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​El pasado 31 de octubre de 2016, el Diario LA RAZÓN publicó un artículo de José María Zavala, titulado: “Halloween y el satanismo moderno[1]. He de decir, que en principio no dejaría de ser un artículo más de los muchos a los que los lobbies cristianos nos tienen acostumbrados en estas fechas, uno de tantos que hubiese pasado sin pena ni gloria, si no fuese por la inmoralidad explícita de algunas de sus afirmaciones, inducidas por préstamos, qué duda cabe, que los católicos han adaptado a su viejo discurso de aquellas memeces pseudo-históricas, con las que el Evangelismo agredía a los paganos allá por el siglo XIX: discursos tan pretendidamente sofisticados, como profundamente imbéciles.

Planteamientos indecorosos los que le guían, puesto que no hay excusa que justifique, por ser el autor persona leída, no ya la ignorancia, sino la necedad con la que trata el asunto, máxime si al estar respaldado por un medio de comunicación prestigioso, induce públicamente al odio y al miedo con equivalencias perversas o absurdas, agrediendo la libertad religiosa de terceros y cuestionando unas tradiciones inherentes a esta fecha que el Cristianismo, desenmascarada la falsa patente que presumía poseer, se muestra incapaz de respetar hasta el extremo de llegar a la impúdica determinación, de querer popularizar ¡de nuevo! una celebración paralela a SamhainHolywins [2], con el único objetivo de atraer a los niños con más patrañas, hacia una festividad que buscan desesperadamente desarmar otra vez de su sentido, para evitar que se consolide la recuperación de la Fiesta precristiana que fue, que nunca dejó de ser.

Por eso, cuando en defensa de esta farsa que ahora rebautizan como Holywins, se defienden con su característico buenismo jesuita, ese que sabemos que cuando te soban el “lomo” no buscan cariño sino “medir”, ha de ponernos sobre aviso: “Aseguran desde la Iglesia que no quieren «enfrentamientos» con la tradición celta de «Halloween», que curiosamente ha llegado a España vía Estados Unidos, y que sólo quieren que los más pequeños conozcan el valor de lo propio. Así lo cree en la provincia de Valladolid, la parroquoa de San Miguel Arcángel de Villalón de Campos, en cuya fiesta, que comenzó el pasado fin de semana y se prolongará hasta este jueves, ha incluido un mercado de artesanía, un festival de teatro, un concurso, un desfile y hasta un «photocall» de disfraces en la víspera de Todos los Santos.[3]

Es cuanto menos hipócrita, que vengan a estas alturas a decirnos que no está en el ánimo del Cristianismo enfrentarse a las tradiciones paganas (!), y que lo digan los mismos que han censurado, condenado, prohibido, castigado, suplantado, plagiado y tergiversado ad infinitum todas y por supuesto esta celebración ancestral (Samhain), para lavar el cerebro de unos pueblos que se negaron a perder su esencia, que se niegan aún hoy, siquiera inconscientemente, a olvidarlo (Halloween), frente a un cristianismo que pretende seguir engañándoles con más triquiñuelas (Holywins).

Si cualquier Culto pagano, decidiese pintar de verde la hostia católica y celebrar la Eucaristía tal cual (epíclesis incluida), aduciendo que no es un rito cristiano y que la Iglesia no debería sentirse agraviada porque la hostia tiene otro color ¿qué no diría la Conferencia Episcopal? [4]

Lo primero que llama la atención, es que identifiquen directamente Halloween, con Samhain, cuando sabemos que Halloween no deja de ser el resultado de una deformación cristiana, de la parte ociosa de un rito religioso mucho más complejo. Halloween no es una fiesta celta, sino lo que ha sobrevivido en la cultura popular bajo supervisión cristiana, de una parte de una fiesta celta, que tras la aconfesionalidad de los países occidentales se acabó mundanizando, y que aunque lo parezca, no es lo mismo que la Festividad ancestral propiamente dicha.

Digo que Halloween y Holywins son la misma cosa, porque lo son, porque tienen el mismo propósito. Aunque las formas se hayan paganizado y paulatinamente se esté volviendo al origen, que la parodia se llame Víspera de Todos los Santos o los Santos Vencen, no quita una coma al hecho y la intención del plagio, salvo, quizá, que esta vez recurren a un término que provoca por sí mismo el enfrentamiento ¿A quién vence? ¿Qué “enemigo”, sino las otras religiones? Pues eso. Y digo más, efectivamente, que no sólo la santidad, sino también LO SAGRADO, VENCE (sic); y es precisamente por eso, que esta celebración está volviendo al origen de donde se desgajó, a Samhain, una Festividad Sagrada entre los Pueblos Celtas

Por cierto y sin ánimo de polemizar ¿qué es “lo propio” del Cristianismo en Samahin? ¿el Culto a los Muertos, el Culto a los Ancestros, la Idolatría, la fecha, el motivo, la causa…? Porque nada de esto es propio del Cristianismo, sino del Celtismo, de donde nace la Celebración. Y aunque desmentir que Halloween no llegó aquí desde USA no toca hoy, Magosto habemus, que insistan con la misma cantinela, solo demuestra que repetir la falacia una y mil veces, responde al mismo objetivo.

Una estrategia claramente visible en el artículo del Sr. Zavala, que intenta llevarnos al temor, el rechazo y la desafección hacia esta festividad y a lo que representa, a desnaturalizarla, por considerarnos tan descerebrados como para “tragarnos” toda la basura pseudo-histórica que nos quieran vender. Esta no es una cuestión de opinión ni de fe, sino de honestidad. Al menos la Conferencia Episcopal Portuguesa, tuvo los arrestos de prescindir oficialmente de Todos los Santos, como festivo del Calendario [5].

De entrada y como anécdota, veo tanto sentido vincular Halloween con Crowley, como Navidad con Torquemada. No puedo entender que el hecho de que una festividad, la que fuera, sea celebrada por quien fuese, deba destacarse como un hecho diferencial. Que un esoterista inglés del siglo XX, pervertido o puritano, se mostrase devoto de una de las Fiestas religiosas más importante del Paganismo europeo y antes de la Religión Celta, no demuestra que ésta le daba nada… y si la credibilidad o el respeto hacia una Fiesta, depende de quiénes la celebren después ¿los demócratas deberíamos rechazar el 1° de Mayo, porque tuvo un significado especial para Stalin? ¿bajo esta premisa, se salvaría alguna celebración? ¡Llamativo hubiera sido, en todo caso, que Crowley fuese devoto del Corpus! ¿Entonces, qué ha aportado Crowley a Samhain, que no tuviese ya? ¿qué ha añadido que porque no lo tuvo nunca, sobraría, de una Festividad Religiosa que se lleva celebrando miles de años antes de que él naciese?

Por otra parte, creer a día de hoy que un personaje mitológico del cristianismo (el Diablo), tenga algún significado o vinculación con una Festividad celta anterior en siglos, si no milenios, al Cristianismo, es despreciar la inteligencia de los lectores. Elevemos el nivel, por favor, y a ser posible más allá de una demagogia tan lamentable, como la que leeremos que utiliza el Sr. Zavala, para desprestigiar el Culto que han plagiado y pervertido precisamente aquellos a los que con tanta vehemencia ¿defiende? Que aquí el único “paladín”… a la taza.

Decir, pues, que “Aleister Crowley, considerado el hombre más perverso del mundo y apodado «La bestia 666», celebraba por todo la alto la Noche de los Difuntos”, es un absurdo en sí mismo, equivalencia ninguna y evidencia de nada.

Pero es aún peor, por obsceno, lo que dice inmediatamente después: “Volcado en el esoterismo perverso y sexual, Aleister Crowley se ganó a pulso ser considerado el hombre más perverso del mundo y el padre del satanismo moderno. ¿Sabían los lectores que este engendro de hombre, al que apodaban «La bestia 666», celebraba por todo lo alto la misma noche de Halloween que se festejará esta noche en multitud de hogares españoles y que tan terribles desgracias ha provocado en nuestro país, como la de las cinco jóvenes perecidas en el pabellón Madrid Arena, en 2012?

Tras leer esta bazofia, no es difícil entender a lo que me refería, como demagogia lamentable. Por una parte, cuestiona Halloween porque Crowley la festejaba, mientras que por la otra deduce que como las jóvenes fallecieron, maticemos, por ”IRSE DE” y no “A CELEBRAR LA” fiesta de Halloween, si no hubiesen ido, si Halloween no existiese como motivo u ocasión de fiesta o Festividad, ni ellas ni nadie hubiese muerto ¿Y un individuo capaz de llegar a esta repugnante conclusión, con qué derecho se atreve a llamar pervertido a Crowley? Lo que no deja claro, es qué hubiese escrito si las muertes se hubiesen producido celebrando Holywins; o si que lo deja, puesto que no ha escrito nada de las decenas de miles de muertes que se han producido a lo largo de los años, por y durante las fiestas y festividades cristianas.

¿Por qué los católicos tienen entonces la “indecencia” de celebrar nada, si HAN PROVOCADO LA MUERTE DE 33 PERSONAS SOLO EN SEMANA SANTA, SOLO EN 2015 Y SOLO EN ESPAÑA? [6] Y así podríamos seguir con todas y cada una de las fiestas católicas o no, año tras año, hasta hacer pesadilla de esta retórica simplona, mezquina e insultante.

Y léase que he diferenciado con toda la intención, irse de fiesta de celebrar la fiesta. Y no porque tenga repercusión alguna frente a cualquier fatalidad, sino para exigirnos hablar con propiedad -parece mentira tener que estar reivindicándolo-, en este caso para cuando tratemos asuntos religiosos. Cuando vamos de fiesta, salimos a divertirnos aprovechando una ocasión o motivo especial, empero cuando celebramos una fiesta, estamos conmemorando, según la tradición, esa ocasión o motivo especial.

Dicho lo cual y trasladado a la estúpida equivalencia del Sr. Zavala, vaya por delante que aquellas desafortunadas jóvenes, NO PARTICIPABAN DE/EN NINGUNA FIESTA PAGANA, y que si lo hubiesen hecho, nadie medio racional podría achacárselo. A no ser, claro, que queramos reducir el incidente ad absurdum, siguiendo su hilo argumental, y por igual motivo nos preguntemos, qué creencias religiosas tenían los promotores, responsables municipales y los empleados del evento, puesto que son los que se vieron condenados por la muerte de estas jóvenes por desidia y/o negligencia (homicidio por imprudencia grave y lesiones). Así que ya puestos y si, como suponemos, están bautizados y por lo tanto son católicos, Sr. Zavala ¿no ve Ud. ahí una conspiración cristiana, para culpar al paganismo de las muertes, y sacar un beneficio mediático a través de personajes que, como Ud., difundan una presunta correlación de causa-efecto entre disfrutar de una fiesta no cristiana y morir por ello? ¿puede haber alguien que no lo vea?

En fin, tonterías al margen y volviendo al tema, tras este derroche de soberbia (4ª. acepción DLE) por parte del Sr. Zavala y como por arte de magia, Halloween desaparece del artículo, no lo vuelve a mencionar (!), quizá sabedor que el mal que buscaba ya está hecho relacionando MUERTE con CASTIGO y HEREJÍA CRISTIANA (SATANISMO), con CULTOS PAGANOS siquiera implícitos, en las formas profanas modernas de una fiesta ancestral: SAMHAIN.

Eso es lo importante, de eso iba este cuento; en realidad no importa lo extenso o escueto que sea… y como reflexión me gustaría decir, que aunque crezca la contratación de cuentistas por parte de las editoriales, no estaría de más que los Medios de Comunicación valorasen mejor la credibilidad de la información, que la capacidad de persuadirnos para hacernos creer cualquier cosa, por mucho que le interese como lobby al medio que sea. Ponerse como principio, tratar de buscar antes calidad, la de los textos, que cantidad, la de imbecilidades que se pueden llegar a publicar con absoluto desprecio hacia la verdad.
©Fernando González

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1. ▪ http://www.larazon.es/cultura/halloween-y-el-satanismo-moderno-AJ13831436#.Ttt1qqk9u0WFo0N 

2. Holywins, ‘la santidad vence’, de holy, ‘santo, sagrado’ y wins, ‘gana, vence’. Con este juego de palabras, el Cristianismo pretende dar una nueva vuelta de tuerca más, a la manipulación que ya hizo en la Edad Media de esta Festividad precristiana pan-europea. Holywins, parece que comenzó a celebrarse, al menos en el seno del catolicismo, en Francia (2002), y consiste en re-parodiar Samhain (el Halloween convencional, Día de Todos los Santos y Día de Todos los Difuntos), disfrazando de figuras mitológicas del judeocristianismo, de personajes históricos encumbrados como dirigentes (Papas) y de héroes (santos) de su fe, tanto reales como ficticios, a los niños, y organizar con ellos y de esta guisa diferentes actividades festivas durante Halloween. La Diócesis de Ceuta hace una breve sinopsis de esta nueva pantomima:

http://www.enredadios.com/wp/2016/10/encuentros/holywins-2016/#prettyPhoto 

3.▪ http://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-hollywins-frente-halloweens-201610311431_noticia.html 

4. Me ha sido imposible encontrar un solo rito cristiano, que no fuese copia o plagio de ceremonias de otros Cultos. La Eucaristía, tampoco es una excepción. El término, de origen griego (ε χαριστία), ya era ampliamente utilizado con el mismo significado literal (‘acción de gracias’), en el s. V a.e.c. Usada como parte de la liturgia cristiana y a partir del Nuevo Testamento, aunque no en los Evangelios, desde el s. III e.c., por Clemente de Alejandría y Tertuliano -cómo no-. El elemento (la propia hostia), el sentido (la transubstanciación) y el referente (Hijo Divino o Dios hecho hombre), son los tres una copia de ritos precristianos, como ocurre con la epíclesis, o ‘invocación’ al Espíritu Santo, que es el nombre griego por el que los antiguos helenos designaban la invocación a una Divinidad.

5. ▪ https://wiccaceltibera.wordpress.com/2013/10/23/portugal-destierra-samhain-del-calendario/ 

6. ▪ http://politica.elpais.com/politica/2015/04/07/actualidad/1428400834_278642.html 

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​Y no será por castigo, sino para protegerlo de una contagiosa enfermedad (imbecillitas naturali), que irradiada por la globalización ocupa el mucho tiempo libre que deja en algunos una lenta sinapsis, en copiar la primera gilipollez que tengan a mano para untarse, que no cubrirse, de una pretendida gloria en todo caso inmerecida.

Que si es villanía maltratar un animal, hacer apología del maltrato para salir del mal paso de no saber qué escribir, debiera tenerse por mayor infamia, pues divulgar resabios de idiotas, por adolecer de idea y de lo que es peor, gana de tenerla, te hace reo de dos males: de serlo y de ser cómplice de su propagación. Y es que como ya dijo el sabio, “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.”[1]

Viene todo esto, como consecuencia de un artículo que he tenido la fatalidad de leer, que un tal… ni se cómo se llama ni me interesa saberlo, ha “eructado” en alguna revista de cuyo nombre tampoco quiero enterarme. Y califico bien de eructo a su libelo, porque hay que tener mucho cuajo y más gases en lo peor de su estómago, para hilvanar con tan mala baba, otros dirán que suerte, una serie de majaderías imperdonables para cualquiera por muy poco documentado que esté, de una materia sobre la que va a escribir.

Me refiero, a lo que podemos leer sobre los gatos en la imagen con la que encabezo este artículo, que como he dicho, me niego a publicitar buscando el nombre de la revista; que no es broma ni un recurso, es que no lo conozco realmente.

La primera perla de esta soga, que lo de collar le viene grande, es decir que los celtas hubiesen desarrollado “un miedo particular” hacia los gatos (!). Y claro, teniendo en cuenta que el gato doméstico es de origen africano, exportado desde Egipto y Oriente Próximo, y los celtas no trataron con él hasta su encuentro sobre todo con los romanos, si bien los fenicios comerciaron con este animal como mascota, vamos, que no es autóctono del mundo celta, se me hace difícil “digerir” que unos pueblos como los celtas hubiesen tenido tiempo suficiente de alimentar un miedo especial que no hubiesen destacado antes y ahí sí con sobradas razones, hacia el resto de felinos, con un comportamiento y costumbres similares, pero mucho más grandes y peligrosos.

Quizá si se hubiese parado a pensar en que lo de gato DOMÉSTICO, quiere decir exactamente eso, NO SALVAJE, domesticado, útil y no peligroso para el ser humano hasta el punto de convivir en nuestras casas, alcanzaría a entender que aún entre celtas ya en épocas tardías, el recelo sería similar al de una cabra, y se hubiese ahorrado escribir tamaña tontería. De hecho, fue sobre todo su utilidad como protector de nuestras despensas, preservándolas de roedores, y en no pocas ocasiones de nuestras vidas, atacando a las serpientes que se colaban en nuestros lares, que el gato se hizo un hueco en Europa, hasta que una auténtica plaga que también vino de Oriente, la de unos fundamentalistas religiosos, asoló nuestro mundo y con éste, el de los gatos… Sí, me refiero a los cristianos.

Para seguir con esta afirmación, podemos evocar que lo más parecido que tuvimos y aún queda, aunque en peligro de extinción, es el GATO MONTÉS (Gato Salvaje), que no es el mismo animal, nunca fue domesticado y jamás tuvo color negro. Ergo, no es posible que los celtas históricos hubiesen desarrollado un miedo particular hacia un felino que siéndolo, por sus hábitos y tamaño no era perjudicial para sus cosechas, ganado o vidas. Sí es cierto, que existen mitologías locales, como por ejemplo en Escocia, sobre felinos como el KELLAS, híbrido entre gato doméstico y gato montés, pero como es lógico tuvo que haber surgido en épocas tardías ya que, como decíamos, EL GATO DOMÉSTICO NO ES NATURAL DE EUROPA.

De ahí, a que los celtas desarrollaran una mitología propia hacia estos animales, va un mundo, máxime, cuando siendo un pueblo que da Culto a la Naturaleza, hubiese destacado de una gran fauna mitológica que sabemos con certeza que sí existió: toro, ciervo, caballo, serpiente, jabalí, lobo, etc., y sin embargo no tenemos constancia alguna. Otra cosa es, que tras la irrupción de un Cristianismo que ya desde épocas tempranas conoce la relación mitológica del gato entre los egipcios, por ejemplo, donde una de sus Diosas (Bastet) adoptó la forma de este animal y que fue sagrado entre ellos, trajese su particular e irracional porción de odio a nuestro Continente, generando una fábula maldita que acabaría por enquistarse en nuestro folclore.

La segunda afirmación, más escandalosa que la primera, que ya es decir, nos dice que “según una leyenda Celta, la diosa Wicca se convierte en un gato negro, para cometer el incesto con su hermano, Lucifer” (!).

Se me hace difícil incluso tomarme en serio esta falacia, y bien saben los Dioses que si lo hago, no es porque merezca la pena refutarla, sino por el daño que estupideces de este calibre, pueden acabar haciendo en personas carentes de otra información sobre el particular. Así que dejemos las cosas claras:

Esta afirmación es una auténtica barbaridad ¿Qué leyenda celta, dice que una hipotética Diosa Wicca tomó forma de gato para cohabitar con su hermano, el Dios Lucifer?

▪ La Wicca, es una Religión que surge entre los pueblos indoeuropeos, como puente cultual entre el Neolítico y el Calcolítico.

▪ Los Celtas, son una consecuencia posterior, plural y con identidad propia, como resultado de la evolución cultural de una parte de estos pueblos indoeuropeos, a partir de la Edad de Bronce.

▪ Entre los celtas, jamás hubo conciencia de ninguna Diosa Wicca. Sus Diosas, siguen la evolución religiosa propia de estos pueblos desde la Edad de los Metales.

Lucifer es un Dios romano, no celta[2].

▪ Los romanos son otro pueblo indoeuropeo distinto al celta, con religión y mitología diferentes. No existe ningún Dios Lucifer en el Celtismo.

▪ Aunque existe una corriente celta en la Wicca, por retener su legado original indoeuropeo a través de los pueblos celtas, los celtas nunca supieron de una Religión Wicca.

Y en tercer lugar, en cuanto a la metamorfosis de Dioses y seres humanos en animales, podemos elegir entre los cientos de referencias que las religiones tienen a nuestra disposición a lo largo y ancho de la historia, sin que por ello exista ni una sola razón para estigmatizar a ningún animal en concreto, poner a la sociedad en su contra y mucho menos promover su exterminio; como hizo el Cristianismo con los gatos[3], precisamente bajo esa misma “excusa” de que brujas y demonios utilizasen su forma para moverse entre nosotros, que no deja de ser una estratagema para disimular su necesidad vital de agredir a cualquier otra religión e imagen que la represente, por el odio fanático y enfermizo que sienten, contra toda manifestación de Libertad.

Lo que no se, es por qué no podemos destacar entonces los demás, la malvada influencia del asno, que utilizó el Diablo  (Yahwéh) a través de uno de sus demonios (ángeles), para hablar con un vidente (Balaam); la del león, el buey o el águila, de los que se sirven en su Grimorio (Bliblia), para representar a tres de sus hechiceros más prominentes (Marcos, Lucas y Juan); la paloma, de la que se vale el Maligno (Espíritu Santo) para manifestarse… y promover el extermino de todas estas razas. Bueno, sí que lo se, es que no somos idiotas…

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©Fernando González

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1.- Groucho Marx.

2.- Sobre Lucifer:

http://historiaymitologia.foroactivo.com/t10-el-dios-fosforo 

http://dmisari.blogspot.com.es/2013/07/mitologia-griega-y-latina-el-origen-de.html 

http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2014/05/05/palabras-y-ciencia-lucifer/ 

3.- Sobre el gato doméstico:

http://www.elementos.buap.mx/num36/htm/61.htm 

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Estos días, nos hemos despertado, alarmados, por una noticia que ni es nueva ni novedosa [1]. No es nueva, porque viene a raíz de una Instrucción presentada el pasado 15/08/2016 por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) de la Iglesia Católica Apostólica y Romana (ICAR), sancionada por el actual dirigente de este Culto, el Papa Francisco I. Y no es novedosa, porque remata otra anterior que ya estaba en vigor desde 1963 y que venía a decir prácticamente lo mismo.

Con el título Ad resurgendum cum Christo [2], la ICAR, ha dado carpetazo a la polémica que supuso haber cerrado en falso el espinoso asunto de la cremación de los difuntos, en concreto sobre el uso que sus familiares darían a los restos tras la misma, con la Instrucción Piam et constantem del 5 de julio de 1963 [3], que decretaba que «la Iglesia aconseja vivamente la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos», si bien la cremación no era contraria a la Doctrina de la ICAR, en tanto no obedeciese a la «negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia» [4].

El problema con el que se ha enfrentado la ICAR desde entonces, que en principio pretendía dar por resueltos principalmente los inconvenientes de economía, higiene, espacio y costumbre, es que durante los últimos 50 años, Occidente y por ejemplo España ha pasado de ser un Estado Confesional y Católico, a Aconfesional y con Libertad Religiosa plena. Esto, ha provocado que con el establecimiento, visibilización y auge de Cultos Nativos y Paganos, además de nuevas tendencias espiritualistas y el incremento del ateísmo, tanto la voluntad del finado como la de sus familiares en cuanto al destino de sus restos, ha ido cambiado de forma sustancial en nuestra sociedad, hasta el punto que creencias, filosofías y formas de enfrentar la muerte y afrontar la pérdida, antagónicas con el credo cristiano, están cogiendo tanta fuerza que han disparado sus alarmas.

Y por mucho que traten de escudarse en la superficialidad y el “relativismo”, la verdad es mucho más sencilla: cuestiones económicas al margen (que es ingente el dinero que mueven entierros, misas y funerales), nuestra sociedad por una parte está empezando a “paganizarse” (volver a su origen), pero en el sentido literal del uso, esto es, comprendiendo la muerte a partir de planteamientos trascendentes y religiosos afines a sentimientos panteístas y animistas, y por la otra y como consecuencia de un ateísmo cada vez más pronunciado, buena parte de la sociedad empieza a cuestionarse la necesidad de un sepelio estrictamente cristiano o incluso religioso de nuestros difuntos.

Mientras la renuncia a las formas cristianas de sus ovejas descarriadas fuese consecuencia de la incredulidad de un materialismo ad portas, los pastores tenían la suficiente habilidad como para corregirlo, forzando la querencia hacia la fe de los “desviados” por una educación primaria que la ICAR implantó en todas sus fases, apelando a los sentimientos escatológicos grabados en una psique que en muchos de los casos, cuando el ser humano nos encontramos cara a cara con la muerte, nos hacía volver la vista a los recuerdos de viejas pero esperanzadoras instrucciones catequéticas. El caso, es que esas reminiscencias y recursos, han cambiado de origen: frente al “problema” del ateísmo, si no se tienen creencias espirituales y religiosas, no es necesario buscar nada más allá; y para lo concerniente a la espiritualidad y los Cultos Paganos, pues eso, teniendo otras creencias religiosas en muchos casos antagónicas con el Abrahamanismo, la ruptura está servida.

Pero que es sobre todo por esta última cuestión, por la aparición de nuevas pautas y conductas religiosas y espirituales para las exequias [5], que la ICAR ha decidido dar una vuelta más de tuerca a su primera disposición (Piam et constantem), no es que precise mucho análisis, casi mejor leer lo que dice sobre el particular esta nueva Instrucción, con la idea de dar el tema por cerrado:

Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne[8], y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia[9]. No puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de re-encarnación, o como la liberación definitiva de la “prisión” del cuerpo.[6]

Ciertamente, que la ICAR no se puede permitir actitudes y rituales que supongan conceptos “erróneos” de la muerte, léase que no acepta ningún otro rito de exequias que no sea el propio, especialmente aquellos relacionados con nuestra comunión y sacralización de la Naturaleza, que, cosa curiosa, responden a las principales creencias espirituales y religiosas del Paganismo. Bueno, que no pueda permitir, vamos a entenderlo referido a su comunidad de creyentes, claro, porque si lo que nos quisiera decir es que va a tratar de impedir que ejerzamos nuestra libertad religiosa, si bien sabemos que lo intenta soslayadamente, le supondría una vulneración expresa de Derechos Fundamentales.

En mi opinión, me parece muy bien que advierta a sus fieles de la obligación a cumplir con sus ceremonias ¡faltaría! Por lo mismo que estoy absolutamente de acuerdo, con que nieguen las fórmulas religiosas católicas a los católicos que no tengan intención de respetar sus creencias. Es lógico y no podría entenderse de otra manera.

En este caso, tienen toda la razón para actuar en consecuencia, pues si un fiel del Culto que sea, decide faltar a su fe y creencias, contraviniendo los preceptos de esta religión, lo que no puede exigirse es que sea el Culto quien deba modificar sus creencias, doctrina y liturgia a conveniencia y apetencia de cada uno de sus fieles. Por lo tanto, muy bien por su parte, negarse a honrar al difunto siguiendo unas reglas que el finado o su familia incumplen.

Pero dicho esto y por lo mismo, tampoco es quién este Culto, para exigir de las personas que han dejado de creer en él, pertenecer al mismo o tener creencias diferentes, a ser enterrado tal y como dicte una fe que no sea la suya… y en último extremo, a que sus familiares decidan por su cuenta y por encima de los deseos del fallecido, que es otra controversia a tener en cuenta.

Y lo digo, porque hay una polémica con esto. Legalmente, existe un mecanismo en España que garantiza el cumplimiento de los deseos de una persona en cuanto a la atención que pueda recibir en caso de enfermedad, accidente o muerte, si por las circunstancias antedichas no puede referirlas directamente. Se conoce como Testamento Vital o Voluntades Anticipadas, y tiene el nombre técnico de Instrucciones Previas [7]. Consiste, en “los deseos que una persona manifiesta anticipadamente sobre el cuidado y tratamiento de su salud o el destino de su cuerpo, para que esa voluntad se cumpla en el momento en que esa persona llegue a determinadas situaciones clínicas, al final de su vida, que le impidan expresar su voluntad personalmente.

Si la persona deja por escrito en el Registro creado al efecto, tales instrucciones, la familia deberá ceñirse a ellas. Si no lo ha hecho, es la familia quien tiene potestad de decidir, entre otras cosas, el modo en el que darla sepelio y el final de sus restos. No hay más. Otra cuestión, claro, dirimir la ética de sus familiares, si finalmente deciden sobre sus exequias contraviniendo la voluntad manifiesta del finado.

Sea como fuere, si el fallecido consta legalmente adscrito a un Culto, y aquí hemos de poner una vez más de manifiesto la importancia de la apostasía, no debería escandalizarnos que ese Culto reivindique honrarle con un funeral adecuado.

Ahora bien y como siempre, en todo lo que dice la ICAR hay muchas lecturas en y entre líneas; porque además de reclamar a sus fieles un respeto por su Doctrina y de decidir no ya que la suya es la mejor, sino que todas las además “… impliquen conceptos erróneos de la muerte […]”, se arroga la potestad de la comunión entre vivos y muertos por su custodia:

Mediante la sepultura de los cuerpos en los cementerios, en las iglesias o en las áreas a ellos dedicadas, la tradición cristiana ha custodiado la comunión entre los vivos y los muertos, y se ha opuesto a la tendencia a ocultar o privatizar el evento de la muerte y el significado que tiene para los cristianos.” [8]

Una baladronada más que no hubiese pasado de anecdótica, si no fuese porque la ICAR prohíbe expresamente la comunicación y el Culto a los Muertos… así que eso de custodiar la comunión, o sea, la comunicación y relaciones entre vivos y muertos, siendo que es pecado mortal, queda bastante pretencioso.

Por no decir, a cuento de qué viene ahora la ICAR, por mucho que se la haya dado durante siglos potestad para controlar cementerios e inhumaciones, a reivindicar que tal cosa fuese derecho exclusivo suyo, en una sociedad, tiempo y sistema donde estas ínfulas que la adornan han desaparecido del marco legal y religioso. Y en todo caso ¿con qué derecho no tenemos yo y mis allegados el mismo, a ser recordado y despedido conforme a las costumbres de mi religión y creencias?

Si es que, cada vez que la ICAR da razones para defender su patente de corso, vuelve con el tema machaconamente:

“… La conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. Así, además, se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas.” [9]

Quitando lo obvio, reitera su temor sobre las prácticas “inconvenientes o supersticiosas”. O sea, las paganas, las que más teme porque es consciente de la tendencia NATURAL del ser humano, a volver a sus RAÍCES religiosas, que como muy bien sabe no son las suyas, sino las que lleva 1700 años reprimiendo. ¿Que a cuáles se refiere? Leamos…

Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación. [10]

En fin, por último y quizá no como Testamento Vital, pero sí como manifestación consciente, clara y querida, si tienen la desafortunada idea de acercarse a mis restos con cualquier otra intención que no sea para pasar de largo, les exijo apliquen sin remordimiento o pena alguna, el artículo 1184.1, del CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO, y que tanta gloria tengan, como en paz me dejen..

1184

§ 1. Se han de negar las exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento:

1 a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos;

2 a los que pidieron la cremación de su cadáver por razones contrarias a la fe cristiana;

3 a los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles.
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©Fernando González

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1.- http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/25/actualidad/1477392380_549301.html?id_externo_rsoc=FB_CC 

2.- http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20160815_ad-resurgendum-cum-christo_sp.html# 

3.- http://www.vatican.va/archive/aas/documents/AAS-56-1964-ocr.pdf 

4.-2. ne autem difficultates ex hodiernis rerum adiunctis exsurgentes plus aequo augeantur, et ne frequentior oriatur necessitas dispensandi a legibus in hac re vigentibus, consultius visum est aliquatenus mitigare iuris canonici praescripta, quae cremationem tangunt, ita scilicet ut quae statuuntur in can. 1203, par. 2 (de non exequendo mandato crema-tionis) et in can. 1240, par.1, n. 5° (de deneganda sepultura ecclesiastica iis qui mandaverint suum corpus cremationi tradi) non iam universa-liter urgeantur, sed tunc tantum quando constiterit cremationem electam fuisse ex negatione christianorum dogmatum, vel ex animo sectario, vel ex odio in catholicam religionem et Ecclesiam […]” (ACTA SS. CONGREGATIONUM SUPREMA SACRA CONGREGATIO S. OFFICII. INSTRUCTIO De cadaverum crematione, p. 823).

5.- http://etimologias.dechile.net/?exequias 

6.- Ad resurgendum cum Christo, 3.

7.- http://www.madrid.org/cs/Satellite?cid=1142598918474&language=es&pagename=PortalSalud%2FPage%2FPTSA_pintarContenidoFinal&vest=1261486631287 

8.- Op cit., Ibid.

9.- Ibid., 5.

10.- Ibid., 7.

11.- http://www.vatican.va/archive/ESL0020/__P4A.HTM

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​Si en este País, la apología de la idiocia fuese denunciable, hay momentos que uno piensa que aquí no se libraba ni el apuntador.

Pero en este caso, es que, además, viene acompañada por VEJACIONES y una ACUSACIÓN DE COMETER UN DELITO, ambas alusiones hechas PÚBLICAMENTE y con PUBLICIDAD.

Me refiero a la publicación en un medio de comunicación digital, HISPANIDAD, en el que un tal Eulogio López escribió el pasado día 7/10/16 el artículo: ‘Cuidado con Halloween. Especialmente este año 2016[1].

No vamos a quedarnos con la insufrible sarta de MENTIRAS con las que se adorna, con su crítica hacia unas Tradiciones que no tiene ni la más remota idea de dónde vienen, ni con su opinión al respecto. Cada cual es muy libre de creer y pensar lo que le de la gana.

Es más, esta vez no trataremos de acompañar este artículo nuestro, con todos los HECHOS HISTÓRICOS que sin lugar a dudas DEMUESTRAN que el Sr. López e HISPANIDAD, no dicen la verdad. Vamos a destacar, concretamente, sus vejaciones y acusaciones, y por qué que lo sean.

En primer lugar y no dudo que pese al autor y el diario, EL DRUIDISMO Y LA BRUJERÍA ESTÁN LEGALMENTE RECONOCIDOS COMO RELIGIÓN EN ESPAÑA, inscritos en el correspondiente Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia de este País. Por lo tanto, cuando NOS ACUSAN DE PROFANACIÓN, y lo hacen, estamos convencidos que hasta que no lo demuestren en Sede Judicial, incurren en los supuestos previstos en el TÍTULO XI DEL CÓDIGO PENAL: CALUMNIAS E INJURIAS.

Por otra parte, estamos sorprendidos que persona y entidad que no dudamos comprometidos con la Ley y el Orden y “de posibles”, no ejerzan su obligación legal, siquiera ética, de poner en antecedentes al Ministerio Fiscal de un presunto hecho delictivo, que proclaman públicamente saber que va a producirse, que de hecho -dice-, se produce. Pero leamos exactamente, a qué nos estamos refiriendo.

▪ “Falta más de un mes para la noche de difuntos, pero el druismo y la brujería, esto es, los profanadores, ya se preparan.

Digamos también, que no es la única alusión que se hace, porque el autor ya se ha preocupado antes, de explicar a qué está haciendo referencia con esto de “profanar”:

▪ “Las inocentes calabazas infantiles me temo van a coincidir con la demoniaca profanación de templos. Aún faltan unas semanas pero druidas y brujas preparan el gran montaje comercial. […]”

▪ “Ninguna exageración. Halloween se ha convertido en una de las armas favoritas de los profanadores de templos y, sobre todo, del tesoro del templo, que es el Sagrario (no, no sólo hablo de la profanadora Rita Maestre). […]”

Está claro, que el sentido de profanación al que se hace referencia, es el incurso en el art. 524 del Código Penal, que dice:

El que en templo, lugar destinado al culto o en ceremonias religiosas ejecutare actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.”

Y decimos en justicia estar siendo vejados, porque se nos considera sin lugar a dudas imbéciles y profanadores, y por tener y practicar unas creencias y religiones que atentan contra la verdad, las personas y otras creencias religiosas.

Ah, y si se les pasa por la cabeza el por qué que nos planteemos, que lo estamos haciendo, denunciar este atropello, y no lo hayamos hecho aún, tengan en cuenta que no teniendo un País que nos regale 11.000 MILLONES DE EUROS AL AÑO, ni asociaciones de letrados dispuestas a pleitear gratuitamente en nuestro favor, no es una decisión que pueda tomarse sin valorar los costes y el esfuerzo que nos supone, incluso en este caso estando convencidos de ganar.

Fernando González

Confesión Religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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1.- http://www.hispanidad.com/cuidado-con-halloween-especialmente-este-ano-2016.html 

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Hablar de la Noche de San Juan, particularmente desde el Paganismo, creo innecesario precisar que es hacerlo del Solsticio de Verano.

Es más, entre los paganos es común que ya en Navidad como en estas fechas, prestemos especial atención a cualquier noticia o comentario hecho sin antecedentes previos, para corregir en su caso a quien lo ignore, y con un breve pero demoledor repaso histórico, dejar claro que, como en otras tantas ocasiones, el Cristianismo se apropió de una fiesta milenaria a la que, diremos con retintín, cambió de fecha. Y hasta aquí, lo habitual.

Bueno, seamos justos, también nos dejamos llevar en ocasiones por el exceso de celo y reprochamos con cierta vehemencia que, como paganos, participemos en celebraciones que no coincidan con la fecha exacta que marque el calendario para el Solsticio de Verano, pues, efectivamente, esto es lo que celebramos en lo que ha venido a llamarse Noche de San Juan, Cremá, Nit del Foc, etc., festivales ahora ya supervivientes no a la SINCRETIO romana, sino a la SUPPLANTATIO cristiana. Festivales más o menos vulgarizados o desvirtuados cuyos ritos se celebran entre el 20 y el 25 de junio a lo largo y ancho del planeta.

Escojo y acuño adrede el término supplantatio en sustitución de sincretio u otros, porque considero que frente al intento Romano de entender o asimilar y en buena medida sincretizar los Cultos Nativos bajo el referente de su propio culto oficial, y ante el fracaso evidente del Cristianismo de intentar por todos los medios eliminar (elimināre) primero y sustituir (substituĕre) después estos ritos, sobe todo a raíz o como consecuencia de los buenos réditos de la “estrategia” gregoriana[1], decide SUPLANTARLOS, o sea, modificar con malas artes y ardides las practicas paganas, para ocupar su espacio natural, alterando y reconviniendo el sentido que tenían antes.

Dejando a un lado que comparto que la conmemoración de una efeméride deba celebrarse en el momento preciso, quiero aclarar que por preciso también se infiere el tiempo adecuado, una circunstancia que no siempre coincide porque no podamos, debamos o hagamos coincidir, con el tiempo exacto.

Si, por ejemplo, festejamos un natalicio, muy rara vez coincidirá la fiesta de cumpleaños con el tiempo exacto en el que esa persona haya nacido, ni por supuesto daremos por pasado el día una vez se oculte el Sol, como debería ser. De hecho y por cuestiones personales, laborales o sociales, ajustaremos la celebración al tiempo adecuado para festejarlo. Y en ningún momento criticaremos, que su efeméride aún no haya llegado o se pasara. Y si para nosotros el momento preciso es el tiempo exacto ¿por qué no guardamos la hora exacta con la misma dedicación que el día exacto? Y no entremos a valorar qué momento escogemos para celebrar las Lunaciones. Es más, sólo hay un día que cumplimos escrupulosamente con esta condición, que es el cambio de año civil o Año Nuevo.

Personalmente, abogó por el tiempo exacto, pero comprendo que no siempre es posible y no tengo muy claro aún las implicaciones o mejor complicaciones, que puedan surgir de existir una diferencia mínima e incluso natural, por lo que no debiéramos tener muchas complicaciones resolviendo: que se celebre en el mismo día como el caso de un natalicio cuando corresponde a una efeméride humana, o en la misma fase como el caso de un Solsticio cuando corresponde a una efeméride astral.

Si con las conmemoraciones sociales hay diferencias apreciables, con el Tiempo Sagrado ocurre otro tanto. No tenemos más que repasar las fechas de nuestras celebraciones, para comprobar que rara vez coinciden con el tiempo exacto y que incluso varían en días ¿Ha significado esto una desventaja o un inconveniente, para nuestros propósitos?

Aclarado lo anterior y dejando sobre la mesa una futura respuesta definitoria, podemos volver al asunto principal de este trabajo, que es la dicotomía o los sentimientos encontrados entre Solsticio de Verano y/o San Juan.

Vaya por delante que me ciño a las fechas, a la diferencia en días (de uno a tres) y por supuesto no a las creencias y lo que se está celebrando, que tengo muy claro cuáles son. Es más, entiendo, como no puede ser de otra forma, que tal y como el propio Catolicismo siempre ha reconocido, que fijasen esta fecha fue por conveniencia.

Agustín de Hipona no tuvo reparos en reconocerlo y explicar las equivalencias que lo validan de cara a la ortodoxia cristiana. En el s. V e.a., decía abiertamente:

1. Hoy celebramos la solemnidad de San Juan, cuyo nacimiento escuchamos llenos de admiración cuando se leyó el evangelio. ¡Cuál no será la gloria del juez si es tanta la del heraldo! ¡Cómo será el camino que ha de venir si es tal quien lo prepara! La Iglesia considera, en cierto modo, sagrado el nacimiento de Juan. No se encuentra ningún otro entre los Padres cuyo nacimiento celebremos solemnemente. Celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo, lo cual no puede carecer de significado, y, aunque quizá yo sea incapaz de explicarlo como merece la grandeza del asunto, da origen a pensamientos fructíferos y profundos. Juan nace de una anciana estéril, y Cristo de una jovencita virgen. A Juan lo da a luz la esterilidad, y a Cristo la virginidad. En el nacimiento de Juan, la edad de los padres no era la adecuada, y en el de Cristo no hubo abrazo marital. Juan es anunciado por un ángel que lo proclama; Cristo es concebido por el anuncio del ángel. No se da crédito al nacimiento de Juan, y su padre queda mudo; se cree el de Cristo, y es concebido por la fe. Primero llega la fe al corazón de la virgen; luego le sigue la fecundidad en el seno de la madre. Y, sin embargo, son casi las mismas las palabras de Zacarías y las de María. Aquél, cuando el ángel le anunció a Juan, le dijo: ¿Cómo conoceré esto? Yo soy anciano y mi mujer ya está entrada en años1. Esta dijo al ángel que le anunció su futuro parto: ¿Cómo sucederá eso, pues no conozco varón? Palabras casi idénticas. A Zacarías se le responde: Quedarás mudo, sin poder hablar, hasta que acontezca lo dicho, por no haber creído mis palabras, que se realizarán a su tiempo2. A María, en cambio: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y él poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo que nazca de ti será santo y será llamado Hijo de Dios3. El es reprendido, ella aleccionada. A él se le dice: Por no haber creído; a ella: «Recibe lo que pediste.» Las palabras son casi las mismas: ¿Cómo conoceré eso? y ¿Cómo sucederá eso? Pero a quien es capaz de escuchar las palabras y ver el corazón no se le ocultaba éste. Un pensamiento se ocultaba debajo de cada una de estas expresiones; se ocultaba a los hombres, no a los ángeles; mejor, no se le ocultaba a quien hablaba por medio del ángel. Por último, nace Juan cuando la luz del día comienza a disminuir y a crecer la noche; Cristo nace cuando las noches decrecen y los días se alargan. Y como si el mismo Juan hubiese advertido el simbolismo de los dos nacimientos, dijo: Conviene que él crezca y yo mengüe4. He aquí lo que propuse para investigar y discutir. Os he anticipado esto; pero, si soy incapaz de escrutar toda la profundidad de tan gran misterio por falta de luces o de tiempo, mejor os enseñará quien habla dentro de vosotros incluso en ausencia mía, en quien pensáis devotamente, a quien recibisteis en el corazón, convirtiéndoos en templos suyos.[2] (LA NEGRITA ES MÍA)

Esta justificación, vino como consecuencia de dos problemas a los que tuvo que enfrentarse la Iglesia Católica: por un lado, explicar por qué hacer con Juan Bautista una excepción que no se tuvo ni para con la madre de Jesús, puesto que los cristianos no conmemoraban los natalicios, cosa pagana, sino las defunciones de sus héroes, y por la otra para terminar de explicar desde la ortodoxia, haber fijado convencionalmente el nacimiento de Cristo en el Solsticio de Invierno.

Y sabiendo, según se explica en el Evangelio de Lucas [3], que Juan nace aproximadamente seis meses antes de Jesús y que, a su vez, han hecho coincidir el nacimiento de Jesús con el Solsticio de Invierno, siguiendo para ello patrones teológicos paganos, no cabe otra que hacer coincidir el nacimiento del Bautista con el Solsticio de Verano.

De hecho, el diario ABC, nada sospechoso de seguir una línea editorial pagana, explica:

Por su parte, la tradición cristiana celebra la famosa «noche de San Juan» el 24 de junio, en homenaje al nacimiento de Juan Bautista. En sus orígenes fue una adaptación del culto pagano a las enseñanzas de la Biblia, basadas en la gran hoguera que Zacarías encendió después de que naciera su hijo Juan y saltara por encima de las llamas recitando cánticos de alabanza a Dios para anunciar la buena nueva. Una escena que ocurrió, según las Sagradas Escrituras, después de que Zacarías recibiera en sueños el mensaje del Arcángel Gabriel anunciándole su próxima paternidad y éste, por su falta de fe, no le creyera.”[4]

Hasta ahí bien, en un ejercicio lícito de ingeniería teológica, amoldan su celebración y alegorías a otra festividad pagana más… aunque como en otras ocasiones, la interpretación que hacen de la leyenda más que ser libre se permiten reinventarla, consintiendo la celebración controlada de una festividad que no lograron erradicar.

Tanto es así, que aún aceptando su encaje en el Solsticio de Verano, la aparición de hogueras y saltar sobre o frente a ellas, no es bíblico ni responde a otra cuestión que no fuese aceptar la costumbre pagana.

Siendo Lucas quien narra el nacimiento milagroso de Juan, en ninguna parte dice que Zacarías, su padre, mandase encender una hoguera ni que saltase jubiloso frente o sobre la misma[5]. Es la propia Tradición Pagana, la que obliga a los cristianos a incorporar ésta y otras prácticas.

De hecho Eligio de Noyon, aún advertía en la Francia del s. VII e.a.:

No creáis en las hogueras y no saltéis cantando, porque todas estas prácticas son obra del demonio. No os reunáis en los solsticios y que ninguno de vosotros dance, ni salte, ni cante canciones diabólicas el día de la fiesta de San Juan, ni de otro santo[6]

Es pues, evidente, no sólo que el Cristianismo reivindicó los Solsticios como propios, sino que impuso la celebración de San Juan Bautista al Solsticio de Verano, alterando su historia para dar sentido a las prácticas alegóricas y purificatorias pagnas. Ahora bien, si es así, y así fue, si como en el caso de Jesús, querían fijar San Juan Bautista al Solsticio de Verano ¿por qué celebrarlo entonces el 24 de junio y no entre el 20-22 de junio, como sería lo apropiado? De hecho y como reprocha Eligio, el pueblo tenía muy claro que estaba celebrando los Solsticios.

¿Es posible que dos días arriba, modificase el sentido pagano de la celebración y su origen en el Solsticio de Verano? Sinceramente pienso que no, que al menos en este caso no era la intención del clero cristiano, sino todo lo contrario y que han de existir otros o más factores que expliquen esta diferencia. Y recurrir a la ciencia en busca de explicación, puede darnos la pista.

Por un lado, sabemos que como consecuencia de los cambios y ajustes en el calendario, las fechas de los Solsticios y Equinoccios no coinciden o han variado a lo largo de lo siglos. Por otro lado y a diferencia de, por ejemplo y como excepción, Semana Santa, que es una fiesta móvil, la Iglesia Católica hizo de San Juan Bautista una fiesta fija del Calendario cristiano ¿Y qué resulta de todo ello?

Si nos atenemos al momento en el que se instituye esta celebración (sobre el s. III-IV e.a.), el Solsticio de Verano sí coincidía con el 24 de junio, como demuestran las tablas anuales de estaciones astronómicas[7]. Siendo una fecha fija, es lógico que el tiempo haya provocado este desfase, aún cuando su objetivo principal fue hacerla coincidir con el Solsticio. Así, cuando alguien se pregunte por qué hay paganos que tengan en cuenta el 23 o 24 de junio, sabrá el motivo. Y hay más.

Es que desde la óptica terrestre, el Sol parecerá prácticamente inmóvil desde el Solsticio hasta unos dos o tres días después, momento en el que empieza su ascenso o declive. Por ejemplo, en lo que se refiere al Solsticio de Invierno, explica Gómez Obregón:

Durante seis meses el astro rey se hace cada vez más tenue y débil, hasta que llega a un punto donde su altitud máxima sobre el horizonte es mínima. Decimos que el Sol muere el 21 de diciembre. ¿Qué sucede después? Durante tres días aparentemente nada. Para un observador en la tierra el Sol permanece a la misma altura sobre el horizonte durante unos tres días, sin cambios apreciables en su trayectoria sobre el horizonte. Después el proceso se invierte, y su trayectoria diaria va tomando cada vez más altura, anunciando la llegada de la primavera, y con ella el renacer de la vida natural.[8] (LA NEGRITA ES MÍA)

Que esto es un hecho incluso religioso, lo vemos a diario, solo que no le damos importancia. Un ejemplo perfecto de este fenómeno, podemos leerlo en la siguiente noticia:

El lunes 20 de junio a las 22:34 horas comienza el verano y con motivo del cambio de estación el Conjunto Arqueológico de los Dólmenes llevará a cabo sus ya habituales Celebraciones del Sol, con la apertura excepcional de Menga, para contemplar la entrada de los primeros rayos al megalito.

En concreto, la actividad se llevará a cabo los días 19, 21 y 22 de junio, a partir de las 06:45 horas. Durante el amanecer de estos días, su cámara recibe la incidencia directa de los rayos del sol, alcanzando a iluminar los siete primeros ortostatos de su lateral derecho.”[9] (LA NEGRITA ES MÍA)

Así, no es nada descabellado, tampoco, que las celebraciones oscilen entre estas fechas, y siendo cierto que el tiempo exacto es el que es, el tiempo adecuado puede que no coincida sin salirnos de la ortodoxia. Queda en nosotros valorarlo, teniendo en cuenta todos estos antecedentes, y quizá quede también en nosotros, mirarnos el ombligo y no ser demasiado contundentes a la hora de criticarlo.

©Fernando González

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1.- San Gregorio I Magno, c. 540-604 e.a., Doctor de la Iglesia, Papa. Epistola ad Mellitum, en Beda el Venerable, Historia Eclesiástica Gentis Anglorum I, Ep. 56, XI., 29-30. En sus recomendaciones, aboga por no destruir los Templos paganos, solo sus imágenes, sustituirlas por reliquias y dejar que celebren sus festividades una vez implementada la escenificación y fórmulas cristianas.

2.- San Agustín de Hipona. Sermón 239. Cartago, 24 de junio de 413 e.a. Traductor: Pío de Luis Vizcaíno, OSA. El testimonio del Precursor de Cristo.

http://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm 

3.- Lc. I, 26 y 36.

4.- ABC. ISRAEL VIANA/MADRID. El origen incierto de la noche de San Juan. 06/07/2012

http://www.abc.es/20120624/sociedad/abci-origen-noche-sanjuan-201206221855.html 

5.- Lc. I, 57-80.

6.- Sermones de San Eligio o Eloy, Obispo de Noyon y Tournai (588-660 e.a.). Félix Barroso Gutiérrez. La Fuente de la Bellota y sus Númenes Acuáticos, pg.56. REVISTA FOLKLORE. II EPOCA – N°. 338. José María Iribarren. El folklore del día de San Juan, pg. 202.

7.- http://www.timeanddate.com/calendar/seasons.html?year=1

8.- http://jaime.gomezobregon.com/ciencia-para-explicar-la-religion/

9.- Diario La Opinión de Málaga. Antequera. Los Dólmenes celebrarán el solsticio de verano en Menga, 09.06.2016

http://www.laopiniondemalaga.es/municipios/2016/06/09/dolmenes-celebraran-solsticio-verano-menga/855666.html

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Cuando no eres consciente de lo que celebras, pero participas de la fiesta por “contagio”, del jolgorio haces jarana. Y esto nunca acaba bien, porque siempre hay quien acaba sufriendo o pagando tus excesos.
Si se utiliza un Festival de Renovación de la Naturaleza para congraciarse o exaltarla, todas las actividades que se reducen a divertirse a costa de ignorar estos propósitos y que terminan agrediendo nuestro entorno natural, ni la honra, ni te interesa, ni se enriquece.

Si se aprovecha un acontecimiento religioso, para dar rienda suelta al desfogue del estrés y de las frustraciones, se pervierte el sentido para el que está concebida la Celebración, corrompe el motivo por el que la gente se ha congregado y deslegitima nuestra presencia en la misma.

Si con esta actitud, se insultan las creencias de quienes participen devotamente de SU FIESTA, se ofende a quienes compartieron un espacio para festejarlo y se ensucia con los despojos de nuestra irresponsabilidad, deberíamos plantearnos si no estamos haciendo de nuestra libertad, libertinaje, y de su generosidad, desvergüenza.

Lo que hemos visto al amanecer del Solsticio de Verano, tanto en la fecha concreta en Stonehenge (Rio Unido) pero sobre todo en las réplicas de los día inmediatamente posteriores (España), vuelve a ser un insulto para la celebración y para quienes la celebran.

Estamos empezando a acostumbrarnos que durante nuestras festividades más multitudinarias, profanar de diferentes maneras los Lugares de Culto, principalmente o por serlo los Espacios públicos Naturales y Santuarios, se convierta en una constante y consecuencia de celebrarlas. Un mal que sabemos va a producirse y al que no vemos, buscamos o encontramos solución.

Cuando hablamos de falta de respeto, desmanes y basura tras nuestras festividades, a todos se nos viene a la cabeza el día después en Stonehenge o las decenas de playas españolas al amanecer de los días 24 o 25 del mismo mes.

Por cierto y para los más puristas, dos apuntes: quienes celebran las últimas bocanadas del Solsticio de Verano, aún vivo festivamente hablando algún día después, en tanto sea como consecuencia del hecho principal y siga la pauta ritual prefijada, la efeméride que el Cristianismo impondría para tratar de cristianizarlo, cosa que no consiguió, ni la sustituye ni lo modifica.

Los paganos SIGUIERON celebrando entre el 11 y el 25 de junio, las mismas fiestas y tradiciones de antaño, pero esta vez bajo el paraguas de otra de las efemérides que el Cristianismo se sacó de la manga para paliar la devoción pagana, la Noche de San Juan. Es absurdo suponer que el Cristianismo, que abolió o sustituyó las principales efemérides de los Cultos precristianos, en este caso concreto hubiese optado, para “confundir” a los nativos que llevaban miles de años calculando astronómicamente sus fechas y celebrándolo fielmente, correr la fiesta a uno o dos días después para que no supiesen qué estaban festejando.

Es más, es que defendían abiertamente que su objetivo era ligarse a los ritos solsticiales paganos, incapaces de erradicarlos. No querían cambiar de fechas, sino justificar por qué superponían sus propias conmemoraciones a las paganas. Si habían fijado el nacimiento de Jesús coincidiendo con el Solsticio de Invierno, el natalicio de Juan Bautista, que dicen sus textos sagrados había nacido seis meses antes y que apodaban “el Precursor”, tenía que haber sido en el Solsticio de Verano.

Así, leemos cómo Agustín de Hipona vincula los natalicios de Juan el Bautista y Jesús a los solsticios de verano e invierno, respectivamente, so pretexto que “… nace Juan cuando la luz del día comienza a disminuir y a crecer la noche; Cristo nace cuando las noches decrecen y los días se alargan. Y como si el mismo Juan hubiese advertido el simbolismo de los dos nacimientos, dijo: Conviene que él crezca y yo mengüe[…]” 1

Dicho esto, cuestión que aclararemos en los próximos días con un artículo exprofeso sobre la Noche de San Juan, volvamos al asunto del que nos hacemos eco hoy: la falta de conciencia y por qué no, la irresponsabilidad con la que mucha gente agrede nuestras Celebraciones y Espacios Sagrados, con la excusa de participar de nuestras fiestas, desbarrar sin miramientos y enmierdarlo todo sin preocuparse del efecto que provoca en la Naturaleza.

Los paganos, por regla general solemos ser cuidadosos y respetuosos con nuestro medio ambiente, de hecho sacralizamos la Naturaleza, por lo que no supone problema alguno prever los desperdicios de la fiesta y recogerlos para dejar el lugar, sagrado para nosotros, igual que lo encontramos. Igualmente, vemos en nuestros Santuarios lugares consagrados a nuestros Dioses, por lo que piedras, árboles y arroyos tienen el mismo valor que los altares de cualquier catedral cristiana. Esa no suele ser la causa de las imágenes que nos abochornan.

Sí es preocupante, que no seamos capaces de concienciar a los creyentes y demás participantes anónimos en nuestros ritos públicos abiertos, de la necesidad de preservar y proteger de nuestra irrupción el espacio que vayamos a utilizar para la celebración y por lo tanto de comportarse en consecuencia. Y por lo mismo que nadie bien nacido se recostaría alegremente para posar sobre la losa de la tumba de su madre, nosotros no lo hacemos sobre nuestros altares de piedra (megalitos), ensuciando nuestros ríos y campos o encaramados a nuestros árboles sagrados.

Por supuesto, no podemos ni controlar ni responsabilizarnos de aquellas otras fiestas que no oficiamos, que salvo casos muy localizados y concretos son aquellas que bajo el patronazgo cristiano más daño ocasionan. Con todo, es nuestro deber concienciar a las personas que maltratan nuestro entorno, del daño que provocan.

El problema en Stonehenge debe servirnos de ejemplo de lo que no podemos consentir que nos ocurra. Si solicitamos un espacio público, natural e/o histórico, hemos de dejar claro a quien quiera participar con nosotros, de su responsabilidad y obligación de cuidar nuestro espacio sagrado, que es el suyo propio como poco en tanto esté en él. Y si no lo entiende, no puede participar. Punto.

Asimismo, debemos pedir la colaboración de las Administraciones para que protejan el normal desarrollo de nuestras ceremonias públicas, evitando el intrusismo de quienes se apuntan a todo lo que les huela a incienso, cachondeo y excesos. Es preferible una fiesta con 20 personas conscientes de lo que viven y dónde están, que de 20.000 descontrolados para los que todo el monte es orégano y que lo único que entienden es que toda excusa es buena si de diversión se trata.

Contra lo que suceda en el transcurso de las fiestas de otros Cultos, repito, no podemos hacer más que denunciarlo y hacer pedagogia, concienciar a la sociedad de lo que tan imprudentemente ha dejado atrás: el respeto.

©Fernando González

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1.- Agustín de Hipona. Sermón 293. 1. Cartago, sermón del 24 de junio de 413 e.c., con motivo de la Festividad de San Juan Bautista.

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Un mal símil, dicho inconscientemente o no, puede suponer una apología encubierta del odio. Que el Papa Francisco identifique como “cristianos paganos” a los “malos cristianos“, a quienes viven de manera superficial su pretendida fe mientras se dejan llevar por la hipocresía, la impiedad y el ego, a los que no le duelen prendas calificar de “corruptos” y a quienes advierte que su Dios “vomitará su nombre” (!), no deja de ser una bajeza retórica e irresponsable, inapropiada de quien es referencia devota de cientos de millones de personas.

¿Qué no dirían si desde el Paganismo, las diferentes religiones nativas que a día de hoy luchamos por el reconocimiento de nuestros derechos, alertásemos públicamente a nuestros hermanos, que tanto las actitudes indecorosas o deshonestas como la perversión religiosa, son señales inequívocas de haberse convertido en “filo-cristianos”? ¿No dirían que sería injusto, fácil y gratuito buscar chivos expiatorios frente a una mala actitud humana, antes que asumir nuestros propios defectos?

Y aunque hoy se haya quedado en una fea costumbre acusarnos de toda maldad y desgracia, no hace tanto que sirvió como excusa para perseguir a las personas por sus creencias, y además fomenta la idea inaceptable que los paganos, por serlo, seamos malvados, creando animadversión y tensiones donde no las había ¿Algún día nos dejarán de utilizar los Cultos cristianos, para justificar la miseria humana y especialmente la suya?

Ya estamos más que hartos que nos carguen con sus “sambenitos”, pues nos hacen responsables de sus culpas desde la impunidad de las alusiones veladas, y lo peor es que conscientemente, que por eso lo hacen. Pero a la vez se prevalen del púlpito y rehúyen un debate que, por venir de un discurso falaz, saben perdido de antemano.

Si tienen reproches contra nuestros Cultos, que hablen claro, mirando a los ojos, con franqueza y honestidad. Que lo digan sin ambages, que quizá merezcan también oír lo que hace mucho que nadie les dice (1700 años aprox.) a la cara. No tememos enfrentarnos a nuestros errores ¿lo tendrán ellos de afrontar sus mentiras?

Pues eso, que al Cesar lo que es del Cesar… o ya que “okupan” el Vaticano, quizá mejor decirles que a Marte el Palatino y a Quirino, el Quirinal…. pero decídanse, que se nos cansa la mano de “sujetar la toga”.

©Fernando González

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