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(Seguimos con la novena parte del artículo, LOS FALSOS MITOS DE LA BRUJERÍA I-VIII)

Como nos va a llevar algunas páginas más, poder analizar los tres escritos que dicen justificar las diferencias entre la Wicca y la Brujería Tradicional, el último de ellos dividido en dos partes, voy a fraccionarlos en cuatro artículos: el primero y el segundo, para estudiar los dos primeros trabajos, y el tercero y el cuarto, para responder a las críticas del último escrito, el más extenso.

A través de los ocho artículos ateriores, hemos tenido la oportunidad de hacer un pequeño pero espero que intenso repaso, a los orígenes, situación y antecedentes de la Historia de la Brujería y de parte de los grupos que dicen pertenecer a la Brujería Tradicional. Ahora, es el momento de responder en concreto a las críticas contra la Wicca, para negarla ese reconocimiento. Soy consciente, que un trabajo tan complejo y atípico, sobre todo porque no hay otro que analice a los “analistas” y con sus propias reglas, necesitaba estructurarse en artículos monográficos, pero no excesivamente densos y perder la perspectiva, y por eso, me he visto obligado a dejar a un lado gran cantidad de datos y referencias, que sin duda reforzarían nuestras conclusiones, pese a que aumentaría considerablemente su tamaño final, solo para redundar en el resultado.

Como muchas de las alusiones vertidas contra la Wicca, en cuanto a su antigüedad, creencias y prácticas, pueden resolverse con un verdadero/falso, tampoco exigía más exhaustividad que la necesaria para demostrar una u otra posibilidad. Por más pruebas que aportemos, un solo dato ya puede ser determinante. Por ejemplo, vimos en artículos anteriores que hay muchos que aún siguen diciendo que Gerald Gardner dio a conocer el término wicca [233], cuando sabemos que fue usado en el s. IX e.a. [234], y que 30 años antes de nacer Gardner, ya estaba recogido con el sentido que se le da hoy, en el DICTIONARY OF THE ANGLO-SAXON LANGUAGE [235]. Por lo tanto, esta afirmación ES FALSA, y más datos no harían variar el resultado. Otro ejemplo, ha sido enfrentar en este caso al Cultus Sabbati, con préstamos de la Cábala, la Magia Ceremonial y la Masonería, al nivel que critican haberlo hecho la Wica Gardneriana. El resultado de este “test antidoping”, ha dado POSITIVO, pues Chumbley se valió de todo esto y más, para construir sus ritos [236]. Y no debería extrañarnos, porque él mismo lo dijo públicamente; lo raro, es que los que van diciendo que recurrir a estas prácticas, sea cosa de la Brujería Moderna y del Neopaganismo, pese a saberlo, defienden que el Cultus Sabbati forme parte de la Brujería Tradicional y el Paganismo.

Y conste, que no me hago falsas ilusiones con que aún habiendo confirmado la falsedad de estos y otros clichés, cambiemos el discurso siquiera a medio plazo. Por no decir, que Tradiciones como para no ir muy lejos la que represento, que tienen un ritual precristiano europeo al que no se acercan, ni de lejos, buena parte de quienes critican a la Wicca, seguiremos haciendo frente a estos estereotipos. En todo caso, estoy convencido que la sola existencia de las pruebas que se aportan, relevantes por demostrar la historicidad de los hechos que nos niegan, será suficiente para que los interesados en repasar, ampliar sus conocimientos o conocer por primera vez la Brujería, la original, puedan primero confirmar los datos, y luego ya profundizar en el estudio de la Vieja Religión, sin dejarse apabullar por quienes repiten las mismas falacias o anacronismos, por mucho que lo hagan o muy alto que las voceen.

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Tras analizar estos grupos, hemos visto que no ha habido ni una sola de las presuntas Tradiciones a las que nos hemos acercado para este estudio, que haya superado el “listón” puesto a la Wicca. Ninguna. Así, de observar este filtro, ni CULTUS SABBATI, CUNNINGCRAFT, CULTO ANDERSON FERI, CLAN DE TUBAL CAÍN o KITCHEN WITCHERY, como concluímos en el artículo anterior, deben tenerse por Brujería Tradicional. Y no es que lo diga yo -que lo digo-, es que lo confirman las reglas de quienes hablan en nombre de la Brujería Tradicional. Si cualquiera de estos grupos, hubiese tenido la “fatal” ocurrencia de utilizar la palabra wicca para definirse, hoy no habriamos tenido la ocasión de analizarlo, porque no estaría entre los tradicionales. Hemos descubierto, pues, que no son los antecedentes, las creencias o sus prácticas, sino que es la propia palabra (Wicca), la que lo impide. Algo, que vamos a constatar acudiendo nuevamente a las fuentes. En este caso, leeremos del Blog LA BRUJA VERDE, su definición de Brujería Tradicional:

“… llevo tanto tiempo sin escribir que he querido compartir esta información para que sepáis que mi modo de trabajar desde que dejé Wicca a finales de 2010 está enfocado tanto a la brujería tradicional (práctica personal) como al chamanismo en general. La brujería tradicional es un tipo de brujería iniciada e impulsada por Robert Cochrane, Joe Wilson, Evan John Jones, Andrew Chumbley, Mike Howard, Nigel Jackson y Robin Artinsson, todos estos son brujos, expertos y/o escritores de Brujería Tradicional que llevan muchos años dando a conocer en qué consiste. Curiosamente estos hombres iniciaron este tipo de brujería basado en una forma de brujería más antigua, porque no estaban de acuerdo con las creencias y los ritos de Wicca, y digo que es curioso, porque me consta que muchos lectores han dejado Wicca para seguir la Brujería Tradicional, en concreto Brujería del Cerco por ejemplo, porque Wicca no les satisfacía.” [237]

Que una bruja tradicional, explique qué es la Brujería Tradicional “confesando” que fue wiccana, puede tener varias lecturas; y no todas positivas, por cierto. ¿Qué quiere decir con esto? ¿Que estuvo equivocada por elegir la Wicca, que ahora sí que va por el buen Camino, que sabe de lo que escribe porque ha estado en ambos “lados”? No dice, eso sí, de qué Tradición formó parte o si iba por su cuenta, como suele ser habitual. Aunque por su explicación, plagada de errores y prejuicios, no es difícil deducirlo. Dicho esto, la Brujería Tradicional no es un “tipo” de Brujería, sino la auténtica; no la inicia ninguno de los brujos que menciona, pero sobre todo a partir de Cochrane, la dividen; lo que fundaron estas personas, no fue un tipo de brujería más antigua, sino diferente y en muchos casos, nueva; todos copiaron de la Wicca, en mayor o menor medida; y que muchas personas dejen de decirse wiccanas y busquen su propio espacio, no dice más que no estaban preparadas o no era su Camino formar parte de un Culto Tradicional. Y sinceramente, si su cercanía o alejamiento es cosa de mera satisfacción, me alegro por todos. Sí lo dice, que en las 10 primeras líneas que dedica a explicar qué es la Brujería Tradicional, leamos cuatro veces la palabra Wicca. En cuanto a los motivos para apropiarse del término “Brujería Tradicional”, además de falsos, vuelve a justificarlos culpando a la Wicca: “La intención de estos brujos fue apartarse de la magia ceremonial y de otras adquisiciones del ocultismo o la New Age que incluye Wicca, para investigar y acercarse a los caminos antiguos de la brujería en Europa y usar todo eso en la práctica. […]” [238] Unas mentiras, ya refutadas en los artículos precedentes.

Tras “definirse”, explica lo que entiende que son sus señas identitarias: “No se consideran neo-paganos ni de una religión concreta, esto puede ser independiente de la práctica de la Brujería Tradicional. Su práctica no está contaminada con nada ocultista, New Age, ni de magia ceremonial, se basa en prácticas y creencias anteriores. Se trabaja con espíritus desencarnados, guías, dioses, ancestros y espíritus de la naturaleza. No se les somete, se les considera amigos y se les trata con respeto.” [239] Unas señas, que contradicen lo que explica a renglón seguido: “Son politeístas, creyendo en los dioses locales de la zona donde viven, e intentando rendirles culto de la forma más parecida a cómo se hacía en la antigüedad… Por supuesto, al no estar contaminada con conceptos de otras religiones, la Brujería Tradicional no admite que todos los dioses sean caras de un mismo diamante que simbolice a un dios único, “el uno”, “el dios superior”, eso no existe en Brujería tradicional.” [240] Hay wiccanos que tampoco se consideran “neo-paganos”, pero sí de unas religiones concretas, porque de eso tratan Brujería y Paganismo; wiccanos, cuyas prácticas no están CONTAMINADAS con nada ocultista, New Age, ni de la Magia Ceremonial, como ocurre con casi todos ellos; que no “trabajan”, sino que evocan, invocan y rinden adoración, devoción o respeto a sus Dioses, Espíritus y Antepasados, porque entendemos que no tienen una relación laboral o de servidumbre con el ser humano; y que se consideran politeístas, no monoteístas, biteístas o henoteístas, como los Cultos nombrados. Vamos, a no ser que Yahwéh o Satán, sean Dioses locales de Gales o de Aragón, por poner un ejemplo…

Pero es tal la incoherencia de esta presentación, que dice: “Por lo general no se usan círculos mágicos o escudos para proteger a los practicantes de un ritual, ya que no se considera que vayan a hacer prácticas peligrosas o de carácter negativo, ni que los practicantes tengan que protegerse. Pero en algunas tradiciones, cuando se van a hacer rituales realmente serios, puede trazarse algo parecido que se llama “compás”. Tampoco se llama a los cuartos o se invoca a las atalayas […]” [241] Aunque es evidente que alude a la Wicca con lo de la erección del círculo, esta interpretación maliciosa ya quedó suficientemente refutada en un artículo anterior, con la explicación sobre qué es y de dónde viene la Circumambulatio [242]. Y si no se suele usar el círculo, salvo en algunas tradiciones, que lo trazan cuando “… se van a hacer rituales realmente serios”, ¿quiere decir, que las prácticas sin círculo, no son realmente serias? Y si hay tradiciones que hacen sus ritos dentro de círculos, ¿es porque sean prácticas negativas, o con entidades de las que deben protegerse? Es curioso, que ponga como ejemplo de sus diferencias con la Wicca, no hacer círculos ni dirigirse a los cuatro puntos cardinales, al mismo tiempo que dice que tienen “algo parecido” que llaman Trazar el Compás. Y digo que es curioso, porque la mayoría de sus tradiciones, por mucho que disimulen haberlo copiado de la Wicca y por muy original que sea el nuevo nombre que le den, hacen lo mismo, solo que con leves diferencias. Casi todos utilizan el círculo en sus ritos, y los únicos que no lo hacen, lo hacen, pero con otro nombre, como en el caso del Cunningfolk. En la Web EKIRIA y de manos de Robin Artisson, leemos de qué trata no hacer círculos ni evocar los puntos cardinales, como hacemos los wiccanos:

TRAZAR EL COMPÁS.

Traducción de cómo se traza un compás según Robin Artisson. Para entender lo que se explica hace falta decir que Bruane es un maestro instructor que habla directamente con nosotros para que la explicación teórica sea más amena. Un recurso literario de Artisson.

Consagrar la Tierra” es un término inapropiado. Toda la tierra es sagrada por propia naturaleza. Sin embargo, dedicar un espacio de tierra para los Antiguos Poderes y para llamarlos con el objetivo de vivir aquello que pasa en el interior, es un acto de adoración. El lugar puede estar definido por la propia naturaleza, a menudo es mejor… o puede ser un círculo trazado por la mano del hombre. Bruane está de pie mirando al norte, con los ojos cerrados, pero cuando los abre de nuevo, éstos tienen una mirada de ensoñación. Salpica un poco de sal, que saca de un pequeño saquito que cuelga en su cinturón, alrededor del suelo mientras dice: Por el Antiguo Velo, por la Oscura Reina del Brezo y el Bosque, por la sal, que este lugar sea limpiado de todos los males acontecidos aquí… Lo hace en las cuatro direcciones quedando de nuevo mirando hacia el norte… Después Bruane coloca una estaca de madera en el centro, ata su cordón a un extremo y en el otro el cuchillo y con la cuerda tensada, dibuja el círculo desplazando el cuchillo como si se tratase de un compás, la cuchilla solo araña ligeramente la tierra. Mientras dibuja el círculo susurra: Yo te conjuro, círculo del compás, para que seas un mundo verdadero, testimonio de la palabra de la Cabra (se refiere al maestro de las brujas), como es adentro es afuera, los cuatro caminos se encuentran en mi sangre, la sangre de un hijo de la verdadera familia de la Antigua Fe. Girando, lo convierto en un castillo a los cuatro vientos, el prado de los Antiguos es bendecido y santificado. Por la Tierra que está debajo de mis pies, por el Sagrado Nombre de la Sabiduría, por el Sagrado Nombre de Caín Tubal. […]” [243]

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Podríamos seguir el relato y comprobar, que las instrucciones para trazar el círculo tiene muchas más cosas en común con la Wicca, que diferencias, porque de hecho es una copia alterada o si se quiere “personalizada”, de la disposición del Espacio Sagrado de los rituales wiccanos. Pero, como sabemos que la Circumambulatio, es un procedimiento ancestral y perfectamente situado, entre los Cultos precristianos europeos. Similitudes, que vamos a encontrar en otros aspectos de la Brujería Tradicional, como ocurre con las Festividades. “Las festividades más importantes son las Lunas Llenas, antiguamente llamadas Sabbats, aunque debido a la Wicca ahora se conozcan como “Sabbats” también. En contraposición a la Wicca, algunos brujos tradicionales tienen como fiestas secundarias la rueda del año, llamándolas solo “festivales”, que pueden variar dependiendo de la zona. Algunos no celebran ni solsticios ni equinoccios porque en muchas zonas no se celebraban antiguamente. Le dan más importancia a las Lunas Llenas ya que son “brujos” y las lunas son importantes para la práctica de la magia.” [244] Creo que les cuesta tanto explicar lo que no tiene explicación, que se contradicen hasta el paroxismo. Tener como secundarias las Fiestas de la Rueda del Año, el Ciclo Soli-lunar, no es contraponerse a la Wicca estrictamente hablando, sino al Paganismo en su conjunto y a los Cultos precristianos de Europa.

Por cierto, llamar “Sabbats” a nuestras Festividades no es de antiguo, venga de donde venga, o si se quiere no más lejos de la Edad Media y la Inquisición, que fue quien instituyó finalmente el nombre de Sabbats para las Asambleas de brujos, en alusión al Sabath judío y en un sentido peyorativo hacia ambas religiones. Los auténticos nombres antiguos para estas Fiestas, hemos de buscarlos entre las lenguas nativas europeas. Por otra parte, decir que haya quienes no celebren las principales efemérides del Ciclo Solar, porque en muchas zonas no se hacía, no es cuestión de crítica, sino de lectura, concretamente de la necesidad de leer más o mejor. Vemos, que buscan diferenciarse de la Wicca, y que lo único que consiguen es contradecir la historia.

Finaliza esta entrada en en blog de LA BRUJA VERDE, escrita por Dandelion, diciendo: “Como podréis ver, la Brujería Tradicional es muy diferente a formas de brujería modernas como la Wicca, se centra mucho más en el trabajo con los espíritus, el tránsito hacia el otro lado, el trabajo no solo con la luz sino también con la oscuridad personal, la práctica más que solo el estudio, el conocimiento de la naturaleza y el hecho de interactuar con ella, el culto a los dioses y espíritus más antiguos, y por supuesto es una forma de brujería mucho más sencilla y natural.” [245] Bueno, fantasear es bonito y cada uno tenemos derecho a imaginarnos lo que sea, aunque sea mentira. Lo que podemos ver, es la obsesiva necesidad de creerse anteriores y auténticos, frente a una Wicca de la que no saben, pueden ni quieren zafarse. La utilizan como contrapeso, pero mal. Estas tradiciones no son muy diferentes, porque mucho de lo que tienen lo han sacado de la Wicca. Quizá lo más llamativo de tanta hipérbole, sea decir que nos diferencie que ellos den Culto a Dioses y Espíritus “más antiguos” (!). En fin, para no ser religiosos, se ven muy sobrados, y ya alardear de “trabajar” con Entidades más antiguas a la Diosa Madre paleolítica, como, no se, Satán, pues qué podemos decir…

Y si nadie está obligado a seguir ninguna de estas directrices ¿Qué narices reprochan en realidad, a la Wicca? No insistiré con esto, porque sabemos que nadie tendrá el coraje de decir lo que es evidente: no aceptan que LA BRUJERÍA ES UNA RELIGIÓN, y como la Wicca es testigo incómodo de ello, es rechazada por unas reglas arbitrarias creadas solo para justificarlo. Unas condiciones, que incumplen constantemente. No hay más que ver, que incluso defienden que el Cristianismo sea teológica, doctrinal y espiritualmente compatible con la Brujería Tradicional: “In Cochrane’s opinion, the Craft is ‘a religion [that is] mystical in approach and puritanical in attitude.’ Again this was in contrast to Wicca with its aspirations to be the survival of a prehistoric fertility cult and its advocating of such concepts as ritual nudity and ‘free love’. Cochrane went on to say that the witch is a mystic following ‘the last real mystery cult’, one with a ‘complex and evolved philosophy that has strong affinities with many Christian beliefs’. In fact a person could even be a witch and a Christian at the same time. This belief reflects the reality of the historical cunning folk who utilised Christian prayers and charms and those modern traditional witches who practice dual-faith observance.” [246] Y mientras los que presumen ser brujos tradicionales, callan ante afirmaciones como esta, condenan a toda la Wicca por los parches que pudo haber utilizado una de sus Corrientes hace 60 años ¡Qué barbaridad!

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Es a los brujólogos, a los que deberíamos preguntar qué quieren decir con que la Brujería es una religión mística de actitud puritana. Aunque, Howard lo deja muy claro. El Clan de Tubal Caín, se enfrenta contra el modelo wiccano de Culto a la Fertilidad y afecto al Paganismo, con la convicción de ser sus contrarios, un modelo puritano como Culto a la Mortificación y afecto al Cristianismo. Porque no hace referencia al origen de estas palabras (misticismo y puritanismo), sino desde el contexto cristiano. No dice, que el Cristianismo tenga que ver con la Brujería, sino al contrario, que es la Brujería la que tiene fuertes afinidades con muchas creencias cristianas. Ciertamente, que la Brujería es una religión, y por supuesto mística, pero en el sentido Iniciático [247], o sea, original, de esta palabra. Porque místico significa ‘iniciado’, no contemplativo ni arrobado, tampoco ausente de este mundo o supeditado al dogma teológico cristiano (Teología Mística) [248], que adaptó para sí el sentido religioso de una palabra, que evoca los Misterios, la Iniciación a los mismos o el proceso Iniciático ya de los adeptos a los Cultos Mistéricos [249], como a los especialistas de lo religioso en los viejos Cultos precristianos (sacerdocio). Parece que aún a día de hoy, nos cuesta entender que no existe parecido o afinidad con el Cristianismo, sino que es el Cristianismo quien lo tiene con nosotros, en tanto que utilizó el Paganismo para crear su estructura. El auténtico rigor, pues, consiste en RECONSTRUIR y adaptar las viejas prácticas, pero desbrozando de nuestros ritos lo cristiano ¡no fundiéndolo!

 

Las transformaciones que se producen en la Hispania tardoantigua implican un cambio de mentalidad que afecta entre otros al ambiente religioso en el que el avance del cristianismo es pieza fundamental. Este proceso de cambios tiene su expresión peculiar en el territorio de la diócesis de Osma. La introdución del cristianismo chocó no solo con unas estructuras ideológicas romanas, sino con un pensamiento religioso tradicional de corte céltico que apenas se había adulterado con la presencia de la mentalidad religiosa romana, debido asimismo, a la amplia tolerancia de credo de esta última. El cristianismo no había podido desalojar las viejas y antiquísimas creencias de las comunidades rurales ancladas en el celtismo y que poseían una carga ideológica que reflejaba la esencia de la vida económica y social primitiva, con la sacralización de fuerzas y elementos de la naturaleza, en especial el bosque, el agua y las piedras, expresadas en sus correspondientes cultos, especialmente el de la montaña, entendido como centro cósmico. Contra esos cultos, célticos y romanos, tuvo que actuar el cristianismo en un enfrentamiento duro, religioso y social, para hacer prevalecer unas creencias religiosas que representaban un sistema de pensamiento diferente así como sentimientos ideológicos anclados en una corriente cultural diametralmente opuesta.” (La negrita es mía) [250] A ver si nos enteramos, que no hay complicidad ni simbiósis entre la Brujería y el Cristianismo, solo coacción, plagio y censura. Es falso que nuestros Sistemas, creencias y ritos sean compatibles ni similares, sino profundamente antagónicos. El Cristianismo, está en nuestras antípodas, y jamás tendremos en común algo diferente, a lo que nos usurpó y una vez debidamente expurgado.

¿Qué es eso de una “actitud puritana” en la Brujería? La verdad, es que este testimonio frustra. Que desde la Brujería Tradicional, estemos hablando del puritanismo cristiano como si hubiese formado parte de nosotros alguna vez, es aberrante. Culpan a toda la Wicca, porque a pseudo-wiccanos se les ocurriese inventarse una Wicca “Cristiana”, y presumen de una Tradición que defiende una filosofía con fuertes afinidades con el Cristianismo, que recoge prácticas cristianas y entiende normal ser brujo y cristiano al mismo tiempo. Y los mismos que desprecian la Wicca en aras de un pretendido reformismo [251], no tienen problemas para aceptar la Christiancraft, como propia, proclamando de facto el cruce de ambas doctrinas (!). Un ejemplo de incoherencia, sin precedentes. Algo, que me hace reflexionar en cuanto a quién habla EN NOMBRE de la Brujería Tradicional, y CON QUÉ DERECHO lo hace. Porque, parece que carezca de importancia, pero claro, si todos están de acuerdo en que no hay quien la represente, y cuando hablan lo hacen a título personal ¿quiénes son los que deciden y con qué potestad? Efectivamente, NADIE. El grueso del trabajo, sin embargo, lo hacen desde los Foros y las Redes sociales. La credibilidad que les demos, no debería depender de la fama o del número de seguidores, sino de sus criterios y argumentos, pero como pasa con otras muchas cosas, lo hace. Y es aquí, donde vamos a darnos de bruces con la realidad. Lo cierto, es que según esas directrices, ni ellos ni nadie es quién para decidir lo que cada cuál quiera ser, cómo llamarlo y dónde estar. Por lo tanto y ante todo, su opinión no está por encima de la nuestra, y sin argumentos, carece de valor. Y es oportuno repetir, que LA WICCA ES, LA BRUJERÍA TRADICIONAL PROPIAMENTE DICHA.

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Además, ya nos han demostrado que histórica y etimológicamente hablando, no quieren saber, mienten u ocultan la verdad, para no reconocer que brujo es la traducción de wiccano, Brujería la práctica de la Wicca, y la Wicca una religión. Y les guste o no, no lo pueden cambiar, está por encima de que la situación se haya modificado con el tiempo -por la Iglesia Católica- o tener más y nuevos significados. Edificar sobre el cauce yermo de un río, por mucho que lleve seco, es una temeridad, y cuando vuelve el agua, intentar desviarla con papel mojado, una pérdida de tiempo… Porque ser wiccano te hace brujo tradicional, mientras no se demuestre lo contrario. Y lo contrario, es no respetar las señas identitarías de los pueblos, las creencias y las prácticas que hicieron de la Wicca sobre todo en el Calcolítico, raíz de las religiones europeas, ignorar las Tradiciones que transmiten estos valores, o incumplirlos.

Frente a tanto descreimiento, tenemos dos opciones: o actuamos como quienes nos critican, que para hacer que no nos oyen, se tapan los ojos y alzan la voz, o aportamos datos, aunque los desprecien. Nosotros, optamos por la segunda opción, que “quod natura non dat, Salmantica non præstat”, y no está en nuestra ética, tratar de convencer a nadie, y menos aún razonar con quien no está dispuesto a escucharnos. Poner los hechos sobre la mesa y no consentir que se nos difame, es suficiente. Si no podemos consentir que nos calumnien públicamente, quienes decidan ponerse en frente, menos podemos hacerlo de quienes, se supone, están a nuestro lado. Y no voy a desgranar el origen y etimología de WICCA una vez más, para justificar esta palabra, que lo que se ha aportado está muy por encima de lo que se nos reprocho, y no porque ponga en entredicho las críticas, sino porque fulmina todo lo que no sea reconocerla como raíz y sentido del término WITCHCRAFT (Brujería). Es que, hasta sería razonable criticar un mal uso o abuso de la wicca, venga de donde venga, antes que ocultarla, ¿pero despreciar el término, ignorar su significado? ¡Qué soberbia! Es un disparate negar lo que nos define, y al mismo tiempo querer perpetuar la terminología (cristiana) que nos desvirtúa. Pero esto es, lo que se está defendiendo ¡desde el Paganismo! Una Brujería supeditada al auto-consumo y el clientelismo, retro-alimentada con el medievo, no-religiosa y apátrida ¿Recordamos aquello de “divide et vinces”? Y así estamos hoy, todos contra todos, aunque hayamos aprendido a regalarnos tanta hipocresía entre algodones de colores. Bueno, todos no, aquí en España, hemos conseguido trabajar juntos por primera vez y por unos fines comunes, desde una Plataforma que integra Cultos Asatrú, Druida y Wicca, en un espacio donde lo que se valora es que seamos religiones reconocidas y de origen Precristiano europeo [252]. Un ejemplo, que cuando dejemos a un lado “Juego de Tronos”, quizá pueda servirnos de referencia en lo que se refiere a la Wicca/Brujería Tradicional.

Se me viene a la cabeza, alguna que otra reunión de la Pagan Federation España, en las que participé, en la que siempre había alguien que comentaba haberse acercado al Paganismo a través de la Wicca, como casi todos -decía-, y que fue un wiccano “solitario” hasta que por fin, cuando maduró, entro a formar parte de tal o cual Culto o siguió por libre, ¿nos suena? Te hacen creer, que podemos decidir por nuestra cuenta ser miembros de un Culto Hermético, Mistérico e Iniciático, porque optamos por lo que antes mal llamaban auto-iniciación, y ahora dicen mejor, auto-dedicación. Es como si nos decidimos hacernos cristianos, elegir bautizarnos a nosotros mismos y exigir respeto del resto de Cultos cristianos, y a mayor empoderamiento, relegar como neo-cristianos al resto… Lo que no teníamos nada claro, es en dónde nos metíamos, a qué nos comprometía y cuáles eran sus consecuencias. Si llegaba el caso, entrabas en contacto con otros que habían hecho lo mismo y, yendo bien, se creaba un coven imitando lo que habían leído de esas Tradiciones de las que, entre críticas, se sacaba la información. Ni que decir tiene, que al final todos estos grupos acababan por desaparecer, principalmente porque cada uno de ellos veía la Wicca/Brujería a su manera. La persona, vuelve a quedarse sola y sin referencias directas, lee y busca por su cuenta, y al final entra en contacto con otros Cultos y se introduce en ellos, o acaba como lo que llaman inadecuadamente “brujo solitario”, en realidad hechicero, que opera por su cuenta y riesgo. Pero seamos sensatos ¿son brujos estas personas? Los hechiceros y auto-proclamados wiccanos solitarios, “nadan” en aguas de nadie y lo hacen juntos, lo que si por un lado les permite moverse libremente, por el otro les impide estar en algún sitio… Un problema -bicoca para algunos-, que resolvería pronto la literatura moderna.

Para ellos, es que se han inventado presuntas tradiciones como el CUNNINGCRAFT, que utiliza algunas prácticas precristianas mezcladas con hechicería rural, o el resto de “marcas” creadas a partir de la anterior, como el KITCHENCRAFT, que se enfoca hacia la hechicería propiamente dicha. Y son estas personas, guiadas por obras como las de Rae Beth [253], que definía al “hedgewitch” como un wiccano solitario (hechicero del Cunningfolk), y unifica al brujo solitario con el hechicero/sanador, que se agarran con fuerza a discriminar una Wicca, que siempre está. Tanto es así, recordemos, que un libro que presentaba esta escritora con el título THE WICCAN PATH en Estados Unidos, lo reedita como HEDGE WITCH. Al final, esto se parece más a una REPARTICIÓN, que a un LEGADO, inconscientes que nuestras religiones están proindivisas: esto es, sin dividir, y que si las heredamos, no podemos hacer lo que nos de la gana con ellas. Cosa lógica no entenderlo, al no contar con una Tradición detrás, que nos haya enseñado a apreciarlo. Pero lo curioso, es que como ya sabemos, sería la Wica Gardneriana quien reivindicase definir la Brujería Tradicional Británica, para disociarse de este colectivo, y lo que ha sucedido es que ahora es este colectivo, quien modifica el pasado, recoge el término “Tradicional” y excluye a la Wicca. Y lo hace con unas ínfulas, que no duda en despreciarla pública y grotescamente. En mi caso, a inicios de los años 90 cree en el IRC-Hispano el Canal de debate #Brujería, precisamente para reivindicar el derecho de una Brujería Tradicional confesional, milenaria y arraigada, que se veía “atracada” por cualquiera para lo que quisiera hacer con ella, y se estigmatizaba una Wicca que empezaba a dejarse ver [254]. Lo que nos lleva, a una de las fuentes de este artículo, el post del Traditional Witchcraft Forum [255], donde tratan de explicar qué nos diferencia, lo que les define -a ellos- y por qué la Wicca no puede ser Brujería Tradicional.

 

FALSO MITO: LA BRUJERÍA TRADICIONAL MODERNA, ES TRADICIONAL. LA WICCA, NO

Hay una falsa concepción del significado de las cosas, que explica una palabra por la utilización que se la esté dando en un momento determinado. Es cierto, que el uso habitual de un sentido, cuando es genérico y prolongado, consigue añadir una acepción nueva e incluso diferente a esa palabra, que incluso puede llegar a contradecir su significado, pero por lo mismo que pueden cambiar las tornas, caer en desuso y desaparecer, siendo su significado original lo que prevalece. Y aunque es una situación que leemos de manera habitual, no lo es tanto que llegue a modificar el significado con su contrario. No podemos hablar de localismos, puesto que es un fenómeno transversal, que no se ciñe a una zona o lugar concreto, sino que fluctúa de un lugar y colectivo a otro. Así, a través de la polisemia, sabemos que significado y sentido no tienen por qué ir de la mano. Y en este caso, no lo van. El término brujería es pues, uno de estos paradigmas.

La Brujería, no se explica por la moda, el tiempo o la opinión, sino por su significado, por lo que quiere explicar, por el sentido que tuvo para quienes la incorporaron al lenguaje. Y lo que explica, llanamente, es la práctica de la Wicca. No hay duda, ni discusión posible en esto. Como tampoco la hay, en definir wicca como las prácticas vinculadas a la religiosidad precristiana europea. Por lo tanto, está en el terreno de los que defienden lo contrario, buscar alternativas, pues todos aquellos que abogan por una CRAFT sin WITCH, están defendiendo una majadería, en tanto sigan utilizando WITCH+CRAFT como la palabra que les defina. Es de una lógica tan aplastante, como inverosímil que todavía estemos dando vueltas a lo mismo, y como leeremos, con tanta virulencia. Decirse BRUJO pero no WICCANO, en la práctica, es como decirse CRISTIANO pero no SEGUIDOR DE CRISTO. Es más, sería como afirmar, que los verdaderos o los primeros cristianos tradicionales, sean los católicos y no los ebionitas [256]. Con lo fácil que sería, buscarse un nombre ajeno al de practicante de la wicca, para presentarse como no-wiccano, ¿verdad? Pues no, somos los practicantes de la Wicca, los brujos, quienes tenemos que cambiar el significado de la palabra que nos define y buscarnos otra. Y esto es así, debemos creer, porque pretenden que una acepción para brujería, modifique su significado, elimine su etimología y cambie su historia previa. Por desgracia, ha sido de las acepciones principalmente medievales que fabricó el Cristianismo para combatir los Cultus precristianos, que nos quieren convencer ahora que vienen sus significados originales. Más, qué tozuda es la historia:

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El hecho de que aparezca un ara consagrada al dios céltico Erudinus en el norte peninsular37, fechada en 23 de julio del 399, evidenciando un culto a una divinidad de tradición celta en época tan tardía y dedicada por un VICANUS Aunigainu(m) aunque sea portador del onomástico romano Corne(lius), quiere decir que no solo se mantenían con bastante firmeza las estructuras sociales indígenas en el norte de Hispania con respecto a la romanidad peninsular, sino que además, el proceso de cristianización había resultado bastante lento en diversos lugares del norte peninsular por encontrar persistentes resistencias38. En todo caso, el hecho supone la existencia en la frontera del siglo V de una tradición multisecular de mantenimiento del nombre del dios propio, sin contaminación de sincretismo, mantenida por una línea sacerdotal existente en una gentilidad concreta, de un territorio definido y con una infraestructura social de devotos que justificaba su culto. Esa diatriba contra los cultos “paganos” celtas, aún imperantes en la Península en la Baja romanidad y Antigüedad tardía tendrá un eco prolongado en las actas de los Concilios, lo que resulta prueba evidente de que los cultos llamados “paganos” primitivos, fundamentalmente celtas, aunque tambien mezclados con cultos romanos, estaban atravesando las barreras del fin del mundo antiguo para instalarse, de alguna manera, en la época altomedieval donde aparecerán bajo la forma de religiones sumergidas39. De ahí la tarea legislativa de los Concilios de la Iglesia hispana atacando las prácticas paganas, es decir, todo lo no acorde con el cristianismo, así como las desviaciones heréticas. Las actas conciliares durante más de un siglo insisten permanentemente en la prescripción de no utilizar los servicios de los adivinos ni seguir las tradiciones supersticiosas paganas40 con prohibición de la idolatría41 prevención a los clérigos contra magos y similares42 y represión de los adoradores de piedras, árboles o fuentes, augures o magos43 de manera reiterada44. Por ello la alianza entre el reino visigodo católico y la Iglesia a fines del siglo VI promovió una serie de disposiciones dentro del ordenamiento jurídico del Estado en el mismo sentido que las normativas eclesiásticas. Así se expresa la Lex Visigothorum en una serie de normas contra las distintas prácticas paganas, supersticiones, adivinación y magia pseudorreligiosa, vinculadas todas ellas a viejos cultos de la naturaleza45.” [257] (La mayúscula y negrita es mía).

Pues, menos mal que las fuentes están ahí, a nuestra vista, que si no, alguno dudaría de si Ortiz de Zárate en vez de historiador, no fuese un wiccano camuflado… tanto, como el WICCANO (uicanus) celtíbero que hace 1600 años, erigió un altar al Dios celta Erudino, en la Hispania romana y cristianizada del s. V. No voy a entrar en esto por el momento, ni en la vinculación de nuestras prácticas con los Viejos Cultos de la Naturaleza, porque en lo que quisiera que nos fijásemos ahora, sin olvidar esta cita a la que recurriré más adelante, es en que una vez más la historia nos demuestra, que pese al empeño que ponen para hacernos creer lo contrario, las religiones precristianas europeas sobrevivieron al Cristianismo, como Brujería. Y lo explica, tal cual: “Religiones “sumergidas”, que reaparecen en el mundo medieval con el desarrollo de la brujería, hechicería y formas similares. […]” [258] En efecto, cuando hablamos de Brujería, lo hacemos de RE-LI-GIÓN. Sin embargo, confiados en la terminología cristiana y creen que amenazados por unos Cultos religiosos que reivindican el nombre (Wicca), tras la llegada de la Libertad Religiosa, hechiceros y afines se agrupan en foros y gremios con el fin de mantener los estereotipos anacrónicos con los que se identifican: arreligiosos, solitarios y universalistas. Y uno de estos casos, como dijimos, es el del Traditional Witchcraft Forum, cuyos administradores no dudan en “marcar” lo que entienden su “terreno”, excluyendo a los wiccanos del espacio de debate, de todo lo que tenga que ver con la Wicca, a no ser que la critiquen, como hicieron en el artículo dedicado a explicar las diferencias entre ésta y lo que consideran Brujería Tradicional. SIGUE EN LA PARTE X.

 

FIN DE LA PARTE IX

 

©Fernando González
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233.- Vid. Nota al pie 151. Búsquese la entrada Wicca, en Wikipedia.

234.- Vid., Nota al pie 10. Elfrico. THE HOMILIES OF THE ANGLO-SAXON CHURCH: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I (c. 890).

235.- Vid. Nota al pie 152. James Bosworth. DICTIONARY OF THE ANGLO-SAXON LANGUAGE (1838), pp. 456-457.

236.- “… Robert Fitzgerald, preguntaba a Andrew Chumbley: “RF: How did Cain and Lilith come to be associated in British Traditional Witchcraft as the Primogenitors of the Race of Witchblood? AC: Different streams of British Traditional Craft have different patron deities, ancestors and spirits. If one is able to oversee this diversity certain strands of commonality may be perceived. If one may seek amongst these strands – amidst the many other kinds of shared features, one may speak about a body of lore that exists in the Old Craft which incorporates a gnostic faith in the Divine Serpent of Light, in the Host of the Gregori, in the Children of Earth sired by the Watchers, in the lineage of descent via Lilith, Mahazael, Cain, Tubal-cain, Naamah, and the Clans of the Wanderers… onward to the present-day Initiates of Arte. Speaking from my knowledge of the Ophite-Sabbatic lore within the Cultus, its historical provenance is primarily rooted in oral transmission. Nonetheless, beyond the passing of word from mouth to ear, there are many diverse linkages which prefigure the complex form seen in the present-day mythos. In previous generations Traditional Craft has shared certain features with the Societies of Horsemanry; reverence for Cain is one such element. In turn, comparable ideas about the role of Tubal-cain and Naamah can be seen in the allied rites of Freemasonry. Traditional Craft has also made good use of many ritual magic texts such as The Key of Solomon and Agrippa’s Books of Occult Philosophy. These works also provide avenues for allied figures, such as Lucifer, Asmodeus, Lilith, and the Arch-daemonic Guardians of the Magical Circle led by Mahazael. Although the emphasis of sacrality is reversed, another strand of genealogy is obviously to Biblical texts where various elements of the mythos are present. Biblical sources likewise connect to the Apocrypha, Pseudepigrapha, Jewish folklore and even Manichaean texts as avenues of influence. However, whilst one could ‘explain’ the presence of Cain and Lilith with recourse to such sources, contesting some kind of dependence of Sabbatic lore upon Christian, Jewish et al demonologies, this fails to appreciate the unique and self-sustaining complex of the Craft mythos in itself. The Teachings of Traditional Craft utilise a cipher of luciferian antinomianism which renders Cain and Lilith, our blessed primogenitors, as the Bearers of Light from the Ancient Serpent. The overcoming of Adam by Lilith and the murder of Abel by Cain signify the transformation of the uninitiated condition or ‘Clay’ into the ‘Fire’ of Magical Knowledge. This is however the merest inkling of the breadth and depth of these matters. As a parting tale, it is worth speaking about another fascinating path of influence into Traditional Craft, namely that of Gypsy beliefs. Indeed, I recall once being told the Tale of the Uncooling Nail by a Romany fellow:- On the night before Christ’s crucifixion, soldiers were sent out to have four long nails forged for the deed. They approached Jewish, Greek, and Roman smiths, but each refused once they had heard the nails were for Jesus of Nazareth’s crucifixion. Outside the city gates the soldiers found a Romany smith. He didn’t ask the need for the long nails so late at night; he just needed the money. The smith obliged and began making the nails, one by one. However, whilst heating the fourth nail in the fire, he asked who they were for. On learning they were for Christ’s crucifixion, the gypsy ceased his work abruptly and fled. However, the fiery nail that had been in the forge never cooled down; it remained a glowing spike of blood-red flame. And, so it is said, the Uncooling ‘Nowl’ will follow the descendants of the Romany smith wherever they go. It is held that the Romany smith was himself a descendant of Tubal-cain, the first metal-worker, and he had in turn learned his Art from Cain. Personally, I consider that the Old Craft has now taken up this nail; knowingly! We have a saying: ‘The way of sacrifice maketh man whole’.” The Cauldron, No. 103. February, 2002. Copyright: Andrew D. Chumbley. Vid. Nota al pie 42.

237.- http://labrujaverde.blogspot.com.es/p/brujeria-tradicional.html?m=1

238.- Ibid., LA BRUJA VERDE.

239.- Ibid., LA BRUJA VERDE.

240.- Ibid., LA BRUJA VERDE.

241.- Ibid., LA BRUJA VERDE.

242.- Vid, Nota al pie 56. Moya Maleno. LA SACRALIDAD Y LOS RITOS CIRCUMAMBULATORIOS EN LA HISPANIA CELTICA A TRAVÉS DE LAS TRADICIONES POPULARES. VI Simposio sobre Celtiberos Ritos y Mitos Francisco Burillo Mozota (Ed.) Fundación Segeda – Centro Celtibérico, pp. 553-554.

243.- http://www.ekiria.org/content/trazar-el-compas

244.- Op. cit., LA BRUJA VERDE.

245.- Ibid., LA BRUJA VERDE.

246.- Michael Howard. CHILDREN’S OF CAÍN, p. 45.

247.- http://etimologias.dechile.net/?mi.stico

248.- http://dle.rae.es/srv/fetch?id=ZVAt4Ig

249.- http://etimologias.dechile.net/?misterio

250.- Santos Crespo Ortiz de Zárate. CONFLICTO RELIGIOSO ENTRE PAGANISMO Y CRISTIANISMO EN LA DIÓCESIS DE OSMA DURANTE LA ANTIGÜEDAD TARDÍA HISPANA. HAnt XXVIII-2004, p. 179.

251.- http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=puritano

252.PLATAFORMA DE RELIGIONES ANCESTRALES EUROPEAS.
https://plataformapagana.wordpress.com

253.- Rae Beth. HEDGE WITCH’S WAY, MAGICAL SPIRITUALITY FOR THE LONE SPELLECASTER, Vid. Nota al pie 103.

254.- ww2.grn.es/merce/NIC/brujeria.html

255.- http://www.traditionalwitch.net/

256.- http://www.tendencias21.net/crist/m/Los-jesusitas-de-Jerusalen-161-09_a585.html

257.- Ortiz de Zárate. Op. cit., pp. 186-187.

258.-Cfr. en general, G. Balandier, “Sociologie, ethnologie et ethnographie”, en G. Gurvitch, Traité de sociologie I. París, 1958. Sobre estos aspectos en relación con el cristianismo y paganismo al fin del mundo antiguo, J. Caro Baroja, Las brujas y su mundo, Madrid, 1973, 64-84, y sobre procesos por brujería en los siglos XVI y XVII, 187-218. Tambien P. McKenna, Paganism and Pagan Survival in Spain to the Fall of Visigotic Kingdom, Washington, 1938; J. Toutain, Les cultes païens dans l’Empire Romain. III. Les cultes indigenes nationaux et locaux, Roma, 1967; R. Mac Mullen, Paganism in the Roman Empire, London, 1981; J.Ma. Blázquez, “Magia y religión entre los pueblos indígenas de la Hispania Antigua”, Religión, superstición y magia en el mundo romano, Cádiz, 1985, 137-158.Ibid., p. 187.

 

 

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