo con Pales. […]”*

*Rafael Barroso Cabrera y Jorge Morín de Pablos. LUPERCOS, HIRPI SORANI Y OTROS LOBOS. EL RITO DEL PASO DEL FUEGO DE LA FIESTA DE SAN JUAN EN SAN PEDRO MANRIQUE (SORIA), pp. 21-22. Este artículo se inscribe dentro del Proyecto de investigación “Sacra tempora. Certae Aedes. Fuentes epigráficas y textuales sobre los espacios de la religiosidad en la Hispania altomedieval.” POLIS. Revista de ideas y formas políticas de la Antigüedad Clásica 26 (2014) pp. 7-50.

Y ahora, con una nada despreciable relación de fuentes académicas contextualizadas y absolutamente esclarecedoras, volvemos a invitar una vez más a que quienes crean el libelo de que inventamos, manipulamos o falseamos las fuentes, que no existan o no digan lo que dicen, que en vez de ocultar su opinión en grupos o utilizar eufemismos burlescos para referirse a ellas, salgan a la luz y demuestren en público tener razón, refutándolas con otras tantas referencias QUE DIGAN LO CONTRARIO, siquiera que las corrijan. Y si no las hay, si comprueban que efectivamente estos datos son reales, que no se manipularon ni se han refutado, es quizá un buen momento para replantearse quién es el que está engañando quién.

Mientras, nosotros seguiremos exponiendo esta verdad ocultada y parece ser que tan difícil de digerir, sobre nuestra historia y el origen de nuestros mitos, creencias y ritos.

© Fernando González

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Sobre la Wicca se han dado por sentado tantos pronunciamientos cuanto menos cuestionables, que sólo ordenar los falsos clichés para enfrentarlos con la realidad de los hechos, ya exige un esfuerzo notable. Y más teniendo en cuenta, que no es otra sino la misma Comunidad Pagana, la que incluso superando la crítica histórica y religiosa, se pone en cabeza de quienes alientan, difunden y alimentan lo que no dejan de ser libelos, más que argumentos serios, disfradados en un pretendido “buen” criterio académico (?), que dice de la Wicca que no es sino un subproducto “moderno”, como resultado de mezclar la Brujería Medieval y nuestra idea actual de las religiones europeas, con el esoterismo decimonónico, formando una religión nueva (!) creada en los años 50 del siglo pasado.

Si bien es comprensible que la ciencia se resista a cambiar o modificar sus esquemas, lo cierto y llamativo es que en contra de lo esperado hasta para las posturas más prudentes, la respuesta sobre todo pagana no actúa en consecuencia, y mientras que a fuerza de pruebas y evidencias la Historia está cambiando, la Comunidad Pagana hace oídos sordos. Un cambio que va a tal ritmo, que deja como descreídos a una gran mayoría de paganos, que incomprensiblemente se aferran a planteamientos anticuados, caducos o falaces. De hecho, hasta los propios “enemigos” -así se consideran y comportan ellos- de nuestros Cultos, las religiones exclusivistas, están modificando su percepción sobre esta religión, asumiendo nuestra realidad -no les queda otra- y dando credibilidad a los innumerables estudios académicos que demuestran, que la Brujería nunca dejó de ser sino el resultado de la evolución de los Cultos precristianos, bajo el pogromo de mayor alcance, más largo y sistemático de la historia, que la desvirtuación del lenguaje que hizo el Cristianismo ha sido evidenciado y que utilizar aquí la palabra wicca, es en definitiva hacer un uso convencional de un cultismo incrustado en la propia palabra brujería, en realidad, usar el término original que la construye. Es como si de un patrón genético se tratase, invisible a ojos profanos, pero que siempre estuvo ahí.

De hecho, mientras ciertas “vanguardias” paganas pero sobre todo neopaganas, mantienen el discurso crítico de los años 70 a 90 del siglo XX, el Diccionario de las Religiones del Ministerio de Justicia de España, elaborado por Francisco Díez de Velasco, Catedrático de Historia de las Religiones de la Universidad de la Laguna, dice a día de hoy de Wicca:

Religión pagana, llamada “Culto de la Brujería”, cuyo nombre wicca se relaciona con el término witchcraft. Se fundamenta en el culto a la naturaleza, a los ciclos vitales y a los antepasados bajo el binomio fertilidad/fecundidad, y dentro de su panteón destacan la diosa triple y el dios cornudo.[1]

Y en la entrada Paganismo Contemporáneo, explica precisamente el origen de referencia:

Bajo el nombre de paganismo contemporáneo se suele clasificar a diferentes tradiciones religiosas nativas que reivindican la herencia previa a la cristianización y a la acción de otras religiones universalistas. Hoy el paganismo identifica y agrupa cultos de carácter animista, panteísta y politeísta que de una u otra forma descienden, están inspirados y/o recogen, adaptan, reinterpretan, reconstruyen y perpetúan las tradiciones, los ritos y la transmisión religiosa de lo que se llama cultos paganos. En cualquier caso, el paganismo no forma una religión única y específica, ni los cultos paganos ramas o tradiciones de una hipotética religión pagana diferenciada… Específicamente dentro del paganismo contemporáneo se podrían diferenciar diversas orientaciones, resultando las principales en nuestro país: Asatru, Druidismo y Wicca.” [2]

El Catolicismo, como digo, no les va tan a la zaga: “Dice Eloy Bueno que el término “pagano” no puede utilizarse de forma peyorativa ni condenatoria. Un pagano es, para un cristiano, “hermano nuestro e hijo de Dios”, aunque, como es natural en la comprensión cristiana, esté llamado a acoger la revelación de Dios en Cristo y su salvación. El autor habla de un “tipo de hombre pagano que se está modelando”. Y dice que “este paganismo debe ser reconocido como tal y designado con ese nombre[3]

Así, ya no ocultan cierta alarma ante la visibilidad de una Wicca que, como reconocen, tienen sus raíces en el Paganismo antiguo:

Sin embargo, la experiencia nos dice que las fronteras cada vez son menos nítidas y que lo esotérico impregna nuestra cultura cada vez más. Veamos algunos ejemplos que van más allá del simple folklore para convertirse en algo puramente “religioso” o confesional.

Uno de los grupos neopaganos más destacados en España se denomina Wicca Celtíbera y tiene su sede en la localidad madrileña de Pinto. Se considera una “confesión religiosa wicca” y está inscrita legalmente en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. Los integrantes de este movimiento son los encargados de oficiar, desde hace años, la ceremonia del Solsticio de Verano organizada por el Ayuntamiento de Pinto. Según explican en su página web, en 2012 se cumplió “el 20º aniversario de la celebración abierta de nuestro primer festejo público”.

Los miembros de este grupo se muestran orgullosos “oficiando de nuevo y abiertamente un rito ancestral del que además hacemos partícipes a toda una población que se vuelca en él”. Consideran que están “haciendo participes a un pueblo mayoritariamente entregado que a sabiendas o no… revive una ceremonia que corre por sus venas y que ha venido repitiendo desde el albor de los tiempos en comunión con sus Antepasados… la Noche del Fuego”.

Lo que a muchos asistentes les puede parecer un simple teatro o performance es, sin embargo, algo celebrado muy en serio por sus protagonistas, creyentes neopaganos que llevan sus túnicas, coronas de flores, antorchas, cuernos, cálices, espadas, ofrendas vegetales y estandartes de los covens (aquelarres) presentes. Sin duda, es mucho más que una simple hoguera.

Wicca Celtíbera felicita esta fiesta en su pleno sentido pagano mostrando su “regocijo por este nuevo Ciclo que los Dioses y las Diosas nos han permitido ver, celebrar y compartir. Que las nueve olas os consagren tras la purificación para enfrentar esta nueva etapa”. Además, invocan al dios cornudo (llamado Cernunnos en la mitología celta) cuando desean “que bajo el reinado de nuestro Gran Padre Cernunnos, encontremos todos/as nosotros/as su amparo, seguridad y abundancia” “… Los católicos debemos saber que después del rezo litúrgico de la hora Nona del 23 de junio comienzan las I Vísperas de la natividad de San Juan Bautista, por tratarse de una solemnidad. Ésta es la verdadera celebración para los católicos. No hay problema alguno por participar en “hogueras de San Juan” u otras actividades lúdicas y festivas, siempre que no se esté integrando un culto pagano explícito como en el ejemplo que hemos visto.” [4]

Y el Islam, aunque con el deje de utilizar datos desfasados, quizá lo tenga más claro que muchos que se glorian de su paganismo:

La palabra wicca proviene de la raíz sajona wicce, traducido no muy exactamente como “sabio” o “doblar o dar forma a las fuerzas invisibles”. Wicca es la mayor de las religiones neopaganas[1], que son reconstrucciones de sistemas de creencias paganos antiguos y abandonados, incluyendo celtas, egipcios, griegos, nórdicos, romanos y otras tradiciones. Por lo tanto, es una religión centrada en la tierra. Los orígenes de la wicca son anteriores al judaísmo, al cristianismo, al Islam, al budismo y al hinduismo. La wicca podría ser considerada una de las religiones más antiguas del mundo; pero, por otro lado, podría ser señalada como una de las más recientes, ya que la Wicca, como se la conoce hoy en día, es una religión neopagana centrada en la tierra, de reciente creación, que puede ser rastreada hasta la brujería gardneriana, fundada en el Reino Unido a finales de la década de 1940. Una buena regla general es que la mayoría de los wiccanos son neopaganos, pero no todos los neopaganos son wiccanos.[5]

Puesto que el mundo académico ya ha cambiado, el religioso lo está haciendo y el pagano es el único que mantiene los viejos estereotipos de los dos anteriores, siendo la primera vez que el Paganismo se sitúa en la retaguardia del estudio de las religiones, voy a centrar este trabajo en qué es lo que dice sobre la Brujería en relación con la Wicca, y qué hay de cierto en ello. Para hacerlo, me basaré en el artículo del Tradicional Witchcraft Forum, DIFERENCIAS ENTRE LA WICCA Y LA BRUJERÍA TRADICIONAL, escrito por uno de sus Administradores y traducido por Arabela Jade en su Blog CONTEMPLANDO EL VACÍO [6], y después también analizaremos lo que Robin Artisson ha publicado sobre el particular [7].

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FALSO MITO: LA BRUJERÍA ES ANTERIOR A LA WICCA

Nada más empezar a leer este primer artículo en el Tradicional Witchcraft Forum, chocamos contra una realidad que lo hace especialmente incongruente. Comienza diciendo:

¿Qué es la Brujería Tradicional? La brujería tradicional no es Wicca, la brujería tradicional es el paganismo antiguo. Es la práctica de las creencias pre-wiccanas y pre-cristianas (o al menos tratar de revivir las viejas costumbres). Hay muchas tradiciones dentro de la brujería tradicional, y por tanto, debe señalarse que no todas las tradiciones tienen las mismas creencias o prácticas, pero hay principios básicos, que se siguen.”

Lo primero que llama la atención, es que definan como Brujería Tradicional, lo que no es Wicca. Y es sorprendente, porque como ya sabemos, brujería (wichtcraft), es una palabra compuesta que sin duda alguna significa ‘la práctica de la Wicca’, una etimología constatada [8], y por lo tanto la frase literalmente traducida, dice que “la práctica tradicional de la Wicca, no es Wicca” (!). Frente a esta demoledora contradicción, quizá se eche de menos aclarar por qué se saltan etimología, paleografía e historia [9], reivindicando unos hechos falsos, para impedir que otro Culto trace su pasado.

El problema aquí, en el mejor de los casos, es que han “confundido” los patrones, discutibles o no, de una de sus Corrientes, la Gardneriana, con lo que es la Wicca Histórica, en la presunción que Ésta es una invención moderna, o lo que es peor, nos quieren convencer de la verosimilitud de unos conceptos para-históricos, creados para la ocasión con la idea de diferenciar unas tradiciones de otras, creadas o surgidas todas ellas en la última mitad del siglo pasado en el Reino Unido, pero sin tener en cuenta la misma historia que dicen estar reivindicando. Y es que, no todos los wiccanos son o parten de la corriente Gardneriana, pocos de los Cultos que dicen pertenecer a la Brujería Tradicional parecen cumplir con los requisitos que exigen a los wiccanos, ni la mayoría de ellos son una consecuencia del paganismo antiguo.

Asimismo, Gardner jamás dijo haber constituido algo paralelo, nuevo o diferente de la Brujería, sino continuar con su práctica a raíz de iniciarse en un coven de una de sus Tradiciones, punto. Por lo tanto, la Religión de Gardner es la Brujería Tradicional, su Tradición es la Británica y su línea, en este caso, la que lleva su nombre, cuyo único inconveniente parece estar en los cambios que dijo haber realizado; y como tal debería seguir siendo considerada, en tanto estos cambios o adaptaciones no contraríen el sistema tradicional del que emana.

Se ha creado un falso planteamiento de lo antiguo, para solucionar un conflicto moderno. Como no se podía cambiar el pasado para resolver nuestras diferencias, creamos una nueva manera de entenderlo, que se basa principalmente en aceptar la religiosidad precristiana implícita de las manifestaciones populares, pero alejados de la voluntad explícita de estar participando de una religiosidad precristiana. Y siendo cierto que a nivel social las viejas religiones habían perdido sus formas y nos quedaba solo el fondo, no lo es menos que desde las primeras hasta las últimas persecuciones, siempre han existido personas y grupos que nos han recordado de una forma u otra el sentido de las mismas, perdiendo por el camino, claro, muchas de las claves del lenguaje ancestral que buscan reconstruir desde las propias Tradiciones.

De todas formas, es difícil seguir el planteamiento de este artículo, partiendo de que quienes juzgan y sostienen esta división, prácticamente se han constituido DESPUÉS de haberlo hecho la Tradición Gardneriana, que es contra la que inventan esta diferencia, y además sin apenas seguir ninguna ortopraxis de ese paganismo antiguo del que se revisten. Tiene difícil explicación, convencernos de que lo que se creó más tarde deba considerarse tradicional, esto es, acorde a las reglas pretéritas y continuado en el tiempo, frente a lo que nació antes, cuando por lo que sale de sus propias páginas, lo que practican la mayoría de los Cultos emergidos tras de Gardner, tiene poco que ver con los Cultos Precristianos y en muchos casos ni con los europeos. En cuanto a todas estas corrientes que se autodenominan Brujería Tradicional, habría que preguntar qué sistemas siguen, de qué Tradición pagana o Culto precristiano han establecido sus creencias, bajo qué condiciones o dogmas y qué prácticas les hacen genuinos frente a Gardner y al resto de las Tradiciones Wicca.

Otra cuestión es, pues, saber, si las peculiaridades que definen a los Gardnerianos en cuanto a una Tradición de la Brujería, sean las pertinentes, en virtud de qué lo son y hasta qué extremo la mantienen entre los modelos originales (tradicionales). Pero por lo mismo que hay que aplicar idéntico test al resto de Tradiciones, de las muchas que dicen que hay en la Brujería Tradicional, prácticamente todas menos la Wicca, de tal forma que aquellas que no provengan y sigan líneas religiosas precristianas europeas, nunca deberían ser reconocidas como Brujería, y menos como Tradicional.

Y es justo en este punto, donde nos topamos de nuevo con la Wicca. Siendo la Wicca la práctica religiosa entre los pueblos proto-indoeuropeos, previa, obviamente, al término witchcraft en más de 4000 años, y como dije, la raíz con la que se construirá la palabra witchcraft (WICCE-CRAEFTE), que sepamos una palabra compuesta usada con este significado al menos desde el s. IX e.a. [10], ¿cómo es posible que wicca sea un producto de witchcraft? Dicho más llanamente ¿nació mi padre antes que mi abuelo? Pues esto es, ni más ni menos, lo que llevamos décadas discutiendo…

La evolución lingüística de esta raíz proto-indoeuropea (+ueik*) entre los pueblos de Europa, sostuvo la constante cultual que la caracteriza. Incluso términos como uictima (‘victima’) y uicus (‘aldea’), evocan de una forma u otra la religiosidad intrínseca de la palabra. Tanto es así, que Roma vinculó a los wiccanos (uicani, ‘aldeanos, paisanos’) con aquellos que persistían en mantener sus costumbres religiosas, antes de referirse a éstos finalmente como paganos. Un dato relevante que une los tres términos (uicano, pagano y superstición), lo encontramos en Lactancio, Sobre la muerte de los perseguidores:

Su madre adoraba a los dioses de las montañas y, dado que era una mujer sobremanera supersticiosa, ofrecía banquetes sacrificiales casi diariamente y así proporcionaba alimento a sus paisanos –uicani-. Los cristianos se abstenían de participar y, mientras ella banqueteaba con los paganos, ellos se entregaban al ayuno y la oración. […]” [11] (la interpolación en negrita es mía).

Y sabiendo que la Wicca es milenaria y que el origen de esta desafección parece venir de cuestionar la ortodoxia de una de sus Tradiciones contemporáneas ¿por qué ese empeño en meter a las demás Tradiciones Wicca en el mismo saco? ¿si se demostrase que cualquiera de los Cultos de la Brujería Tradicional, no realizase o reviviese las practicas del Paganismo antiguo y siguiera formas sincréticas, judeocristianas por ejemplo, diríamos lo mismo que decimos hoy de la Wicca? ¿seguro? ¿Y si alguno de los Cultos más importantes o representativos de la Brujería Tradicional, cayese en los mismos “charcos” que la Wicca Gardneriana, diríamos que TODOS los Cultos de la Brujería Tradicional, no deberían de serlo, por lo mismo que definimos en la Brujería como no-tradicional, todo lo que sea wiccano, porque no entienden que lo sea la Corriente de Gardner?

Si por brujería es como se reconoció a los Cultos Paganos en la Edad Media, si su nombre significa la práctica de la Wicca y si la Wicca es un sistema de creencias ancestral (indoeuropeo), la Vieja Religión de Europa, entonces la Brujería no puede ser de ninguna forma anterior a la Wicca. Y esto es así, por mucho que se esfuercen en marearnos a todos desmintiendo o disfrazando los hechos, e inventen que la Wicca la crea Gardner y que no hay Tradiciones Wicca que no vengan de éste; algo que, por cierto y como es lógico, jamás dijo.

Pensar que Gardner hubiese fundado el Culto de la Brujería, en el que fue iniciado, es absurdo. Cosa diferente, que se tenga por una extensión más a la Corriente que lleva su nombre, en virtud de las adaptaciones o añadidos que hizo, y a partir de ahí, ahora sí, considerar si tales cambios la hacen diferente o incompatible con la Brujería Tradicional. En cualquier caso, hablamos de su Tradición, no de la Wicca. Y hablamos de la Wicca, como antecedente y referencia de la Brujería, no como una consecuencia de esta última, pues la Brujería, repito y no me cansaré de hacerlo, es el nombre por el que se conoce la práctica de la Wicca.

La Práctica de la Wicca (Witchcraft), fue como los cristianos llamaron vulgarmente al Paganismo una vez hubo caído en desuso el latín tras el final del Imperio Romano, imponiéndose las lenguas vernáculas, y comienzan así a utilizarse diferentes nombres, según la lengua local, para referirse a un mismo concepto. Es un hecho indiscutible, que el Cristianismo fue plenamente consciente de que tras desaparecer el Imperio Romano como tal, debían adaptarse:

1.- Sin la hegemonía del Imperio, el latín dejaba de ser una lengua vehicular, relegada a lengua culta y como mucho, transaccional (comercial); en un caso de uso muy limitado y en el otro de conocimiento muy básico.

2.- Sin el respaldo del Imperio, primaba la negociación sobre la coerción para predicar con cierta libertad, y entenderse en la lengua vernácula con quienes no hablaban latín, fue imprescindible.

3.- Sin la traba de un latín que, además, recordaba al sometimiento y opresión del Imperio sobre pueblos subyugados, acosados o aún en liza con Roma, se hizo más accesible el entendimiento, y con la comunicación en lenguas nativas sobre todo de misioneros nativos, el mensajes fue más comprensible.

Y es en este momento, cuando aparece el término witchcraft y en mayor o menor medida sus equivalentes vernáculos, todos ellos utilizados por el Cristianismo, para referirse a lo mismo: las prácticas paganas, léase religiosas precristianas, que subsisten en o entre los pueblos de Europa. Diferentes nombres, para referirse a una sola realidad; una evidencia contrastada en los escritos de Columbano, Elfrico y otros muchos misioneros a lo largo y ancho del Continente. Y es por todo ello, en fin, que no podemos segregar la Brujería de la Wicca, como no podemos ignorar que sin la Wicca, la Brujería es una palabra vacía, sin sentido ni contenido que la describa. Que no nos engañen ni las veces que lo leamos ni una falsa etimología, witchcraft no se puede traducir como el ‘Arte de los Sabios’ o cosa similar, sino como la ‘Práctica de la Wicca’, ni para crear una diferencia donde no existía, dotarla del significado que quiso darle el Cristianismo para tratar de acabar con Ella.

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FALSO MITO: LA BRUJERÍA ES UNIVERSAL

Es llamativo, que tratando de oponer la Brujería Tradicional a la Wicca, ni siquiera se haya tenido la prudencia de explicar la diferencia, y de haberla, por qué, de lo que entienden en este artículo por Brujería “Tradicional” y por Brujería “a secas”. Una cuestión que en sí misma ya es bastante complicado de resolver en unas pocas líneas, porque cuando abres la posibilidad a considerar la interpretación de la Brujería, como una descripción de la Brujería, luego cerrar la espita cuando no te gusta lo que lees, no es fácil.

Puesto que contextualizarlo nos llevaría demasiado tiempo y espacio, vamos a saltarnos por esta vez el método, para alcanzar una descripción simple:

Brujería (witchcraft, anglosajón wicce-craefte), es un término compuesto de origen vernáculo (indogermano, del proto-indoeuropeo +ueik– y proto-germánico kraf), usado por los misioneros cristianos en la Baja Edad Media, para referirse a las creencias y prácticas paganas europeas.

Brujería Tradicional, es el nombre por el que identificamos actualmente en el Paganismo, los Cultos de la Brujería que mantienen su referente pagano original, el propio de las Religiones Nativas precristianas europeas.

Brujería no Tradicional, en el Neopaganismo, es el grupo en el que se encuadran todas aquellas personas que independientemente de sus creencias y del origen de las mismas, con o sin base religiosa, practican de forma ecléctica la hechicería y otras técnicas “mágicas” o ritos religiosos.

Así entendido, queda claro que solo caben dos opciones: Brujería o pseudo-Brujería. Y aquí encontramos un nutrido grupo de personas, el más grande y por eso el más consentido, de quienes se identifican con la segunda: todos aquellos que confunden, deliberadamente o no, hechicería con brujería, y utilizan el término Brujería de comodín para titular cualquier tipo de práctica, de cualquier lugar y en cualquier entorno, convirtiéndola en un significado arbitrario con patente de corso, por el cual todo el que no sea wiccano y en cualquier parte, puede situarse bajo el paraguas de la misma. Y conste que no se discute que cada cual siga su propio criterio, ni mucho menos, sino que lo llame como lo que no es o como lo que haya dejado de ser, por su libre interpretación e interpolaciones.

El estigma, viene marcado por la descontextualización y una analogía incorrecta. Siguiendo la estrategia cristiana, se desvincula del contexto que la da sentido (indoeuropeo), con el objeto de desnaturalizarla (acto malvado), mientras la separan de lo religioso (desviación) para que con el tiempo consigan hacer de un oficio de Culto (la Brujería), una técnica “mágica” (la hechicería).

Un Oficio, es la ocupación, cargo, profesión de algún arte o función propia de alguna cosa [12], lo que encaja perfectamente con la práctica especializada de un Culto. Y Técnica, es la aplicación de un conjunto de conocimientos y recursos adquiridos de una ciencia o arte [13], un sentido que define perfectamente a la hechicería y lo que conocemos por magia. Así, es natural que en todas las religiones y en ninguna quepa la hechicería, de hecho ni los propios Cultos Abrahámicos son ajenos, y que, por lo tanto, la Hechicería como tal, subyacente en todas las religiones, no sea una religión en sí misma. Sin embargo, la Práctica de la Wicca, la Brujería, es el oficio o ministerio propio de una religión concreta, la que galvanizó el legado prehistórico de lo religioso en Europa, desde los Cultos Indoeuropeos. Y no quito culpa de este lapsus lingue, que es muy fácil errar por tanto tiempo del mal uso de la palabra, que un servidor también caía en ello con el objeto de explicar este proceso histórico, pero no es excusa para no rectificar y poner las cosas en su sitio.

La Hechicería es universal, la Brujería, no. Ambas existen desde el principio de los tiempos, pese a que solo la práctica de la Wicca, la Brujería Tradicional, puede reconocerse como propia de los Cultos Europeos, primero precristianos y después paganos. Por eso, no es cierto que en todos los pueblos existiera la Brujería, como tampoco cabe la Brujería en todas las religiones, porque la Brujería es una religión en sí misma, muy alejada de concebirse como una “técnica”. Pero por lo mismo que no hay nahuales sintoístas, ni brahmanes toltecas, que unos pocos hemos denunciando durante décadas el “para mi” o el “todo vale” del relativismo extemporáneo y que, en definitiva, hacer de la Brujería una “herramienta” universal, es una quimera.

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FIN DE LA PARTE I.

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©Fernando González

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1.- http://www.observatorioreligion.es/diccionario-confesiones-religiosas/glosario/wicca.html 

2.- http://www.observatorioreligion.es/diccionario-confesiones-religiosas/glosario/paganismo_contemporaneo.html 

3.- Eloy Bueno de la Fuente (Catedrático de Teología en la Universidad de Teología del Norte de España, Burgos), ESPAÑA, ENTRE CRISTIANISMO Y PAGANISMO, 2002.

http://es.aleteia.org/2015/12/28/el-paganismo-en-europa-un-fantasma-o-una-realidad/ 

4.- http://es.aleteia.org/2015/06/24/la-noche-de-san-juan-folklore-supersticion-o-neopaganismo/2/ 

5.- http://www.islamreligion.com/es/articles/5172/viewall/wicca-parte-1-de-2/ 

6.- http://contemplandoelvacio.blogspot.com.es/2013/02/diferencias-entre-la-wicca-y-la.html 

7.- http://wiccaspain.es/la-wicca-invencion-moderna-y-su-fusion-con-el-ocultismo-parte-1/ 

8.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY:

http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=wicca&searchmode=none 

9.- Wicca (-ueik*). Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch, Julius Pokorny, pág. 1128:

http://starling.rinet.ru/cgi-bin/response.cgi?single=1&basename=%5Cdata%5Cie%5Cpokorny&text_recno=2112&root=config 

10.- Elfrico. The Homilies of the Anglo-Saxon Church: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I.

11.- Lactancio, SOBRE LA MUERTE DE LOS PERSEGUIDORES, p. 96. Traducción y notas de Ramón Teja. Ed. Gredos.  Aclara el traductor: “102. Como señala J. MOREAU, Lactance…, pág. 267, con esta expresión desea Lactancio resaltar, el carácter agreste y escasamente romanizado de la familia de Galerio, más que indicar divinidades concretas. Se trataría, fundamentalmente, de los cultos más extendidos entre los campesinos, como Silvano, Diana, Liber Pater, etc., divinidades bien  atestiguadas en las inscripciones de Dacia y Moesia (cf. K. PRÜMM, Religionsgeschichtliches Hanbuch für den Raum der altchristlichen Umwelt, Friburgo, 1943, págs. 793 y 797 y sigs.). Ésta era una de las regiones del imperio en que menos había penetrado la influencia cristiana (cf. M. GRÉGORIE, <<La Conversion de Constantine>>, Rev. Univ. Bruxelles 36 [1930-1931], 237). 103 Por el término <<paisanos>> (uicani) creemos, con J. MOREAU, Lactance…, pág. 268, que hay que entender a las gentes de su aldea de la Dacia Ripensis (cf. supra, n. 79), más bien que a los habitantes del barrio o uicus donde ella residía, si, como es probable, vivía con su hijo. La frecuencia con la que solían celebrarse los sacrificios lo refleja el hecho de que los mercados se nutría fundamentalmente de la carne de éstos.”

12.- http://dle.rae.es/?id=Qvw4hM1&nbsp;

13.- http://dle.rae.es/?id=ZIkyMDs&nbsp;

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Un nuevo proyecto innovador y tecnológicamente futurista que, si cumple las expectativas, puede significar un antes y un después en la manera de comprender el pasado.

Nos habla desde un punto de vista histórico de la Brujería entre los ss. XVI y XVI en la Alcarria (Guadalajara, España) y despliega un extenso abanico interactivo donde el visitante pueda vivir y sentir en primera persona diferentes experiencias que prometen ser inolvidables, como la simulación virtual de un vuelo en escoba o la sensación de sufrir las penurias del cepo.

Un servidor tiene pensado ir y recorrer la exposición, para tener información de primera mano de la experiencia y completar esta noticia con un artículo detallado.

Estaremos expectantes.

 

©Fernando González

https://www.verkami.com/projects/14399-brujas-de-la-alcarria-exposicion/widget_portrait

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Días atrás leí en la Red un artículo con el mismo enunciado que creí podía ser de interés compartir en nuestra web de Facebook, por contener casi todos los tópicos y estereotipos que malinterpretan, yerran y confunden tanto los significados de Brujería y Wicca como su relación. Unos errores que no podemos condenar ni considerar de mala fe, pero que entendiendo que lo son, estamos obligados a destacar y en nuestro conocimiento responder.

▪ Léase: http://wiccareencarnada.net/2012/11/17/diferencia-entre-bruja-y-wicca/

Esto suscitó mucho interés y ha generado una gran confusión -y así nos lo han hecho saber- entre las personas que interactúan con nuestra página, en cuanto a que esta Tradición comparta la opinión reflejada en dicho trabajo, cuando en realidad es justamente lo contrario.

▪ Léase: https://wiccaceltibera.wordpress.com/2015/01/11/el-arte-de-la-wicca/

Por eso queremos aclarar una vez más la posición de Wicca Celtíbera sobre el particular:

1°.- Está demostrado y es un hecho INAPELABLE, que la Wicca (su palabra y su contexto) es en origen milenaria (proto-indoeuropeo), precristiana y por supuesto anterior a que Gardner reivindicase el USO, que no la invención ni la propiedad del término, a mitad del siglo pasado.

2°.- Está demostrado y es un hecho VERIFICABLE, que Wicca es una palabra ind. que significa: elección/selección de la víctima del sacrificio o de la consagración. Confundir la raíz +ueik-: elegir, con la raíz +ueid-: ver (de la que wid: conocimiento, que da: ger. +witan: cuidar, conducir y +wida: guía, o celt. dru-wid, druida), provocó el error de traducir wicca como sabio.

3°.- Está demostrado y es un hecho INCUESTIONABLE, que la Wicca ha sido y es una RELIGIÓN, y no un modo de vida, una opción espiritual o una forma de entender el mundo, sino que como matriz religiosa, la razón de todo lo anterior.

4°.- Está demostrado y es un hecho DETERMINANTE, que la Wicca no es una forma de hechicería, sino la práctica religiosa entre los pueblos indoeuropeos; y que en último extremo y para desvirtuarla, será el Cristianismo quien la desligue de lo religioso durante la Edad Media.

5°.- Está demostrado y es un hecho CONTRASTADO, que la Hechicería es un conjunto de técnicas mágicas común a ¿casi? todas las religiones (quizá anterior a éstas), que por su propia idiosincrasia no depende de religión ninguna y a un tiempo puede estar presente en cualquiera, siendo imposible asimilarla, identificarla o etiquetarla a la Brujería.

6°.- Está demostrado y es un hecho INDISCUTIBLE (paleográfica y etimológicamente), que Witchcraft significa la práctica de la Wicca, y que por lo tanto es la Brujería la que está explícitamente unida a la Wicca y ésta, la Wicca, la que da nombre a la Brujería, no al revés.

7°.- Está demostrado y es un hecho EVIDENTE, que como la Brujería significa la práctica de la Wicca y no de ninguna otra religión, ni puede existir una Brujería que no sea la wiccana, ni una práctica de la Wicca que no se llame Brujería.

8°.- Está demostrado y es un hecho PALMARIO, que la mayoría de quienes defienden lo contrario se basan principalmente en trabajos obsoletos, parciales o sesgados, cuando no en opiniones sin argumento histórico, y por lo tanto NO DESCRIBEN la realidad, la INTERPRETAN para acomodarla a sus hipótesis, creencias o intereses.

15d2ed38-15cb-487e-98d7-c9e7bfe36f8aEn definitiva y respetando que cada cuál es muy libre de pensar y creer lo que estime oportuno, nuestra Tradición no puede ignorar que se ha generalizado una terminología errada sobre el significado de estos términos.

Unos vocablos que si bien tuvieron una lógica, aunque malvada, durante la expansión pero sobre todo a raíz del asentamiento y dominio del Cristianismo en Europa, con la evidente intención de destruir una religión que por cierto se resistía enconadamente a desaparecer, actualmente carece aún mas de sentido, si cabe, seguir ahondando e incluso reivindicar esas interpretaciones tardomedievales.

Es más sencillo anatemizar un desvío que una creencia. Si culpabilizamos a cualquiera de su fe, el apoyo social no será el mismo que si le acusamos de prácticas desviadas y en muchos casos lesivas para esa misma sociedad. Así, demonizando al Paganismo, el Cristianismo ya no luchaba contra unas religiones populares, sino que defendía a esa misma población de meros delincuentes, ya heréticos como ordinarios.

Como es incongruente, sin ir más lejos, la tendencia a llamar Brujería a creencias y prácticas que no tienen mucho o nada que ver con ésta. Por ejemplo, siendo cierto que las mancias, la hechicería o los augurios son partes de los viejos Cultos, la práctica por sí misma de estas disciplinas ya juntas o por separado, en modo alguno nos hace brujos.

En relación con lo anterior y como muestra de hasta qué punto un concepto equivocado puede construir una idea falsa y universalizada, saquemos a colación el argumento que dice leer sabiduría o conocimiento en el término “wicca”.

Como se demuestra en el segundo punto, la falta de una formación integral y exhaustiva en la Wicca, nos ha llevado a creer que ésta significa conocimiento o sabiduría y la Brujería la práctica o el Arte de los Sabios.

El siglo pasado confundimos las raíces indoeuropeas +ueik- (wicca) y +ueid- (wid), un error relativamente comprensible hace medio siglo, sí, pero que hoy en día ya no tiene sentido defender porque sabemos que no es cierto.

Una terminología ésta la que nos define, en su conjunto corrompida desde el medievo y que SE HA PACTADO (consensuado) hoy, hace apenas unas décadas, sin depurar y no en beneficio de su significación histórica, sino al contrario, en detrimento de la misma y con el objeto de conciliar posturas que entendemos afectadas por condicionantes diferentes al académico, subjetivas y ajenas a nuestro pasado.

A nuestro entender esto es un grave error que ha dado paso al fraude indiscriminado de oportunistas sin escrúpulos o a que la persistencia de mensajes y definiciones falsas, cuando no estrambóticas, se perpetúe en la Red por la mala costumbre de compartir sin rigor todo lo que nos llega -y aquí hemos de hacer autocrítica-, porque también y aún teniendo los datos sobre la mesa y decirnos en continua evolución y aprendizaje, de ser permeables al conocimiento, somos incapaces de reconocer un sólo error y menos corregirlo. Es más, nos obcecamos en mantenerlo.

Nuestra actitud quizá condescendiente contribuye a crear una atmósfera irrespirable, en román paladino: “casa de tócame Roque”, donde Wicca puede ser una cosa, todas o ninguna, lo uno y lo otro, algo y su contrario, pero sobre todo lo que a cada cual le de la gana que sea.

Y no puede valernos callarse primero para sentenciar después cuando lleguen a nosotros estas licencias ya en forma de cuitas y pretender sentar “ciber-cátedra”, ajenos y siempre libres de mácula, sino que deberíamos bajar de la nube y plantearnos seriamente hacer pedagogía.

Con la coletilla, además, que todas estas opiniones se difunden como hechos probados y definiciones enciclopédicas, como si no hubiese otra o como si lo que dijésemos estuviese ya perfectamente autenticado… y todo por no decir que estas definiciones son en realidad UNA INTERPRETACIÓN LIBRE y en muchos casos poco o nada rigurosa, vertida sin tener la prudencia de reflejar previamente el significado original y luego, pero solo después, dar entrada a nuestra interpretación o conclusiones explicando los motivos y argumentos que se quieran aportar.

Mientras se insista una y otra vez en sustituir DESCRIPCIÓN por INTERPRETACIÓN, como si las opiniones pudiesen modificar los hechos hasta convertirlas en enunciados, en Wicca Celtíbera seguiremos tratando de corregir la influencia de quienes no ven la Historia como cauce necesario para comprender nuestra religión, sino como objeto susceptible de ser utilizado y forzado a nuestro antojo y en no pocas ocasiones tergiversando el pasado, cuando los hechos no justifiquen, confirmen o refuten estas posiciones, ideas u ocurrencias.

Porque de lo que hablamos no es de una hipotética disparidad de opiniones, qué va. Lo que sucede es que ignorando los hechos ciertos, ocultándoles, queremos que prevalezca nuestra interpretación favorita u original sobre todas las demás.

Hay momentos que me parece estar frente a una “batería de ideas”, creo que se llama así en el mundo publicitario, en el que todos pueden decir lo que quieran, lo que se les venga a la cabeza con la intención de que lo que mejor se adapte al “consumidor”, sea la que prevalezca.

Leía al pie del artículo objeto de esta aclaración, que una persona preguntaba qué hacíamos entonces con aquellos Cultos que definiéndose como Brujería, no se consideran wiccanos, y también qué pasaría entonces con aquellos que frente a la Wicca se han postulado como Brujería Tradicional.

Bien, digámoslo claro: ¿Puede llamarse “tradicional” frente a otro, un Culto constituido DESPUÉS de contra el que se posiciona? ¿Es razonable conceder el estatus de “tradicional” a un Culto que se desmarca en sus formas, ritos y doctrina del pasado, de la Tradición? Y por último ¿en qué se diferencian estos Cultos que se dicen “tradicionales”, para abrogarse un estatus previo y más auténtico que la Wicca?

a7322ab6-a610-4578-be85-04e99334088dEs cierto que también se da el caso de Cultos Tradicionales que no se identifican con el término “wicca” y aportan un argumento más o menos sólido. Pero cuidado, no porque tras ahondar en la historia hayan concluido que ha de ser de esta manera, pues esta “parte” del pasado la ignoran, sino porque dicen no identificarse con algunas de las pautas de alguna de sus Corrientes, en general de la que creo que erróneamente muchos consideran la primera o lo que es peor, la única.

Pero que existan diferencias, debates y argumentos empíricos que discutir, en modo alguno es una rémora para nuestros Cultos, sino un valor añadido que por desgracia no sabemos aprovechar en lo mucho que puede enriquecernos.

Sin embargo, el debate no puede eludir la responsabilidad primera de ajustar nuestras definiciones al conocimiento que ya tenemos de Wicca y Brujería, ni mucho menos hurtar este conocimiento de nuestros planteamientos y referencias.

Sabiendo que es la voz wicca con la se construye el término “brujería” y no al contrario, que hay al menos 4000 años de diferencia entre la aparición de “wicca” y el uso de la palabra “brujería” para referirse a la primera, que el término “brujería” define exclusivamente la práctica de la Wicca y esto es indiscutible ¿qué nos mueve en realidad para seguir diciendo lo opuesto?

¿Por qué insistimos una y otra vez en difundir lo que sabemos falso, en tapar lo que se ha demostrado cierto? ¿porfía, soberbia, razones? ¿cuáles? ¿creemos estar por encima de la historia? ¿nos sentimos agredidos por la verdad?

Me es igual que entendamos que la Brujería es un Culto, muchos o diferentes a la Wicca, allá cada cual con su opinión y convicciones, todas o la mayoría de ellas igual de respetables, pero me provoca rechazo leer cómo anteponen sus ideas a una verdad que, cuando conocen, se ufanan en tapar o eludir.

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A renglón seguido de explicar que cada opinión es libre y válida, reprochan que aportes la tuya. Te dicen que opinar no es agredir, para inmediatamente después sentirse atacados por tu respuesta. Pero sobre todo defienden que los hechos son opiniones y por lo tanto tan válido aceptar las suyas como negar tus argumentos (!).

Vamos, que tiene igual peso y el mismo trato una explicación científica sobre que la Tierra sea esférica, que decir que decir que es plana y nadie les podrá convencer de lo contrario. Y esto último no es una hipérbole, sino un ejemplo bien traído.

En fin, que no vamos a dejar de buscar un debate culto y serio contra las licencias que leamos por la Red sobre nuestra Religión. Aceptaremos gustosos las críticas fundadas, pero tras hacer los matices que entendamos pertinentes rechazaremos opiniones personales que no llevan a ninguna parte.

No queremos discutir de eslóganes vacíos de argumentos o retóricas empobrecedoras que no aporten pruebas y datos, sino debatir con referencias, como procuramos introducir con mejor o peor tino desde Wicca Celtíbera en todas nuestras aportaciones, convencidos que ésta es la única forma de hacerlo responsablemente.

Fernando González

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Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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Me gustatía aprovechar el artículo subido a Piedras del pasado, con el título de “Sepulcro Megalítico de les Maioles“, para recalcar en la que entiendo mala costumbre de no revisar el discurso científico.

Sin pretender desmerecer en absoluto el esfuerzo e interés por divulgar este testimonio histórico -empero RELIGIOSO- de nuestro pasado, no estaría de más tener en cuenta algunas consideraciones en cuanto a la redacción y las formas de este artículo. Y me voy a permitir hacerlo sin usar las referencias habituales, porque no quiero que se lea sino como una reflexión o comentario “a pie de foto”.

En lo que a la parte técnica se refiere, denominar “sepulcro megalítico“, “dolmen” o “sepulcro de corredor ancho” a este SANTUARIO, infiere estar catalogandolo como propio de la mal llamada CULTURA MEGALÍTICA (mejor y más cierto, RELIGIÓN MEGALÍTICA), una circunstancia que para muchos debería chocar abiertamente con la presunta datación del yacimiento: principios del II milenio a.e.

Y chocaría porque según el “guión” académico popular, mil años a.e. la “Cultura” Megalítica propiamente dicha ya era historia. Que como todos sabemos (?) no fue mucho más allá de las primera etapa de la EDAD DEL BRONCE.

Sin embargo este yacimiemto está datado en pleno BRONCE III y esto no es cosa de tomarlo a la ligera, porque estamos hablando sin lugar a dudas del final del BRONCE y principios del HIERRO, de CELTAS e ÍBEROS, a quienes la (in)cultura popular desliga de forma machacona del Megalitismo (“Cultura” Megalítica”).

En cuanto a la parte religiosa , poco más que decir sino abundar en lo que tantas veces hemos dicho, entender la “Cultura” Megalítica como microcementerios o tumbas, es no entender LA RELIGIÓN MEGALÍTICA.

Siendo un Santuario no expoliado en el que han aparecido 15 inhumaciones (12 adultos, dos jóvenes y un niño) y de ser cierta esta teoría, tendrían que explicar sus defensores cuántas personas adultas debieron haber participado en su construcción en virtud de la técnica utilizada, de cuantas familias o poblados hablamos, por qué no fueron inhumados siquiera los que participaron en su construcción que sin lugar a dudas fueron muchos más de 15 personas, durante cuanto tiempo ha sido utilizado y qué tiempo separa a unos cadáveres de otros, saber por qué de ser tumbas solo han muerto 15 personas de entre esas familias y pueblos durante todo el periodo de uso, o casi mejor, explicar de ser cierto que solo inhumaban a personas relevantes, por qué no se considera una tumba o sepulcro por ejemplo a la Catedral de Santiago de Compostela, para después defender con los mismos argumentos, por qué se considera tumba o sepulcro al Dolmen de les Maioles.

No vendría nada mal, pues, que tomásemos este yacimiento como un antecedente de lo equivocados que están muchos y me refiero principalmente a la Comunidad Pagana y Neopagana, cuando explican no sin dejar “caer” una sonrisa cómplice, que por ejemplo los celtas no tuvieon nada que ver con la “Cultura” Megalítica, esto es, ni con menhires, dólmenes o cromlechs. Estupidez esta que podemos leer profusamente en neo-pseudo-enciclopedias como Wikipedia. Y que por más que se repita no dejará de ser producto de nuestros complejos, ignorancia o intereses personales.

®Fernando González – Wicca Celtíbera

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