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BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (II)

En 2013 dejamos inconcluso un artículo que llamó mucho la atención y provocó una gran polémica entre la Comunidad Pagana, porque tocamos materias tabú de las que nadie quería hablar sin el beneplácito, la bendición o el preceptivo nihil obsta de lo políticamente correcto y su línea editorial, quedando pendiente un segundo escrito sobre la Wicca Tracicional.

Al objeto de rematar ese trabajo y afrontar el nuevo ciclo menos cargados de “debes” y más dispuestos a afrontar nuevos retos y escenarios, doy cumplimiento a nuestra deuda y escribo la segunda parte del mismo[1]

IMG_131410579252210Quiero dedicar el primer artículo de este nuevo años 2015 a lo que creo es lo único que tiene y ha dado sentido a mi vida, que siempre ha estado conmigo en lo bueno y en lo malo, que nunca me ha decepcionado, a la raíz de un árbol demasiado grande para contenerle y que no solo ha germinado sino que atravesó mi corazón hasta romperlo, nutriéndome y alimentándose de mi a un tiempo. Quiero empezar este año hablando de La Vieja Religión.

Y voy a hacerlo con datos y no desde un punto de vista poético, para el que ya hay gente verdaderamente inspirada, o imponiendo por sí sola mi opinión a los demás bajo el “yo pienso” o el “yo entiendo“, que como sabemos en ocasiones acaba siendo mera retórica para justificar que se acepten sin recelo, ideas y opiniones que adolezcan de sustancia y disfracen nuestra inseguridad.

El título de este trabajo, El Arte de la Wicca, es causal, premeditado y consciente, como vamos a comprobar en un instante. No se trata de un recurso literario ni un juego de palabras, sino del significado etimológico REAL, de la palabra witchcraft (Brujería).

Es un pequeño extracto de una obra mucho más prolija en la que estoy trabajando y de la que quiero dejar hoy aquí esta muestra, como testimonio de una realidad tércamente ignorada, aportando nuestro particular granito de arena a un resurgimiento imparable de los viejos Cultos nativos indoeuropeos, del que la Wicca, precisamente por ser Wicca, nunca debió desligarse.

No dudo que en este punto más de uno empezará a removerse en su asiento, que mirará con escepticismo el título y pensará con qué nueva extravagancia vaya a encontrarse. Espero decepcionar sus expectativas.

IMG_12042449046985Es innecesario pararnos a especular en la “aparición” del término witchcraft, porque tenemos su construcción etimológica perfectamente identificada y sabemos sin lugar a dudas que es de raíz indoeuropea, cuya evolución en el anglosajón deja referencias ya incluso en la Alta Edad Media, periodo en el que podemos documentarla gracias a los manuscritos que han llegado hasta nosotros.

Para todos aquellos que entiendan la Brujería (en este trabajo léase su versión anglófona de Witchcraft) como un término disociado de la Wicca, hemos de empezar diciendo que más allá de la opinión de cada cual, están las evidencias empíricas (paleográficas y etimológicas en este caso) para corregir los enunciados infundados y para disponer el uso adecuado que hemos de dar a las palabras.

Así, una palabra no es ni conlleva lo que a cada cual le interese en cada momento, sino lo que en y por sí misma signifique. Cuestión siempre secundaria, circunstancial y temporal será el uso y argot donde utilizar después la misma; que ha sido, precisamente, lo que ha ocurrido en este caso: que hemos alterado el origen, el significado y el uso del término witchcraft para amoldarlo a una necesida subjetiva y secundaria ¡la de no seguir peleándonos contra nosotros mismos!

Pero el problema va mas allá, que no está solo en modificar el significado de witchcraft, sino en pretender hacer pasar o convertir nuestra interpretación en el significado original.

De hecho se ha buscado durante décadas “amoldar” la propia palabra “witchcraft” a tantos significados diferentes al auténtico, que hemos acabado enterrando el significado original, que está perfectamente localizado bajo una losa de opiniones equivocadas.

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Es conocido que el término witchcraft (brujería) proviene del anglosajón:

witchcraft (n.) Old English wiccecræft “witchcraft, magic,” from wicce (see witch) + cræft  “power, skill” (see craft). Witchcraft was declared a crime in English law in 1542; trials there peaked in 1580s and 1640s but fell sharply after 1660. The last, in 1717, ended in acquittal. The Witchcraft Act was repealed 1736.[2].

Pero quizá no tenga la misma publicidad que la deconstrucción etimológica sea, por lo tanto:

WITCHCRAFT – WICCECRÆFTE – WICCE (WITCH) + CRÆFT (CRAFT)= EL ARTE O EL DOMINIO DE LA WICCA

Introduje la traducción del sentido etimológico de craft como dominio, creyendo que quizá pueda entenderse mejor el uso y significado literal, que sería el de habilidad, conocimiento, podervirtud, destreza, fuerza, arte… si bien este último enunciado, el “arte” de la Wicca, por más poético y evocador, es el que cuenta con más partidarios:

craft (n.) Old English cræft (West Saxon, Northumbrian), -creft (Kentish), originally “power, physical strength, might,” from Proto-Germanic *krab-/*kraf- (cognates: Old Frisian kreft, Old High German chraft, German Kraft “strength, skill;” Old Norse kraptr “strength, virtue”). Sense expanded in Old English to include “skill, dexterity; art, science, talent” (via a notion of “mental power”), which led by late Old English to the meaning “trade, handicraft, calling,” also “something built or made.” The word still was used for “might, power” in Middle English. Use for “small boat” is first recorded 1670s, probably from a phrase similar to vessels of small craft and referring either to the trade they did or the seamanship they required, or perhaps it preserves the word in its original sense of “power.”[3].

Siendo un bello enunciado, que lo es y al que no me duelen prendas recurrir, creo que hemos abusado un poco del mismo teniendo en cuenta que de lo que estamos hablando no es de ningún “arte”, sino de la habilidad y el dominio de un conocimiento ancestral, el de lo sagrado, el de la comunicación e intermediación con/de lo Divino para explicar el Culto del que procede[4].

Y puestos a abusar, me quiero permitir la observación sobre un abuso no ya etimológico, sino histórico, que resume el cajón de sastre en el que se ha convertido el estudio de la Wicca: se afirma sin pudor ninguno, que el término de “el Arte de los Sabios” referido a la Wicca, sea una interpolación masona de las que dicen, con más obstinación que tino, abundan en la Vieja Religión.

im98820525-navalcan-estatua-menhirEs difícil entender cómo es posible que la masonería de los ss. XIX y XX e.a., pudiera haber influido en la lengua anglosajona de la Alta Edad Media o en la indoeuropea de hace 7.000 años. Pero nos ayuda a comprender las razones por las que haya un sector empecinado en no valorar la historia de la Wicca más allá de mediados del s. XX e.a.: si no hablamos de lo que no queremos reconocer, si hacemos como que no está, evitamos tener que explicar por qué no coincide con lo que defendemos.

De la misma manera, es una pérdida de tiempo seguir especulando con el origen del término “witch“, porque también lo sabemos, porque lo tenemos delante y porque no es otro que el de “wicce“… sí, el femenino de “wicca“:

witch (n.) Old English wicce “female magician, sorceress,” in later use especially “a woman supposed to have dealings with the devil or evil spirits and to be able by their cooperation to perform supernatural acts,” fem. of Old English wicca”sorcerer, wizard, man who practices witchcraft or magic,” from verb wiccian “to practice witchcraft” (compare Low German wikken, wicken “to use witchcraft,” wikker, wicker “soothsayer”).

OED says of uncertain origin; Liberman says “None of the proposed etymologies of witch is free from phonetic or semantic difficulties.” Klein suggests connection with Old English wigle “divination,” and wig, wih “idol.” Watkins says the nouns represent a Proto-Germanic *wikkjaz “necromancer” (one who wakes the dead), from PIE *weg-yo-, from*weg- (2) “to be strong, be lively” (see wake (v.)).

That wicce once had a more specific sense than the later general one of “female magician, sorceress” perhaps is suggested by the presence of other words in Old English describing more specific kinds of magical craft. In the Laws of Ælfred (c.890), witchcraft was specifically singled out as a woman’s craft, whose practitioners were not to be suffered to live among the West Saxons:

Ða fæmnan þe gewuniað onfon gealdorcræftigan & scinlæcan & wiccan, ne læt þu ða libban.”

The other two words combined with it here are gealdricge, a woman who practices “incantations,” and scinlæce”female wizard, woman magician,” from a root meaning “phantom, evil spirit.” Another word that appears in the Anglo-Saxon laws is lyblæca “wizard, sorcerer,” but with suggestions of skill in the use of drugs, because the root of the word is lybb “drug, poison, charm.” Lybbestre was a fem. word meaning “sorceress,” and lybcorn was the name of a certain medicinal seed (perhaps wild saffron). Weekley notes possible connection to Gothic weihs “holy” and German weihan “consecrate,” and writes, “the priests of a suppressed religion naturally become magicians to its successors or opponents.” In Anglo-Saxon glossaries, wicca renders Latin augur (c.1100), and wicce stands for “pythoness, divinatricem.” In the “Three Kings of Cologne” (c.1400) wicca translates Magi:

Þe paynyms … cleped þe iij kyngis Magos, þat is to seye wicchis.

The glossary translates Latin necromantia (“demonum invocatio”) with galdre, wiccecræft. The Anglo-Saxon poem called “Men’s Crafts” has wiccræft, which appears to be the same word, and by its context means “skill with horses.” In a c.1250 translation of “Exodus,” witches is used of the Egyptian midwives who save the newborn sons of the Hebrews: “Ðe wicches hidden hem for-ðan, Biforen pharaun nolden he ben.” Witch in reference to a man survived in dialect into 20c., but the fem. form was so dominant by 1601 that men-witches or he-witch began to be used. Extended sense of “old, ugly, and crabbed or malignant woman” is from early 15c; that of “young woman or girl of bewitching aspect or manners” is first recorded 1740. Witch doctor is from 1718; applied to African magicians from 1836.

At this day it is indifferent to say in the English tongue, ‘she is a witch,’ or ‘she is a wise woman.’ [Reginald Scot, “The Discoverie of Witchcraft,” 1584]“.[5].

Y este significado está perfectamente contrastado por la paleografía. Prueba de ello y a tenor de la referencia precedente, son las Homilias Anglosajonas de Elfrico (s. IX e.a.):

Original anglosajón: “Se cristena mann ðe on ænigre þissere gelicnysse bið gebrocod, and he ðonne his hælðe secan wyle æt unalyfedum tilungum, oððe æt wyrigedum galdrum, oþþe æt ænigum WICCECRÆFTE, ðonne bið he ðam hæðenum mannum gelíc, þe ðam deofolgylde geoffrodon for heora lichaman hælðe, and swa heora sawla amyrdon. Se ðe geuntrumod beo, bidde his hæle æt his Drihtne, and geðyldelice þa swingla forbere; loc hú lange se soða læce hit foresceawige, and ne beceapige na ðurh ænigne deofles cræft mid his sawle ðæs lichaman gesundfulnysse; bidde eac góddra manna bletsunge, and æt halgum reliquium his hæle gesece. Nis nanum cristenum menn alyfed þæt he his hæle gefecce æt nanum stane, ne æt nanum treowe, buton hit sy halig rode-tacen, ne æt nanre stowe, buton hit sy halig Godes hus: se ðe elles deð, he begæð untwylice hæðengild. We habbað hwæðere þa bysne on halgum bocum, þæt mot se ðe wile mid soðum læcecræfte his lichaman getemprian, swa swa dyde se wítega Isaias, þe    worhte ðam cyninge Ezechie cliðan to his dolge, and hine gelácnode.” (La mayúscula y negrita es mía)

Traducción al inglés: “The christian man, who in any of this like is afflicted, and he then will seek his health at unallowed practices, or at accursed enchantments, or at any WITCHCRAFT, then will he be like to those heathen men, who offered to an idol for their bodies’ health, and so destroyed their souls. Let him who is sick pray for his health to his Lord, and patiently endure the stripes; let him behold how long the true Leech provides, and buy not, through any devil’s craft, with his soul, his body’s health; let him also ask the blessing of good men, and seek his health at holy relics. It is not allowed to any christian man to fetch his health from any stone, nor from any tree, unless it be the holy sign of the rood, nor from any place, unless it be the holy house of God: he who does otherwise, undoubtedly commits idolatry. We have, nevertheless, examples in holy books, that he who will may cure his body with true leechcraft, as the prophet Isaiah did, who wrought for the king Hezekiah a plaster for his sore, and cured him.” (La mayúscula y negrita es mía) [6].

Cosa importante es que veamos cómo no solo es que la Wicca tenga relación con la Brujería, sino que además wicca es el sentido, origen y significado, el sujeto que construye la palabra brujería, sin la cual sería imposible entenderla.

Oxford Bodleian Library ms 264 fol 181 v

Sin wicca el término brujería no puede existir o dicho de otra forma, la Brujería SIEMPRE ha significado el dominio, el arte o el conocimiento de la Wicca. Por lo tanto, por mucho que se intente disociar ambos conceptos, no es más que un error, verbigracia, conceptual, además de empírico, pues hay un solo concepto: la Wicca.

Y como quiera que una de las letanías más repetidas a lo largo y ancho de la Red y en toda tertulia, programa o conferencia mollar allá donde las haya, viene siendo eso de que la Brujería y la Wicca no son lo mismo, que son Cultos diferentes, no está de menos decir que no, que es falso, que son ellos y solo ellos -quienes lo dicen- los que pese a la historia y los hechos pretenden que esto sea así. Que la Brujería y la Wicca SON la misma cosa, que la una explica a la otra por lo mismo que la otra contextualiza a la una.

Deberíamos acostumbrarnos a ser exigentes con los mensajes que nos adoctrinen y cuando se oigan o lean afirmaciones de este calibre, se pidan argumentos y datos y no solo testimonios de fe.

Bien, siguiendo con el argumento y como todos deberíamos saber, aunque no se enseñe ni se divulgue con el interés que merece, el término wicce que construye witchcraft, como ya hemos dicho es el femenino de Wicca, que a su vez es un palabra de origen indoeuropeo (ie.) que podríamos traducir tanto como el objeto seleccionado de la ofrenda o del sacrificio (la víctima), como la persona especializada en la selección y el sacrificio (el sacerdote):

Root: u̯eik-1. English meaning: to choose, filter. German meaning: `aussondern’ Material: Ai. vinákti, vivékti, vevekti `sondert, siebt, sichtet’, Part. viktá-; Kaus. vecáyati; av. ava-vaēk- ausscheiden,aussuchen’;ausderBedeutungzu gottesdienstlichen Zwecken aussondern’ entspringt die des `Weihens’, weshalb hierher lat. victima `Opfertier, Opfer’, beruhend auf einemi-oder u-Stamm, *vikti-s bzw. *viktu-s `Weihung’; got. weihs `heilig’, as. wīh- ds., ahd.wīh, wīhi ds., vgl. mhd. (ze) wīhen nahten, woraus nhd. Weihnachten; aisl. vē- n. `Heiligtum, Tempel’, as. wīh m. `Tempel’, ags. wēoh, wīg m. `Götterbild’; abgeleitetes Vb. got. weihan, altisl. vīgja, as. wīhian, afries. wīa, wīga, ahd. wīhen `weihen’; mit Intensivgemination germ. *wik-kan- `Zauberer’: ags. wicca m. ds., wicce `Zauberin’ (engl. witch); md. wicken `zaubern’, wicker `Zauberer, Wahrsager’; ohne Geminata: ags.wigol `zum Wahrsagen gehörig’, wiglian `wahrsagen’, mnd. wickelen; eine Variante *u̯eig- (?) in umbr. eveietu `electum’ (*ek-u̯eigētum?). References: WP. II 232, WH. II 782; See also: Beziehung zu u̯eik- u̯eigh- `biegen’ usw. ist nicht ausgeschlossen. Pages: 1128[7].

El término ie. +ueik/+weik (sacrificio/sacrificador), se ha llegado no muy acertadamente a solapar o alternar quizá por homofonía o por extensión y por supuesto después por interés, con el también ie. +ueid/+weid (ver, saber), cuando son raices distintas que siguen trayectorias diferentes, si bien haciendo una interpretación abierta sí que podrían encontrarse siquiera alegóricamente.

Tanto es así que relacionamos wicca con wittan sin que tengan cruce etimológico alguno. Gardner refiriéndose a Witchcraft como el Arte de los Sabios identifica equivocadamente witch como sabio, aunque witch no viene del ie. +uied, ver, saber[8], del que derivaría wittan, sino del ie. +ueik, víctima ó encargado -del sacrificio-, wicca[9]. Dicho esto, ni Gardner iba mal encaminado ni es un término que nos sea ajeno y que no podamos utilizar, que lo hacemos, y que por lo tanto no podamos sentirnos identificados con él; siempre, eso sí, que tengamos claro los conceptos.

Quizá muchos no haríamos esta salvedad si no fuese porque, como digo, se ha solapado el término, pero es que también se ha utilizado para justificar el falso modernismo de la Wicca y lo que es peor, para ocultar el hecho que Brujería y Wicca son la misma cosa, algo que para Gardner es muy probable no necesitase matizar, pero que como quiera que se está utilizando para “distraer” de qué sabiduría estamos hablando, que es de la wiccana y no de ninguna otra, se nos exige recordarlo.

Que sí, que decir que la Brujería es el Arte de los Sabios no desdora el sentido de la palabra, siempre y cuando no tratemos de distraer la atención de que es sobre la Wicca de lo que habla.

Sobre el origen etimológico del lat. víctima, escribe Elena Pingarrón Seco, Catedrática de Latín, en el portal web Etimologías de Chile: “Es un viejo término religioso que significa “lo que es resultado último de una elección o selección para ser ofrendado a los dioses”. Aunque algunos tienen dudas al respecto por las vinculaciones del término a las prácticas etruscas, los indoeuropeístas relacionan este vocablo con una raíz indoeuropea *weik-2 (elegir, seleccionar, filtrar) presente en los vocablos de diferentes lenguas indoeuropeas[…]”[10].

Por cierto que la referencia dada por Pingarrón, aunque sea alusiva también nos deja un amplio campo alegórico incluso desatendiendo su vinculación religiosa, por que vernos como aquellos que podemos elegir y que hemos sido seleccionados, tampo desmerece la grandeza de esta Religión.

Con todo, siempre estará mucho más cerca de la realidad un Gardner que alee diferentes raíces lingüísticas indoeuropeas para explicar un concepto singular mediante un término similar, que la opinión ya de rábulas o de quienes tratan de explicarle, mejor sería decir justificarse ellos, a través de conjeturas infundadas.

1406992834826Resumiendo, el significado de Brujería ES el arte o el dominio de la Wicca, por lo mismo que Wicca ES la religión de las personas conocedoras y especializadas de los oficios religiosos en los Cultos indoeuropeos y proto-indoeuropeos… y todo lo demás, pues eso, “palabrería”.

Como gremio o casta en sí misma, muy bien podría entenderse a través de lo que los druidas y el Druidismo son y significa para y entre los pueblos celtas.

Wicca es un término cultual de origen indoeuropeo, que da nombre a la especialización de las personas encargadas de los oficios religiosos, de aquellos que ofrendan (sacrifican) a los Dioses: los sacerdotes.

Y decimos mejor sacerdotes que chamanes aún a costa que ambos tengan cabida, sabiendo que la construcción trifuncional propia de los pueblos indoeuropeos, define claramente como una de las funciones destacadas, la sacerdotal.

La Wicca es pues, el puente espiritual y mágico que une el Neolítico con la Edad de Bronce, el paso del Chamanismo a la Religión, la fuente de los Cultos de la Fertilidad y de la Fecundidad, de la sacralización de los Ciclos Vitales, la Cultura Megalítica y de los proto-sacerodcios de los pueblos indoeuropeos. Y nosotros en tanto tratemos de revitalizarla, sostenerla y reconstruirla a través de sus diferentes Tradiciones, desde o como la Brujería Tracicional, seremos sus transmisores y custodios.

Al ser los Cultos wiccanos una consecuencia religiosa de los pueblos indoeuropeos y siendo los pueblos indoeuropeos una pluralidad en sí misma, no puede existir una Tradición Wicca o una Brujería Tradicional que sea la primera y menos la única.

Si alguna Tradición Wicca reclama su originalidad desde la Brujería Tradicional, lo hará en tanto identifique su propia corriente dentro de dicha Tradición y sin que afecte al resto. Para poder explicarlo mejor: que el Catolicismo sea un Culto Cristiano, no quiere decir que sea el único Culto cristiano, el primero de los Cultos cristianos ni el más cristiano de todos los Cultos. Podrá decirlo, cómo no, pero será mentira. Y ya no decir si además se presenta como el auténticamente judío.

Puesto que la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca (sic), la Brujería no puede ser un concepto diferente al de Wicca. Son la misma cosa: una palabra (wicca) construye a la otra (brujería), es más: sin la Wicca, la Brujería no tiene sentido ni como palabra ni como continente de nada.

Como la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca, o lo que es lo mismo, la especialización sacerdotal en los Cultos indoeuropeos, la Brujería Tradicional es la propia o referida a las religiones indoeuropeas, aquella que se haya transmitido por y desde estas fuentes religiosas.

Siendo que la Brujería Tradicional es aquella que define a los Cultos wiccanos, los Cultos wiccanos no pueden ser diferentes de la Brujería Tradicional.

Al estar definidos los Cultos wiccanos originales como Brujería Tradicional, ni puede haber una Tradición Wicca que no sea Brujería Tradicional, ni puede existir una Brujería Tradicional que no defina a alguna Tradición Wicca.

Por ser las Tradiciones Wicca diferentes ramificaciones de los Cultos indoeuropeos, condición necesaria para ser Tradiciones, no pueden existir Tradiciones Wicca que no se correspondan con los Cultos indoeuropeos.

Y si hay Cultos que se digan wiccanos que no tengan esa originalidad indoeuropea en su raíz y principios, no serán Tradicionales, por lo mismo que si no son Tradicionales, serán eclécticos o no serán wiccanos.

Siendo la Brujería Tradicional exponente de los Cultos Wicca y los Cultos Wicca referente de los Cultos indoeuropeos, los Cultos Wicca no son neo-paganos, sino paganos. Pretender que deba existir una transmisión ininterrumpida, nominal y contrastable es ridículo, es una exigencia subjetiva e impuesta de cuño judeocristiano, que por cierto ningún Culto judeocristiano puede justificar para sí mismo.

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Muy al contrario, serán las doctrinas y el sistema de creencias y ritos de estas religiones, que se mantengan o rescaten dentro de su evolución natural o desarrollo, conservando los patrones cultuales de sus orígenes, las que puedan atestiguar su antigüedad, y no que su Culto haya o no haya podido transmitirse mediante filiación ininterrumpida desde el Paleolítico… ¡menuda imbecilidad!

 Cuando los mismos cristianos son incapaces de justificar más allá del mito, una transmisión original desde Cristo a Nicea, en 150 años de prohibición y algunos periodos de persecución, cuánto menos se nos puede exigir a los Cultos paganos que hagamos lo propio, tras 1.600 años de prohibición y 1.500 años de persecución.

Bien es cierto que el linaje, el conocimiento de la línea iniciática dentro de la Tradición, es propio aunque no exclusivo de la Wicca, pero no como un fundamento teológico, sino como una medida de contextualización, de reconocimiento de la filiación y de la trayectoria. Como también es lógico suponer, que tras siglos de persecuciones, éste no puede valorarse y menos exigirse más allá que a partir del establecimiento de las leyes públicas que lo permitan y que, por lo tanto, toda discusión previa a la Libertad Religiosa sobre el mismo, es una forma inútil de entreternos con el sexo de los ángeles.

No, es nuestra línea religiosa, nuestra teología, nuestras creencias y ritos, los que deberán definirnos como Tradición, lo que nos defina, en fin, como Wicca Tradicional, neo-wicca (Wicca mal llamada “ecléctica”) ó pseudo-Wicca.

Cuando hablamos desde el conocimiento de los términos que utilizamos, todo parece cobrar sentido. De la misma forma que cuando algunos nos quieren explicar estos mismos conceptos a partir de sus impresiones e interpretaciones personales, las piezas no encajan… y lamentándolo mucho, en este “puzzle” no vale recortarlas.

Finalmente y sabiendo lo grueso de este artículo por lo que se dice y por lo que no se dice, antes de que saquemos nuestras propias conclusiones, rogaría que volviésemos a repasar las notas al pie. Y cuando ya lo tengamos claro, releerlas de nuevo.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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1.- BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (I)

https://wiccaceltibera.wordpress.com/2013/07/29/brujeria-tradicional-vs-wicca-tradicional-un-puente-sin-orillas/

2.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=witchcraft&searchmode=none)

3.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONARY.

(http://www.etymonline.com/index.php?term=craft&allowed_in_frame=0)

4.- El término “arte” aquí no lleva implícito el significado de “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros” (2a. acep., DRAE), sino el de “virtud, disposición y habilidad para hacer algo” (1a. acep., DRAE).

5.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=wicca&searchmode=none)

6.- Elfrico. The Homilies of the Anglo-Saxon Church: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I.

7.- Wicca. Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch, Julius Pokorny, pág. 1128:

(http://starling.rinet.ru/cgi-bin/response.cgi?single=1&basename=%5Cdata%5Cie%5Cpokorny&text_recno=2112&root=config)

8.- Ejemplos de sustituir “d” por “t” son habituales, lo tenemos en el caso de otras lenguas indoeuropeas, como en el celtibérico (ci.), donde vemos ci. tamai (ie. *dhH1-meH2) ó ci. Teiuo (ie. *deiwo).

9.- Para la etimología de +weid: Edward A. Roberts, Bárbara Pastor, Diccionario Etimológico Indoeuropeo de la Lengua Española. Págs. 189-190.

10.- http://etimologias.dechile.net/?vi.ctima

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tumblr_mcglp11ZTG1rjdemoo1_500Para encarar esta reflexión -que es lo que a priori pretende ser- como un avance de un trabajo posterior más elaborado, voy a ceñirme sobre todo a una convicción antes que a una teoría o hipótesis documentada que pretenda resolver el escollo que ha supuesto partir de la base que, al referirnos a los términos brujería y wicca, lo hagamos desde márgenes diferentes de un mismo río.

Dicho lo cual, me gustaría que no se interprete mi sinceridad como un interés, una intuición o un deseo romántico por justificar una creencia, sino como el resultado de una experiencia vital y estudiada que en modo alguno pretende eludir el valor de la prueba o carezca de hechos y evidencias para poder llegar a esta conclusión, sino que busca sembrar la necesidad de un debate incómodamente relegado a una lista cada vez más extensa de tareas pendientes, que la Vieja Religión va a tener que afrontar más tarde o más temprano.

También soy consciente y porque creo que debido a intereses creados durante cuatro décadas mal contadas de individualismos, competencias y desencuentros, que este planteamiento lo más probable es que vaya a suscitar resquemores y reabrir heridas que se mantienen obcecadamente mal cerradas desde entonces, con el único objeto de crear una serie de Cultos y Tradiciones “burbuja” desde los que cada cual pueda proteger su parcela de razón de ser cuando no pseudo-identitaria.

De una parte tenemos tradiciones wiccanas fuertemente atrincheradas en adoctrinar sobre la diferencia existente entre la Brujería Tradicional y la Wicca Tradicional. De otra parte, claro, existen grupos y asociaciones de Brujería Tradicional totalmente convencidos que la Wicca es una intromisión que ha usurpado, en buena medida, rasgos de su propia identidad para concebirse históricamente. Y también existimos, que haberlos haylos aunque seamos los menos seguramente o los que menos ruido hagamos, quienes entendemos que son y han sido siempre la misma cosa.

Hasta bien entrados los años 50 y mejor durante la década de 1960 esta dicotomía no tuvo apenas sentido más allá de unos pocos desencuentros y conflictos nominales antes que religiosos o espirituales que se fraguaron en el Reino Unido, a partir básicamente de la iniciativa de Gerald Gardner a la hora de aprovechar la derogación de las últimas leyes contra la Brujería en este país, para presentar públicamente la Brujería Tradicional como un Culto aún vivo.

Antes y durante un buen tiempo después, la Wicca no existía como referencia diferencial y no había más controversias que las relativas a comprender el Culto desarrollado a través de Gerald Gardner (la Brujería) como demasiado imbuido quizá de préstamos ocultistas y esotéricos antes que reconstruccionista o hereditario, o haberse tomado demasiadas licencias ajenas a la Tradición para adaptar la Brujería al siglo XX. Persistían, eso sí, las diferencias y conflictos eminentemente personales que no puedo entender probablemente más allá de la envidia, una competitividad innecesaria y por lo tanto desmedida o la endogamia.

Con todo y con eso aún al final de la década de 1970 y principio de los años 80 resulta cuanto menos paradójico comprobar, que wicca y brujería, en palabras de sus máximos exponentes por aquél entonces, eran términos que se seguían usando indistintamente  y por igual para referirse a la Vieja Religión.

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  • QUÉ ES HECHICERÍA

hechicerasTampoco podemos dejar a un lado otro de los típicos estereotipos de este problema que está siendo muy difícil despejar, que es confundir Brujería con Hechicería.

La hechicería es una práctica común tanto en la Brujería como en otras creencias diferentes y la Brujería un Culto religioso en el que se enseña, conoce y se puede practicar la hechicería. Podríamos decir que todo brujo es hechicero porque aprende a utilizar estas prácticas en su preparación, si bien un hechicero no tiene por qué ser brujo porque no haya podido o querido iniciarse en la Brujería.

La Hechicería puede o debe concebirse como un conjunto de prácticas “mágicas” -con todas las reservas también para el uso de esta palabra-, que una persona individual o en grupo, por iniciativa, por aprehensión o por costumbre lleve a cabo sin que tenga por qué mediar lo religioso.

La Brujería jamás podrá estar separada de lo religioso, porque dejaría inmediatamente de serlo, se descontextualizaría. Hay que entender antes la diferencia entre el conocimiento y la práctica de una materia dentro de un Culto, y el reconocimiento de esa materia como un Culto en sí mismo, que es lo que entiendo se pretende y que al confundirlo se induzca al error.

Esto viene a colación porque muchos hechiceros equiparan su práctica con la Brujería, esto es, aunque no sean conscientes o incluso rechacen reconocerla como una religión concreta, dan por sentado que el wiccano al no ser estrictamente hablando un brujo como ellos se entienden, de alguna forma esté invadiendo una parcela de la que se sienten herederos y depositarios. Y así, nos hemos encontrado con un sinfín de opiniones, muchas elaboradas y eruditas pero en su gran mayoría tan dispares y estrafalarias como personales, que han fomentado y prolongado aún más una diferenciación que a mi parecer es absolutamente ficticia.

Como hechicerías hay muchas, hasta el punto de poder acabar siendo tantas como personas pues no deja de ser el ejercicio de unas prácticas para la obtención de unos resultados al margen de las creencias, “brujerías” -se dicen- también. La Brujería, que hace referencia a un Culto o crisol de otros posteriores que surge marcado con unos condicionantes religiosos inherentes, choca abiertamente por lo tanto con la libre interpretación de quienes quieren o entienden que deben ser reconocidos como brujos siendo hechiceros.

Cuestión al margen de esta situación hemos de tratar el que hay quienes conciben y practican la Brujería como un Culto religioso diferente a la Wicca. En este caso entiendo que vuelven a mezclarse las cuestiones personales de quienes serán  protagonistas de su popularización y de las corrientes que liderarán o se generarán a partir de ellos, con el Culto propiamente dicho, que pese a matices y opiniones, sigue siendo el mismo para ambas.

Ahora que hemos despejado la primera incógnita: entender la diferencia entre brujería y hechicería, será cuando nos sea más sencillo recalar en lo que podamos definir como Brujería Tradicional, que es en definitiva a lo que todos y desde un principio hacían -y hacemos algunos igualmente en estos días- referencia.

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  • QUÉ ES BRUJERÍA

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Como los diccionarios por lo común y salvo los especializados -e incluso éstos según y cómo-, aún están fuertemente influenciados por el cristianismo o parten de una apreciación o percepción social cuando no sesgada, “contaminada” por la moral imperante, recurrir libremente a ellos volverá a retrotraernos al problema anterior, a que siguen confundiendo hechicería y brujería. Deberemos, pues, basarnos en la etimología de las palabras para entender desde su origen lo que significan y lo que nos transmiten.

La palabra española brujería tiene el hándicap de que desconozcamos su significado concreto y tampoco ha tenido una atención superlativa resoloverlo, seamos sinceros, si bien existen trabajos que incomprensiblemente se dejan al margen y que apuntan a que además de que seguramente sea una palabra pre-romana, pueda estar relacionada con la raíz celta *brough (lo que esta en un alto, elevado, por encima de ó sobre) como apelativo de las personas sabias encargadas del Culto, aquellas que practicaban y oficiaban en las viejas religiones pre-cristianas. Una raíz que daría nombre a construcciones elevadas (*briga) y como no es complicado deducir, también a una de las Diosas más universales de la mitología celta (Brigantia/Brigith).

Que brujería quizá no fuese un término impuesto por el cristianismo, sino propio, indígena y por lo tanto libre, al menos en su concepción y uso original, de rasgo peyorativo alguno, es algo que puede desprenderse de la reflexión de Lope de Barrientos (1382-1469 e.a.) en su Tractado de las Adivinanças… “qué es, e qué cosa es esto que se dize que ay unas mugeres que se llaman bruxas, las quales creen e dizen que de noche andan con Diana, deesa de los paganos, con muchas e innumerables mugeres caualgando en bestias, e andando, e passando por muchas tierras e logares, e que pueden aprouechar e dañar a las criaturas”.

Y es que, obviamente, sería muy cuestionable suponer que alguien pueda escojer autodenominarse de tal forma que la palabra por la que se identifique le denigre, sea infamante, que le marque negativamente hasta el punto de elegir considerarse abiertamente un paria despreciado en su entorno, bajo un epíteto que le vincule a crímenes castigados con la pena capital

¿Alguien cree probable que un violador de menores quiera presentarse en su tarjeta de visita como Fulanito de tal“, pedófilo? Y si esto nos parece del todo absurdo ¿cómo es que suponemos sin pestañear que las brujas hubiesen podido reconocerse así mismas en plena Edad Media y ante una sociedad inquisidora y fundamentalista judeocristiana, bajo un término que las señale como adoradoras del diablo y asesinas de niños?

Bajo este prisma, es más que razonable suponer que la palabra Brujería no debió tener originalmente para los brujos ningún significado negativo, más bien al contrario, que sería el clero quienes desvirtuarían el significado real de la misma.

No es baladí recurrir a los testimonios de los primeros cristianos frente al paganismo europeo, al objeto de identificar sus Cultos como Brujería y a éstos como a brujos. Cuando San Columbano (s. VII e.a.) -leía no hace mucho- recriminaba a los paganos diciéndoles que sus Dioses eran siervos del Diablo y por lo tanto demonios a su servicio y que los fieles de estos Dioses eran brujos y Brujería sus Cultos “demoniacos”, tenía perfectamente claro a quienes se estaba refiriendo y con qué deseaba igualarlos.

Columbano no iba en absoluto desencaminado, pues al margen de su evidente interés en hacer parecer estos cultos como desviaciones heréticas, diabólicas de su propia cosecha religiosa, no es menos cierto que reconoce en la Brujería, sin lugar a dudas, la continuidad de los Cultos -religiosos- paganos. Es más, este santo católico y misionero de origen irlandés y por lo tanto buen conocedor de lo que hablaba, en ningún momento dice que sea una creencia “nueva” que naciera a partir del paganismo, no, dice claramente que eso en lo que creen, que sus prácticas y Cultos, que la devoción a sus Dioses es, en presente de indicativo, Brujería y que ellos por continuar con esas prácticas son brujos/as.

CernunnosCiertamente eran Brujería las creencias, ritos, devociones y tradiciones paganas, pero no por venir de un demonio de la mitología cristiana, sino por su propio derecho. En este sentido no hay pues transición estrictamente hablando, sino renombrar de otra forma lo que ya existe; como no ha de parecernos extraño que, para ello, Columbano utilizase las lenguas autóctonas, pues se dirigía con el objeto de hacerse entender a un pueblo llano que no entendía ni el latín ni el griego. Y tampoco pretendió desvincular de la Brujería las religiones de los fieles al paganismo, sino que la destaca como característica inequívoca de los mismos.

Que el cristianismo ponderase después y por encima del hecho religioso la práctica de la Hechicería, no ha sido más que otra forma de tratar de ahogar el componente cultual de la Brujería, distorsionando su sentido original para favorecer su crítica y persecución. No es lo mismo recelar de quien pueda maldecirte por vicio tras reconocerse como un servidor del Mal, que de quien se presente a ti y reconozcas como intermediario ante tus Dioses. El miedo y años de adoctrinamiento harían el resto.

La Brujería supuso el crisol a partir del cual se reubicarían los diferentes Cultos paganos en Europa, una vez que el cristianismo empezó a asentar su poder en el continente (ss. XII-XVI) -que curiosamente coincide con el esplendor de la “caza de brujas“-, demonizaron nuestros Dioses y Diosas, prohibieron o plagiaron muestro Calendario y nuestras tradiciones, expoliaron, destruyeron o usurparon nuestros templos y santuarios y resolvieron definirnos como servidores de “su” mal. Y que utilizaran esta palabra (brujería) no pudo ser algo gratuito, claro, sino una voz cercana que les refería directamente a los Viejos Cultos aún vivos que perseguían, y como apuntaba más arriba recurriendo a los modismos indígenas para expandir mejor su mensaje diabólico, con lo que nacería la stregha, witchcraft, brujería, romuva, etc.

Sus seguidores eran las personas encargadas de intermediar con lo Divino, que sabían y hacían guardar los tiempos, los ciclos y los ritos, que entendían de lo celeste y de lo terrestre, que sanaban al enfermo o enseñaban al niño, quienes guardaban las ciencias, las tradiciones y sus mitos, los hombres y mujeres que por su función eran distinguidos de entre sus iguales como aquellos que merecían estar en una posición elevada, la más alta, la que G. Dumézil identifica como la Iª Función, la que ocupan reyes y sacerdotes… los/as brujos/as.

Este reconocimiento es mucho más sencillo de rastrear si seguimos la etimología anglosajona. Al provenir de otra lengua indoeuropea pero que mantendría durante más tiempo su idiosincrasia, el término witchcraft reproduce fielmente su significado original. Y no tenemos más que buscar la raíz de esta palabra (*-wicca) para entender que efectivamente la Brujería es la Vieja Religión de origen indoeuropeo que nos identifica a todos los Cultos posteriores y que entiendo nos dice sin lugar a dudas, que la Brujería es, en definitiva, el Culto europeo originario y no como se nos pretende hacer creer o entienden otros, las reglas por las que se rija la hechicería allá donde se de o se practique, sin una connotación religiosa explícita y al margen de la cultura donde se desarrolle.

Es en este punto donde deberíamos plantearnos si, efectivamente, existe un nexo entre ésta y la Wicca.

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  • QUÉ ES WICCA

DIOSA TRIPLE1Al contrario de lo que se piensa y sobre todo de lo que se escribe, el origen o el significado histórico de la palabra wicca es tan conocido como por desgracia mutilados cuando leemos sobre Ella. Y aunque ya me he ocupado en otras ocasiones de aportar lo que he aprendido sobre la misma, no está de más seguir escribiendo una y otra vez y así cuanto sea necesario.

El término indoeuropeo wicca es el antecedente etimológico y raíz de la palabra brujería (witch, withcraft) y con la misma explicación. Es un cultismo que empezó a usarse con cierta liberalidad y más allá del sentido principal que le daría el mundo académico y posteriormente quien lo rescatase del olvido (Gerald Gardner), a finales de los años 60 y principios de los años 70 del siglo pasado, para entender la Brujería desde una óptica más realista u objetiva, al margen del valor peyorativo con el que lastraría esta palabra el cristianismo, pero cada vez más aplicado -y he aquí el escollo- a la corriente cultual que se desarrollaría a partir de Gardner en detrimento de las demás, hasta unos extremos en los que se enseña que no es wicca lo que no salga de su corriente y linaje.

Gardner en ningún momento dijo haber creado Culto o Tradición nueva alguna, se limitó a posicionarse como iniciado en la Brujería Tradicional y esto es y seguirá siendo así de sencillo por más vueltas que le demos para buscar lo contrario. En palabras de Cantrell, “… no existe duda que a Gerald Gardner se le debe dar crédito al hacer pública nuestra religión en el siglo XX sin haber reinventado Wicca. Sería más por desarrollar la tradición que lleva su nombre, la Wicca Gardneriana, desde la cual muchas de las tradiciones del presente han podido desarrollarse.“ (Gary Cantrell, “Creencias y Prácticas Wiccanas” -Wiccan Beliefs and Practices-, St. Paul, MN: Llewellyn Publications, 2004, página 17.)

Esta idea e intención de separar primero a Gardner de la Brujería Tradicional para después vincular la Wicca estrictamente con Gardner, entiendo que ha sido en buena medida lo que ha provocado gran parte de esta “descolocación” de referentes que al no querer frenarlo cada vez se hace más complicado.

Siendo el significado de witchcraft, brujería y +wicca la raíz de esta palabra, lo que le da el sentido que tiene ¿por qué nos empeñamos en leer lo que no dice? ¿Cómo podemos afirmar que sean términos que aluden a cuestiones “diferentes”? ¿No será que hemos confundido o queramos confundir al “mensajero” con el “mensaje”? y peor aún ¿que por error o interés estemos intentando vincular la Wicca exclusivamente a la particular adaptación hecha por Gardner de la Brujería y después a la corriente que a partir de entonces se crease?

Ante esta dicotomía solo puedo entender que, efectivamente, ha sido confundir el significado de wicca con la persona por la que se religaría en la actualidad y a partir de quien se crearía después un Culto específico marcando una línea clave para su revitalización, pero un linaje más a fin de cuentas producto de su trascendencia personal, lo que ha podido influir de manera determinante en este conflicto. Una circunstancia de la que no podemos culpar ni a Gardner ni a sus primeras iniciadas.

Confundir, ligar y hacer depender exclusivamente la Wicca con Gerald Gardner, entiendo que de alguna forma puede ser despreciar sus esfuerzos por normalizarla en todo su contexto la Brujería Tradicional y detraer gran parte de su riqueza, causa posterior -o incluso la excusa perfecta- para fomentar y/o favorecer nuestra división actual.

Al margen o por encima de cualquier especulación, creo que a resultas de lo poco y mal que se conoce al respecto, solo encuentro sentido al afirmar que la Wicca ha sido, es y seguirá siendo el término adecuado para referirnos a la Brujería -indoeuropea, para entendernos-, lo mismo que ésta hace referencia a los Cultos paganos en contraposición a los cristianos y estas creencias paganas a los Cultos pre-cristianos de origen indoeuropeo, donde la Wicca sería originalmente el núcleo del que partirían en un pasado remoto. O dicho de otro modo: La Vieja Religión.

Útil paradoja ésta que a pesar de nuestras carencias documentales, resquemores e intereses nos devuelve a un origen primitivo como si de alguna manera nos estuviese aleccionando de que ha llegado el momento de cerrar el círculo.

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¿Y por qué llamarse wicca y no de otra forma? ¿o por qué no vamos a poder llamar Brujería a todo y luego ya Wicca a lo que nos parezca? pues por lo mismo que no entendemos de origen mexical la Brujería europea. Si al nahual se le identifica con América, al wiccano (brujo) con Europa ¿Quiere decir esto que no puede haber nahuales en Europa o wiccanos (brujos) en América? ni mucho menos. Quiere decir lo que quiere decir, que no puede existir una Wicca de tradición cultual americana, ni una corriente nahual de tradición europea, lo que no es óbice para que un americano se inicie como Wicca y un europeo como Nahual. En definitiva, que lo mismo que no nos duelen prendas en rescatar y nominar otros Cultos foráneos en su pureza, no estaría de más que respetásemos los nuestros en su integridad, quizá empezando por reconocerlos en su contexto y no en el que queramos darles.

Somos muy dados a utilizar nombres arcaicos para adornar saludos, argumentos y despedidas, pero extrañamente olvidadizos y reticentes para recuperar en su contexto original los propios.

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  • QUÉ ES TRADICIÓN

8La singularidad de una Tradición, lo que la hace serla, es precisamente poder circunscribirse a unas particularidades concretas, constantes y localizadas, que expliquen y apoyen una conducta o patrón común a consecuencia de una originalidad. Será la transmisión de una serie de hábitos y costumbres en un entorno definido lo que identifique una tradición y la distinga de otras.

Y deberemos ubicar esa transmisión de hábitos y costumbres cultuales para poder entender a qué nos referimos cuando señalamos una tradición religiosa y la reconozcamos como tal o como sucede en este caso, el origen de una serie de tradiciones religiosas que se desarrollan desde unas raíces comunes.

Sería primordial tratar de configurar antes el radio de alcance de la Brujería Tradicional. Así como no hay duda que la Brujería se desarrolla desde los pueblos indoeuropeos, la propia idiosincrasia de estos pueblos reconducen, a su vez, esta sabia común entre sus descendientes y como no es anormal suponer lo hacen, salvando la interacción, en paralelo y no a consecuencia de los demás.

Lo mismo que nuestras culturas, incluso viniendo de los mismos focos, se ha desarrollado de manera independiente del tronco, así sabemos que ha ocurrido con sus religiones. No es igual el druidismo galo que el britano ni este que el hispánico, si bien en todo momento hablamos de la misma cultura. Si esto es así y sabemos que lo es ¿a qué viene que nos obcequemos en decir que la Brujería no haya podido tener el mismo recorrido lógico y constatado de las religiones que la preceden? ¿Y cómo podemos decir que la Brujería Tradicional sea la nuestra y sucedáneos o híbridas todas las demás? Pues esto ocurre con la Brujería, ocurre con la Wicca. Motivos para afirmarlo habrá, hay muchos, qué duda cabe, hechos y razones ya sería más discutible.

Son muchos los ejemplos que nos hablan de diferentes “focos” brujeriles en Europa (Alemania, Italia, España, Reino Unido, Francia, etc.), que se dan como resultado de la persistencia en el hábito religioso de los pueblos “cristianizados” por mantener sus creencias y rituales, con sus singularidades y generalidades, pero todos ellos con el patrón común del paganismo -léase también lo que he escrito sobre este término- como causa.

Un explicación a la medida del caso nos la proporciona su antecedente ¿Por qué no hubo un solo Culto pre-cristiano en Europa si tuvo una fuente común? Como sabemos la respuesta, me saltaré tratar de responderla y me adelantaré a la siguiente ¿Y si no hubo un solo Culto en Europa, por qué habría de tener una sola Tradición después? A lo que -y concluyo- me pregunto ¿Y si creemos razonable y sabemos cierto que de una misma fuente surgirían diferentes Cultos relacionados pero paralelos, por qué nos hemos de limitar ahora y fuera de toda lógica y evidencias a una sola Tradición religiosa para explicar todas las demás?

Resultado de todo ello es que en diferentes localizaciones (zonas) de un mismo marco geográfico (Europa), van a desarrollarse y fluir corrientes religiosas (Cultos) que respondan tanto a su origen común (indoeuropeos) como a sus peculiaridades geográficas y culturales (Tradiciones, Cultos o religiones) que las diferencien de sus “hermanas”, sin que por esta causa deba o pueda perder su relación de parentesco.

Es por lo antedicho que todo me hace pensar que existe una Brujería Tradicional de la que se nutren y germinan Cultos diferentes que conoceremos como Tradiciones, en tanto y cuando provengan de ésta, que además la entiendo pan-europea y que no lo puedo entender fuera de su contexto (indoeuropeo) de ninguna otra manera.

Y es precisamente desde esta estructura lo que va a hacer posible que la Brujería se “reconstruya” o para ser más exactos, se rehabilite primero y restaure después adaptándose al siglo XX bajo el cultismo Wicca.

¿Significa esto que la Brujería Tradicional ha sido “superada” por la Wicca Tradicional? No. Porque es lo mismo. Aunque sigan otros muchos Cultos llamándose brujería en vez de wicca, todos seguirán siendo, les guste o no les guste, igual de tradicionales. Puestos a preguntar ¿por qué esa obsesión, en muchos casos reduccionista, en que existan tales diferencias? ¿por qué no preguntarnos a quien beneficia y quien lo necesita? ¿Y no será que diferenciarlas obedezca a un interés concreto por monopolizarlas?

LITHA6bLas Tradiciones Wicca que efectivamente lo sean, lo que precisan en primer lugar para ser reconocidas de esta forma no es el nombre, el idioma o el lugar del que procedan, sino que rezumen ese vínculo sagrado con los Cultos de la Vieja Europa. Y por lo tanto ninguna de Ellas puede tener jamás preeminencia sobre el resto ni mucho menos supeditarlas a una sola.

Quedándose tantas cosas por decir en el tintero aún después de haberme extendido más de lo esperado, voy a dividir esta reflexión en dos mitades en cuya segunda parte y empezando por donde lo dejo ahora, recorreré los fundamentos de la Wicca Tradicional.

No deseo que este trabajo sirva o se entienda en ningún momento como una provocación, sino como una llamada seria y honesta a la coherencia y la fraternidad frente a la cerrazón. Ninguna de nuestras Tradiciones necesitamos en un principio -y si lo necesitásemos nuestro orgullo no nos lo haría decir- de las demás para justificar nuestra existencia, como tampoco permiso para ser lo que somos, pero sí estar unidos para sobrevivir.

Hay quienes tratamos de aprender de nuestros errores y procuramos leernos la moralejas de las vidas de Viriato o de Vercingetorix, por ejemplo, y los hay que piensan que eso no les pasará a ellos. La verdad, no sabría decir qué es mejor, pero estoy seguro que sumar nunca puede ser malo.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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