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Siempre que tocamos el origen de la Wicca, su relación con la Brujería y su pertenencia al Paganismo y a los Cultos Precristianos, surge quemazón, úlceras y escándalo principalmente entre los “influencer” del Paganismo, sobre todo si la información se presenta desde un punto de vista histórico, porque su soberbia les hace incapaces de reconocer algún error o no saberlo todo, y porque tienen un interés personal en mantener las falacias con las que se hicieron un “nombre”, creyendo que desmentirlas o corregirse comprometería la posverdad en la que viven y de la que no quieren renegar.

Y no nos referimos a la Historia Contemporánea e incluso Moderna de la Wicca, en donde la quieren “encerrar” porque no supone ningún quebranto a su credibilidad, sino a la verdadera historia de la Wicca, a esa que no se lee en la pseudoenciclopedia Wikipedia ni en las fakes de Facebook. Esa Historia, nos hace remontarnos al menos al Calcolítico Europeo, tiempo del presunto origen de la palabra y punto de partida más o menos conocido del que sabemos algunos de sus significados. Suprimir este origen y pasado, es tan “apropiado” como negar una historia del Cristianismo anterior al Concilio de Trento.

Por ejemplo: si cuando decimos que la Brujería surge y se llama así gracias a la Wicca, que es la que construye la palabra y que por lo tanto no puede ser posterior a la palabra que nace de ella, ¿qué hay de incierto en esto? Las HOMILÍAS ANGLOSAJONAS del Abad Elfrico (s. X e.a.), no dejan lugar a dudas: Brujería (Witchcraft), viene de WICCE-CRÆFTE (la práctica de la Wicca), y por lo tanto como palabra y concepto nuevo es posterior aunque signifique la misma cosa, un hecho conocido y demostrado por la etimología y la epigrafía, no un opinión ni una idea. Así que, ¿con qué razón, o mejor con qué derecho nos permitimos entonces, cuestionar o negar que la Wicca es anterior a la Brujería? Y si por brujería, fue como se conoció la Wicca a partir de la Alta Edad Media, ¿cómo podemos tener la desfachatez o la irresponsabilidad, de contar que son distintas y aún peor, de tergiversar la historia y decir que la Wicca sea una consecuencia moderna y desvirtuada de la Brujería?

Es verdad, que en un artículo no se puede profundizar o matizar en todos los contextos, porque lo haría difícil de leer y por regla general nadie lo leería entero, pero hay cosas que no necesitan más explicación que contrastarlo y admitir que es cierto o falso lo que se dice. ¿Existe el dato? Sí. ¿Es auténtico? Sí. ¿Dice lo que decimos? Sí. Pues sobre el origen de esta palabra, no hay más que discutir… cosa diferente, es que nos hayan enseñado lo contrario, que lo hayamos defendido así y nos cueste admitir que estábamos equivocados. En nuestras posibilidades, siempre hay que tratar de distinguir la DESCRIPCIÓN de un hecho, de la INTERPRETACIÓN que se haga del mismo. Y hoy, sufrimos las consecuencias de poner a un mismo nivel descripción e interpretación, por agradar a esa mayoría estúpida que es la masa, en cuanto que todos tienen derecho a tener razón, sepan o no de lo que hablen.

La justificación para sostener este dislate, se fundamenta en dos planteamientos:

1º.- Que el sentido o lo que representa la Brujería, es anterior al sentido y lo que representa la Wicca.

2º.- Que si falla el punto 1º, se puede decir que el significado de las palabras cambian con el tiempo, y que por lo tanto el sentido actual es el auténtico.

En cuanto al primer punto, no hay nada más sencillo para comprobar su verosimilitud, que enfrentar la palabra al sentido que se le quiso dar cuando se formuló. Esto es, si brujería significa ‘la práctica de la Wicca’, la práctica de algo que ya se conoce y tiene una explicación concreta y preexistente, es imposible que aquello que se realiza (wicca) sea posterior a la palabra que lo explica (wicce-cræfte).

Más claro: Si sabemos que durante el desarrollo del ser humano existió un “periodo que comprende el uso de las primeras herramientas de piedra”, no es posible que ese periodo sea posterior a la creación del término Paleolítico (1852), ni que la construcción de edificios de piedra sea un conocimiento anterior a la fabricación de bifaces.

Por otra parte y atendiendo al segundo punto: que hoy en día surja una persona o un grupo de personas que decidan, que por Paleolítico debe entenderse el periodo durante el que se construyen las primeras Catedrales, ni estarán en lo cierto ni haríamos lo correcto aceptando algo tan absurdo porque lo afirmen muchos, y porque todos tengan el presunto derecho a llamar a las cosas como les venga en gana.

Frente a la opinión, está la razón: Como decimos, Wicca viene del indoeuropeo, del protoindoeuropeo concretamente, y por lo tanto tiene referencias en muchas lenguas, no sólo en la anglosajona, si bien es verdad que será a partir del Anglosajón y el Germano que se construya la voz witchcraft, que no Wicca. El anglosajón, es una lengua hablada a partir de la Alta Edad Media, el indoeuropeo, al menos desde el Calcolítico, la diferencia es muy grande.

El término wicca (+ueik-), es polisémico y está muy extendido por Europa. Por ejemplo, construye el término gr. oikos, ‘hogar, casa’, y el lat uicus, ‘villa, aldea’, y también ‘casa del Clan’. De alguna manera, todos estos conceptos están en su mayoría relacionados con lo religioso, como el Lar, el fuego del hogar, la casa comunitaria de la tribu o el núcleo más pequeño suprafamiliar, la Aldea. De hecho, hay por toda Europa y por la Península Ibérica en especial, referencias epigráficas de los uicani (wiccanos) dirigidas a Divinidades indígenas, hasta el punto de señalar la persistencia de los Cultos Nativos frente a la romanización, en aquellos lugares donde aparece la palabra uiccani. No es insustancial, que el término peyorativo de pagano, que utilizaron los romanos antes que los cristianos y con un sentido similar, sustituyó el de uicano, como persona “supersticiosa’, que mantenía los Cultos prerromanos y agrícolas antes que el de la Urbe (Roma)… paradojas del destino o justicia Divina, hacia una palabra que se me hace extraño despreciemos hoy con tanta ligereza.

Con todo esto, hay que remarcar que el término wicca no nos es extraño en España, por mucho que haya pasado “desapercibido” para una gran mayoría de la comunidad pagana actual.

Y en cuanto al término español brujería, es verdad que no se tiene la certeza de su origen ni significado, si bien los estudios están un poco más avanzados hoy en día, y hay una líneas o directrices bastante bien enfocadas en este sentido:

a.- La palabra “brujería” (broxaria), es de origen prerromano. Casi con toda probabilidad, celta.

b.- Su significado, está relacionado con personas de alto rango y consideración, sin duda con la 1ª función dumeziliana, la Sagrada.

c.- El Cristianismo equiparó y utilizó como sinónimo el término “brujería” con el de “witchcraft”, dándole el mismo significado.

La etimología, apunta a la raíz celta BROUGH/BRIGA, ‘alto, elevado’, probablemente seguido de algún superlativo, lo que sin duda podríamos equiparar con los nombres de otros cleros que nos son conocidos. Por desgracia, no sabemos si el término es original precristiano o como en el caso de “witchcraft”, una construcción cristiana a partir de unir términos indígenas…

En fin, podremos especular o buscar una explicación a que la palabra Wicca existiese antes que la palabra Brujería, a que la palabra Wicca construyese la palabra Brujería y a que la palabra Wicca, explique a qué se refiere la palabra Brujería, pero lo que no puede ponerse en duda es el hecho en sí mismo. Y si la palabra Brujería, significa “la práctica de la Wicca” (sic), solo caben tres consecuencias:

1º.- Que la Brujería Tradicional, la antigua, la que le da el nombre y la explica, hace referencia a una práctica llamada Wicca.

2º.- Que la palabra wicca, hace referencia a unas prácticas ancestrales (paganas) cuanto menos anteriores a que existiese una palabra que las defina como brujería.

3º.- Que esas prácticas, marcan el sentido y el significado primero de la palabra Wicca y después de la palabra Brujería.

Por lo tanto, hay una Brujería Tradicional, que es la histórica, que viene directamente de la Wicca, y hay una Wicca Tradicional, que es histórica (Wicca Histórica), que viene de las prácticas ancestrales que la describen. Sobre el término Wicca, no tenemos más que recurrir a los diccionarios etimológicos especializados, y comprobar si lo que estamos diciendo es verdadero o falso.

La relación de la Brujería con el Paganismo, viene dada desde el momento histórico que se equipará o explica esa relación, y por lo tanto debemos ceñirnos al momento de la aparición o difusión de la palabra. Pues bien, sabemos que la palabra Brujería surge en la Alta Edad Media, PARA DEFINIR EN LENGUAS NATIVAS LAS PRÁCTICAS PAGANAS. ¿Y qué es lo que se explica? Leyendo las entradas etimológicas de Pokorny, Göbler, Watkins, etc., tendremos la respuesta.

Aún cuando la mayoría de las referencias de las que disponemos, son fuentes cristianas, hay otras que obviamos, quizá no tantas pero también importantes, por no decir que además hemos hecho un uso selectivo de las Fuentes Cristianas, para coger lo que nos interesa y despreciar o desconocer el resto. Y es en ese resto, precisamente, donde se explica lo que una gran parte del Paganismo actual no quiere aceptar, y es que a lo que se llamó brujería fue al mismísimo Paganismo, que el Cristianismo demonizó esas prácticas después, quitándole importancia a su religiosidad precristiana para convertirlo en una desviación herética (ver Agustin de Hipona), y que si reducimos a hechicería la brujería, estamos reduciendo a hechicería al propio Paganismo.

© Fernando González

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Leyendo, la presentación de una obra que trata sobre la presunta invención de algunas tradiciones insulares europeas (Islas Británicas) * , me han venido a la cabeza una mezcla de sentimientos y razones, tanto a favor como en contra, en cuanto a esta posibilidad, a que puedan haber sobrevivido o crearse presuntas tradiciones “inventadas”.

Dicho esto, no es mi intención criticar la obra o hablar de ella más allá del título, que es lo que ha llamado mi atención [1]. Y lo hago, entendiendo que no sea objeto de la misma equiparar posibles licencias a la hora de “celtizar” ciertas costumbres más o menos arraigadas entre estos pueblos o incluso exagerar su antigüedad, con querer aplicar la misma fórmula a los Cultos Nativos actuales, cuyas Tradiciones, por serlo, no pueden “inventarse”. Sino que para éstos casos y por lo que cuentan, parecen centrarse en la utilización ideológica (política) de ciertas costumbres, para defenderse de los intentos de aculturización por parte de otra cultura dominante. Cosa muy diferente, sería desmontar a quienes se abroguen representar Cultos Nativos sin capacidad para hacerlo, mezclando de aquí y de allá y desvirtuando precisamente las tradiciones, por ejemplo desacralizándolas (!), en virtud que digan sea natural hacerlo, que de estos y otros “inventos” es cierto que hay mucho por escribir y destapar. Pero, no hablamos de esto.

Siquiera, por puntualizar algo más la información que se da en la presentación sobre el caso de la “gaita” y del “kilt” entre los celtas, decir en el caso de la Gaita que siendo cierto no poder identificarla con un instrumento identitario celta y menos irlandés o escocés, este instrumento es antiquísimo y está documentado entre griegos, romanos, hindúes, egipcios, etc., con amplia localización en diferentes pueblos y edades, por lo que no debería parecernos extraña su presencia entre los celtas en un momento indeterminado de la Antigüedad, si bien entiendo acertado no hacerla un elemento destacado de una cultura o sociedad concreta:

Aunque no ha llegado hasta nosotros ninguna mención o representación gráfica de la gaita anterior al Siglo V (ADC), se supone que ésta comenzó a ser utilizada mucho antes, ya que una forma primitiva del instrumento, básicamente compuesta por un reed-pipe o horn-pipe unido a una bolsa de cuero, se ha encontrado frecuentemente en las tradiciones ancestrales de los pueblos comprendidos en una amplia región que se extiende desde la Europa Atlántica y el Maghreb hasta los montes Urales y la India, incluyendo a Europa Oriental y el Medio Oriente. Según algunos expertos, el motivo por el cual no se menciona el instrumento hasta el Siglo V (ADC) es que éste era ejecutado principalmente por individuos pertenecientes a estratos inferiores de la sociedad, como los pastores y los mendigos, y no era considerado de tanta importancia como para ser mencionado o representado en pinturas o grabados.” (La negrita es mía). [2]

De hecho, siguiendo a Rodríguez Ruidíaz, leemos referencias escritas a lo largo de la Historia Antigua (Aristófanes, LISÍSTRATA y LOS ARCANIOS, o Suetonio, VIDA DE LOS DOCE CÉSARES, etc.), en las que se menciona el uso de este instrumento musical. Instrumento, que sigue apareciendo en la Edad Media sobre todo a partir del s. XII, como en el caso de las CANTIGAS DE SANTA MARÍA, recopiladas en el s. XIII por Alfonso X el Sabio. Así que, en un pasado quizá no tan remoto (Edad Media), los pueblos celtas descendientes de los celtas históricos, bien pudieron hacer suyo un elemento reconocido desde antiguo en su paisaje musical, como lo es la gaita, e interiorizarlo como propio de su identidad quizá por verse ésta de alguna manera amenazada o para reforzarla; circunstancia, que no debemos llevar al extremo de creerla una “invención” -y menos- moderna, pues el uso de gaitas en el folclore céltico insular (Irlanda y Escocía) al menos desde el medievo, no es una invención, si bien lo sea hacerlo exclusivo o diferencial de aquellas poblaciones o de los Celtas.

Que entre los celtas (celtíberos) se conocía y lo más importante se utilizaba la gaita al menos desde la romanización, tenemos ejemplos de peso como el de Bracara Augusta (Braga, Portugal), donde puede identificarse un instrumento muy similar, quizá la gaita Romana o utricularius (tibia utricularis, en gr. askaules), tocada junto a un órgano hidráulico tal y como se ve en la imagen de una lucerna hallada en esta ciudad sobre el año 200 e.a. Y esto no es poca cosa, porque al margen que sepamos del uso de gaitas antes de la Era actual, que fuese habitual en espacios solemnes, lúdicos, y religiosos entre los celtas, más que desmerecer la hipótesis de un instrumento celta identitario para Irlanda y Escocía, nos lleva a considerar que la gaita fue un instrumento habitual entre los celtas, que es exagerado o falso hacerlo especialmente nuestro pero por lo mismo que es radicalmente capcioso dar a entender o decir que esta relación entre la gaita y los celtas, sea un “invento” moderno:

El otro instrumento representado en la lucerna corresponde a una gaita, objeto musical de origen incierto, aunque probablemente egipcio (aproximadamente 2500 a.C.). Según algunos autores su origen se relaciona con los ciclos pastoriles (Winternitz 1943: 62; Caro Baroja 1943: 189); otros asocian su origen a los pueblos celtas (Oliveira 2000: 222). Con gran aceptación en la Edad Media la gaita ha sido, sobre todo, asociada a un instrumento popular, y aún hoy es utilizada en festejos públicos, de carácter popular y tradicional. Según Ernesto Veiga de Oliveira (2000: 230- 31), es posible admitir que en Occidente este instrumento pudo también estar asociado a antiguas tradiciones, a las grandes fiestas públicas y a celebraciones religiosas importantes.” [3]

Incluso de querer profundizar, que no queremos, podríamos tocar el tema etimológico, que al menos para lo relativo al término ibérico (gaita), actualmente dicen que procede del gótico gaits, ‘cabra’, en referencia a la bolsa o fuelle que puede estar hecha de la piel de este animal. Pero, es un tema que tampoco está cerrado, porque no hace mucho ha salido un estudio que abre la posibilidad que en realidad esta palabra provenga del gaélico, es decir, del celta, en concreto de la raíz ““gaíth” / “gáeth” / “gaoth”, que significa viento en irlandés antiguo, gaélico irlandés medio y gaélico escocés moderno, respectivamente.[4]

El caso del Kilt, es más complejo. Pero no por falta de evidencias, sino porque influyen otros factores. De entrada, la existencia del kilt como prenda identitaria celta es indiscutible, se llame o no se llame así, porque dudo mucho que los celtas históricos gallegos le diesen un nombre escandinavo -luego se me entenderá-. Cosa diferente es que, como fue el caso de los celtas insulares, se impusiese el anglosajón como lengua vehicular y utilizasen términos con raíces germánicas y escandinavas ya desde la Baja Edad Media.

Pero, ¿qué es el KILT? Siguiendo la página TARTAN GALLAECIA, El tartan oficial de Galicia, leemos que Kilt, “… es el nombre de un tipo de falda masculina confeccionada con un diseño en tartan, que fue popularizada durante el Resurgimiento del siglo XIX en Escocia. Desde finales del siglo XX, el kilt empezó también a ser adoptado progresivamente en el resto de los Países Celtas como una señal de la moderna identidad celta y de revivalismo histórico en ciertos contextos folclóricos.

Aunque el kilt es comunmente asociado sólo a Escocia, donde esta prenda es el traje nacional desde hace dos siglos, lo cierto es que la falda masculina no es únicamente escocesa sino que es parte de una más extensa moda europea.

Las faldas masculinas fueron la moda común en la mayor parte de la historia textil atlántica, incluida Galicia, durante más de un milenio. De hecho, los pantalones que todos vestimos por norma en la moda masculina de hoy en día, sólo se convirtieron en una prenda de uso regular en Europa desde el siglo XVI.[5]

Y en cuanto al tartán, “… es un tejido hecho a base de un diseño geométrico secuencial de lineas de colores y proporciones variadas que producen una apariencia final en forma de cuadros.

Tradicionalmente, el tartan se producía en telares artesanales de cuatro barras utilizando hilos de lana teñidos en diferentes colores. La tejedora entretejía los hilos en una secuencia de colores y proporciones determinada para producir el diseño o tartan deseado en el tejido.

La producción del tartan es una técnica textil practicada en Europa occidental desde hace miles de años, que sobrevivió el paso de los siglos y llegó hasta nuestros días.[6]

Esta antigüedad, no es poca cosa, porque prendas con diseño en tartán se remontan a los indoeuropeos y por supuesto a los celtas arcaicos, como por ejemplo el tartán de las minas de sal de Hallstatt, Austria.

El uso de una prenda de vestir en tartán, como lo era la falda corta entre los hombres celtas, no es una invención, sino un hecho. Cosa diferente, es que pueda ponerse en duda que por ejemplo existiese una tradición milenaria sobre que los colores del tartán, identificasen a los diferentes clanes (familias) de los celtas escoceses, y que eso en concreto, sea una invención moderna en realidad.

El tartán es tan antiguo como celta, y no hay más que ver las esculturas de los príncipes o guerreros galaicos, para dejar de poner en duda lo incuestionable. Esos mismos celtas gallegos, por cierto, que arribarían a Irlanda y de ahí a Escocía en tiempos pretéritos.

De una fecha de sobre el año 1200 a.C., se encontró también tejido con tartan en las minas de sal de Hallstatt, en los Alpes de Austria. […]

… Del siglo III a.C. se conservan dos muestras distintas que prueban igualmente la existencia del tartan en el Atlántico Europeo: el Falkirk Sett de Escocia y las estatuas de Guerreros Galaicos de la Gallaecia.

El Falkirk Sett es un paño hecho en un tartan simple de lana que fue encontrado enterrado en la Muralla de Antonino, cerca de la villa escocesa de Falkirk. Este tartan, guardado en el National Museum of Scotland, es la muestra más antigua de la existencia de tejido tartan en las Islas Británicas.

Contemporáneo al tartan caledonio de Falkirk, se conservan en la Gallaecia varias estatuas funerarias de Príncipes Galaicos. En las faldas de algunos de estos gigantes hombres de piedra se puede apreciar la decoración grabada en forma de cuadros, representando el tejido en tartan que los verdaderos guerreros de carne y hueso portarían en sus prendas.

Existen otros ejemplos de tejido en tartan con fechas ya más posteriores y en hallazgos encontrados en otros lugares de Europa desde Escandinavia a Francia.

No se sabe con certeza cuál es el origen de la palabra “tartan”. Se especula que la palabra actual que utilizamos para referirnos a este tipo de diseño textil probablemente fuese prestada del francés medieval Tiretaine, que haría referencia a un tejido hecho con lana y lino. Otros piensan que podría haber nacido a partir de las palabras gaélicas Tuar y Tan, que significan “color” y “comarca” respectivamente.” [7]

Quizá partiendo de esta segunda línea etimológica, sería más sencillo ensamblar una presunta tradición que identificase color con clan, pero sin incidir demasiado en ello por ahora, pues es posible que haya referencias de más peso.

A partir del Resurgimiento escocés del siglo XIX, las diferentes familias hidalgas o clanes de Escocia empezaron a adoptar cada una su diseño en tartan a modo de identificación heráldica.

Pero los historiadores piensan que el tartan, antes de adquirir esta moderna función de identificación familiar, pudo haber tenido una anterior función de identificación territorial.

En el siglo XVIII, un autor escocés llamado Martin dejó constancia que cada isla y comarca de las Highlands de Escocia utilizaba un diseño diferente de tartan, de modo que se podia adivinar el origen de cada persona por el diseño del tartan que se llevase como ropa.

Cuando hacia el siglo XIX el noble Sir Alan Cameron fundó el Regimiento militar de los Cameron Highlanders, adoptó un nuevo tartan con lineas rojas como uniforme de sus tropas, en base a haber sido el rojo el color predominante en los tartanes de la comarca de Lochaber.

Antiguamente, cuando no existían las tintas químicas, la combinación de colores de los tartanes rudimentarios estaba determinada por las tintas vegetales que hubiese disponibles en cada comarca. Las tintas vegetales se producían a partir de ciertas plantas, y algunas de esas plantas podían ser más abundante en una comarca que en otra.

Los historiadores creen que es posible que cada comarca tuviese un predominante diseño propio de tartan; fuese por costumbre, o más bien por razones de disponibilidad local de cierta gama de tintas vegetales, o probablemente por una combinación de las dos razones.

Cuando el tartan se puso de moda en Escocia en el siglo XIX, las principales familias hidalgas o clanes de cada comarca empezaron a adoptar el tartan como símbolo heráldico-textil de representar su linaje. Se piensa que el tartan fue primeramente el diseño textil característico de un territorio, hasta que finalmente en el siglo XIX pasó a ser el textil representativo de la familia o clan que gobernaba sobre ese territorio.[8]

Lamentablemente, desconozco la referencia de Martin, por lo que no puedo comentarla, si bien que exista este debate y presuntas fuentes que corroboren que el uso de determinados colores en los tartanes identificaba la zona geográfica de quienes los vestían, es un dato relevante a la hora de explicar por qué después se dice que los colores determinen los diferentes clanes (familias) a los que pertenezcan.

En cualquier caso, tenemos innumerables ejemplos de tradiciones inventadas, sin ir muy lejos en el Cristianismo, como para no saber de lo que hablamos. En efecto, el corpus doctrinal de las religiones cristianas está infestado de pseudotradiciones o mejor decir que casi es en sí mismo una parodia de las verdaderas leyendas y tradiciones paganas. Hechos falsos, tergiversaciones escandalosas y narraciones fabuladas como la hagiografía y los martirologios de unos hechos que jamás sucedieron o copiaron de otros más antiguos. Estas, son un ejemplo perfecto de falsas e inventadas tradiciones.

Creo, que no estaría de más ir diferenciando construir una identidad ancestral a partir de referencias tradicionales poco claras, como el caso de la celticidad de la gaita, con referirse a la “invención” de tradiciones religiosas de orígenes ancestrales, como lo son nuestras Tradiciones Nativas, que es quizá la excusa de muchos “gaiteros” que inventan antirrelatos sobre Cultos como la Wicca y el Druidismo, con la intención de menoscabar su legitimidad negándoles una antigüedad o tradición suficiente. La Tradición, ni puede ni debe caer en estas maquinaciones.

La Tradición no se inventa, en realidad se instituye, se conserva y se transmite, y lo contrario es que no existiese realmente o que de haber existido y no darse estas condiciones, desaparezca. Es muy sencillo, instituir, seguir o recoger una costumbre implica al grupo que se ocupa de ello, que mediante la transmisión a través del tiempo y frente a terceros les confiere una identidad propia y por lo tanto distinta de otros colectivos.

Y digo bien que una tradición no se inventa, porque hacerlo supondría desnaturalizar el fondo mismo que se le atribuye, que no es crear ad hoc una costumbre, queriendo asacarla, lo que supondría considerarla una pseudotradición, sino recoger una costumbre, doctrina, rasgo, práctica, rito, etc., y, como decimos, TRANSMITIRLA, del latín tradere (‘entregar, transmitir’), que de ahí es de donde viene el origen de la palabra tradición (traditio/onis).

Es cierto, que en ocasiones se suceden iniciativas interesadas en crear de la nada o a partir de antecedentes que nunca lo fueron, nuevas tradiciones con la etiqueta de antiguas, pero este tipo de iniciativa, léase fraude o manipulación, suele estar abocada al fracaso temprano.

Para que un conjunto de creencias y prácticas tomen las características identitarias que definen una Tradición, entiendo que deberían darse tres situaciones:

▪️Que existan previamente. Recoger unas costumbres, que existían con anterioridad.

▪️Que identifiquen a un grupo. Contribuir o definir la identidad de un colectivo.

▪️Que se transmitan. Traspasarlas a terceros, con la intención de perpetuarse.

Comprendiendo el objeto de este libro y el alcance que pretenden tener los autores con un enunciado (“La Invención de la Tradición”), no lo olvidemos, muy delicado, creo que por ser generalista ha de tenerse la precaución de no extrapolar los temas que trata, ni siquiera de soslayo, para crear una falsa idea de poder extenderlo al contexto religioso de nuestros Cultos Nativos. Y por otra parte, tampoco debería servirnos para justificar cualquier iniciativa que pretenda infravalorar la necesidad de conservar nuestras tradiciones, quizá con la peregrina idea que a fin de cuentas, muchas de ellas partan de supuestos “elegibles”, de inventar y seleccionar las referencias que más nos convengan, para “construir” una nueva identidad a la que podamos despojar lo que nos incomode de la original, aunque lleve su nombre.

Sí, es muy típico del pensamiento moderno suponer que podemos transformar el pasado a nuestro antojo, sin deudas ni consecuencias por alterar la Tradición que creemos representar, y hacerlo con la misma tranquilidad con la que criticamos a quienes sí las representan diciendo que las falsean (!).

En fin, creo que no podemos generalizar con todas las costumbres o tradiciones, ni mezclar lo ideológico (político) con lo religioso, pues la ideología usa la historia para JUSTIFICARSE, mientras que la religión recurre a ella para SOSTENERSE.

Moraleja: No es oro todo lo que reluce, pero tampoco es plomo todo lo que pesa.

© Fernando González

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1.- Eric Hobsbawm y Terence Ranger (eds.) LA INVENCIÓN DE LA TRADICIÓN, VVAA 1ª Ed. 1983. En mi poder la edición de Editorial Crítica (2003).

2.- Armando Rodríguez Ruidíaz. LA GAITA, SUS ORÍGENES Y EVOLUCIÓN, p. 4.

3.- Rui Morais, Maria José Sousa, Javier Salido Domínguez. ARQUEOLOGÍA DE LA MÚSICA: GAITA, ÓRGANO HIDRÁULICO Y OTROS INSTRUMENTOS MUSICALES ROMANOS DE BRACARA AUGUSTA (BRAGA, PORTUGAL), p. 105. Portvgalia, Nova Série, vol. 35, Porto, DCTP-FLUP, 2014, pp. 101-116.

4.- https://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/09/24/situan-origen-palabra-gaita-vocablo/1099750.html

5.- http://www.tartan.galician.org/es/kilt.htm

6.- http://www.tartan.galician.org/es/historia.htm

7.Web cit.

8.Ibid.

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El dogma de una Cultura Celta originaria de Centroeuropa, que llega a la Península Ibérica tras un largo periplo y se asienta tardíamente en estas tierras de manera heterogénea, local y discontinua, es un mantra cada vez más alejado de las Universidades y sin embargo más difundido por la Red.

Estamos en el único lugar del mundo, donde se confunde ser con estar y haber con tener, de tal manera que no somos por estar, sino que estamos por haber sido “descubiertos”. Y si aquí hubo cultura, no fue por tenerla, sino por haberla recibido de otros.

Cosa diferente, es leer las investigaciones de los verdaderos especialistas en la materia:

Estela del Guerrero de Magacela, Badajoz (España), BRONCE FINAL.

Recent work has modified the status quæstionis. Notes on the Decipherment of Tartessian as Celtic (2015) by the American linguist Terrence Kaufman could be counted as a sustained argument—at viii + 526 pages—for the classification of the language of SW corpus as Celtic. Regarding this core issue, Kaufman recognizes common ground:

… part of Koch’s summing up of his conclusions and accomplishments runs: ‘[It is not hard to see that the SW corpus contains Celtic names.]3 It is not hard to see that the matrix language contains forms that look like Indo-European verbs and preverbs tee, ro, and rar4. Combined, these categories make up more than half the corpus and are consistent with a particular classification.’ [Koch 2014b, 400–1] This is entirely correct and is the reason that Koch needs to be credited for showing that Tartessian is Celtic.5 (Kaufman 2015, 19, cf. 525)

Kaufman (2015, 9) also provides a detailed account of how the distinguished Celticist and Indo-Europeanist, Eric Hamp, reached the conclusion that Tartessian is Celtic in 2010. This view of Hamp’s also figured in his updated Indo-European family tree (Hamp 2013).6 Several proposals in Kaufman’s book are attributed to personal communication with Hamp. Thus, in effect, we are informed that there now exists a school of thought for whom the Celticity of the SW language has been established.

The seminar of Werner Nahm, ‘Is Tartessian Celtic?’, given at the Dublin Institute for Advanced Studies in October 2015, presented work carried out independently of Kaufman and Hamp and was made public at nearly the same time as Kaufman 2015 appeared.7 It is therefore significant that this seminar expressed agreements on several matters of detail, as well as the general conclusion, concerning the Indo- European, specifically Celtic, classification.

Notwithstanding the foregoing points, the Celtic classification of the SW language is not the primary focus of Kaufman’s monograph. He sees the matter as already well enough established. So, it is time to move on to a second set of questions: Where can the grammatical and etymological interpretations be improved or confirmed? What is the content of the lexicon and grammar? What do the inscriptions say and what can that tell us about the cultural history of the region? What light does this new evidence throw on the evolution of Proto-Celtic from Proto-Indo-European? In Koch 2011 (§46.2) and speaking only for myself, I wrote that my personal research on the SW corpus had reached a similar stage.

(John T. Koch. COMMON GROUND AND PROGRESS ON THE CELTIC OF THE SOUTH-WESTERN (s.w.) INSCRIPTIONS. Aberystwyth Canolfan Uwchefrydiau Cymreig a Cheltaidd Prifysgol Cymru University of Wales. Centre for Advanced Welsh and Celtic Studies 2019.)

Si los tartessios hablaban proto-celta, o sea, un celta primitivo hablado antes del celta convencional, ¿cómo pudimos aprenderlo de unos pueblos que llegaron después hablando un celta ya estructurado y definido, nosotros, qué lo hablábamos al menos 500 años antes de la presunta llegada de éstos primeros celtohablantes? La respuesta es sencilla: leemos más, o dejamos de tener Wikipedia como recurso intelectual.

Mientras tanto, es España seguiremos buscando “gamusinos” en los pecios fenicios, incluso cuando estudios genéticos han establecido que los Filisteos vinieron del sur de Europa (Anatolia, Creta, Cerdeña o España)*. Vamos, que va a ser cierto que esto de definir quién dio el qué a cada cual, tiene más de ideología que de epistemología.

©Fernando González

* https://elpais.com/elpais/2019/07/03/ciencia/1562161996_514533.html?id_externo_rsoc=FB_CC

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Los celtíberos, sostenemos desde hace décadas que las creencias wiccanas que sirven de base a nuestro Corpus Doctrinal, son ancestrales, de hecho prehistóricas, comunes a los pueblos indoeuropeos y rastreables entre las religiones precristianas continentales y mediterráneas, en nuestra era coetáneas del Cristianismo en forma de Paganismo y denominadas Brujería a partir de que caiga Roma y se vaya imponiendo el Cristianismo en Europa. Y aunque podemos dar casi tantos ejemplos como creencias que nos vienen del Neolítico, uno de los más destacados es sin duda el Calendario Litúrgico, compuesto al menos de 21 Festividades (Solsticios, Equinoccios y Plenilunios), del que tenemos una constancia física (Megalitismo) de su implementación entre las sociedades prehistóricas.

Esta afirmación, no es una hipótesis o planteamiento a desarrollar -en futuro- a partir de algunas evidencias, sino el resultado o la consecuencia del estudio e investigaciones académicas actuales que han llegado a estas mismas conclusiones, y que recogemos para apoyar nuestro trabajo. El matiz, es importante.

Más allá de la vehemencia con la que se puedan exponer o acompañar estas noticias, se ha querido ver en nuestros artículos falsificaciones o alteraciones de las fuentes, dando a entender que aún en el caso de ser ciertas (!) sus conclusiones no son definitivas en realidad, ni así las presentan los historiadores que trabajan con ellas, que por el contrario es que las hacemos nosotros equivocadamente “irrefutables”, presuponiendo que tengamos interés en hacer que digan lo que no dicen. Es llamativo, que a la vez que estos críticos nos tildan de “rigoristas”, crean que retorcemos lo que dicen los propios investigadores, cuando lo cierto es que para evitar esta suspicacia hace tiempo que decidimos, además de referenciar correctamente las citas que aportamos, transcribirlas completas y en su contexto. Es más, es que en los mismos debates que participamos, es habitual que a falta de críticas documentadas, traten de refutarnos con desaires.

En realidad, la contundencia de las afirmaciones que REPRODUCIMOS está en la propia firmeza de sus conclusiones, que por muy inconcebibles que les parecen a quienes se escandalizan creemos que farisaicamente con nuestros escritos, confirman nuestras tésis y corrigen las hipótesis desfasadas o desmentidas de un relato cristiano, que hace años que comenzó a superarse, a pesar de la tozudez de muchos paganos y neopaganos que se muestran incapaces de asumirlo.

Tanto es así, como lo contamos, que cuando quienes nos critican debaten entre ellos sobre los artículos donde tratamos estos estudios e investigaciones o aportamos a los debates estas mismas fuentes, se regalan los oídos a nuestras espaldas apelando a la “paciencia” que tienen que tener ¡por leernos!, partiendo de una condescendencia y superioridad que en los hechos, es ficticia, que por ser incapaces de refutarnos, es falaz y que por hipócrita, es absurda. Porque, dejémoslo claro, el único argumento real que han utilizado contra las fuentes que aportamos, es que no existan, que las manipulemos o que las presentemos como incuestionables sin serlo, y todo esto de palabra, pues no ha habido sobre la mesa, ni un solo documento que las refute. Bien, ¿y si leemos estas fuentes, vemos qué dicen y cómo lo dicen y que cada cual saque sus propias conclusiones, sin que terceros nos digan qué pensar o qué valor tienen? A fin de cuentas, nadie que nos critica por publicar estos trabajos ha refutado jamás ninguno de ellos, ni ha dicho nunca qué hemos falseado en concreto de los mismos.

Y es aquí, donde hemos de replicar que aún siendo cierto que en contadas ocasiones nuestras convicciones sobrepasasen los hechos, distinguimos el indicio de la evidencia y en su defecto, procuramos dejar claro y por escrito lo que es el uno y la otra, como diferenciamos una descripción de una interpretación, un ejercicio que por desgracia tiene muy poco predicamento. De ser cierto, que en alguna ocasión fuésemos más allá de lo que va el autor o llega el dato, no tendríamos reparo en reconocerlo, pero es que es al contrario, son aquellos que no aceptan los hechos y las investigaciones, en concreto los resultados que les desmienten, que quieren desacreditarlo, pero como al hacerlo ya no se limitarían a criticar las opiniones de otros sino a los propios historiadores de quienes recopilamos las investigaciones, optan por culparnos de inventar, tergiversar o exagerar las fuentes (!). Como todas estas alusiones se basan en prejuicios, son muy sencillas de desmontar, como es fácil demostrar que por más que las repitan y divulguen, sus conjeturas del siglo pasado ya no se sostienen.

Uno de los muchos casos que hemos expuesto y por el que hemos sido muy criticados (la Wicca en general), se refiere al origen e iconografía de nuestra Diosa Madre, representada de manera Triple evocando los ciclos de la mujer (Joven, Madre y Anciana) e identificada con una Divinidad paneuropea, explícitamente vinculada al Panteón Celta. Y es aquí, en concreto, que nos responden en la misma línea de la pseudoenciclopedia Wikipedia, fuente habitual de inexactitudes, opiniones tendenciosas y falacias. Para fijar el contexto de esta idea generalizada sobre el origen de la Diosa Triple wiccana, vamos a recuperar dos temas de esta pseudoenciclopedia, la entrada “Diosa” y la “Triple Diosa”:

DIOSA

La diosa es muchas veces representada con un fuerte simbolismo lunar, inspirado en distintas culturas y deidades antiguas tales como Diana, Hecate e Isis, y muchas veces es representada como la triada “Virgen”, “Madre” y “Vieja bruja” popularizada por Robert Graves (ver Triple Diosa en sección a continuación). Muchas representaciones de ella toman elementos de diosas celtas. […]

… Robert Graves popularizó la tríada de “Virgen”, “Madre” y “Vieja Bruja” y a pesar de que esta concepción no se apoya en evidencia académica sólida, su inspiración poética ha tenido una amplia acogida.

Existe una amplia variedad en la concepción precisa de estas figuras, tal como ocurre típicamente en el neopaganismo y en las religiones paganas en general. Algunos la interpretan como tres etapas en la vida de la mujer, simbolizadas por la menarquía, la maternidad y la menopausia. Otros encuentran este enfoque como demasiado rígido y basado en la ciencia y biología y prefieren una interpretación más libre, en que la Virgen es el nacimiento (independiente, consciente de sí misma, exploradora), la Madre que da a luz (conectada con el mundo, acogedora y compasiva, creativa) y la Vieja bruja es la muerte y renovación (holística, remota, inescrutable) — las tres, eróticas y sabias.

En religiones derivadas del helenismo y posteriormente en religiones Nueva era y wicca, frecuentemente tres de las cuatro fases de la luna (creciente, llena y menguante) simbolizan los tres aspectos de la Triple Diosa. […]”

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Diosa

TRIPLE DIOSA

La Triple Diosa es el tema de muchos de los escritos de Robert Graves y ha sido adoptado por muchos neopaganos como una de sus deidades principales. El término Triple Diosa se utiliza con poca frecuencia fuera del neopaganismo para referirse a tríadas de diosas y diosas individuales de tres formas o aspectos. En el uso común neopagano, las tres figuras femeninas son descritas con frecuencia como la Doncella, la Madre y la Anciana, cada una de los cuales simboliza una etapa separada en el ciclo de vida de las mujeres y una fase de la luna, y muchas veces gobiernan uno de los reinos de la Tierra, Inframundo y Cielo. Estos pueden o no pueden ser percibidos como aspectos de una mayor divinidad única. La parte femenina del sistema teológico duoteoista de la Wicca, a veces se representa como una diosa triple, su contraparte masculina es el dios astado.

Las modernas concepciones neopaganas de la Triple Diosa, han sido fuertemente influenciadas por el poeta, novelista y mitógrafo prominente de principios y mediados del siglo XX, Robert Graves, que consideraba a la Triple Diosa como la continua musa de toda verdadera poesía y que especulativamente reconstruyó su antiguo culto, apoyándose en los estudiosos de su tiempo, en particular, los ritualistas de Cambridge. Más recientemente, la prominente arqueóloga Marija Gimbutas ha argumentado a favor de la antigua adoración de una diosa triple en Europa, atrayendo una gran controversia y sus ideas también influyeron en el moderno neopaganismo.

Muchos sistemas de creencias neopaganos siguen a Graves en su uso de la figura de la Triple Diosa y continúan siendo una influenciados por el amorío imposible, la literatura, la psicología de Jung y la crítica literaria.”

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Triple_Diosa_(neopaganismo)

No vamos a entrar a discutir estas entradas -y ganas no nos faltan-, pues aunque tengan tantas inexactitudes como falacias, y son muchas, se escapa del objetivo de este artículo. Si bien, como recoge perfectamente la ideología de quienes nos “soportan” con estoicismo, por tener que leernos entre otras cosas del arcaísmo de nuestra Diosa Triple tal cual la vemos, al menos entre los panteones celtas, va a venir muy bien que nos faciliten esta sinopsis de un relato que viene perfectamente recogido en estas dos entradas, y que se podría resumir en que:

La Triple alegoría de la Diosa Madre Wicca, con los ciclos o edades de la mujer, es una idealización poética moderna.

Esta idealización, utiliza la mitología celta y poetas como Robert Graves, para crear una figura contemporánea de la Diosa Madre desconocida entre los pueblos precristianos.

No existen pruebas ni estudios académicos, que concluyan que la Diosa Triple Wicca, representada como Joven, Madre y Anciana, fuese adorada por los celtas.

Ahora, que tenemos los puntales con los que lancean todo trabajo que no mantenga esta postura, haremos dos cosas: primero, responderemos con una cita académica que confirme de manera inequívoca -e irrefutable, sí-, la concepción que tenemos los celtíberos de esta Diosa, y después seleccionaremos una serie de citas académicas que corroboran estas conclusiones, desmintiendo palabra por palabra esa pseudoenciclopedia y a los “pacientes” críticos que la dan por buena. De hecho, son datos que ya hemos aportado en algunos debates, pero que creemos recomendable agrupar y exponer en un artículo específico y con un número de referencias suficientes, que por lo explícito de sus conclusiones aleje cualquier duda sobre la veracidad de las mismas:

▪️ “Estas divinidades celtas -la Diosa Madre, las Matres- podían aparecer representadas de manera individual, doble o triple, siendo esta última la más característica de las formas de representación, que aunque si bien es cierto encuentra paralelos en el arte religioso mediterráneo, la recurrente representación de las matres como tríada, subraya la triple función simbólica de estas manifestaciones. Estas diosas poseían poderes relacionados con aspectos de la fertilidad, protección de la casa y la familia – al proteger contra la esterilidad, pobreza y enfermedad -, los cursos de agua, así como del espíritu una vez que se había producido el tránsito de la muerte. Las representaciones escultóricas muestran a tres mujeres sedentes con edades diferentes que personifican las edades o ciclo vital de las mujeres, juventud, maternidad y vejez con un claro simbolismo asociado a la plenitud y fecundidad, acompañadas de granos, frutos, panes, cornucopias, niños sobre sus rodillas, cestas, símbolos en definitiva que muestran todos ellos el poder generativo o de fertilidad de la mujer (Green, 1995, 106, 109) (Fig. 4); además este amplio repertorio de atributos se puede encontrar casi en su totalidad en las terracotas ofrecidas en sus santuarios, las cuales incluso portan joyas, animales, etc. siendo común representar la lactancia de un niño para ilustrar la fertilidad femenina (Schauerte, 1987, 75).” (La interpolación y la negrita es mía).*

*Javier Bermejo, Universidad de Huelva. UN SANTUARIO A LAS MATRES EN EL FORO DE ARUCCI: LA CONSTATACIÓN DE LAS RIXAMAE EN LA BAETURIA CÉLTICA, p. 112 Revista OnOba, 2014, No 02, 107-125.

A ver, ¿no identifica a una Diosa Madre, personificada en tres figuras, como una imagen recurrente que se representó en la Antigüedad? ¿qué parte de “Las representaciones escultóricas muestran a tres mujeres sedentes con edades diferentes que personifican las edades o ciclo vital de las mujeres, juventud, maternidad y vejez con un claro simbolismo asociado a la plenitud y fecundidad, […]”, no dice, pues, de manera clara y contundente que las representaciones celtas de la Diosa Triple, existen y hacen referencia al ciclo vital de la mujer (Joven -juventud-, Madre -maternidad- y Anciana -vejez-)? ¿Y no es esto, precisamente, lo que defendemos? Si afirmamos que el dato es irrefutable, y solo podemos leerlo así, además de que la fuente es auténtica, claro, lo decimos porque DESCRIBE un hecho, no lo INTERPRETA, porque habla en PRESENTE (de indicativo), expresando LO QUE EXISTE y se sabe en ese momento, no lo que “pueda” existir ni que se sospeche, y porque relata que se daba el significado EXACTO que da la Wicca, no habla de algo aproximado o parecido.

Así, no podemos ser nosotros, los receptores asépticos de una información académica, quienes estemos falseando la fuente, interpolando el texto ni manipulando las conclusiones que da el mismo historiador, y no es a nosotros, entonces, a quienes hay que corregir y mucho menos acribillar con acusaciones infundadas… pero, aceptamos las consecuencias de abrir los ojos de tantos paganos que siguen apegados al siglo pasado, si con eso conseguimos que se replanteen su concepto de nuestra Historia o hacemos que lo tengan.

De hecho, son los mismos académicos que saben existe esta representación Triple de la Diosa Madre, quienes no tienen reparos en corregirse cuando la interpretación pueda exceder los patrones conocidos (ara de Statilius Proculus), aún cuando acto seguido contrastan la imagen en duda con otra que sí representa en este caso los tres ciclos de la mujer (ara de Vettius Severus), demostrando una vez más que sabiendo existen diferentes iconografías para representar a la Diosa Madre, en forma triple y figurando las edades alegóricas de la mujer, sin duda es una de ellas:

▪️ “839 El altar de T. Statilius Proculus presenta un relieve (descripción ápud RÜGER, 1983, pp. 213 s.), en su reverso, en el que sobre un paisaje quebrado, de apariencia montuosa, surge un árbol con forma de S con amplio ramaje, rematado a su vez en manojos de hojas, dos o tres de las ramas más grandes sostienen un nido esférico, que contiene a cuatro pajarillos con el pico abierto; fuera de su agujero, una serpiente aparece en medio del tronco, tanto bajo su barbilla como sobre su cabeza, que está dispuesta para atacar, hay una cresta; sobre el suelo rocoso se dispone un ser fabuloso, una cabra o macho cabrío de tres cuerpos y una única cabeza, dos de sus cuerpos están erguidos, el otro yacente, la cabeza común es representada con sendos cuernos. El autor (ibid., p. 214) sitúa los paralelos de la pieza en un tipo iconográfico de época helenística y augústea empleado para representar la naturaleza salvaje, no obstante presente la substitución del tema del águila persiguiendo una liebre por este de la serpiente y los pajarillos, así como introduce la representación triple de la cabra o macho cabrío. Para el autor se trataría de una representación primitiva de las Matres, cuyas atribuciones sobre la fertilidad serían aquí recordadas en la forma primitiva del antiguo culto arbóreo (cf. infra, apartado Corpus. Duillis) previo a la antropomorfización del culto ca. 160 d. C. (cf. infra apartado Cronología de los testimonios), la serpiente –animal ctónico por excelencia– simbolizaría a la Tierra misma y en cuanto a la cabra de triple cuerpo, para C. B. RÜGER (ibid., p. 218) sería una alegoría de las edades de la mujer, trayendo a colación la diferenciación de edad observable en la imagen central de la tríada de las Aufaniae del altar de Vettius Severus, probablemente el más cercano a la imagen de culto en el santuario, y el objeto triangular adyacente a la boca de la cabra, que para este autor se asemejaría a la peculiar forma de la placenta en estos animales. Se trataría de una imagen que en conjunto haría referencia a la fertilidad y las edades de la mujer, propuesta que referimos, no obstante nos parezca en este punto excesivamente especulativa, y que para este autor habría sido posible por el interés anticuarista de la dedicante de alto rango, Sutoria Pia, por conocer y representar a las Matronae según las concepciones previas a la reorganización antropomórfica del culto concomitante a la disposición del santuario de Bonn (ibid., p. 215), que hallarían su eco en la representación análoga de árbol y una sola cabra, en el reverso del altar dedicado por Flavia Tiberina (AE 1930, 0030) en el mismo santuario de Bonn.” (La negrita es mía).*

*Ángel Aleixandre Blasco. MATRES Y DIVINIDADES AFINES DE CARÁCTER PLURAL EN LA HISPANIA ANTIGUA. UNIVERSIDAD DE VALENCIA. FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA, p. 140. Departamento de Historia de la Antigüedad y de la Cultura Escrita. Programa de doctorado Mundo Clásico: Metodología, fuentes y documentación. Memoria presentada para optar al grado de Doctor por D. Ángel Aleixandre Blasco. Dirigida por el Prof. Dr. D. Francisco Javier Fernández Nieto, Catedrático de Historia Antigua VALENCIA, septiembre de 2015.

Y es que, los historiadores no debaten si se representaba o no a la Diosa Madre como Triple a partir de las diferentes edades simbólicas de la mujer, sino que lo hacen sobre si tal o cual imagen está representando a la Diosa Madre como Joven, Madre y Anciana (Triple), tal y como se la identifica en muchas ocasiones, o lo hacen a partir de alguna otra iconografía que también era conocida:

▪️”… En ocasiones, como también ocurre en borgoña, se observa una diferencia de edad entre cada una de las figuras femeninas expresando, quizá, distintos estadios de la vida femenina. En Borgoña aparecen más frecuentemente los tipos triádicos, en los que se resalta el carácter maternal de las diosas, ya que son corrientes las representaciones de niños desnudos que juegan a los pies de las Matres, o niños envueltos en pañales junto a otra iconografía de carácter doméstico, como elementos de baño, cubeta, esponja, toalla, etc. Otros atributos que acompañan las diosas en esta región expresan conceptos más complejos, como rollos o cruces de balanza, el libro de la vida u otros que son característicos de Fortuna, como la proa, el timón o la esfera. Según Green, estos símbolos indican que en la región de Borgoña, las Matres tenían una significación que excedía del ámbito de la fertilidad y la procreación, abarcando el paso de la vida a la muerte.”

En la región renana, tanto los monumentos escultóricos como los iconográficos tienen un carácter diferente. En primer lugar, son de una alta calidad y sofisticación, realizadas por individuos de alto rango, que proceden del ejército o la administración imperial. Las diosas aparecen aquí con sus símbolos característicos, panes, frutas, monedas o cereales y los monumentos aparecen con relieves de motivos vegetales y animales914.

En algunos lugares de las provincias germanas, las diosas se vinculan a árboles sagrados, como en el santuario de Pesch o en Bonn. En algunos monumentos, se observa una distribución de roles, ya que una diosa sostiene el cuerno de la abundancia y la pátera, como símbolos de prosperidad, y las otras presentan otros símbolos.

La complejidad de estas diosas puede presentar múltiples aspectos, que resume agudamente Green: “There may have been perceptions of three goddesses or of one deity with three aspects, or three intensifying images, offering triple honour to the Mother. Triple concepts which may have underlain this multiple imaginery include the spatial: sky/earth/underworld, or before/here/behind; the elemental: earth/air/water; or the temporal: past/present/future. All or some of these ideas may have been present”915.” (La negrita es mía).*

*Juan Carlos Olivares Pedreño. LOS DIOSES DE LA HISPANIA CÉLTICA, p. 255. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. UNIVERSIDAD DE ALICANTE. MADRID, 2002.

Hombre, comprenderíamos que dudasen de una afirmación de este calado si fuésemos los celtíberos quienes la hiciésemos, pues gran parte de los voceros de Wikipedia no respetan nuestro criterio, pero el caso es que estos historiadores y arqueólogos no son wiccanos ni están en nuestro Culto, así que la suspicacia está fuera de lugar. Si añadimos a esto, que no es un caso aislado y que como leemos, hay historiadores reputados que apoyan esta conclusión, es más, que incluso la explican como si no cupiese ninguna duda -y es que, no cabe-, pues deberíamos replantearnos si esto no empieza ya a sonar como Negacionismo o Posverdad, en vez de tratar de matar al “mensajero”.

Pero sigamos con algunas referencias más:

▪️”Cómo representaban a las Matronae

¿Y cómo se representa a estas diosas? No siempre de la misma forma, claro, de modo que unos altares votivos son más ricos que otros, algunos son muy crudos artísticamente mientras que bastantes son obras de arte destacables. Normalmente tenemos tres figuras femeninas que muestran las tres edades de la Diosa: la más joven en el centro, flanqueada por la madre y la abuela, todas ellas sentadas. Las tres suelen llevar tocados diferentes que hacen referencia a su distinta edad, y habitualmente tienen sobre las rodillas, o en el regazo, cestas de frutas, o quizá cereales, o pan. Pueden aparecer con un animal doméstico al lado.” (La negrita es mía).*

*Enrique Bernárdez Sanchis. LOS MITOS GERMÁNICOS, pp. 146-147. Alianza Editorial, 2002.

■ “En las manifestaciones artísticas paleolíticas son frecuentes las agrupaciones de dos o tres diosas, es la Diosa en su doble o triple manifestación. Representa tres facetas que se corresponden con los ciclos astrales: creciente-llena-menguante, primavera-verano-invierno, juventud, madurez y vejez. La divinidad triple aparece en todas las mitologías (parcas, gracias, horas”. (La negrita es mía).*

*Raquel Lacalle Rodríguez. LOS SÍMBOLOS DE LA PREHISTORIA, p. 122. ALMUZARA, 2011.

■ “Como creadora del tiempo, la luna representa la concepción del destino o hado del que se impregna el pensamiento arcaico. Es la perpetua renovación, la inmortalidad, la eternidad. Representada comúnmente como deidad triple, encarna las fases creciente, llena y menguante, traducidas en las tres edades de la mujer. […]”.

“… Pertenecen al concepto celta de la divinidad triádica, una potenciación de los caracteres divinos a través de la reiteración implícita en el número tres y pueden encarnar tanto diferentes funciones de la actividad total de la gran madre (fecundidad, guerra, destino…), como las principales fases lunares representando, a su vez, los diferentes estadios de la vida femenina (joven, madura y anciana). Pero su origen es muy anterior al del panteón celta, remontándose al culto primigenio de la Madre Tierra que ya se adoraba, según los restos encontrados en el Auriñaciense, como ídolos simples, y en el Magdaleniense, como representación triple”. (La negrita es mía).*

*Angie Simonis. LA DIOSA: UN DISCURSO EN TORNO AL PODER DE LAS MUJERES. APROXIMACIÓN AL ENSAYO Y LA NARRATIVA SOBRE LO DIVINO FEMENINO Y SUS REPERCUSIONES EN ESPAÑA. p. 63 y 295. Tésis Doctoral. Directora: Carmen Alemany Bay. Universidad de Alicante, 2012.

■ “La Diosa Triple o Diosa Madre, o Gran Diosa de la Vida, la Muerte y la Regeneración, era una divinidad lunar, imagen central de la religión neolítica de la Vieja Europa, que aparece en tres formas: una joven, una madre, una anciana, que representan respectivamente sus aspectos de Creadora, Protectora y Destructora.” (La negrita es mía).*

*Yadira Calvo. LA CANCIÓN OLVIDADA. Heredia (Costa Rica). EUNA, 2002, p. 162. Angie Simonis (Coord.) LA DIOSA Y EL PODER DE LAS MUJERES. REFLEXIONES SOBRE LA ESPIRITUALIDAD FEMENINA EN EL SIGLO XXI. FEMINISMO/S, Revista del Centro de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Alicante. Número 20, diciembre de 2012.

Pero no creamos que estas iconografías se limitan a las culturas celtas, porque no hemos de olvidar que estamos en un marco indoeuropeo y por lo tanto Continental:

■ “De hecho, para comprender el sentido del ritual realizado en el Monte Soracte hay que tener en cuenta que Perséfone-Proserpina era una hipóstasis de Hécate, la Luna Vieja (novilunio), la diosa de la muerte, la magia, la adivinación y de las almas de los difuntos. Un fragmento de Servio, autor de finales del siglo IV d.C., en su comentario a Virgilio (Ad Aen. 4 511) permite caracterizar a esta diosa lunar:

Tergeminanque Hecatem. Unos dicen que es llamada Hécate porque es ella misma, Diana y Proserpina, procedente de cada una de las dos; o porque es hermana de Apolo, el que lanza lejos sus dardos… Tria uirginis ora Dianae es una repetición: de Luna, de Diana, de Proserpina. Cuando está sobre la tierra, se cree que es la Luna; en la tierra, Diana; bajo la tierra, Proserpina (Huic triplex nomen attribuitur. Nam in caelo creditur esse Luna, in terra Diana, et apud inferos Proserpina). (“Por esta razón les parece a algunos que es triple, porque la Luna tiene tres figuras. Otros la llaman Lucina, Diana y Hécate, puesto que atribuyen a una sola las tres potestades de nacer, ser fuerte y morir; y dicen que Lucina es la diosa del nacimiento; Diana de la salud; Hécate de la muerte; a causa de esta triple potestad, la representan triforme y triple…”)

Algunos siglos después San Isidoro (Etym. 8 2 56ss), haciéndose eco del texto virgiliano, recoge todavía esta definición de la diosa triple, asimilándola a Diana, la diosa luna:

De Diana, hermana de Apolo, dicen igualmente que es la luna… Se la denomina Diana, como si dijéramos Duana, porque la luna aparece tanto de día como de noche. La llaman también Lucina, porque da luz. Y Trivia, porque puede presentarse bajo tres aspectos. De ella dice Virgilio (En. 4 511) ‘los tres rostros de la virgen Diana’, porque se la denomina Luna, Diana y Proserpina. Cuando se muestra como la luna, ‘brilla con un vestido apenas resplandeciente; cuando, arremangado el vestido, dispara sus flechas, es la virgen Latona; cuando aparece sentada en el trono, es la esposa de Plutón’ (Prud. Contra Sim. 363)… A Ceres, es decir, a la tierra, la llaman así por producir frutos, pero le dan otros muchos nombres. Así la denominan Ops, porque con sus operaciones se mejora la tierra. Y Proserpina porque de ella se propagan los frutos23.

Todo ello lleva a considerar a Hécate, Diana y Proserpina (y, por tanto, también a Feronia) como aspectos de una misma diosa lunar triple —cada una de ellas referida a una de las tres fases visibles por las que atraviesa el astro nocturno en su revolución alrededor de la Tierra— que, en el caso de Proserpina-Perséfone, hija de Ceres-Pales, aparece vinculada al mundo infernal y ctónico por ser la esposa de Plutón-Dispiter24. Ese carácter triple de la diosa se advierte bien en la figura de Hécate, diosa que recibe el epíteto de tricéfala, porque a menudo aparece representada con tres cabezas: la derecha de yegua, la izquierda de perro y la central de leona (Orph. in Argon. 975: tria habuit capita, dextrum equinum, sinistrum caninum, medium suis agristis). Por eso no extraña que, aun siendo considerada diosa de la muerte, Hécate tuviera asimismo la potestad “de aumentar los rebaños en los establos y por lo que se refiere a las manadas de bueyes, grandes rebaños de cabras y manadas de ovejas de espeso vellón, si así lo quiere en su ánimo…” (Hesiodo, Teog. 445-448), aspecto éste que la asimila de nuevo con Pales. […]”*

*Rafael Barroso Cabrera y Jorge Morín de Pablos. LUPERCOS, HIRPI SORANI Y OTROS LOBOS. EL RITO DEL PASO DEL FUEGO DE LA FIESTA DE SAN JUAN EN SAN PEDRO MANRIQUE (SORIA), pp. 21-22. Este artículo se inscribe dentro del Proyecto de investigación “Sacra tempora. Certae Aedes. Fuentes epigráficas y textuales sobre los espacios de la religiosidad en la Hispania altomedieval.” POLIS. Revista de ideas y formas políticas de la Antigüedad Clásica 26 (2014) pp. 7-50.

Y ahora, con una nada despreciable relación de fuentes académicas contextualizadas y absolutamente esclarecedoras, volvemos a invitar una vez más a que quienes crean el libelo de que inventamos, manipulamos o falseamos las fuentes, que no existan o no digan lo que dicen, que en vez de ocultar su opinión en grupos o utilizar eufemismos burlescos para referirse a ellas, salgan a la luz y demuestren en público tener razón, refutándolas con otras tantas referencias QUE DIGAN LO CONTRARIO, siquiera que las corrijan. Y si no las hay, si comprueban que efectivamente estos datos son reales, que no se manipularon ni se han refutado, es quizá un buen momento para replantearse quién es el que está engañando quién.

Mientras, nosotros seguiremos exponiendo esta verdad ocultada y parece ser que tan difícil de digerir, sobre nuestra historia y el origen de nuestros mitos, creencias y ritos.

© Fernando González

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Desde Wicca Celtíbera, deseamos felicitar a quienes celebran esta fecha milenaria, con nuestros mejores deseos… nos encontraremos saludando al Sol este amanecer.

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El próximo Anochecer del 31 de Octubre del presente año, la Confesión Religiosa Wicca, Tradición Celtíbera celebrará públicamente en la población de Pinto (Madrid), la Festividad de ANMUNOBIA (Samhain), con la colaboración de su Ayuntamiento.

La Celebración, comenzará a las 19:00h., llevando en procesión la imágen de nuestra Santa Diosa Ataecina desde la C/ Hospital hasta su ubicación en la Plaza de la Constitución del Municipio, lugar donde tendrá lugar esta Ceremonia.

Pediremos a la Diosa Ataecina, por su carácter psicopompo, que favorezca el tránsito de nuestros Antepasados en este momento de evocación y reencuentros con nuestros Ancestros y Difuntos, a quienes honraremos y daremos Culto durante está jornada fraternal en la que festejamos comunalmente, todo aquello que de positivo ha llegado a nuestras vidas durante el Año, con el ánimo de saber y poder administrarlo en este tiempo de introspección y recogimiento, hasta el Renacimiento de nuestro Dios Padre Cernunnos.

A tal objeto, quienes así lo deseen podrán entregar a nuestros hermanos que auxilian durante el Rito, aquella Ofrenda que en Honor de sus Difuntos quiera hacerse, que en su momento los oficiantes pondrán a los pies de la Diosa, y que la Noche siguiente enterraremos en lugar Sagrado. Por cuestión de facilitar el proceso, puede ser cualquier presente simbólico, a ser posible de tamaño reducido, como un dulce, una flor, un deseo escrito, etc.

La Ceremonia será pública, esto es, que podrán asistir a la misma todas aquellas personas que deseen participar de este momento mágico con nosotros, durante el que festejaremos la entrada del Nuevo Año Religioso en comunión con ausentes y presentes, con la esperanza puesta en transitar este Ciclo de Oscuridad, como tiempo de provecho y promesa de la Luz que ha de volver.

Pero no es un momento de austeridad ni escasez, al contrario, lo es de generosidad y abundancia ante un Período Oscuro bendecido por los Dioses y guardado por quienes nos precedieron. Y es por eso, que animamos a cerrar estos Festejos con cenas y celebraciones hasta el Amanecer.

Gracias a quienes participarán en persona, en Espíritu o de corazón, de este Aniversario.

Gracias a Pinto, un pueblo donde sus habitantes son ejemplo de convivencia y respeto.

Y gracias a nuestros Dioses, Espíritus y Ancestros, por sernos propicios y permitirnos cumplir nuestros Votos de ser parte activa en la Renovación del Ciclo de la Vida.

¡FELIZ REENCUENTRO, ABUNDANCIA Y BUENOS AUGURIOS EN ANMUNOBIA!

Fernando González
Kombalkores Bintoi monati
CONFESIÓN RELIGIOSA WICCA, TRADICIÓN CELTÍBERA

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A tres noches del Equinoccio de Otoño, Festividad de nuestro Buen Dios Endouelliko, cuando viviremos por un instante en equilibrio entre la Oscuridad y la Luz antes de que el Sol acelere su retiro para empezar a recibir a lo más sombrío del Período Oscuro, os deseo un Ciclo propicio en el que comenzar a almacenar todo lo que de útil nos ha entregado nuestra Madre Tierra durante este año, con la esperanza puesta en que podamos aprovecharlo y sepamos transmitirlo en el tiempo de reencuentros y recogimiento que ha de llegar.

Que lo aprehendido nos convierta en mejores y más sabios, lo recordado nos haga más conscientes de quiénes somos, y lo que se nos transmita prepare nuestras vidas para lo que ha de venir.

He querido encabezar esta Felicitación y buenos augurios, con la figura de nuestro Ancestro y fiel devoto del Buen Dios Endouelliko, Viriato, como ejemplo de las mejores virtudes a las que podemos aspirar.

En mi nombre y en el de esta Tradición Celtíbera, ¡FELIZ EQUINOCCIO DE OTOÑO!

Fernando González
KOMBALKORES BINTOI MONATI
CONFESIÓN RELIGIOSA WICCA, TRADICIÓN CELTÍBERA

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