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Sobre la Wicca se han dado por sentado tantos pronunciamientos cuanto menos cuestionables, que sólo ordenar los falsos clichés para enfrentarlos con la realidad de los hechos, ya exige un esfuerzo notable. Y más teniendo en cuenta, que no es otra sino la misma Comunidad Pagana, la que incluso superando la crítica histórica y religiosa, se pone en cabeza de quienes alientan, difunden y alimentan lo que no dejan de ser libelos, más que argumentos serios, disfradados en un pretendido “buen” criterio académico (?), que dice de la Wicca que no es sino un subproducto “moderno”, como resultado de mezclar la Brujería Medieval y nuestra idea actual de las religiones europeas, con el esoterismo decimonónico, formando una religión nueva (!) creada en los años 50 del siglo pasado.

Si bien es comprensible que la ciencia se resista a cambiar o modificar sus esquemas, lo cierto y llamativo es que en contra de lo esperado hasta para las posturas más prudentes, la respuesta sobre todo pagana no actúa en consecuencia, y mientras que a fuerza de pruebas y evidencias la Historia está cambiando, la Comunidad Pagana hace oídos sordos. Un cambio que va a tal ritmo, que deja como descreídos a una gran mayoría de paganos, que incomprensiblemente se aferran a planteamientos anticuados, caducos o falaces. De hecho, hasta los propios “enemigos” -así se consideran y comportan ellos- de nuestros Cultos, las religiones exclusivistas, están modificando su percepción sobre esta religión, asumiendo nuestra realidad -no les queda otra- y dando credibilidad a los innumerables estudios académicos que demuestran, que la Brujería nunca dejó de ser sino el resultado de la evolución de los Cultos precristianos, bajo el pogromo de mayor alcance, más largo y sistemático de la historia, que la desvirtuación del lenguaje que hizo el Cristianismo ha sido evidenciado y que utilizar aquí la palabra wicca, es en definitiva hacer un uso convencional de un cultismo incrustado en la propia palabra brujería, en realidad, usar el término original que la construye. Es como si de un patrón genético se tratase, invisible a ojos profanos, pero que siempre estuvo ahí.

De hecho, mientras ciertas “vanguardias” paganas pero sobre todo neopaganas, mantienen el discurso crítico de los años 70 a 90 del siglo XX, el Diccionario de las Religiones del Ministerio de Justicia de España, elaborado por Francisco Díez de Velasco, Catedrático de Historia de las Religiones de la Universidad de la Laguna, dice a día de hoy de Wicca:

Religión pagana, llamada “Culto de la Brujería”, cuyo nombre wicca se relaciona con el término witchcraft. Se fundamenta en el culto a la naturaleza, a los ciclos vitales y a los antepasados bajo el binomio fertilidad/fecundidad, y dentro de su panteón destacan la diosa triple y el dios cornudo.[1]

Y en la entrada Paganismo Contemporáneo, explica precisamente el origen de referencia:

Bajo el nombre de paganismo contemporáneo se suele clasificar a diferentes tradiciones religiosas nativas que reivindican la herencia previa a la cristianización y a la acción de otras religiones universalistas. Hoy el paganismo identifica y agrupa cultos de carácter animista, panteísta y politeísta que de una u otra forma descienden, están inspirados y/o recogen, adaptan, reinterpretan, reconstruyen y perpetúan las tradiciones, los ritos y la transmisión religiosa de lo que se llama cultos paganos. En cualquier caso, el paganismo no forma una religión única y específica, ni los cultos paganos ramas o tradiciones de una hipotética religión pagana diferenciada… Específicamente dentro del paganismo contemporáneo se podrían diferenciar diversas orientaciones, resultando las principales en nuestro país: Asatru, Druidismo y Wicca.” [2]

El Catolicismo, como digo, no les va tan a la zaga: “Dice Eloy Bueno que el término “pagano” no puede utilizarse de forma peyorativa ni condenatoria. Un pagano es, para un cristiano, “hermano nuestro e hijo de Dios”, aunque, como es natural en la comprensión cristiana, esté llamado a acoger la revelación de Dios en Cristo y su salvación. El autor habla de un “tipo de hombre pagano que se está modelando”. Y dice que “este paganismo debe ser reconocido como tal y designado con ese nombre[3]

Así, ya no ocultan cierta alarma ante la visibilidad de una Wicca que, como reconocen, tienen sus raíces en el Paganismo antiguo:

Sin embargo, la experiencia nos dice que las fronteras cada vez son menos nítidas y que lo esotérico impregna nuestra cultura cada vez más. Veamos algunos ejemplos que van más allá del simple folklore para convertirse en algo puramente “religioso” o confesional.

Uno de los grupos neopaganos más destacados en España se denomina Wicca Celtíbera y tiene su sede en la localidad madrileña de Pinto. Se considera una “confesión religiosa wicca” y está inscrita legalmente en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. Los integrantes de este movimiento son los encargados de oficiar, desde hace años, la ceremonia del Solsticio de Verano organizada por el Ayuntamiento de Pinto. Según explican en su página web, en 2012 se cumplió “el 20º aniversario de la celebración abierta de nuestro primer festejo público”.

Los miembros de este grupo se muestran orgullosos “oficiando de nuevo y abiertamente un rito ancestral del que además hacemos partícipes a toda una población que se vuelca en él”. Consideran que están “haciendo participes a un pueblo mayoritariamente entregado que a sabiendas o no… revive una ceremonia que corre por sus venas y que ha venido repitiendo desde el albor de los tiempos en comunión con sus Antepasados… la Noche del Fuego”.

Lo que a muchos asistentes les puede parecer un simple teatro o performance es, sin embargo, algo celebrado muy en serio por sus protagonistas, creyentes neopaganos que llevan sus túnicas, coronas de flores, antorchas, cuernos, cálices, espadas, ofrendas vegetales y estandartes de los covens (aquelarres) presentes. Sin duda, es mucho más que una simple hoguera.

Wicca Celtíbera felicita esta fiesta en su pleno sentido pagano mostrando su “regocijo por este nuevo Ciclo que los Dioses y las Diosas nos han permitido ver, celebrar y compartir. Que las nueve olas os consagren tras la purificación para enfrentar esta nueva etapa”. Además, invocan al dios cornudo (llamado Cernunnos en la mitología celta) cuando desean “que bajo el reinado de nuestro Gran Padre Cernunnos, encontremos todos/as nosotros/as su amparo, seguridad y abundancia” “… Los católicos debemos saber que después del rezo litúrgico de la hora Nona del 23 de junio comienzan las I Vísperas de la natividad de San Juan Bautista, por tratarse de una solemnidad. Ésta es la verdadera celebración para los católicos. No hay problema alguno por participar en “hogueras de San Juan” u otras actividades lúdicas y festivas, siempre que no se esté integrando un culto pagano explícito como en el ejemplo que hemos visto.” [4]

Y el Islam, aunque con el deje de utilizar datos desfasados, quizá lo tenga más claro que muchos que se glorian de su paganismo:

La palabra wicca proviene de la raíz sajona wicce, traducido no muy exactamente como “sabio” o “doblar o dar forma a las fuerzas invisibles”. Wicca es la mayor de las religiones neopaganas[1], que son reconstrucciones de sistemas de creencias paganos antiguos y abandonados, incluyendo celtas, egipcios, griegos, nórdicos, romanos y otras tradiciones. Por lo tanto, es una religión centrada en la tierra. Los orígenes de la wicca son anteriores al judaísmo, al cristianismo, al Islam, al budismo y al hinduismo. La wicca podría ser considerada una de las religiones más antiguas del mundo; pero, por otro lado, podría ser señalada como una de las más recientes, ya que la Wicca, como se la conoce hoy en día, es una religión neopagana centrada en la tierra, de reciente creación, que puede ser rastreada hasta la brujería gardneriana, fundada en el Reino Unido a finales de la década de 1940. Una buena regla general es que la mayoría de los wiccanos son neopaganos, pero no todos los neopaganos son wiccanos.[5]

Puesto que el mundo académico ya ha cambiado, el religioso lo está haciendo y el pagano es el único que mantiene los viejos estereotipos de los dos anteriores, siendo la primera vez que el Paganismo se sitúa en la retaguardia del estudio de las religiones, voy a centrar este trabajo en qué es lo que dice sobre la Brujería en relación con la Wicca, y qué hay de cierto en ello. Para hacerlo, me basaré en el artículo del Tradicional Witchcraft Forum, DIFERENCIAS ENTRE LA WICCA Y LA BRUJERÍA TRADICIONAL, escrito por uno de sus Administradores y traducido por Arabela Jade en su Blog CONTEMPLANDO EL VACÍO [6], y después también analizaremos lo que Robin Artisson ha publicado sobre el particular [7].

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FALSO MITO: LA BRUJERÍA ES ANTERIOR A LA WICCA

Nada más empezar a leer este primer artículo en el Tradicional Witchcraft Forum, chocamos contra una realidad que lo hace especialmente incongruente. Comienza diciendo:

¿Qué es la Brujería Tradicional? La brujería tradicional no es Wicca, la brujería tradicional es el paganismo antiguo. Es la práctica de las creencias pre-wiccanas y pre-cristianas (o al menos tratar de revivir las viejas costumbres). Hay muchas tradiciones dentro de la brujería tradicional, y por tanto, debe señalarse que no todas las tradiciones tienen las mismas creencias o prácticas, pero hay principios básicos, que se siguen.”

Lo primero que llama la atención, es que definan como Brujería Tradicional, lo que no es Wicca. Y es sorprendente, porque como ya sabemos, brujería (wichtcraft), es una palabra compuesta que sin duda alguna significa ‘la práctica de la Wicca’, una etimología constatada [8], y por lo tanto la frase literalmente traducida, dice que “la práctica tradicional de la Wicca, no es Wicca” (!). Frente a esta demoledora contradicción, quizá se eche de menos aclarar por qué se saltan etimología, paleografía e historia [9], reivindicando unos hechos falsos, para impedir que otro Culto trace su pasado.

El problema aquí, en el mejor de los casos, es que han “confundido” los patrones, discutibles o no, de una de sus Corrientes, la Gardneriana, con lo que es la Wicca Histórica, en la presunción que Ésta es una invención moderna, o lo que es peor, nos quieren convencer de la verosimilitud de unos conceptos para-históricos, creados para la ocasión con la idea de diferenciar unas tradiciones de otras, creadas o surgidas todas ellas en la última mitad del siglo pasado en el Reino Unido, pero sin tener en cuenta la misma historia que dicen estar reivindicando. Y es que, no todos los wiccanos son o parten de la corriente Gardneriana, pocos de los Cultos que dicen pertenecer a la Brujería Tradicional parecen cumplir con los requisitos que exigen a los wiccanos, ni la mayoría de ellos son una consecuencia del paganismo antiguo.

Asimismo, Gardner jamás dijo haber constituido algo paralelo, nuevo o diferente de la Brujería, sino continuar con su práctica a raíz de iniciarse en un coven de una de sus Tradiciones, punto. Por lo tanto, la Religión de Gardner es la Brujería Tradicional, su Tradición es la Británica y su línea, en este caso, la que lleva su nombre, cuyo único inconveniente parece estar en los cambios que dijo haber realizado; y como tal debería seguir siendo considerada, en tanto estos cambios o adaptaciones no contraríen el sistema tradicional del que emana.

Se ha creado un falso planteamiento de lo antiguo, para solucionar un conflicto moderno. Como no se podía cambiar el pasado para resolver nuestras diferencias, creamos una nueva manera de entenderlo, que se basa principalmente en aceptar la religiosidad precristiana implícita de las manifestaciones populares, pero alejados de la voluntad explícita de estar participando de una religiosidad precristiana. Y siendo cierto que a nivel social las viejas religiones habían perdido sus formas y nos quedaba solo el fondo, no lo es menos que desde las primeras hasta las últimas persecuciones, siempre han existido personas y grupos que nos han recordado de una forma u otra el sentido de las mismas, perdiendo por el camino, claro, muchas de las claves del lenguaje ancestral que buscan reconstruir desde las propias Tradiciones.

De todas formas, es difícil seguir el planteamiento de este artículo, partiendo de que quienes juzgan y sostienen esta división, prácticamente se han constituido DESPUÉS de haberlo hecho la Tradición Gardneriana, que es contra la que inventan esta diferencia, y además sin apenas seguir ninguna ortopraxis de ese paganismo antiguo del que se revisten. Tiene difícil explicación, convencernos de que lo que se creó más tarde deba considerarse tradicional, esto es, acorde a las reglas pretéritas y continuado en el tiempo, frente a lo que nació antes, cuando por lo que sale de sus propias páginas, lo que practican la mayoría de los Cultos emergidos tras de Gardner, tiene poco que ver con los Cultos Precristianos y en muchos casos ni con los europeos. En cuanto a todas estas corrientes que se autodenominan Brujería Tradicional, habría que preguntar qué sistemas siguen, de qué Tradición pagana o Culto precristiano han establecido sus creencias, bajo qué condiciones o dogmas y qué prácticas les hacen genuinos frente a Gardner y al resto de las Tradiciones Wicca.

Otra cuestión es, pues, saber, si las peculiaridades que definen a los Gardnerianos en cuanto a una Tradición de la Brujería, sean las pertinentes, en virtud de qué lo son y hasta qué extremo la mantienen entre los modelos originales (tradicionales). Pero por lo mismo que hay que aplicar idéntico test al resto de Tradiciones, de las muchas que dicen que hay en la Brujería Tradicional, prácticamente todas menos la Wicca, de tal forma que aquellas que no provengan y sigan líneas religiosas precristianas europeas, nunca deberían ser reconocidas como Brujería, y menos como Tradicional.

Y es justo en este punto, donde nos topamos de nuevo con la Wicca. Siendo la Wicca la práctica religiosa entre los pueblos proto-indoeuropeos, previa, obviamente, al término witchcraft en más de 4000 años, y como dije, la raíz con la que se construirá la palabra witchcraft (WICCE-CRAEFTE), que sepamos una palabra compuesta usada con este significado al menos desde el s. IX e.a. [10], ¿cómo es posible que wicca sea un producto de witchcraft? Dicho más llanamente ¿nació mi padre antes que mi abuelo? Pues esto es, ni más ni menos, lo que llevamos décadas discutiendo…

La evolución lingüística de esta raíz proto-indoeuropea (+ueik*) entre los pueblos de Europa, sostuvo la constante cultual que la caracteriza. Incluso términos como uictima (‘victima’) y uicus (‘aldea’), evocan de una forma u otra la religiosidad intrínseca de la palabra. Tanto es así, que Roma vinculó a los wiccanos (uicani, ‘aldeanos, paisanos’) con aquellos que persistían en mantener sus costumbres religiosas, antes de referirse a éstos finalmente como paganos. Un dato relevante que une los tres términos (uicano, pagano y superstición), lo encontramos en Lactancio, Sobre la muerte de los perseguidores:

Su madre adoraba a los dioses de las montañas y, dado que era una mujer sobremanera supersticiosa, ofrecía banquetes sacrificiales casi diariamente y así proporcionaba alimento a sus paisanos –uicani-. Los cristianos se abstenían de participar y, mientras ella banqueteaba con los paganos, ellos se entregaban al ayuno y la oración. […]” [11] (la interpolación en negrita es mía).

Y sabiendo que la Wicca es milenaria y que el origen de esta desafección parece venir de cuestionar la ortodoxia de una de sus Tradiciones contemporáneas ¿por qué ese empeño en meter a las demás Tradiciones Wicca en el mismo saco? ¿si se demostrase que cualquiera de los Cultos de la Brujería Tradicional, no realizase o reviviese las practicas del Paganismo antiguo y siguiera formas sincréticas, judeocristianas por ejemplo, diríamos lo mismo que decimos hoy de la Wicca? ¿seguro? ¿Y si alguno de los Cultos más importantes o representativos de la Brujería Tradicional, cayese en los mismos “charcos” que la Wicca Gardneriana, diríamos que TODOS los Cultos de la Brujería Tradicional, no deberían de serlo, por lo mismo que definimos en la Brujería como no-tradicional, todo lo que sea wiccano, porque no entienden que lo sea la Corriente de Gardner?

Si por brujería es como se reconoció a los Cultos Paganos en la Edad Media, si su nombre significa la práctica de la Wicca y si la Wicca es un sistema de creencias ancestral (indoeuropeo), la Vieja Religión de Europa, entonces la Brujería no puede ser de ninguna forma anterior a la Wicca. Y esto es así, por mucho que se esfuercen en marearnos a todos desmintiendo o disfrazando los hechos, e inventen que la Wicca la crea Gardner y que no hay Tradiciones Wicca que no vengan de éste; algo que, por cierto y como es lógico, jamás dijo.

Pensar que Gardner hubiese fundado el Culto de la Brujería, en el que fue iniciado, es absurdo. Cosa diferente, que se tenga por una extensión más a la Corriente que lleva su nombre, en virtud de las adaptaciones o añadidos que hizo, y a partir de ahí, ahora sí, considerar si tales cambios la hacen diferente o incompatible con la Brujería Tradicional. En cualquier caso, hablamos de su Tradición, no de la Wicca. Y hablamos de la Wicca, como antecedente y referencia de la Brujería, no como una consecuencia de esta última, pues la Brujería, repito y no me cansaré de hacerlo, es el nombre por el que se conoce la práctica de la Wicca.

La Práctica de la Wicca (Witchcraft), fue como los cristianos llamaron vulgarmente al Paganismo una vez hubo caído en desuso el latín tras el final del Imperio Romano, imponiéndose las lenguas vernáculas, y comienzan así a utilizarse diferentes nombres, según la lengua local, para referirse a un mismo concepto. Es un hecho indiscutible, que el Cristianismo fue plenamente consciente de que tras desaparecer el Imperio Romano como tal, debían adaptarse:

1.- Sin la hegemonía del Imperio, el latín dejaba de ser una lengua vehicular, relegada a lengua culta y como mucho, transaccional (comercial); en un caso de uso muy limitado y en el otro de conocimiento muy básico.

2.- Sin el respaldo del Imperio, primaba la negociación sobre la coerción para predicar con cierta libertad, y entenderse en la lengua vernácula con quienes no hablaban latín, fue imprescindible.

3.- Sin la traba de un latín que, además, recordaba al sometimiento y opresión del Imperio sobre pueblos subyugados, acosados o aún en liza con Roma, se hizo más accesible el entendimiento, y con la comunicación en lenguas nativas sobre todo de misioneros nativos, el mensajes fue más comprensible.

Y es en este momento, cuando aparece el término witchcraft y en mayor o menor medida sus equivalentes vernáculos, todos ellos utilizados por el Cristianismo, para referirse a lo mismo: las prácticas paganas, léase religiosas precristianas, que subsisten en o entre los pueblos de Europa. Diferentes nombres, para referirse a una sola realidad; una evidencia contrastada en los escritos de Columbano, Elfrico y otros muchos misioneros a lo largo y ancho del Continente. Y es por todo ello, en fin, que no podemos segregar la Brujería de la Wicca, como no podemos ignorar que sin la Wicca, la Brujería es una palabra vacía, sin sentido ni contenido que la describa. Que no nos engañen ni las veces que lo leamos ni una falsa etimología, witchcraft no se puede traducir como el ‘Arte de los Sabios’ o cosa similar, sino como la ‘Práctica de la Wicca’, ni para crear una diferencia donde no existía, dotarla del significado que quiso darle el Cristianismo para tratar de acabar con Ella.

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FALSO MITO: LA BRUJERÍA ES UNIVERSAL

Es llamativo, que tratando de oponer la Brujería Tradicional a la Wicca, ni siquiera se haya tenido la prudencia de explicar la diferencia, y de haberla, por qué, de lo que entienden en este artículo por Brujería “Tradicional” y por Brujería “a secas”. Una cuestión que en sí misma ya es bastante complicado de resolver en unas pocas líneas, porque cuando abres la posibilidad a considerar la interpretación de la Brujería, como una descripción de la Brujería, luego cerrar la espita cuando no te gusta lo que lees, no es fácil.

Puesto que contextualizarlo nos llevaría demasiado tiempo y espacio, vamos a saltarnos por esta vez el método, para alcanzar una descripción simple:

Brujería (witchcraft, anglosajón wicce-craefte), es un término compuesto de origen vernáculo (indogermano, del proto-indoeuropeo +ueik– y proto-germánico kraf), usado por los misioneros cristianos en la Baja Edad Media, para referirse a las creencias y prácticas paganas europeas.

Brujería Tradicional, es el nombre por el que identificamos actualmente en el Paganismo, los Cultos de la Brujería que mantienen su referente pagano original, el propio de las Religiones Nativas precristianas europeas.

Brujería no Tradicional, en el Neopaganismo, es el grupo en el que se encuadran todas aquellas personas que independientemente de sus creencias y del origen de las mismas, con o sin base religiosa, practican de forma ecléctica la hechicería y otras técnicas “mágicas” o ritos religiosos.

Así entendido, queda claro que solo caben dos opciones: Brujería o pseudo-Brujería. Y aquí encontramos un nutrido grupo de personas, el más grande y por eso el más consentido, de quienes se identifican con la segunda: todos aquellos que confunden, deliberadamente o no, hechicería con brujería, y utilizan el término Brujería de comodín para titular cualquier tipo de práctica, de cualquier lugar y en cualquier entorno, convirtiéndola en un significado arbitrario con patente de corso, por el cual todo el que no sea wiccano y en cualquier parte, puede situarse bajo el paraguas de la misma. Y conste que no se discute que cada cual siga su propio criterio, ni mucho menos, sino que lo llame como lo que no es o como lo que haya dejado de ser, por su libre interpretación e interpolaciones.

El estigma, viene marcado por la descontextualización y una analogía incorrecta. Siguiendo la estrategia cristiana, se desvincula del contexto que la da sentido (indoeuropeo), con el objeto de desnaturalizarla (acto malvado), mientras la separan de lo religioso (desviación) para que con el tiempo consigan hacer de un oficio de Culto (la Brujería), una técnica “mágica” (la hechicería).

Un Oficio, es la ocupación, cargo, profesión de algún arte o función propia de alguna cosa [12], lo que encaja perfectamente con la práctica especializada de un Culto. Y Técnica, es la aplicación de un conjunto de conocimientos y recursos adquiridos de una ciencia o arte [13], un sentido que define perfectamente a la hechicería y lo que conocemos por magia. Así, es natural que en todas las religiones y en ninguna quepa la hechicería, de hecho ni los propios Cultos Abrahámicos son ajenos, y que, por lo tanto, la Hechicería como tal, subyacente en todas las religiones, no sea una religión en sí misma. Sin embargo, la Práctica de la Wicca, la Brujería, es el oficio o ministerio propio de una religión concreta, la que galvanizó el legado prehistórico de lo religioso en Europa, desde los Cultos Indoeuropeos. Y no quito culpa de este lapsus lingue, que es muy fácil errar por tanto tiempo del mal uso de la palabra, que un servidor también caía en ello con el objeto de explicar este proceso histórico, pero no es excusa para no rectificar y poner las cosas en su sitio.

La Hechicería es universal, la Brujería, no. Ambas existen desde el principio de los tiempos, pese a que solo la práctica de la Wicca, la Brujería Tradicional, puede reconocerse como propia de los Cultos Europeos, primero precristianos y después paganos. Por eso, no es cierto que en todos los pueblos existiera la Brujería, como tampoco cabe la Brujería en todas las religiones, porque la Brujería es una religión en sí misma, muy alejada de concebirse como una “técnica”. Pero por lo mismo que no hay nahuales sintoístas, ni brahmanes toltecas, que unos pocos hemos denunciando durante décadas el “para mi” o el “todo vale” del relativismo extemporáneo y que, en definitiva, hacer de la Brujería una “herramienta” universal, es una quimera.

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FIN DE LA PARTE I.

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©Fernando González

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1.- http://www.observatorioreligion.es/diccionario-confesiones-religiosas/glosario/wicca.html 

2.- http://www.observatorioreligion.es/diccionario-confesiones-religiosas/glosario/paganismo_contemporaneo.html 

3.- Eloy Bueno de la Fuente (Catedrático de Teología en la Universidad de Teología del Norte de España, Burgos), ESPAÑA, ENTRE CRISTIANISMO Y PAGANISMO, 2002.

http://es.aleteia.org/2015/12/28/el-paganismo-en-europa-un-fantasma-o-una-realidad/ 

4.- http://es.aleteia.org/2015/06/24/la-noche-de-san-juan-folklore-supersticion-o-neopaganismo/2/ 

5.- http://www.islamreligion.com/es/articles/5172/viewall/wicca-parte-1-de-2/ 

6.- http://contemplandoelvacio.blogspot.com.es/2013/02/diferencias-entre-la-wicca-y-la.html 

7.- http://wiccaspain.es/la-wicca-invencion-moderna-y-su-fusion-con-el-ocultismo-parte-1/ 

8.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY:

http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=wicca&searchmode=none 

9.- Wicca (-ueik*). Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch, Julius Pokorny, pág. 1128:

http://starling.rinet.ru/cgi-bin/response.cgi?single=1&basename=%5Cdata%5Cie%5Cpokorny&text_recno=2112&root=config 

10.- Elfrico. The Homilies of the Anglo-Saxon Church: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I.

11.- Lactancio, SOBRE LA MUERTE DE LOS PERSEGUIDORES, p. 96. Traducción y notas de Ramón Teja. Ed. Gredos.  Aclara el traductor: “102. Como señala J. MOREAU, Lactance…, pág. 267, con esta expresión desea Lactancio resaltar, el carácter agreste y escasamente romanizado de la familia de Galerio, más que indicar divinidades concretas. Se trataría, fundamentalmente, de los cultos más extendidos entre los campesinos, como Silvano, Diana, Liber Pater, etc., divinidades bien  atestiguadas en las inscripciones de Dacia y Moesia (cf. K. PRÜMM, Religionsgeschichtliches Hanbuch für den Raum der altchristlichen Umwelt, Friburgo, 1943, págs. 793 y 797 y sigs.). Ésta era una de las regiones del imperio en que menos había penetrado la influencia cristiana (cf. M. GRÉGORIE, <<La Conversion de Constantine>>, Rev. Univ. Bruxelles 36 [1930-1931], 237). 103 Por el término <<paisanos>> (uicani) creemos, con J. MOREAU, Lactance…, pág. 268, que hay que entender a las gentes de su aldea de la Dacia Ripensis (cf. supra, n. 79), más bien que a los habitantes del barrio o uicus donde ella residía, si, como es probable, vivía con su hijo. La frecuencia con la que solían celebrarse los sacrificios lo refleja el hecho de que los mercados se nutría fundamentalmente de la carne de éstos.”

12.- http://dle.rae.es/?id=Qvw4hM1&nbsp;

13.- http://dle.rae.es/?id=ZIkyMDs&nbsp;

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Levantar el Templo (delimitar/marcar el espacio de Culto ceremonialmente), es uno de los Misterios del Rito entre las religiones precristianas. Cada cultura tiene su propia manera de adecuar el lugar donde va a realizar sus ceremonias…

Acondicionar nuestro entorno para algún acontecimiento destacado, es una forma de interacción tanto sagrada (con lo Divino o trascendente) como profana (social, de la comunidad) propia pero no exclusiva del ser humano, al margen de la utilidad o los motivos que tengamos para hacerlo. De hecho, todos los seres vivos escogemos o seguimos, incluso como humanos en no pocas ocasiones instintivamente, los modos y las formas prefijadas de llevar a cabo acciones o “costumbres” relevantes para nosotros.

Basta con fijarnos en los diferentes ritos de apareamiento en el reino animal y sexuales específicamente entre nosotros, para comprender mejor la tendencia natural a prepararnos y preparar el entorno siguiendo un patrón o costumbre para que las cosas estén y salgan todo lo perfecto que deseamos. En lo que al ser humano se refiere, seguro que todos tenemos unas reglas o una atención superlativa, para cuando el encuentro afectivo/sexual no es casual y la persona sea especial.

En el ámbito espiritual y en concreto de lo religioso, ocurre exactamente lo mismo, porque el ser humano, como sabemos, tiende a ritualizar todo aquello que le resulte importante o trascendente.

Además de seguir unas normas concretas (ya física como mentalmente hablando), seleccionamos el espacio que sirva mejor al propósito del mismo con el objeto de hacerlo evocador para nosotros y atrayente para lo que se quiera condensar en él.

Así, primero elegimos el lugar adecuado en el que vayamos a comunicarnos con lo Divino, teniendo en cuenta para su elección las particularidades propias de la Divinidad (atribuciones, símbolos, etc.) y las necesidades del rito en su aspecto funcional (acceso, disposición,  orientación, maniobrabilidad, aforo, etc.).

Después, acondicionaremos ese espacio para que sirva al propósito para el que lo hemos seleccionado (rito de paso, devocional, estacional, etc.), observando una serie de reglas que haga posible percibir el mensaje del entorno, estar en sintonía con el propósito y tener una comunicación/relación clara, directa y sin interrupciones.

Finalmente nos “situaremos”, preparando la mente para el rito que vamos a realizar, aislarnos frente a cualquier distracción y seguir las prescripciones rituales. Una vez alcanzado el propósito, debe “cerrarse” o completarse la ceremonia, siguiendo una rutina por lo común inversa.

Una presunta excepcionalidad esto último (cerrar el rito desandando su apertura), en comparación con las ceremonias de otras religiones más modernas, como por ejemplo en las judeocristianas, que aún no ha quedado lo suficientemente acreditado que se corresponda con los patrones antiguos originales y no por falta de referencias, sino de interés por buscarlas, pero que sin duda y como iremos revelando, tienen igualmente una base histórica en la que sustentarse.

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Y esto ha sido así durante milenios. Ya Templo o Santuario, al abrigo de una gruta o al aire libre, bajo techo artificial o natural el ser humano ha adecuado el espacio dedicado a lo Trascendente, a lo Divino, de manera que se ajuste a un protocolo y formas concretas y diferentes de sus ocupaciones habituales y hábitat cotidiano: “Además,  la  organización  en  “estaciones”  del itinerario  seguido  por  los  fieles  dentro  del  santuario  no  sólo  comportaba  la  narrativa  espacial  de  un pasado  mítico  vinculado  a  la  hierofanía  original,  de  la  que  el  peregrino  se  apropiaba  mediante  su activa  cartografía,  sino  que  también  configuraba  pautados  “movimientos  y  gestos  de  acercamiento”  que  preparaban  al  devoto,  espacial  y  simbólicamente,  para  el  deseado  encuentro  con  lo  sagrado.  De  este  modo,  la  arquitectura  y  la  topografía  del  santuario  no  sólo  ofrecían  un  escenario  para  la celebración  del  ritual,  sino  que,  sobre  todo,  generaban  en  el  visitante  unas  experiencias  visuales  y psicosomáticas que determinaban el modo en que éste experimentaba su vivencia de lo sagrado.”[1]

Al ritualizar la comunicación con lo Divino, los Cultos paganos hacemos del espacio sagrado una “isla”, utilizando para ello recursos mentales (concentración, visualización, evocación, etc.), visuales (símbolos, alegorías e imágenes) y físicos (delimitación y/o marcación del espacio, procesión, gestos rituales, etc.), apoyándose como decimos, en figuras (alegorías e imágenes) previamente localizadas, señaladas y/o ubicadas ex profeso.

Cuando levantamos o erigimos el templo o santuario en nuestros ritos, creamos lo que viene a conocerse como liminalidad o frontera entre lo sagrado y lo profano.

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Alfayé y Rodríguez-Corral lo explican del siguiente modo: “Liminalidad  ha  sido definida por Turner 1967, 93, como a “social zone situated betwixt and between powerful systems  of  meaning”. El espacio liminal  es un lugar que separa dos espacios ontológicamente diferenciados y que, por su naturaleza mediadora entre diferentes lugares vividos, es un weighted space  (Parker Pearson y  Richards 1997), un lugar donde se concentra una gran cantidad de significados y  donde entran en contacto esferas diferenciadas y  en ocasiones opuestas, lo que  lo  convierte  en  un “espacio  de ansiedad” para la comunidad, especialmente notable en sus puntos de ruptura (vanos, entradas), objeto-espacios transicionales que materializan  “todo  un  cosmos de lo entreabierto” (Bachelard 1994, 222)[2]

Como apuntamos, este espacio liminal se ordena de diferentes maneras, utilizando para ello fórmulas más o menos elaboradas en virtud del Culto y del rito o ceremonia de que se trate.

En la antigüedad, cuando lo sagrado y religioso afectaba de igual manera a toda la comunidad, los medios, las formas y la afectación eran mucho más notables y perceptibles. Así, por ejemplo, no era extraño el uso de yuntas y arados, procesiones, bailes y paradas para delimitar físicamente este espacio, como nos consta que se realizaba en la Península Ibérica, circunvalando en derredor para marcar los límites: “El trazado perimetral es bien conocido en la Antigüedad en relación a los pomeria romanos (Frothingham, 1915: 315 y ss.) Y estrecha lazos con la práctica de arar que representa del carrito galaico de Vilela y otros indicios de protección de murallas-comunidad en ciertos yacimientos pre-rromanos de la Península Ibérica (Pena, en Tenreiro 2007, 185; Alfayé, 2007)[3]

Esto no quiere decir que no hubiera fórmulas menos agresivas o vistosas, como lo es procesionar alrededor del espacio liminal, que es en última instancia la que más ha perdurado en un tiempo primero de ocultamiento y luego de discreción. Lo importante en este caso es la evidencia que demuestra que esto es así y no es una incorporación moderna a nuestras liturgias.

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Esta disposición del espacio ritual, llevaba -lleva- aparejadas unas fórmulas de inicio y acceso igualmente determinadas, como leemos, donde la delimitación circular está de sobra atestiguada. De hecho, la señalización circular del espacio ritual es una constante religiosa que podría decirse atávica y universal, y por supuesto identitaria entre los pueblos indoeuropeos.

En el contexto académico se la denomina circumambulatio.Un rito circumambulatorio -del latín circum y ambulo- es una práctica consistente en dar una o más vueltas alrededor de un objeto de culto central sea cual sea su naturaleza, adscripción religiosa o cultural, y por la que los participantes solicitan una intercesión de la divinidad en el mundo de los vivos o simplemente expresan reverencia, devoción o maldición. Se trata,  por tanto,  de una forma de veneración que lleva implícito el reconocimiento de la sacralidad de aquello que se rodea o de lo que esto representa […]”[4]

Del hecho histórico propiamente dicho, de origen precristiano, que la comunicación con lo Divino y la sacralidad del lugar vienen determinadas ceremonialmente, por la delimitación liminal alrededor del objeto o espacio de Culto, se desprende que esta liturgia no obedece a “protegerse” de Entidad diabólica ninguna, ni mucho menos de la Divinidad que se invoca o del acto religioso en sí mismo.

Esta desvirtuación del rito original no fue entendida así hasta mucho tiempo después, cuando la superchería, hábilmente introducida por el Cristianismo en la sociedad y la religiosidad popular, dominada aún por un Paganismo residual pero arraigado, demoniza a los Dioses y por lo tanto les convierte en “figuras” malvadas a las que se puede dominar, pero de las que no hay que “fiarse”.

Es indudable que la delimitación del espacio liminal contiene un principio purificador, pero ni mucho menos en el contexto cristiano que ha llegado hasta nosotros. Que se marque, “limpie” y bendiga el espacio sagrado, no tiene por objeto evitar el mal de Quienes se invoca, sino de consagrar ese mismo espacio y hacerlo adecuado para la Divinidad. Concretamente se exorciza el lugar, se purifica después y finalmente se consagra para hacerlo apto, digno y capaz.

Pensar lo contrario, que marcar el espacio liminal para levantar el Templo tenga un sentido profiláctico en vez de apotropaico, solo cabe en la mentalidad de quienes entiendan que lo que van a “llamar” sea malvado, una idea tan absurda como imaginar un sacerdote cristiano haciendo un círculo de sal, para protegerse de Cristo en la Misa. ¿Cómo es posible que a día de hoy, sigamos creyendo que el uso de “límites” pretende protegernos de lo invocado?

Otra obviedad a la que no hemos prestado la debida atención y en algunos casos hemos ignorado, es que si la historia y la etnografía reconocen la existencia primitiva de este tipo de fórmulas y actos rituales entre nuestras sociedades, como la de levantar el templo “marcando” el espacio circularmente, es imposible que se deba a una iniciativa moderna.

Así, todas aquellas personas que defiendan un origen cabalístico, rosacruz, masón, teosófico, de la magia ceremonial o diabólico de la apertura del Templo o haberla copiado de tradiciones anteriores en la Wicca, por ejemplo, se equivocan. Cuestión diferente será haberlo sacado de la misma fuente o llegar a ella a través de las anteriores.

Es que en realidad ha sido al revés, que todas estas Órdenes, Sociedades y Fraternidades son las que como es lógico se han valido después de los ritos precristianos para elaborar los propios, fundamentalmente a partir del s. XVIII e.a., donde nacen la mayoría de ellas. Mientras no se demuestre lo contrario, el abuelo es anterior al nieto…

Y por mucho que no aceptemos el hecho evidente que la Wicca, a secas, es una religión indoeuropea, mejor decir LA religión o una forma de expresar la práctica de la misma entre los pueblos indoeuropeos, las Tradiciones de ésta, develadas que no creadas a partir del s. XX y por mucho que hayamos adaptado que no cambiado el Ritual al momento que vivimos, no hemos “copiado” sino puesto al día y visibilizado una liturgia de la que somos practicantes y legítimos herederos.

Una práctica que no perdimos ni siquiera durante las persecuciones, como demuestran una y otra vez los numerosos ejemplos atestiguados en la bibliografía medieval. Es más, a lo largo de toda la Edad Media e incluso la Edad Moderna, uno de los tópicos habituales de los Akelarres ha sido y es celebrarlo en círculo, de forma circular.

Sirva de ejemplo, el LIBER IUDICIORUM de Recesvinto (649-672), legislación visigótica que vino a sustituir la romana (Codex Theodosianus, Sententiae de Paulo) a partir del Breuiarium Alarici Regis de 506 e.a.), más conocido como FUERO JUZGO.

En la revisión del Fuero Juzgo del rey Ervigio (680-687), las leyes contra los paganos nos confirman que, efectivamente, aún en el s. VII e.a. y pese a las terribles persecuciones a las que estuvieron sometidos, los ya conocidos como paganos seguían levantado el Templo como lo hicieron en un pasado remoto. Así, leemos que se sancionaba con la pena de 200 azotes, marcar la frente y exhibir a los reos por 10 poblaciones aledañas, a quienes en la noche devocionaran a nuestros viejos Dioses en círculo, haciendo círculos (levantando el Templo de forma ritual)[5].

Circunvalar el espacio sagrado para marcar la zona liminal que determina los límites del Templo o Santuario, es una práctica inherente a nuestros Cultos, necesaria para llevar a cabo nuestras ceremonias e imprescindible para el desarrollo de nuestros ritos; testimonio vital de un legado que no podemos ni debemos perder, porque nos pertenece e identifica.

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©Fernando González

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1. Silvia Alfayé, HACIA EL LUGAR DE LOS DIOSES: APROXIMACIÓN A LA PEREGRINACIÓN RELIGIOSA EN LA HISPANIA INDOEUROPEA. Universidad del País  Vasco. Francisco Marco Simón, Francisco Pina Polo y José Remesal Rodríguez (Eds). VIAJEROS, PEREGRINOS Y AVENTUREROS EN EL MUNDO ANTIGUO, p. 182.

2. Silvia Alfayé, Javier Rodríguez-Corral. ESPACIOS LIMINALES Y PRÁCTICAS RITUALES  EN EL NOROESTE PENINSULAR. ActPal X. PalHisp 9, p.107.

3. Pedro Moya Maleno. LA SACRALIDAD Y LOS RITOS CIRCUMAMBULATORIOS EN LA HISPANIA CÉLTICA A TRAVÉS DE LAS TRADICIONES POPULARES. RITOS Y MITOS. VI Simposio sobre Celtíberos. Francisco Burillo Mozota (Ed.). Fundación Sega – Centro Celtibérico. P. 557.

4. Ibid., p. 553.

5. FUERO JUZGO (revisión de Ervigio). II, IV. De los encantadores, provizeros, ó de los que los conseian.

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Un nuevo proyecto innovador y tecnológicamente futurista que, si cumple las expectativas, puede significar un antes y un después en la manera de comprender el pasado.

Nos habla desde un punto de vista histórico de la Brujería entre los ss. XVI y XVI en la Alcarria (Guadalajara, España) y despliega un extenso abanico interactivo donde el visitante pueda vivir y sentir en primera persona diferentes experiencias que prometen ser inolvidables, como la simulación virtual de un vuelo en escoba o la sensación de sufrir las penurias del cepo.

Un servidor tiene pensado ir y recorrer la exposición, para tener información de primera mano de la experiencia y completar esta noticia con un artículo detallado.

Estaremos expectantes.

 

©Fernando González

https://www.verkami.com/projects/14399-brujas-de-la-alcarria-exposicion/widget_portrait

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From these pages, Wicca Celtíbera wish to express the blow and sadness it has brought us the unexpected pass away of John Belham-Payne.

First we want to convey our respects and condolences to his closest: his wife Julie, his son Danny, his sister Glynis and other relatives, friends and close brothers.

We understand that it’s time of mourning and no consolation, but at the same we are convinced that together we can make things easier for his family the burden of their loss, which like all good man, always understand premature.

As a religious Confession and despite the short but intense treatment we had the opportunity to have with John, we are indebted for his kindness, understanding and fraternity which always showed to have with us.

In a particularly difficult time for our Tradition, especially after our legal recognition, John and Julie made a show of moderation and elegance that we can only thank in the full extent of the word. Without forgetting the care dispensed to our brothers in Portugal on the occasion of the 13th. “Encontro Pagano” that PFI held in 2013.

Finally and on a personal level because I am particularly moved about his pass away, I want to stand out the dedication, humility and wisdom always had the array to show wherever he went, that left me a deep respect for his work and a special care for his human quality. It is a privilege to have met you, John… and answering your question: a madman, with no doubt.

I ask the brothers and sisters of the Celtiberian Tradition, to kindly call our Ataecina Goddess this coming Akelarre, to procure him a transition in peace, sweet and short to the Land of Eternal Youth, where he`ll be able to take his studies again with his Master Doreen and our Ancestors, guard for his closest and follow the Path that freely decided to take: the Old Religion

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ATEGENA:MITA:JOHN
ATEGENA:TONKETO:JOHN
SA:TAMAI:TEIUOREIKIS
SOZ:AUKU

Fernando González
Kombalkores Bintoi Monati
Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

 

*Agradezco la inestimable ccolaboración de nuestro hermano Rhaydeon por la traducción del texto.

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Desde estas páginas, Wicca Celtíbera desea manifestar el duro golpe y la tristeza que ha supuesto para nosotros la inesperada partida de John Belham-Payne.

En primer lugar queremos hacer llegar nuestros respetos y condolencias a sus más allegados: su esposa Julie, su hijo Danny, su hermana Glynis y demás familiares, amigos y hermanos cercanos.

Somos conscientes que es momento de duelo y no de consuelo, pero por lo mismo que estamos convencidos que entre todos podremos hacer más llevadera a su familia la pesada carga de su pérdida, que como todo hombre de bien, siempre entenderemos prematura.

Como Confesión religiosa y pese al corto pero intenso trato que tuvimos la oportunidad de tener con John, nos sentimos en deuda por su amabilidad, comprensión y fraternidad que siempre tuvo a bien tener con nosotros.

En un tiempo especialmente difícil para nuestra Tradición, sobre todo a raíz de nuestro reconocimiento legal, John y Julie hicieron un alarde de mesura y elegancia que no podemos sino agradecer en toda la extensión de esta palabra. Sin olvidarnos de la atención que dispensó a nuestros hermanos de Portugal con ocasión del 13°. “Encontro Pagano” que PFI celebró en 2013.

Por último y a nivel personal, porque me siento especialmente emocionado con su partida, quiero destacar la dedicación, humildad y sabiduría que siempre tuvo a gala demostrar allá donde fuese, que dejaron en mí un profundo respeto por su trabajo y un especial cariño por su calidad humana. Es un privilegio haberte conocido, John… y a tu pregunta: un loco, sin dudarlo 🙂

Pido a los hermanos y hermanas de la Tradición Celtíbera, tengan a bien llamar a nuestra Diosa Ataecina este próximo Akelarre, para procurarle una transición en paz, dulce y corta hacia la Tierra de la Eterna Juventud, donde podrá retomar sus estudios en compañía de su Maestra Doreen y de nuestros Ancestros, velar por los suyos y seguir el Camino que libremente decidió recorrer: la Vieja Religión

ATEGENA:MONATU:JOHN
ATEGENA:MITA:JOHN
ATEGENA:TONKETO:JOHN
SA:TAMAI:TEIUOREIKIS
SOZ:AUKU

Fernando González
Kombalkores Bintoi Monati
Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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Días atrás leí en la Red un artículo con el mismo enunciado que creí podía ser de interés compartir en nuestra web de Facebook, por contener casi todos los tópicos y estereotipos que malinterpretan, yerran y confunden tanto los significados de Brujería y Wicca como su relación. Unos errores que no podemos condenar ni considerar de mala fe, pero que entendiendo que lo son, estamos obligados a destacar y en nuestro conocimiento responder.

▪ Léase: http://wiccareencarnada.net/2012/11/17/diferencia-entre-bruja-y-wicca/

Esto suscitó mucho interés y ha generado una gran confusión -y así nos lo han hecho saber- entre las personas que interactúan con nuestra página, en cuanto a que esta Tradición comparta la opinión reflejada en dicho trabajo, cuando en realidad es justamente lo contrario.

▪ Léase: https://wiccaceltibera.wordpress.com/2015/01/11/el-arte-de-la-wicca/

Por eso queremos aclarar una vez más la posición de Wicca Celtíbera sobre el particular:

1°.- Está demostrado y es un hecho INAPELABLE, que la Wicca (su palabra y su contexto) es en origen milenaria (proto-indoeuropeo), precristiana y por supuesto anterior a que Gardner reivindicase el USO, que no la invención ni la propiedad del término, a mitad del siglo pasado.

2°.- Está demostrado y es un hecho VERIFICABLE, que Wicca es una palabra ind. que significa: elección/selección de la víctima del sacrificio o de la consagración. Confundir la raíz +ueik-: elegir, con la raíz +ueid-: ver (de la que wid: conocimiento, que da: ger. +witan: cuidar, conducir y +wida: guía, o celt. dru-wid, druida), provocó el error de traducir wicca como sabio.

3°.- Está demostrado y es un hecho INCUESTIONABLE, que la Wicca ha sido y es una RELIGIÓN, y no un modo de vida, una opción espiritual o una forma de entender el mundo, sino que como matriz religiosa, la razón de todo lo anterior.

4°.- Está demostrado y es un hecho DETERMINANTE, que la Wicca no es una forma de hechicería, sino la práctica religiosa entre los pueblos indoeuropeos; y que en último extremo y para desvirtuarla, será el Cristianismo quien la desligue de lo religioso durante la Edad Media.

5°.- Está demostrado y es un hecho CONTRASTADO, que la Hechicería es un conjunto de técnicas mágicas común a ¿casi? todas las religiones (quizá anterior a éstas), que por su propia idiosincrasia no depende de religión ninguna y a un tiempo puede estar presente en cualquiera, siendo imposible asimilarla, identificarla o etiquetarla a la Brujería.

6°.- Está demostrado y es un hecho INDISCUTIBLE (paleográfica y etimológicamente), que Witchcraft significa la práctica de la Wicca, y que por lo tanto es la Brujería la que está explícitamente unida a la Wicca y ésta, la Wicca, la que da nombre a la Brujería, no al revés.

7°.- Está demostrado y es un hecho EVIDENTE, que como la Brujería significa la práctica de la Wicca y no de ninguna otra religión, ni puede existir una Brujería que no sea la wiccana, ni una práctica de la Wicca que no se llame Brujería.

8°.- Está demostrado y es un hecho PALMARIO, que la mayoría de quienes defienden lo contrario se basan principalmente en trabajos obsoletos, parciales o sesgados, cuando no en opiniones sin argumento histórico, y por lo tanto NO DESCRIBEN la realidad, la INTERPRETAN para acomodarla a sus hipótesis, creencias o intereses.

15d2ed38-15cb-487e-98d7-c9e7bfe36f8aEn definitiva y respetando que cada cuál es muy libre de pensar y creer lo que estime oportuno, nuestra Tradición no puede ignorar que se ha generalizado una terminología errada sobre el significado de estos términos.

Unos vocablos que si bien tuvieron una lógica, aunque malvada, durante la expansión pero sobre todo a raíz del asentamiento y dominio del Cristianismo en Europa, con la evidente intención de destruir una religión que por cierto se resistía enconadamente a desaparecer, actualmente carece aún mas de sentido, si cabe, seguir ahondando e incluso reivindicar esas interpretaciones tardomedievales.

Es más sencillo anatemizar un desvío que una creencia. Si culpabilizamos a cualquiera de su fe, el apoyo social no será el mismo que si le acusamos de prácticas desviadas y en muchos casos lesivas para esa misma sociedad. Así, demonizando al Paganismo, el Cristianismo ya no luchaba contra unas religiones populares, sino que defendía a esa misma población de meros delincuentes, ya heréticos como ordinarios.

Como es incongruente, sin ir más lejos, la tendencia a llamar Brujería a creencias y prácticas que no tienen mucho o nada que ver con ésta. Por ejemplo, siendo cierto que las mancias, la hechicería o los augurios son partes de los viejos Cultos, la práctica por sí misma de estas disciplinas ya juntas o por separado, en modo alguno nos hace brujos.

En relación con lo anterior y como muestra de hasta qué punto un concepto equivocado puede construir una idea falsa y universalizada, saquemos a colación el argumento que dice leer sabiduría o conocimiento en el término “wicca”.

Como se demuestra en el segundo punto, la falta de una formación integral y exhaustiva en la Wicca, nos ha llevado a creer que ésta significa conocimiento o sabiduría y la Brujería la práctica o el Arte de los Sabios.

El siglo pasado confundimos las raíces indoeuropeas +ueik- (wicca) y +ueid- (wid), un error relativamente comprensible hace medio siglo, sí, pero que hoy en día ya no tiene sentido defender porque sabemos que no es cierto.

Una terminología ésta la que nos define, en su conjunto corrompida desde el medievo y que SE HA PACTADO (consensuado) hoy, hace apenas unas décadas, sin depurar y no en beneficio de su significación histórica, sino al contrario, en detrimento de la misma y con el objeto de conciliar posturas que entendemos afectadas por condicionantes diferentes al académico, subjetivas y ajenas a nuestro pasado.

A nuestro entender esto es un grave error que ha dado paso al fraude indiscriminado de oportunistas sin escrúpulos o a que la persistencia de mensajes y definiciones falsas, cuando no estrambóticas, se perpetúe en la Red por la mala costumbre de compartir sin rigor todo lo que nos llega -y aquí hemos de hacer autocrítica-, porque también y aún teniendo los datos sobre la mesa y decirnos en continua evolución y aprendizaje, de ser permeables al conocimiento, somos incapaces de reconocer un sólo error y menos corregirlo. Es más, nos obcecamos en mantenerlo.

Nuestra actitud quizá condescendiente contribuye a crear una atmósfera irrespirable, en román paladino: “casa de tócame Roque”, donde Wicca puede ser una cosa, todas o ninguna, lo uno y lo otro, algo y su contrario, pero sobre todo lo que a cada cual le de la gana que sea.

Y no puede valernos callarse primero para sentenciar después cuando lleguen a nosotros estas licencias ya en forma de cuitas y pretender sentar “ciber-cátedra”, ajenos y siempre libres de mácula, sino que deberíamos bajar de la nube y plantearnos seriamente hacer pedagogía.

Con la coletilla, además, que todas estas opiniones se difunden como hechos probados y definiciones enciclopédicas, como si no hubiese otra o como si lo que dijésemos estuviese ya perfectamente autenticado… y todo por no decir que estas definiciones son en realidad UNA INTERPRETACIÓN LIBRE y en muchos casos poco o nada rigurosa, vertida sin tener la prudencia de reflejar previamente el significado original y luego, pero solo después, dar entrada a nuestra interpretación o conclusiones explicando los motivos y argumentos que se quieran aportar.

Mientras se insista una y otra vez en sustituir DESCRIPCIÓN por INTERPRETACIÓN, como si las opiniones pudiesen modificar los hechos hasta convertirlas en enunciados, en Wicca Celtíbera seguiremos tratando de corregir la influencia de quienes no ven la Historia como cauce necesario para comprender nuestra religión, sino como objeto susceptible de ser utilizado y forzado a nuestro antojo y en no pocas ocasiones tergiversando el pasado, cuando los hechos no justifiquen, confirmen o refuten estas posiciones, ideas u ocurrencias.

Porque de lo que hablamos no es de una hipotética disparidad de opiniones, qué va. Lo que sucede es que ignorando los hechos ciertos, ocultándoles, queremos que prevalezca nuestra interpretación favorita u original sobre todas las demás.

Hay momentos que me parece estar frente a una “batería de ideas”, creo que se llama así en el mundo publicitario, en el que todos pueden decir lo que quieran, lo que se les venga a la cabeza con la intención de que lo que mejor se adapte al “consumidor”, sea la que prevalezca.

Leía al pie del artículo objeto de esta aclaración, que una persona preguntaba qué hacíamos entonces con aquellos Cultos que definiéndose como Brujería, no se consideran wiccanos, y también qué pasaría entonces con aquellos que frente a la Wicca se han postulado como Brujería Tradicional.

Bien, digámoslo claro: ¿Puede llamarse “tradicional” frente a otro, un Culto constituido DESPUÉS de contra el que se posiciona? ¿Es razonable conceder el estatus de “tradicional” a un Culto que se desmarca en sus formas, ritos y doctrina del pasado, de la Tradición? Y por último ¿en qué se diferencian estos Cultos que se dicen “tradicionales”, para abrogarse un estatus previo y más auténtico que la Wicca?

a7322ab6-a610-4578-be85-04e99334088dEs cierto que también se da el caso de Cultos Tradicionales que no se identifican con el término “wicca” y aportan un argumento más o menos sólido. Pero cuidado, no porque tras ahondar en la historia hayan concluido que ha de ser de esta manera, pues esta “parte” del pasado la ignoran, sino porque dicen no identificarse con algunas de las pautas de alguna de sus Corrientes, en general de la que creo que erróneamente muchos consideran la primera o lo que es peor, la única.

Pero que existan diferencias, debates y argumentos empíricos que discutir, en modo alguno es una rémora para nuestros Cultos, sino un valor añadido que por desgracia no sabemos aprovechar en lo mucho que puede enriquecernos.

Sin embargo, el debate no puede eludir la responsabilidad primera de ajustar nuestras definiciones al conocimiento que ya tenemos de Wicca y Brujería, ni mucho menos hurtar este conocimiento de nuestros planteamientos y referencias.

Sabiendo que es la voz wicca con la se construye el término “brujería” y no al contrario, que hay al menos 4000 años de diferencia entre la aparición de “wicca” y el uso de la palabra “brujería” para referirse a la primera, que el término “brujería” define exclusivamente la práctica de la Wicca y esto es indiscutible ¿qué nos mueve en realidad para seguir diciendo lo opuesto?

¿Por qué insistimos una y otra vez en difundir lo que sabemos falso, en tapar lo que se ha demostrado cierto? ¿porfía, soberbia, razones? ¿cuáles? ¿creemos estar por encima de la historia? ¿nos sentimos agredidos por la verdad?

Me es igual que entendamos que la Brujería es un Culto, muchos o diferentes a la Wicca, allá cada cual con su opinión y convicciones, todas o la mayoría de ellas igual de respetables, pero me provoca rechazo leer cómo anteponen sus ideas a una verdad que, cuando conocen, se ufanan en tapar o eludir.

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A renglón seguido de explicar que cada opinión es libre y válida, reprochan que aportes la tuya. Te dicen que opinar no es agredir, para inmediatamente después sentirse atacados por tu respuesta. Pero sobre todo defienden que los hechos son opiniones y por lo tanto tan válido aceptar las suyas como negar tus argumentos (!).

Vamos, que tiene igual peso y el mismo trato una explicación científica sobre que la Tierra sea esférica, que decir que decir que es plana y nadie les podrá convencer de lo contrario. Y esto último no es una hipérbole, sino un ejemplo bien traído.

En fin, que no vamos a dejar de buscar un debate culto y serio contra las licencias que leamos por la Red sobre nuestra Religión. Aceptaremos gustosos las críticas fundadas, pero tras hacer los matices que entendamos pertinentes rechazaremos opiniones personales que no llevan a ninguna parte.

No queremos discutir de eslóganes vacíos de argumentos o retóricas empobrecedoras que no aporten pruebas y datos, sino debatir con referencias, como procuramos introducir con mejor o peor tino desde Wicca Celtíbera en todas nuestras aportaciones, convencidos que ésta es la única forma de hacerlo responsablemente.

Fernando González

Kombalkores Bintoi Monituko

Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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Ante un viejo año que nos deja, recibo este nuevo Ciclo de frente pero sin dejar de mirar esta vez, siquiera de reojo, a nuestro pasado más reciente. Y lo hago sin euforia, relajación ni complacencia, pero agradecido y con mis ilusiones intactas en un Camino, el de Wicca Celtíbera, que como tal cumplirá en 2016 su trigésimo tercer Aniversario.

Y digo bien titulando esta reflexión como de tres celebraciones en una, porque fueron tres las decisiones que han desembocado en que hoy, a las puertas de 2016, sean todas y cada una de ellas las que han hecho posible llegar a la situación en la que nos encontramos, es más, que sólo por haber ido unidas ha sido posible que nuestra Tradición permanezca:

Porque hace 33 años constituía en la Brujería Tradicional Ibérica el Coven de la Orden Sagrada de Beltane, el primero, el que marcó el inicio y es fuente de esta Tradición; un Corro que tres décadas después aún sigue vivo, con sus perspectivas de futuro intactas y al que aún tengo el honor de representar como su Arestalo a este lado de la orilla.

Porque hace 33 años comprendí y tomé la decisión que reconocernos Wicca devolvía su integridad a una Tradición, la Celtíbera, que por derecho siempre tuvo, que por historia le pertenece y que por transmisión venía obligado a reivindicar.

Porque hace 33 años decidí volcar mi trabajo en la legalización ahora sí de nuestro Culto Wicca, partiendo como patrón del Coven de la Orden Sagrada de Beltane, con las peculiaridades de cada nuevo coven pero manteniéndole como referencia primera y obligada para legar intacta y en todo caso la transmisión original.

Unas decisiones no exentas de conflicto y problemas, porque hubo que lidiar con la posición de quienes creían que la palabra “wicca” venía desmerecida por las prácticas de algunas corrientes, ajenas a nuestro origen. Porque tuvo que salvaguardar la pureza de su transmisión y la originalidad reconstruccionista de sus prácticas, siquiera alegóricamente en otros cóvenes, frente a unos sistemas condescendientes con la moral y ética judeocristiana. Y también porque respetó como respeta escrupulosamente sus votos y su carácter hermético, misterio e iniciático, pese a adaptarse a los nuevos tiempos.

Hoy, a punto de cumplir 33 años de devoción, voluntad y estudio, quiero transmitir mi profundo agradecimiento a nuestro Dios y Patrón Belenos, por permitir nuestro Servicio, aceptar nuestros Sacrificios y honrarnos con su Protección.

Y finalmente, quiero congratularme también con nuestros hermanos y hermanas por una efeméride que, sin duda, supuso que hoy nos hayamos reencontrado, por un Coven que seguirá aportando con libertad y pureza a nuestra fe y por un Aniversario que sirve de referencia a la historia contemporánea de nuestra Tradición.

Fernando González

Kobalkores Bintoi Monati

Arestalo de la Orden Sagrada de Beltane

Confesión religiosa Wicca, Tradición Celtíbera

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BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (II)

En 2013 dejamos inconcluso un artículo que llamó mucho la atención y provocó una gran polémica entre la Comunidad Pagana, porque tocamos materias tabú de las que nadie quería hablar sin el beneplácito, la bendición o el preceptivo nihil obsta de lo políticamente correcto y su línea editorial, quedando pendiente un segundo escrito sobre la Wicca Tracicional.

Al objeto de rematar ese trabajo y afrontar el nuevo ciclo menos cargados de “debes” y más dispuestos a afrontar nuevos retos y escenarios, doy cumplimiento a nuestra deuda y escribo la segunda parte del mismo[1]

IMG_131410579252210Quiero dedicar el primer artículo de este nuevo años 2015 a lo que creo es lo único que tiene y ha dado sentido a mi vida, que siempre ha estado conmigo en lo bueno y en lo malo, que nunca me ha decepcionado, a la raíz de un árbol demasiado grande para contenerle y que no solo ha germinado sino que atravesó mi corazón hasta romperlo, nutriéndome y alimentándose de mi a un tiempo. Quiero empezar este año hablando de La Vieja Religión.

Y voy a hacerlo con datos y no desde un punto de vista poético, para el que ya hay gente verdaderamente inspirada, o imponiendo por sí sola mi opinión a los demás bajo el “yo pienso” o el “yo entiendo“, que como sabemos en ocasiones acaba siendo mera retórica para justificar que se acepten sin recelo, ideas y opiniones que adolezcan de sustancia y disfracen nuestra inseguridad.

El título de este trabajo, El Arte de la Wicca, es causal, premeditado y consciente, como vamos a comprobar en un instante. No se trata de un recurso literario ni un juego de palabras, sino del significado etimológico REAL, de la palabra witchcraft (Brujería).

Es un pequeño extracto de una obra mucho más prolija en la que estoy trabajando y de la que quiero dejar hoy aquí esta muestra, como testimonio de una realidad tércamente ignorada, aportando nuestro particular granito de arena a un resurgimiento imparable de los viejos Cultos nativos indoeuropeos, del que la Wicca, precisamente por ser Wicca, nunca debió desligarse.

No dudo que en este punto más de uno empezará a removerse en su asiento, que mirará con escepticismo el título y pensará con qué nueva extravagancia vaya a encontrarse. Espero decepcionar sus expectativas.

IMG_12042449046985Es innecesario pararnos a especular en la “aparición” del término witchcraft, porque tenemos su construcción etimológica perfectamente identificada y sabemos sin lugar a dudas que es de raíz indoeuropea, cuya evolución en el anglosajón deja referencias ya incluso en la Alta Edad Media, periodo en el que podemos documentarla gracias a los manuscritos que han llegado hasta nosotros.

Para todos aquellos que entiendan la Brujería (en este trabajo léase su versión anglófona de Witchcraft) como un término disociado de la Wicca, hemos de empezar diciendo que más allá de la opinión de cada cual, están las evidencias empíricas (paleográficas y etimológicas en este caso) para corregir los enunciados infundados y para disponer el uso adecuado que hemos de dar a las palabras.

Así, una palabra no es ni conlleva lo que a cada cual le interese en cada momento, sino lo que en y por sí misma signifique. Cuestión siempre secundaria, circunstancial y temporal será el uso y argot donde utilizar después la misma; que ha sido, precisamente, lo que ha ocurrido en este caso: que hemos alterado el origen, el significado y el uso del término witchcraft para amoldarlo a una necesida subjetiva y secundaria ¡la de no seguir peleándonos contra nosotros mismos!

Pero el problema va mas allá, que no está solo en modificar el significado de witchcraft, sino en pretender hacer pasar o convertir nuestra interpretación en el significado original.

De hecho se ha buscado durante décadas “amoldar” la propia palabra “witchcraft” a tantos significados diferentes al auténtico, que hemos acabado enterrando el significado original, que está perfectamente localizado bajo una losa de opiniones equivocadas.

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Es conocido que el término witchcraft (brujería) proviene del anglosajón:

witchcraft (n.) Old English wiccecræft “witchcraft, magic,” from wicce (see witch) + cræft  “power, skill” (see craft). Witchcraft was declared a crime in English law in 1542; trials there peaked in 1580s and 1640s but fell sharply after 1660. The last, in 1717, ended in acquittal. The Witchcraft Act was repealed 1736.[2].

Pero quizá no tenga la misma publicidad que la deconstrucción etimológica sea, por lo tanto:

WITCHCRAFT – WICCECRÆFTE – WICCE (WITCH) + CRÆFT (CRAFT)= EL ARTE O EL DOMINIO DE LA WICCA

Introduje la traducción del sentido etimológico de craft como dominio, creyendo que quizá pueda entenderse mejor el uso y significado literal, que sería el de habilidad, conocimiento, podervirtud, destreza, fuerza, arte… si bien este último enunciado, el “arte” de la Wicca, por más poético y evocador, es el que cuenta con más partidarios:

craft (n.) Old English cræft (West Saxon, Northumbrian), -creft (Kentish), originally “power, physical strength, might,” from Proto-Germanic *krab-/*kraf- (cognates: Old Frisian kreft, Old High German chraft, German Kraft “strength, skill;” Old Norse kraptr “strength, virtue”). Sense expanded in Old English to include “skill, dexterity; art, science, talent” (via a notion of “mental power”), which led by late Old English to the meaning “trade, handicraft, calling,” also “something built or made.” The word still was used for “might, power” in Middle English. Use for “small boat” is first recorded 1670s, probably from a phrase similar to vessels of small craft and referring either to the trade they did or the seamanship they required, or perhaps it preserves the word in its original sense of “power.”[3].

Siendo un bello enunciado, que lo es y al que no me duelen prendas recurrir, creo que hemos abusado un poco del mismo teniendo en cuenta que de lo que estamos hablando no es de ningún “arte”, sino de la habilidad y el dominio de un conocimiento ancestral, el de lo sagrado, el de la comunicación e intermediación con/de lo Divino para explicar el Culto del que procede[4].

Y puestos a abusar, me quiero permitir la observación sobre un abuso no ya etimológico, sino histórico, que resume el cajón de sastre en el que se ha convertido el estudio de la Wicca: se afirma sin pudor ninguno, que el término de “el Arte de los Sabios” referido a la Wicca, sea una interpolación masona de las que dicen, con más obstinación que tino, abundan en la Vieja Religión.

im98820525-navalcan-estatua-menhirEs difícil entender cómo es posible que la masonería de los ss. XIX y XX e.a., pudiera haber influido en la lengua anglosajona de la Alta Edad Media o en la indoeuropea de hace 7.000 años. Pero nos ayuda a comprender las razones por las que haya un sector empecinado en no valorar la historia de la Wicca más allá de mediados del s. XX e.a.: si no hablamos de lo que no queremos reconocer, si hacemos como que no está, evitamos tener que explicar por qué no coincide con lo que defendemos.

De la misma manera, es una pérdida de tiempo seguir especulando con el origen del término “witch“, porque también lo sabemos, porque lo tenemos delante y porque no es otro que el de “wicce“… sí, el femenino de “wicca“:

witch (n.) Old English wicce “female magician, sorceress,” in later use especially “a woman supposed to have dealings with the devil or evil spirits and to be able by their cooperation to perform supernatural acts,” fem. of Old English wicca”sorcerer, wizard, man who practices witchcraft or magic,” from verb wiccian “to practice witchcraft” (compare Low German wikken, wicken “to use witchcraft,” wikker, wicker “soothsayer”).

OED says of uncertain origin; Liberman says “None of the proposed etymologies of witch is free from phonetic or semantic difficulties.” Klein suggests connection with Old English wigle “divination,” and wig, wih “idol.” Watkins says the nouns represent a Proto-Germanic *wikkjaz “necromancer” (one who wakes the dead), from PIE *weg-yo-, from*weg- (2) “to be strong, be lively” (see wake (v.)).

That wicce once had a more specific sense than the later general one of “female magician, sorceress” perhaps is suggested by the presence of other words in Old English describing more specific kinds of magical craft. In the Laws of Ælfred (c.890), witchcraft was specifically singled out as a woman’s craft, whose practitioners were not to be suffered to live among the West Saxons:

Ða fæmnan þe gewuniað onfon gealdorcræftigan & scinlæcan & wiccan, ne læt þu ða libban.”

The other two words combined with it here are gealdricge, a woman who practices “incantations,” and scinlæce”female wizard, woman magician,” from a root meaning “phantom, evil spirit.” Another word that appears in the Anglo-Saxon laws is lyblæca “wizard, sorcerer,” but with suggestions of skill in the use of drugs, because the root of the word is lybb “drug, poison, charm.” Lybbestre was a fem. word meaning “sorceress,” and lybcorn was the name of a certain medicinal seed (perhaps wild saffron). Weekley notes possible connection to Gothic weihs “holy” and German weihan “consecrate,” and writes, “the priests of a suppressed religion naturally become magicians to its successors or opponents.” In Anglo-Saxon glossaries, wicca renders Latin augur (c.1100), and wicce stands for “pythoness, divinatricem.” In the “Three Kings of Cologne” (c.1400) wicca translates Magi:

Þe paynyms … cleped þe iij kyngis Magos, þat is to seye wicchis.

The glossary translates Latin necromantia (“demonum invocatio”) with galdre, wiccecræft. The Anglo-Saxon poem called “Men’s Crafts” has wiccræft, which appears to be the same word, and by its context means “skill with horses.” In a c.1250 translation of “Exodus,” witches is used of the Egyptian midwives who save the newborn sons of the Hebrews: “Ðe wicches hidden hem for-ðan, Biforen pharaun nolden he ben.” Witch in reference to a man survived in dialect into 20c., but the fem. form was so dominant by 1601 that men-witches or he-witch began to be used. Extended sense of “old, ugly, and crabbed or malignant woman” is from early 15c; that of “young woman or girl of bewitching aspect or manners” is first recorded 1740. Witch doctor is from 1718; applied to African magicians from 1836.

At this day it is indifferent to say in the English tongue, ‘she is a witch,’ or ‘she is a wise woman.’ [Reginald Scot, “The Discoverie of Witchcraft,” 1584]“.[5].

Y este significado está perfectamente contrastado por la paleografía. Prueba de ello y a tenor de la referencia precedente, son las Homilias Anglosajonas de Elfrico (s. IX e.a.):

Original anglosajón: “Se cristena mann ðe on ænigre þissere gelicnysse bið gebrocod, and he ðonne his hælðe secan wyle æt unalyfedum tilungum, oððe æt wyrigedum galdrum, oþþe æt ænigum WICCECRÆFTE, ðonne bið he ðam hæðenum mannum gelíc, þe ðam deofolgylde geoffrodon for heora lichaman hælðe, and swa heora sawla amyrdon. Se ðe geuntrumod beo, bidde his hæle æt his Drihtne, and geðyldelice þa swingla forbere; loc hú lange se soða læce hit foresceawige, and ne beceapige na ðurh ænigne deofles cræft mid his sawle ðæs lichaman gesundfulnysse; bidde eac góddra manna bletsunge, and æt halgum reliquium his hæle gesece. Nis nanum cristenum menn alyfed þæt he his hæle gefecce æt nanum stane, ne æt nanum treowe, buton hit sy halig rode-tacen, ne æt nanre stowe, buton hit sy halig Godes hus: se ðe elles deð, he begæð untwylice hæðengild. We habbað hwæðere þa bysne on halgum bocum, þæt mot se ðe wile mid soðum læcecræfte his lichaman getemprian, swa swa dyde se wítega Isaias, þe    worhte ðam cyninge Ezechie cliðan to his dolge, and hine gelácnode.” (La mayúscula y negrita es mía)

Traducción al inglés: “The christian man, who in any of this like is afflicted, and he then will seek his health at unallowed practices, or at accursed enchantments, or at any WITCHCRAFT, then will he be like to those heathen men, who offered to an idol for their bodies’ health, and so destroyed their souls. Let him who is sick pray for his health to his Lord, and patiently endure the stripes; let him behold how long the true Leech provides, and buy not, through any devil’s craft, with his soul, his body’s health; let him also ask the blessing of good men, and seek his health at holy relics. It is not allowed to any christian man to fetch his health from any stone, nor from any tree, unless it be the holy sign of the rood, nor from any place, unless it be the holy house of God: he who does otherwise, undoubtedly commits idolatry. We have, nevertheless, examples in holy books, that he who will may cure his body with true leechcraft, as the prophet Isaiah did, who wrought for the king Hezekiah a plaster for his sore, and cured him.” (La mayúscula y negrita es mía) [6].

Cosa importante es que veamos cómo no solo es que la Wicca tenga relación con la Brujería, sino que además wicca es el sentido, origen y significado, el sujeto que construye la palabra brujería, sin la cual sería imposible entenderla.

Oxford Bodleian Library ms 264 fol 181 v

Sin wicca el término brujería no puede existir o dicho de otra forma, la Brujería SIEMPRE ha significado el dominio, el arte o el conocimiento de la Wicca. Por lo tanto, por mucho que se intente disociar ambos conceptos, no es más que un error, verbigracia, conceptual, además de empírico, pues hay un solo concepto: la Wicca.

Y como quiera que una de las letanías más repetidas a lo largo y ancho de la Red y en toda tertulia, programa o conferencia mollar allá donde las haya, viene siendo eso de que la Brujería y la Wicca no son lo mismo, que son Cultos diferentes, no está de menos decir que no, que es falso, que son ellos y solo ellos -quienes lo dicen- los que pese a la historia y los hechos pretenden que esto sea así. Que la Brujería y la Wicca SON la misma cosa, que la una explica a la otra por lo mismo que la otra contextualiza a la una.

Deberíamos acostumbrarnos a ser exigentes con los mensajes que nos adoctrinen y cuando se oigan o lean afirmaciones de este calibre, se pidan argumentos y datos y no solo testimonios de fe.

Bien, siguiendo con el argumento y como todos deberíamos saber, aunque no se enseñe ni se divulgue con el interés que merece, el término wicce que construye witchcraft, como ya hemos dicho es el femenino de Wicca, que a su vez es un palabra de origen indoeuropeo (ie.) que podríamos traducir tanto como el objeto seleccionado de la ofrenda o del sacrificio (la víctima), como la persona especializada en la selección y el sacrificio (el sacerdote):

Root: u̯eik-1. English meaning: to choose, filter. German meaning: `aussondern’ Material: Ai. vinákti, vivékti, vevekti `sondert, siebt, sichtet’, Part. viktá-; Kaus. vecáyati; av. ava-vaēk- ausscheiden,aussuchen’;ausderBedeutungzu gottesdienstlichen Zwecken aussondern’ entspringt die des `Weihens’, weshalb hierher lat. victima `Opfertier, Opfer’, beruhend auf einemi-oder u-Stamm, *vikti-s bzw. *viktu-s `Weihung’; got. weihs `heilig’, as. wīh- ds., ahd.wīh, wīhi ds., vgl. mhd. (ze) wīhen nahten, woraus nhd. Weihnachten; aisl. vē- n. `Heiligtum, Tempel’, as. wīh m. `Tempel’, ags. wēoh, wīg m. `Götterbild’; abgeleitetes Vb. got. weihan, altisl. vīgja, as. wīhian, afries. wīa, wīga, ahd. wīhen `weihen’; mit Intensivgemination germ. *wik-kan- `Zauberer’: ags. wicca m. ds., wicce `Zauberin’ (engl. witch); md. wicken `zaubern’, wicker `Zauberer, Wahrsager’; ohne Geminata: ags.wigol `zum Wahrsagen gehörig’, wiglian `wahrsagen’, mnd. wickelen; eine Variante *u̯eig- (?) in umbr. eveietu `electum’ (*ek-u̯eigētum?). References: WP. II 232, WH. II 782; See also: Beziehung zu u̯eik- u̯eigh- `biegen’ usw. ist nicht ausgeschlossen. Pages: 1128[7].

El término ie. +ueik/+weik (sacrificio/sacrificador), se ha llegado no muy acertadamente a solapar o alternar quizá por homofonía o por extensión y por supuesto después por interés, con el también ie. +ueid/+weid (ver, saber), cuando son raices distintas que siguen trayectorias diferentes, si bien haciendo una interpretación abierta sí que podrían encontrarse siquiera alegóricamente.

Tanto es así que relacionamos wicca con wittan sin que tengan cruce etimológico alguno. Gardner refiriéndose a Witchcraft como el Arte de los Sabios identifica equivocadamente witch como sabio, aunque witch no viene del ie. +uied, ver, saber[8], del que derivaría wittan, sino del ie. +ueik, víctima ó encargado -del sacrificio-, wicca[9]. Dicho esto, ni Gardner iba mal encaminado ni es un término que nos sea ajeno y que no podamos utilizar, que lo hacemos, y que por lo tanto no podamos sentirnos identificados con él; siempre, eso sí, que tengamos claro los conceptos.

Quizá muchos no haríamos esta salvedad si no fuese porque, como digo, se ha solapado el término, pero es que también se ha utilizado para justificar el falso modernismo de la Wicca y lo que es peor, para ocultar el hecho que Brujería y Wicca son la misma cosa, algo que para Gardner es muy probable no necesitase matizar, pero que como quiera que se está utilizando para “distraer” de qué sabiduría estamos hablando, que es de la wiccana y no de ninguna otra, se nos exige recordarlo.

Que sí, que decir que la Brujería es el Arte de los Sabios no desdora el sentido de la palabra, siempre y cuando no tratemos de distraer la atención de que es sobre la Wicca de lo que habla.

Sobre el origen etimológico del lat. víctima, escribe Elena Pingarrón Seco, Catedrática de Latín, en el portal web Etimologías de Chile: “Es un viejo término religioso que significa “lo que es resultado último de una elección o selección para ser ofrendado a los dioses”. Aunque algunos tienen dudas al respecto por las vinculaciones del término a las prácticas etruscas, los indoeuropeístas relacionan este vocablo con una raíz indoeuropea *weik-2 (elegir, seleccionar, filtrar) presente en los vocablos de diferentes lenguas indoeuropeas[…]”[10].

Por cierto que la referencia dada por Pingarrón, aunque sea alusiva también nos deja un amplio campo alegórico incluso desatendiendo su vinculación religiosa, por que vernos como aquellos que podemos elegir y que hemos sido seleccionados, tampo desmerece la grandeza de esta Religión.

Con todo, siempre estará mucho más cerca de la realidad un Gardner que alee diferentes raíces lingüísticas indoeuropeas para explicar un concepto singular mediante un término similar, que la opinión ya de rábulas o de quienes tratan de explicarle, mejor sería decir justificarse ellos, a través de conjeturas infundadas.

1406992834826Resumiendo, el significado de Brujería ES el arte o el dominio de la Wicca, por lo mismo que Wicca ES la religión de las personas conocedoras y especializadas de los oficios religiosos en los Cultos indoeuropeos y proto-indoeuropeos… y todo lo demás, pues eso, “palabrería”.

Como gremio o casta en sí misma, muy bien podría entenderse a través de lo que los druidas y el Druidismo son y significa para y entre los pueblos celtas.

Wicca es un término cultual de origen indoeuropeo, que da nombre a la especialización de las personas encargadas de los oficios religiosos, de aquellos que ofrendan (sacrifican) a los Dioses: los sacerdotes.

Y decimos mejor sacerdotes que chamanes aún a costa que ambos tengan cabida, sabiendo que la construcción trifuncional propia de los pueblos indoeuropeos, define claramente como una de las funciones destacadas, la sacerdotal.

La Wicca es pues, el puente espiritual y mágico que une el Neolítico con la Edad de Bronce, el paso del Chamanismo a la Religión, la fuente de los Cultos de la Fertilidad y de la Fecundidad, de la sacralización de los Ciclos Vitales, la Cultura Megalítica y de los proto-sacerodcios de los pueblos indoeuropeos. Y nosotros en tanto tratemos de revitalizarla, sostenerla y reconstruirla a través de sus diferentes Tradiciones, desde o como la Brujería Tracicional, seremos sus transmisores y custodios.

Al ser los Cultos wiccanos una consecuencia religiosa de los pueblos indoeuropeos y siendo los pueblos indoeuropeos una pluralidad en sí misma, no puede existir una Tradición Wicca o una Brujería Tradicional que sea la primera y menos la única.

Si alguna Tradición Wicca reclama su originalidad desde la Brujería Tradicional, lo hará en tanto identifique su propia corriente dentro de dicha Tradición y sin que afecte al resto. Para poder explicarlo mejor: que el Catolicismo sea un Culto Cristiano, no quiere decir que sea el único Culto cristiano, el primero de los Cultos cristianos ni el más cristiano de todos los Cultos. Podrá decirlo, cómo no, pero será mentira. Y ya no decir si además se presenta como el auténticamente judío.

Puesto que la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca (sic), la Brujería no puede ser un concepto diferente al de Wicca. Son la misma cosa: una palabra (wicca) construye a la otra (brujería), es más: sin la Wicca, la Brujería no tiene sentido ni como palabra ni como continente de nada.

Como la Brujería es el arte o el dominio de la Wicca, o lo que es lo mismo, la especialización sacerdotal en los Cultos indoeuropeos, la Brujería Tradicional es la propia o referida a las religiones indoeuropeas, aquella que se haya transmitido por y desde estas fuentes religiosas.

Siendo que la Brujería Tradicional es aquella que define a los Cultos wiccanos, los Cultos wiccanos no pueden ser diferentes de la Brujería Tradicional.

Al estar definidos los Cultos wiccanos originales como Brujería Tradicional, ni puede haber una Tradición Wicca que no sea Brujería Tradicional, ni puede existir una Brujería Tradicional que no defina a alguna Tradición Wicca.

Por ser las Tradiciones Wicca diferentes ramificaciones de los Cultos indoeuropeos, condición necesaria para ser Tradiciones, no pueden existir Tradiciones Wicca que no se correspondan con los Cultos indoeuropeos.

Y si hay Cultos que se digan wiccanos que no tengan esa originalidad indoeuropea en su raíz y principios, no serán Tradicionales, por lo mismo que si no son Tradicionales, serán eclécticos o no serán wiccanos.

Siendo la Brujería Tradicional exponente de los Cultos Wicca y los Cultos Wicca referente de los Cultos indoeuropeos, los Cultos Wicca no son neo-paganos, sino paganos. Pretender que deba existir una transmisión ininterrumpida, nominal y contrastable es ridículo, es una exigencia subjetiva e impuesta de cuño judeocristiano, que por cierto ningún Culto judeocristiano puede justificar para sí mismo.

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Muy al contrario, serán las doctrinas y el sistema de creencias y ritos de estas religiones, que se mantengan o rescaten dentro de su evolución natural o desarrollo, conservando los patrones cultuales de sus orígenes, las que puedan atestiguar su antigüedad, y no que su Culto haya o no haya podido transmitirse mediante filiación ininterrumpida desde el Paleolítico… ¡menuda imbecilidad!

 Cuando los mismos cristianos son incapaces de justificar más allá del mito, una transmisión original desde Cristo a Nicea, en 150 años de prohibición y algunos periodos de persecución, cuánto menos se nos puede exigir a los Cultos paganos que hagamos lo propio, tras 1.600 años de prohibición y 1.500 años de persecución.

Bien es cierto que el linaje, el conocimiento de la línea iniciática dentro de la Tradición, es propio aunque no exclusivo de la Wicca, pero no como un fundamento teológico, sino como una medida de contextualización, de reconocimiento de la filiación y de la trayectoria. Como también es lógico suponer, que tras siglos de persecuciones, éste no puede valorarse y menos exigirse más allá que a partir del establecimiento de las leyes públicas que lo permitan y que, por lo tanto, toda discusión previa a la Libertad Religiosa sobre el mismo, es una forma inútil de entreternos con el sexo de los ángeles.

No, es nuestra línea religiosa, nuestra teología, nuestras creencias y ritos, los que deberán definirnos como Tradición, lo que nos defina, en fin, como Wicca Tradicional, neo-wicca (Wicca mal llamada “ecléctica”) ó pseudo-Wicca.

Cuando hablamos desde el conocimiento de los términos que utilizamos, todo parece cobrar sentido. De la misma forma que cuando algunos nos quieren explicar estos mismos conceptos a partir de sus impresiones e interpretaciones personales, las piezas no encajan… y lamentándolo mucho, en este “puzzle” no vale recortarlas.

Finalmente y sabiendo lo grueso de este artículo por lo que se dice y por lo que no se dice, antes de que saquemos nuestras propias conclusiones, rogaría que volviésemos a repasar las notas al pie. Y cuando ya lo tengamos claro, releerlas de nuevo.

©Fernando González-Wicca Celtíbera

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1.- BRUJERÍA TRADICIONAL vs WICCA TRADICIONAL, UN PUENTE SIN ORILLAS (I)

https://wiccaceltibera.wordpress.com/2013/07/29/brujeria-tradicional-vs-wicca-tradicional-un-puente-sin-orillas/

2.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=witchcraft&searchmode=none)

3.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONARY.

(http://www.etymonline.com/index.php?term=craft&allowed_in_frame=0)

4.- El término “arte” aquí no lleva implícito el significado de “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros” (2a. acep., DRAE), sino el de “virtud, disposición y habilidad para hacer algo” (1a. acep., DRAE).

5.- ONLINE ETYMOLOGY DICTIONAY

(http://www.etymonline.com/index.php?allowed_in_frame=0&search=wicca&searchmode=none)

6.- Elfrico. The Homilies of the Anglo-Saxon Church: Containing the Sermones Catholici or Homilies of Ælfric in the Original Anglo-Saxon With an English Version, Volume I.

7.- Wicca. Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch, Julius Pokorny, pág. 1128:

(http://starling.rinet.ru/cgi-bin/response.cgi?single=1&basename=%5Cdata%5Cie%5Cpokorny&text_recno=2112&root=config)

8.- Ejemplos de sustituir “d” por “t” son habituales, lo tenemos en el caso de otras lenguas indoeuropeas, como en el celtibérico (ci.), donde vemos ci. tamai (ie. *dhH1-meH2) ó ci. Teiuo (ie. *deiwo).

9.- Para la etimología de +weid: Edward A. Roberts, Bárbara Pastor, Diccionario Etimológico Indoeuropeo de la Lengua Española. Págs. 189-190.

10.- http://etimologias.dechile.net/?vi.ctima

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